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Royal City

Un motivo para NO ver la televisión

Royal City.

Autor: Jeff Lemire.

Editorial: Astiberri.

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Buenas noticias: regresa Jeff Lemire. El dibujante canadiense aterrizó en España con “Essex County”, una trilogía de novelas gráficas ambientadas en la vida rural del pueblo donde nació. Personajes inolvidables, espacios abiertos, situaciones límite y detalles fantásticos en tres cómics inolvidables. Por eso es una excelente noticia la llegada de “Royal City”, en este caso una historia de carácter urbano y a todo color que, afortunadamente, recupera la intensidad y la emoción de su primera obra.

Lemire sigue apostando por crear personajes únicos, por llevarlos al límite sin que pierdan la dignidad, arrastrándolos a escenas extrañas en las que vivir situaciones complicadas. “Royal City” habla de las vidas de los miembros de una familia que sobrevive en una ciudad en crisis: acumulan miserias, sufren derrota tras derrota y gestionan de manera sorprendente sus pérdidas. Tommy, el hijo menor, se les aparece de manera obsesiva. A todos, desde al padre moribundo y la madre avinagrada hasta a los hijos, fracasados de diferentes formas.

“¿Cuándo se es demasiado mayor para empezar de nuevo? ¿En qué momento toda la mierda que he hecho me lastra tanto que ya no puedo seguir adelante? Estoy en el punto en el que he dejado de pensar en quién puedo ser y he empezado a comprender que esto es lo que soy. Reconócelo. No soy nada. Soy solo un fraude. Un farsante”.

“Royal City” es la historia de una población en ruinas que alimenta los fantasmas que arrinconan a una familia contra las cuerdas. Intensa y tierna en ocasiones, conmovedora y triste siempre. Bienvenido de nuevo Jeff Lemire.

“Puede que todos los pueblos sean así. Tal vez todas las familias lo sean. No lo sé. Solo sé que estoy deseando salir de este sitio. A veces me pregunto qué pasaría si me fuera de verdad. Me imagino huyendo o algo peor. ¿Se daría cuenta alguien de que ya no estoy aquí?”.

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La cantina de medianoche

 Un motivo para NO ver la televisión

La cantina de medianoche.

Autor: Yaro Abe.

Editorial: Astiberri.

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Estamos ante un plato exquisito, uno de esos bocados delicados que hacen las delicias de los paladares más exigentes. A veces sutiles, en ocasiones sorprendentes, siempre deliciosas, estas historias de una pequeña taberna de Tokyo saciarán el hambre de manga de los más grandes devoradores de cómics. Los protagonistas son personajes de diferentes pelajes, siempre entrañables, que establecen contacto emocional con otros comensales solitarios mientras aplacan su hambre con un plato de sashimi, unas ostras rebozadas o una paparda a la parrilla.

“La mejor manera de soportar el calor del verano: coges un pepino encurtido en salvado de arroz, le pasas agua y te lo comes tal cual con una cerveza”

Oficinistas, boxeadores, stripers, policías, ex marinos, actores porno, cantantes… Corazones solitarios en busca de algo de comida y un poco de conversación. Y por qué no, de amor. La cantina de medianoche es un lugar perfecto para noctámbulos hambrientos: abre de doce de la noche a siete de la madrugada, el dueño es buen cocinero y mejor oyente, y la carta no tiene frivolidades (solo hay caldo de pollo… y si se puede hacer lo que el cliente pide, pues se hace).

“Es un cliente que ha empezado a venir últimamente. Siempre toma dos platos de ensalada de patata. El anillo en el meñique izquierdo, el lunar del cuello… ¡Tiene que ser Erecto Oki!

- Disculpe… ¿Es usted Erecto Oki?

Erecto Oki es un actor porno muy popular. En su época dorada rodaba cuatrocientas películas al año.

- ¡Que fuerte! Anoche le ví en una peli… ¡Señor Oki, déjeme ser su discípulo!”.

“La cantina de medianoche” recuerda en algunos momentos a “El gourmet solitario”, de Jiro Taniguchi y Masayuki Kusumi, otro excelente retrato sociológico y gastronómico de ese Japón fascinante en sus fogones. Pero tiene vida propia: “La cantina…” descubre platos que despiertan el apetito, pero sobre todo muestra la necesidad de compañía del ser humano. Cada capítulo presenta una situación original, un plato delicioso… y unos protagonistas que buscan conversación y amistad. Normal que Netflix haya creado con este delicioso cómic una serie para televisión (“Midnight Diner: Tokyo Stories”).

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Irmina

Un motivo para NO ver la televisión

Irmina

Autora: Barbara Yelin.

Editorial: Astiberri.

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Estamos ante una de las novelas gráficas más hermosas y conmovedoras de los últimos tiempos. La ilustradora y escritora alemana Barbara Yelin firma una obra redonda, en la que cuenta la historia de una joven alemana llamada Irmina que vive entre la Inglaterra y la Alemania de los años 30. En Oxford entabla relación con uno de los primeros estudiantes negros de la prestigiosa universidad, alguien con quien comparte preguntas y ansias de libertad. Problemas económicos la obligan a regresar a la Alemania nazi, donde sufre la locura de Hitler y comete uno de los peores errores posibles de un ser humano: renunciar a sus ideas.

“- ¿De verdad era usted sufragista?

- Lo era. A nosotras nos debe usted el derecho al voto, jovencita.

- Yo no puedo votar aún. No hasta los veintiuno.

- Pues ¡Dese prisa! A las alemanas ya les han quitado el derecho al sufragio pasivo. Y, por lo que parece, dentro de poco no tendrán derecho al voto”.

Irina mira para otro lado, se cobija bajo la protección de la cruz gamada, normaliza su nueva y miserable vida e incluso llega a justificar el maltrato a los judíos (“- Madre ¿Qué son los judíos? – Los judíos son nuestra desgracia”). Pero un buen día, mucho tiempo después, sucede algo que da un vuelco a la historia y concede al lector un respiro, le hace concebir esperanzas, le obliga a sonreír de nuevo.

“Irmina” es una gran historia de amor, pero también una brillante reflexión sobre el paso del tiempo, la importancia de conservar unos ideales y la necesidad de concedernos segundas oportunidades. Un análisis sobre la diferencia entre resignación y persecución, sobre la opresión y su capacidad de acabar con el sentido crítico, sobre la comunidad y los excluidos, los verdugos y los cómplices por omisión. Un canto a la integridad y la resistencia entonado en hermosos tonos azulados, dibujos de belleza soul que encajan a la perfección con un guión simplemente perfecto. Imprescindible.

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Llamadme Nathan

Un motivo para NO ver la televisión

Llamadme Nathan

Autores: Catherine Castro & Quentin Zuttion.

Editorial: Astiberri.

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Lila Molina es en realidad Nathan Molina. Es solo una cuestión de identidad. ¿Solo? Para alguien que está en el Instituto, que vive en una familia “normal”, que tiene un hermano, que es una chica pero mira el culo de otras chicas… es una cuestión de identidad que puede convertir su vida en un infierno. Es el caso de Lila, una adolescente con carácter que se siente un chico y se enfrenta a todo y a todos, a una sociedad que no acaba de comprender su estado, su situación, su identidad. ¿Homosexual? ¿Machorra? ¿Transgénero? Afortunadamente, Lila es sobre todo una luchadora.

“- ¿Qué te gustaría ser de mayor?

- No sé. No quiero hacerme mayor.

- ¿No te ves como un adulto?

- Yo sólo quiero que me tomen por lo que soy. ¡Un tío! Quiero tomar hormonas. ¡Quiero pelo y barba!

- Es una metamorfosis corporal total. ¿Te sientes fuerte para enfrentarte a todo eso?

- Lo deseo desde que nací.

- Nathan, creo que es hora de ver a tus padres”.

En principio, con apenas doce años, Lila está despistada. No sabe qué le sucede. A su cuerpo, a su cabeza. ¿Quién soy? ¿Qué es esto? Se pregunta entre lágrimas viendo crecer sus pechos. Poco a poco, a golpes, ante la incomprensión de sus padres y sus compañeros, descubre su cuerpo, modifica su imagen, se hace entender. No es fácil ser diferente. Pero Lila no es de los que se rinden, y con dieciséis años, tras una lucha terrible, cambia de identidad y de género. Nathan sonríe cuando le llaman así. Es el final luminoso de un libro imprescindible, por la belleza de unos dibujos bellísimos y por la obligada dureza de un guión necesario. “Llamadme Nathan” es una obra actual, comprometida y dolorosa a veces, esperanzadora siempre, que hace reflexionar sobre las diferencias, las identidades, las injusticias con los distintos y la importancia de resistir. Una gozada.

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