You are currently browsing the El descodificador posts tagged: tve


Mundo viejuno

¿Recuerda usted “Mundo viejuno”? Era una de las secciones de aquel memorable programa de humor surrealista llamado “Muchachada Nui”. “Mundo viejuno” consistía en emitir imágenes de viejas y casposas películas de serie B, en rancio blanco y negro, con un doblaje absurdo para la ocasión. El resultado podía ser tronchante…

“Muchachada Nui” se emitió en La 2 de TVE. Los actuales informativos de la televisión pública han recuperado la esencia de ese mundo, su espíritu añejo, y han montado, imagino que a modo de homenaje, una pieza descacharrante para el Telediario de ayer al mediodía. La segunda parte del esperpento aquel en el que sugerían rezar para aliviar la crisis, ¿recuerda? Una información (¿) en la que invitan a los telespectadores a que eviten que su hija “vista provocadora”. Como se lo cuento… (Ver minuto 35).

La pieza arranca así: “Maite tiene dos hijas, una de 21 años, la otra de doce. ¿Sus problemas? Los de todos”, sentencia la periodista, que cede la palabra a la triste Maite: “parece que estamos en la época de enseñar todo. Camisetas como muy amplias y que se caen los hombros, muy extravagantes…”. Semejantes necedades forman parte de un taller de pedagogos en el que “enseñan a los padres a poner a sus hijos delante del espejo y convencerles de que la imagen habla de nosotros”.

TVE, la televisión pública, hace publicidad de un taller de pedagogos opusinos, deja hablar a unas señoras rancias vestidas como monjas y da doctrina sobre la ropa de nuestros hijos. Sugiere que vistan con decoro. “Ellas no se darán cuenta de que van provocando. Pero los que las ven, sí que ven que van provocando”, asegura la tal Maite en un discurso que recuerda el peor landismo: esas suecas escotadas y en minifalda, las muy guarras. “Vamos, que aunque nos cueste, no hay que mezclar ropa con sexualidad”, sentencia la periodista de la cadena pública.

¿Periodismo? Yo no diría tanto. Quizá podíamos hablar de pedagogía clerical, de puritanismo revenido, de una versión coloreada de “Mundo viejuno”. De un minuto y 24 segundos de televisión insoportable, por antediluviana, por franquista, por fétida. ¿En qué mundo vive Julio Somoano, director de informativos de TVE? ¿Acaso viste a sus hijos con casullas, roquetes y demás moda para monaguillos? Un día debería tirarse al monte y entrar en un Berska, que seguro que cerca de la calle Génova hay alguno abierto. Fliparía.

P.D.

Ya están tardando las quejas de una Ana Blanco que, tras su arrebato rebelde con la información sobre la Ley de Costas,  presentó la noticia de la siguiente manera: “Minifaldas muy cortas. Pantalones demasiados caídos. Hoy hemos estado en un taller en el que enseñan a los padres cómo afrontar esta nueva batalla”.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Willie Nile

Cd: American Ride.

Willie Nile es una de mis debilidades. A punto de cumplir los 65 años el de Buffalo (Nueva York) sigue grabando discos magníficos y ofreciendo conciertos vibrantes. Ayer cerró la gira española de presentación de “American Ride”, su nuevo trabajo, en la madrileña sala El Sol. Un local perfecto para un músico que, doctorado en filosofía y literatura inglesa, es capaz de crear letras y músicas en las que se funden a Dylan con Springsteen, a Jeff Buckley con los Ramones y a Ellioth Murphy con Patti Smith. Poesía y rock and roll.

“American Ride” es su octavo disco de estudio, editado en su propio sello: River House Records. Un trabajo artesanal en el que Nile ha utilizado, para poder pagar los costes de post-producción, publicidad y promoción, la fórmula de mecenazgo y plataforma Pledge Music. Le acompaña su banda habitual, el guitarrista Matt Hogan, Johnny Pisano al bajo y Alex Alexander a la batería. Doce canciones nuevas que alimentan la leyenda de un artista incapaz de escribir malas canciones, de ofrecer conciertos insípidos. Un pequeño gran hombre. Un rocker…

Floreros rebeldes

Durante mucho tiempo el telespectador pensaba que los presentadores de informativos eran simples objetos. Floreros, les decían. Es decir, elementos más o menos decorativos, en algunos casos ligeramente animados, pero con una característica común: ningún criterio o influencia a la hora de seleccionar, diseñar o elaborar la información. Seres dóciles que se limitaban a leer en sus tele pronter aquello que un equipo de periodistas, cuando no una cuadrilla de políticos, les escribía cada día. Robots de carne y hueso.
Y en eso llegó Ana Blanco y dijo que, de florero, nada de nada. La presentadora se ha quejado en voz alta de que un reportaje emitido en un Telediario (TVE) sobre la Ley de Costas era pura propaganda: solo contenía argumentos a favor de la reforma realizada por el Gobierno, y carecía de una sola opinión crítica.
¡El florero está vivo! Y no solo eso, sino que se rebela y reclama su papel en el teatro de la información. Bien es cierto que se podía haber quejado mucho antes, motivos no le han faltado, pero no por eso deja de ser interesante, y digno que alabar, que uno de los rostros populares de la actual televisión pública, alguien que da la cara, reniegue de su condición de comparsa y levante la voz.
¡Cómo tienen que estar los informativos de TVE para que hasta los floreros protesten! Hundidos hasta el punto de enrocarse en su propia miseria: ¿Que no quieres una taza? Pues dos y media: el desencuentro del equipo de edición del informativo de las 15.00 horas, las quejas de Blanco y Beatriz Pérez Perea, adjunta a edición responsable del área de Sociedad, no evitó que el controvertido reportaje se recuperara en el noticiario de las 21.00 horas.
Un nuevo golpe a la credibilidad de la televisión pública. Confiemos en que la presentadora con agallas sea apoyada por sus compañeros. ¿Quieren ser considerados periodistas? Levanten la voz. Por último, esperemos que Ana Blanco no pase a formar parte de la lista negra de la televisión pública. Que no le suceda con Julio Somoano, director de informativos de TVE, lo mismo que a Pepe con Mourinho. Un destierro por decir la verdad, por querer formar parte activa de un equipo, por intentar dejar de ser un vulgar florero.

Orgullo nacional

Cuando ABC advierte en la portada de su web que “Vuelve Águila Roja a TVE repleta de acción, aventuras e intrigas palaciegas”, uno no puede por menos que dejar cuanto tiene entre manos y sentarse delante de la televisión. A esperar. El tiempo que haga falta. ABC no es de esos periódicos que regala halagos, ni mucho menos. El diario con más de cien años de historia, incluidos los 40 de Franco, resulta en su conjunto al menos tan serio, formal y creible como Bieito Rubido, su flamante director. ¿Cómo desconfiar de tan prestigioso medio, de tan riguroso periodista? Desde las doce de la mañana, pendiente de Águila Roja…

Para matar el tiempo, releo una y otra vez el excelente trabajo realizado por el diario fundado por Torcuato Luca de Tena sobre los primeros 500 días de gobierno de Mariano Rajoy. Un informe muy crítico, despiadado diría yo, de esos que hacen que volvamos a confiar en el periodismo como compromiso con el lector, con informaciones rigurosas y siempre crítico con el poder. El “examen” se titula “Aprobado en la tormenta”, y arranca con la siguiente frase: “500 días después de que juraran sus cargos y a falta de casi otros 1.000 para que concluya la legislatura, ABC valora la labor del gabinete”.

¿Me referí antes al informe como “despiadado”? Rectifico. Es un análisis inhumano, bárbaro y me atrevería a decir que hasta sanguinario del Gobierno de Rajoy. Fíjese que, pese a que ha logrado contener la cifra de desempleo en solo seis millones de parados, el presidente recibe de nota apenas un 6,5, aprobado alto. ¡Serán ratas! “Realismo y decisión para sacar a España de la crisis”, dicen para justificar tan rácana puntuación. Y así con todos… Santamaría, número dos de Mariano, es calificada con un 6 por ser “el motor político del Gobierno y aguantar el desgaste”. Montoro, brillante ministro de Economía, obtiene un 5 raspado por “embridar las cuentas autonómicas, su principal logro”. Del resto de ministros, la mayoría aprueba: Pastor un 6, Fernández un 5, Margallo un 6, Arias Cañete un 6, Wert otro 6… Gallardón suspende, 4,5, pero por razones obvias: aún no ha puesto en marcha su nueva ley del Aborto. En resumen: ¡Tenemos un gran Gobierno!

Escribo estas líneas justo cuando acaba de finalizar “Águila Roja”. En TVE han calificado la serie de “orgullo nacional”. Yo he visto lo de siempre: espadachines enmascarados, justicieron vengadores, el Santo Grial, malos muy malos y buenos muy buenos… Algún malpensando podría creer que si el director de ABC, el mismo que dijo que Eduardo Madina simpatizaba con ETA, sigue como tertuliano en TVE es por su gracejo a la hora de titular. Recuerde: “Vuelve Águila Roja a TVE repleta de acción, aventuras e intrigas palaciegas”.

Perro lame perro.

P.D.

Interesantísima entrevista que de alguna manera toca  el tema de hoy.  Lucía Martínez Odriozola, presidenta de la Asociación Vasca de Periodistas: “Algunas redacciones son auténticas escuelas de corrupción”.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Cómo todo acabó y volvió a empezar.

Autor: E.L. Doctorow.

Editorial: Miscelánea.

Esta es la crónica de un pueblo. Pero no de un pueblo cursi y blandengue como el que encandilaba a los telespectadores españoles en el comienzo de los 70. Nuestro pueblo se llama Hard Times, y apenas tiene unas casuchas construidas con tablones reciclados. Es un pueblo del salvaje Oeste ocupado por supervivientes y arrasado por un “hombre malo” que siembra sus calles de muerte, dolor y resentimiento. Es un pueblo en el que se instalan el mal y la cobardía.

La historia de Hard Times, de su destrucción y de su reconstrucción, es un western crepuscular y sangriento firmado nada más y nada menos que por el gran E.L. Doctorow. El novelista neoyorkino escribió esta su primera novela en 1960. Un gran debut. El sheriff Blue es quien narra la decadencia y los sueños de grandeza de este poblacho de Dakota, ocupado apenas por unas prostitutas, un ruso, un carpintero y un indio, y visitado regularmente por sedientos mineros. Un lugar rodeado de polvo en el que reina el dolor, habitado por almas en pena que se arremolinan junto a un pozo de agua a la espera de tiempos mejores. Y de hombre malos…

Editado por Grijalbo en 1981, con el título de “El hombre malo de Bodie”, este libro es mucho más que una gran novela del Oeste. Es una descripción del miedo, y de cómo se queda incrustado en la piel de algunas personas. Brutal.