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Al rincón de forrarse

Risto Mejide es lo que llaman “un fenómeno audiovisual”. Con su semblante malencarado, sus gafas negras y sus comentarios jactanciosos, el tipo se ha convertido en un personaje televisivo. Como Belén Esteban, sin ir más lejos. Así es la televisión, un medio en el que importa poco que no tengas absolutamente nada que decir, siempre que resultes original, descarado y deslenguado. Mejide es un publicista serio y altivo que se pone aún más serio y altivo cuando se dirige a cámara. Y poco más. Pues ahí le tienen, convertido en protagonista de una enconada rivalidad entre Atresmedia y Mediaset, el duopolio televisivo de este país. Se lo rifan. Se rifan la insignificancia disfrazada de humo.

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Mejide ha tenido un desencuentro, imagino que económico, con Telecinco, y se ha marchado a Antena 3. “No soy un pesetero”, ha dicho el publicista-presentador a modo de justificación. Le he resumido el conflicto para que ni usted ni yo perdamos el tiempo. Como consecuencia del enfrentamiento, el tal Mejide dejó de presentar “Chester” en la primera cadena de Mediaset, y pasó a formar parte de la primera cadena de Atresmedia, donde anoche estrenó “Al rincón de pensar”. Se trata de un programa de entrevistas, quién lo hubiera imaginado, que arrancó con dos invitados no demasiado excitantes: Borja Sémper y Hombres G. Abrumado por la campaña electoral, el blandengue presidente del PP de Guipúzcoa me importa un pimiento. Y sobre los creadores de “Devuélveme a mi chica” o “Marta tiene un marcapasos” lo único que puedo decir es que seguro que están en el iPod de Sémper.

¿El programa? “Una conversación abierta en canal”, dice un Mejide con un gran concepto de sí mismo. No se lo crea. Solo es un presentador sobrevalorado que hace preguntas con las que pretende resultar ingenioso a gente que tiene pocas cosas interesantes que decir. La “conversación abierta en canal” se convierte en una entrevista minuciosamente editada a favor del entrevistador. “El talento se cultiva en soledad”, reza la cita inicial, nada menos que de Johann Wolfgang von Goethe. Ahí es nada… Pues todo el talento de “El rincón de pensar” acaba en esa frase. Bueno, en la respuesta a la pregunta “¿Si fueras Rajoy dimitirías?”. El popular vasco calló, vaciló y finalmente soltó un lacónico “no lo sé”. ¿El resto? Engolamiento, arrogancia, gestos ensayados, afectación… y toneladas de soberbia. Todo aquello que da forma a un entrevistador que tiene una misión: quedar por encima de los entrevistados.

Para colmo de males el programa comienza a medianoche, un horario criminal capaz de convertir una hora de televisión minúscula en sesenta minutos de televisión insoportable. Una auténtica tortura. Una triste pérdida de tiempo. Pero cuidado, que incluye un bombazo: ¡Mejide se ha quitado las gafas de sol! Acojonante momento mediático, televisión en estado puro.

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Una portada para la historia de la infamia periodística…

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Un director que no se ha estrenado y se desmarca del tema…

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Y los lectores, siempre por delante…

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César Strawberry, cantante del grupo Def Con Dos, detenido por enaltecer el terrorismo. Un abrazo fuerte, amigo.

LA NOTICIA

La noticia es de esas que te invitan a saltar de la cama, superar los delirios febriles con un calimotxo de Dalsy, y escribir un post, un gran post, el post televisivo de tu vida: “El presunto descuartizador de Majadahonda fue ´niño perdido`del “Quién sabe dónde” de Lobatón”. ¿No es la perita en dulce con que espera encontrarse el bloguero cada mañana? Se trata de uno de esos titulares densos y jugosos, con diferentes implicados y numerosos enredos, que, a nivel periodístico-televisivo, no tienen parangón: tenemos un descuartizador, un niño perdido, un Lobatón… Todos los ingredientes para rellenar horas y horas de excelente televisión comercial, un espectáculo redondo, circo de tres pistas con el que obtener excelentes audiencias y jugosas recaudaciones. ¿Qué más se puede pedir?  Estamos ante LA NOTICIA.

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La televisión comercial, que en España es toda la televisión, se asienta en tres patas. A saber: el corazón y la casquería. ¿No eran tres patas? se preguntará el lector más espabilado. Pues sí, falta la política. Pero la política es, en nuestro país, corazón y casquería. Es decir, debate y partidismo, tertulianos y pesebreros, intereses y presiones, chanchullos y mafias. Corazón y casquería.

Con una noticia titulada “El presunto descuartizador de Majadahonda fue ´niño perdido`del “Quién sabe dónde” de Lobatón” las grandes cadenas, que son dos, Antena 3 y Telecinco (recuerde que las otras dos son sus hermanas pequeñas) son capaces de hacer maravillas: entrevistas a los familiares, del descuartizador que fue niño perdido y de las víctimas, análisis de criminólogos, observaciones de psiquiatras, comentarios de ex policías, sugerencias de expertos en lenguaje corporal, consejos de trabajadores de la sección de despiece de un matadero… Todo es posible en un buen programa matinal de Telecinco y Antena 3. Hasta llegar a la guinda: Lobatón entra en plató, entre vítores y aplausos de un público de pago acalambrado por horas de espera.

Esto es LA NOTICIA. Esto es televisión. Esto es periodismo ficción… pero no tanto.

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Un motivo para NO ver la televisión

Faris

Cd: Mississippi to Sahara.

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Tuareg del sur de Argelia, Fais Amina es un bluesman del desierto. Autodidacta con un sinfín de instrumentos, domina la guitarra y el piano. Con 18 años y los bolsillos vacíos vagabundeó por Europa, con los ojos y los oídos muy abiertos, actuando en garitos y festivales, escuchando sonidos diferentes que influían directamente en su música. “Mississippi to Sahara” es un homenaje a los viejos blues, a la música del Delta, del diablo, a través del corazón de un africano que conoce las raíces, pero que tiene mucho mundo. Sorprendente.

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Ocho apellidos de allí abajo

Estoy cansado de escuchar que el talento está en la televisión, y que vivimos una edad de oro de la ficción, de las series, de la calidad. Como telespectador español, como consumidor de televisión ibérica, como individuo que quiere ver buenos programas sin necesidad de pagar, estoy harto de oír estas memeces. El talento quizá esté en la ficción norteamericana, la edad de oro puede que se viva en la BBC, pero lo cierto es que el telespectador español tiene que pagar si quiere disfrutar de ese tsunami de arte y creatividad audiovisual del que nos hablan las secciones de cultura de los diarios.

La tele en España es otra cosa… La noche del martes Antena 3 estrenó “Allí abajo”, una comedia que se limita a copiar, adaptar si usted prefiere, la idea principal de la exitosa película de Telecinco “Ocho apellidos vascos”. Es decir, a desarrollar el conjunto de diferencias entre Euskadi y Andalucía, a trabajar la manida serie de tópicos culturales y sociales, las desemejanzas entre vascos y andaluces: el chuletón frente a la fritura, el txakolí ante el fino, el “pues” contra el “pisha”, el de Bilbao que nace donde quiere y el andaluz pícaro, gracioso y religioso que adora la Semana Santa.

Pues semejante basura, interpretada por actores de medio pelo, repleta de chistes chuscos y de chascarrillos simplones, se ha convertido en el estreno más visto en ficción en España desde “Aída” en 2005: 32,4% de share y más de seis millones de espectadores.

El talento no está ni en Antena 3 ni en Telecinco. La edad de oro de la televisión no se vive ni en Antena 3 ni en Telecinco. En estas dos cadenas está la pasta, el dinero que ganan tras convertirse en las cabezas del duopolio audiovisual español, ese negocio redondo para dos empresas que limita las posibilidad de elección de un telespectador, el español, condenado a manejar un mando a distancia con solo dos botones: Mediaset y Atresmedia.

P.D.

El Telediario de TVE censura a Mortadelo y Filemón para no hablar de Bárcenas

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Un motivo para NO ver la televisión

Will Hoge.

Cd: Small Town Dreams.

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Will Hoge, cantante y compositor de Nashville, Tennesse, está en el mejor momento de su carrera. A sus 42 años lanza su décimo álbum de estudio, “Small Town Dreams”, una nueva joya para una discografía que roza la perfección, en la que el rock and roll, la Americana y el soul se mezclan a la perfección.

Once canciones que acercan de nuevo a Hoge a las raíces, a las guitarras eléctricas, los metales y las composiciones con cierto aire épico, esas que pueden recordar al mejor Springsteen. “Small Town Dreams” es un disco contundente, en el que destaca, como de costumbre, la voz de uno de los mejores cantautores de los últimos tiempos.

 

Cagada a primera vista

La exquisita Antena 3, esa cadena que miraba con cara de asco la programación hortera de Telecinco, que se la cogía con papel de fumar cuando se hablaba de telerealidad, que decía apostar por el entretenimiento fetén, de calidad, estrenó anoche una de las mayores basuras que se pueden ver en estos momentos en la pequeña pantalla. Se trata de “Casados a primera vista”, adaptación cañí de “Married at First Sight”, un reality show de baja estofa en el que ocho seres humanos solteros “que lo han intentado todo en el amor”, unidos por la pasta y por un test de personalidad diseñado por una psicóloga, un psiquiatra y una sexóloga, se conocen el mismo día en que se casan “civilmente” con intención de convivir durante un mes. Al final decidirán si continúan juntos.

¿Experimento social? ¿Antropología televisiva? Yo lo llamaría simplemente telebasura. “Me da miedo que sea muy fea”, dice un galán en los preámbulos. “Mi primer marido me ponía los cuernos doblaos, asegura una novia a la fuerza. “Yo era más bien cabra loca”, dice una gaditana muy salada. “Yo soy viuda desde el 2006″, dice otra gaditana menos salada. “Sexualmente soy muy juguetona: tengo un armario lleno de disfraces”, asegura una ingeniera de Guadalajara. El psiquiatra que habla de crímenes y todo tipo de atrocidades en los programas matinales se pone muy serio y pregunta: “¿Eres muy autoexigente?”.

Cuatro parejas con ganas de cámara, y cabeza de chorlito, se casan en Cancún. Ocho personas que buscan su pareja ideal, ocho víctimas de la televisión, desnudan sus miserias emocionales para regocijo del prime time. Un asco. Los solteros que inauguran el programa se escriben una carta cursi, se toman una margarita y se conocen en el momento del acto. Del acto civil. Se visten de novios clásicos, se hacen acompañar de sus familiares y amigos, se entregan al esperpento de la televisión. Anillos, flores, besos… Minucias. Tras la boda empieza lo bueno: ¡El suegras time!

Los novios, auténticos pardillos, se miran con recelo. Eso no es nada: la relación que pueden obtener con sus parejas de saldo promete emponzoñarse de verdad cuando aparece la madre de ella, uno de esos personajes legendarios de la caspa ibérica, la suegra. “Es de más lejos que de Murcia”, dice para situar geográficamente a su nuevo yerno belga. Y es que con las suegras todo gana, porque todo es aún más popular, más vulgar, más Telecinco.

“Casados a primera vista” es el programa con el que Antena 3 cruza la línea roja y se lanza de cabeza al cenegal de la cochiquera en que Telecinco retoza desde hace años. Y es que hay cosas que no se pueden consentir. Por ejemplo, que el grupo de Paolo Vasile haya ganado en 2014 más dinero, 59,2 millones de euros, que Atresmedia, apenas 46, 7 millones. Eso sí que no… ¡A por ellos!

“Nos motiva mejorar la reputación de la televisión”, dijo una vez Javier Bardají, director general de Atresmedia. “Somos probablemente la cadena que tiene mejor valoración en series y programas de entretenimiento”, afirmó un buen día Silvio González, consejero delegado de Atresmedia. Dos genios de la televisión, dos cerebros de esa máquina de hacer dinero llamada Atresmedia, que abrieron la boca para hacer semejantes declaraciones antes de ver un par de minutos de “Casados a primera vista”, terrorismo audiovisual del que son cómplices. Ahora tienen que cerrar el pico: semejante bazofia equilibra la partida.

En política no parece que todos sean iguales, salvo los dos de siempre, pero en televisión cada vez hay menos diferencias. Es lo que tienen los bipartidismos, es lo que consiguen los duopolios. Telecinco y Antena 3, hermanos de sangre.

Un motivo para NO ver la televisión

The Minus 5.

Cd: Dungeon Golds.

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Estamos ante una pequeña gran superbanda. Una formación de estrellas de diferentes brillos, elementos de una galaxia independiente que aparece y desaparece, y que de cuando en cuando ilumina el mundo de la música popular con un resplandor espectacular. ¿Imagina unos Traveling Wilburys indis del siglo XXI? Pues aquí los tiene: liderados por Scott McCaughey, de Young Fresh Fellows, en este disco participan Peter Buck, Jeff Tweedy, Ian McLagan, Jon Moen, Nate Query, de The Decemberists

Un lujo de formación, y un lujo de disco, con doce canciones, casi una hora de música, que crecen escucha tras escucha. Temas como “In the Ground”, “Adios Half Soldier” o “Chinese Saucer Magnolia” recuerdan a las bandas con las que trabajan habitualmente Buck, Tweedy, McLagan y compañía, evidentemente. Pero también a “Down With Wilco”, el tremendo disco editado por The Minus 5 allá por el 2003, sin duda la cumbre de su carrera como pequeña gran superbanda. Este “Dungeon Golds” está en esa línea de grandes canciones y buenos músicos que se divierten divirtiendo. Pop rock entre los Beatles y los Beach Boys, entre los riff de guitarra y los estribillos majestuosos. Una delicia.