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La pesadilla de Rajoy

Al pobre Mariano Rajoy ya no le funcionan ni los más viejos trucos españolistas. Sí hombre, esos éxitos puntuales que tan bien manejan los rancios líderes conservadores. Triunfos que el poder convertía en ejercicios populistas y patrióticos, y utilizaba para elevar la autoestima del populacho, mantener entretenidas a las masas y evitar que los ciudadanos fijasen la mirada en las cosas realmente importantes de la vida. ¿El paro? ¿El hambre? ¿La corrupción política? ¿Educación y sanidad? Minucias… ¡El Madrí, otra vez campeón de Europa! ¡El Cordobés por la puerta grande de Las Ventas! ¡Massiel gana Eurovisión!

El pobre Rajoy no puede echar mano ni de las anestesias clásicas, es decir, el Real Madrid, los toros y el festival de Eurovisión. Fracasaron los de Mourinho, fracasó Talavante ante los seis victorinos, y fracasó el soporífero sueño de Morfeo en ese festival antediluviano y naif que cada año da un paso más hacia la decadencia absoluta. A Rajoy no le queda nada de nada. Bueno, le queda José María Aznar… Su pesadilla.

Cuando lea estas líneas faltará muy poco, horas, quizá solo minutos, para que el musculoso ex presidente del Gobierno sea entrevistado en Antena 3. Será esta noche, a las nueve en punto. El hombre a una tableta de abdominales pegado, el del Trío de las Azores, se sentirá cómodo y protegido en todo momento, puesto que dirigirá la entrevista la periodista Gloria Lomana, dócil directora de informativos de la cadena de Lara. ¿Salvará Aznar el culo de Rajoy o le dará el puntapié definitivo? ¿Se marcará un “Felipe González”, hablando de sí mismo como del mejor presidente de la historia de España? ¿O se limitará a nombrar a Gallardón como su verdadero sucesor, invitando al telespectador a considerar a Rajoy un mal sueño?

Desde este modesto blog propongo un ejercicio periodístico sin precedentes: los lectores haciendo el trabajo de los profesionales. Como en algunos medios super modernos y super rentables. Manden ustedes sus preguntas a Aznar, en la sección “comentarios”, y yo intentaré que le lleguen a Lomana. Es más que posible que no lo consiga, y que acaben en la basura, para qué engañarnos, pero… ¿y lo a gusto que nos vamos quedar?

Comenzaré yo mismo: Señor Aznar, ¿Qué pusieron en la bebida del convite de la boda de su hija Ana con Alejandro Agag, celebrada a todo trapo en El Escorial? Los invitados caen como moscas: allí estaban Correa, el Bigotes, Jesús Sepúlveda y Ana Mato, Rodrigo Rato, Silvio Berlusconi, Francisco Camps, Blesa…

Es su turno, querido lector…

 

Un motivo para NO ver la televisión

Kim Salmon & Spencer P.Jones.

Cd: Runaways.

Kim Salmon y Spencer P Jones son dos leyendas del rock and roll australiano de los años 80. El primero formó parte de The Scientists, y el Segundo de Beasts of Bourbon y de Paul Kelly & the Coloured Girls. Casi nada…

“Runaways”  es punk distorsionado, garaje desmadrado, rock and roll experimental… interpretado con la actitud salvaje de los unos Stooges enloquecidos. Así es la música de estos dos veteranos, felizmente reunidos para grabar uno de esos discos que, o bien te encanta, o bien te espanta. En cualquier caso, con canciones tan deliciosas como “It´s all the same”, “Underclass o “Ecorched Earl Pearl”, merecen una oportunidad..

Pinocho ha dicho (por teleconferencia)

El mentiroso mayor del reino, el político que ha reconocido no haber cumplido el programa electoral con que ganó las elecciones, el sonriente mudito que desapareció en combate, el encubridor de delincuentes, el comunicador incapaz de pronunciar la palabra Bárcenas (ni siquiera en sus círculos más íntimos), ha dicho, atención españoles, que “en el 2014 España crecerá con claridad y empezaremos a crear empleo”.

Así que todos tranquilos. ¡En unos meses levantamos cabeza y volveremos a vivir la vida! Se lo asegura Mariano, el presidente, un tipo de fiar. ¿No es cierto? El diario alemán Handelsblatt ya ha nombrado al líder del PP en tres ocasiones “Pinocho del día”. ¿Las razones? Muy sencillas: “dilapidar su capital político”, “su invisibilidad en los momentos cruciales” y “parecer alejado de la realidad”.

Estos alemanes nos tienen una envidia enorme, no cabe duda. Pudiera ser que, por causas que todos conocemos, Rajoy carezca de capital político. E incluso por razones similares, de capital moral. Y quizá en ocasiones pueda transmitir la desconcertante sensación de dirigir un país diferente, con distintas necesidades de las de sus ciudadanos y problemas ajenos a la España real. Pero eso de que le acusen de ausentarse a la hora de dar la cara, de enfrentarse a la prensa, de evitar dar explicaciones… eso es una insidia muy grande. Ayer mismo, aprovechando la reunión de la Junta Directiva de su partido, el gran Mariano Rajoy se presentó ante los medios… en una pantalla de plasma. Algo que viene siendo habitual en esta democracia enferma.

Cuando ya se han cumplido tres meses sin comparecer en rueda de prensa, el presidente del Gobierno que presume de transparencia se dirigió a los periodistas, una prolongación de los ciudadanos, no lo olvide, en diferido y por circuito cerrado de televisión. De nuevo lo hizo. Con dos cojonazos. ¿Para cuándo un plante de medios?

¡Como para no creer a este hombre cuando habla de que “en el 2014 España crecerá con claridad y empezaremos a crear empleo”! Yo me arrodillo ante Mariano, y no como el acto de fe que algún antisocial podría creer necesario para tomar en serio sus palabras, sino como ejemplo de devoción absoluta al tipo que parece capaz de conseguir aquello que se nos antojaba imposible: que Zapatero parezca un presidente que… bueno, no estuvo tan mal.

Ingeniería jurídica

Ha nacido un elefante asiático en Madrid. Concretamente en el zoológico. Los propietarios de esas instalaciones están tan contentos con el feliz acontecimiento que lo anuncian hasta en las marquesinas del autobús. Después de 21 meses de embarazo Sammy, la madre, dio a luz el pasado día dos. La criatura, que peso cien kilos al nacer, aún no tiene nombre. No por nada, sino porque los niños pueden participar en el bautizo enviando sus propuestas a través de Facebook y Twitter. Una estrategia comercial como otra cualquiera.

Le cuento esta historia de paquidermos en cautividad porque al ver las imágenes del animalito junto a su madre, detrás de unas rejas, en una jaula de cemento, me he acordado de que estos días el Tribunal Europeo de Derechos Humanos analiza si se debería derogar la llamada “doctrina Parot”. Hasta entonces, ¿se podría beneficiar el elefantito y su familia del actual método de cálculo de beneficios penitenciarios?

El Gobierno de Mariano Rajoy ya ha advertido que en caso de que Europa tumbe la “doctrina Parot” está dispuesto a realizar “ingeniería jurídica”. Es decir, que intentarán pasarse la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por las ingles. Bueno es saberlo. Así las cosas, quizá los ciudadanos también podríamos pasarnos por los bajos algunas leyes, e incluso muchas de las decisiones de Mariano y los suyos. Y quién sabe si boicotear actos oficiales. O señalar y poner en evidencia a los políticos corruptos de manera más directa. Escrache, le llaman. O quizá organizar más y mejores manifestaciones, concentraciones y huelgas. O quién sabe si exigir de forma contundente el cumplimiento del programa electoral. O tal vez impedir desalojos. El invento muy bien podría denominarse “ingeniería social”.

En el momento de escribir este post nada se sabe del destino de la doctrina Parot. Lo único que es seguro es que la cría de elefante asiático del zoo de Madrid, una especie en peligro de extinción, vivirá el resto de sus días entre barrotes. Lejos de los bosques tropicales, que es donde debería estar. Una forma de maltrato y tortura como otra cualquiera. ¡Lástima de ingeniería animal!

 

Un motivo para NO ver la televisión

La banda que escribía torcido

Autor: Marc Weingarten.

Editorial: Libros del K.O.

Cualquier periodista con un mínimo de interés por su trabajo devorará este libro, un recorrido amplio y minucioso por la que para muchos es la época dorada de la profesión: el Nuevo Periodismo. Como cabe suponer, por las jugosas 550 páginas de “La banda que escribía torcido” desfila la flor y nata del reporterismo, desde Tom Wolfe a Gay Talese  pasado por Hunter S. Thompson, Michael Herr, Joan Didion o John Sack. Pero el autor no se deslumbra con el brillo de estas rutilantes estrellas, y husmea en las entrañas del negocio. Editores, inversores, dueños de medios, fotógrafos… No falta nadie en esta Biblia del periodismo con ambiciones literarias, que arranca con una frase demoledora: “Quizás deberíamos volar por los aires el edificio de The New Yorker”.

El primer gran mérito de Weingarten es que, pese a la cantidad ingente de nombres e información que ha recopilado, el libro se lee como una novela de aventuras. El segundo es la atemporalidad: escrito en 2005, y narrando historias sucedidas hace cuatro décadas, resulta de absoluta y total actualidad. El periodismo cambia con el tiempo, pero el bueno no tanto. La tercera grandeza de “La banda que escribía torcido” es su capacidad pedagógica: revela infinidad de técnicas y trucos de los grandes reporteros, de manera que cuando terminas la última página deberías ser mejor periodista que cuando lo empezaste. De no ser así, el lector tiene que comenzar a leer de nuevo, esta vez lápiz en mano, subrayando y repitiendo párrafos en voz alta.

Un ejemplo: “Breslin no podía soportar el periodismo en manada: si un puñado de periodistas se dirigía fervientemente hacia una dirección, él tomaba el camino opuesto en busca de la única y verdadera crónica”. Amén. Jimmy Breslin, en el 62 periodista deportivo del New York Journal-American, tenía el mismo credo que Talese: “el perdedor siempre es más importante que el ganador”.

Weingarten analiza a los grandes con breves pero jugosos, y en ocasiones brillantes, perfiles personales y profesionales. Tom Wolfe fue “el mago que moldeó con sus palabras la nueva clase emergente de la década, la nueva cultura juvenil de los años sesenta”. Joan Didion era “una hija del oeste”, con un talento enorme pero un escaso reconocimiento. Hunter S. Thompson aparece como lo que fue, un kamikaze del periodismo, pero en lugar de husmear en los excesos (“en 1971 estuvo a punto de convertirse en el periodista más infame de Estados Unidos”) recupera sus técnicas de trabajo y el innovador método que utilizó para escribir su inolvidable crónica sobre los Ángeles del Infierno: gastarse los primeros 1.500 dólares que le dieron como adelanto en una motocicleta BSA Relampago 650, “la moto más rápida de la carretera”, para poder salir de marcha con sus nuevos colegas.

Michael Heer quería firmar el libro bélico jamás escrito, “alcanzar la cumbre del periodismo”. Y eso pese a confesar sus enormes debilidades: “No tengo los instintos de un periodista y no poseo ni el entrenamiento ni la disciplina de un periodistas”. Minucias que no le impidieron aterrizar en Vietnam, vivir la guerra en el frente y redactar artículos memorables para la revista Esquire.

Norman Mailer representaba “la crítica social más perspicaz de la época”. El de New Jersey era de los más “adultos” de su generación de escritores, “un envejecido enfant terrible del mundo de las letras, acuciado por todas partes, padre sabio de seis niños, intelectual radical, filósofo existencialista, autor incansable, campeón de la obscenidad, marido de cuatro esposas enfrentadas, admirable bebedor, e imagen exagerada de un camorrista callejero, organizador de fiestas, experto insultador de azafatas…”. Con este gran currículo es normal que escribiera maravillas como “Los ejércitos de la noche”, “La canción del verdugo” o “En la cima del mundo”.

Y así hasta la última línea, del último párrafo, de la página final. Un compendio de erudición periodística sin parangón en la literatura actual, un “quién es quién” del reporterismo innovador, una lectura realmente gozosa. Absolutamente imprescindible para periodistas, y muy recomendable para la gente de bien.