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Cagada a primera vista

La exquisita Antena 3, esa cadena que miraba con cara de asco la programación hortera de Telecinco, que se la cogía con papel de fumar cuando se hablaba de telerealidad, que decía apostar por el entretenimiento fetén, de calidad, estrenó anoche una de las mayores basuras que se pueden ver en estos momentos en la pequeña pantalla. Se trata de “Casados a primera vista”, adaptación cañí de “Married at First Sight”, un reality show de baja estofa en el que ocho seres humanos solteros “que lo han intentado todo en el amor”, unidos por la pasta y por un test de personalidad diseñado por una psicóloga, un psiquiatra y una sexóloga, se conocen el mismo día en que se casan “civilmente” con intención de convivir durante un mes. Al final decidirán si continúan juntos.

¿Experimento social? ¿Antropología televisiva? Yo lo llamaría simplemente telebasura. “Me da miedo que sea muy fea”, dice un galán en los preámbulos. “Mi primer marido me ponía los cuernos doblaos, asegura una novia a la fuerza. “Yo era más bien cabra loca”, dice una gaditana muy salada. “Yo soy viuda desde el 2006″, dice otra gaditana menos salada. “Sexualmente soy muy juguetona: tengo un armario lleno de disfraces”, asegura una ingeniera de Guadalajara. El psiquiatra que habla de crímenes y todo tipo de atrocidades en los programas matinales se pone muy serio y pregunta: “¿Eres muy autoexigente?”.

Cuatro parejas con ganas de cámara, y cabeza de chorlito, se casan en Cancún. Ocho personas que buscan su pareja ideal, ocho víctimas de la televisión, desnudan sus miserias emocionales para regocijo del prime time. Un asco. Los solteros que inauguran el programa se escriben una carta cursi, se toman una margarita y se conocen en el momento del acto. Del acto civil. Se visten de novios clásicos, se hacen acompañar de sus familiares y amigos, se entregan al esperpento de la televisión. Anillos, flores, besos… Minucias. Tras la boda empieza lo bueno: ¡El suegras time!

Los novios, auténticos pardillos, se miran con recelo. Eso no es nada: la relación que pueden obtener con sus parejas de saldo promete emponzoñarse de verdad cuando aparece la madre de ella, uno de esos personajes legendarios de la caspa ibérica, la suegra. “Es de más lejos que de Murcia”, dice para situar geográficamente a su nuevo yerno belga. Y es que con las suegras todo gana, porque todo es aún más popular, más vulgar, más Telecinco.

“Casados a primera vista” es el programa con el que Antena 3 cruza la línea roja y se lanza de cabeza al cenegal de la cochiquera en que Telecinco retoza desde hace años. Y es que hay cosas que no se pueden consentir. Por ejemplo, que el grupo de Paolo Vasile haya ganado en 2014 más dinero, 59,2 millones de euros, que Atresmedia, apenas 46, 7 millones. Eso sí que no… ¡A por ellos!

“Nos motiva mejorar la reputación de la televisión”, dijo una vez Javier Bardají, director general de Atresmedia. “Somos probablemente la cadena que tiene mejor valoración en series y programas de entretenimiento”, afirmó un buen día Silvio González, consejero delegado de Atresmedia. Dos genios de la televisión, dos cerebros de esa máquina de hacer dinero llamada Atresmedia, que abrieron la boca para hacer semejantes declaraciones antes de ver un par de minutos de “Casados a primera vista”, terrorismo audiovisual del que son cómplices. Ahora tienen que cerrar el pico: semejante bazofia equilibra la partida.

En política no parece que todos sean iguales, salvo los dos de siempre, pero en televisión cada vez hay menos diferencias. Es lo que tienen los bipartidismos, es lo que consiguen los duopolios. Telecinco y Antena 3, hermanos de sangre.

Un motivo para NO ver la televisión

The Minus 5.

Cd: Dungeon Golds.

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Estamos ante una pequeña gran superbanda. Una formación de estrellas de diferentes brillos, elementos de una galaxia independiente que aparece y desaparece, y que de cuando en cuando ilumina el mundo de la música popular con un resplandor espectacular. ¿Imagina unos Traveling Wilburys indis del siglo XXI? Pues aquí los tiene: liderados por Scott McCaughey, de Young Fresh Fellows, en este disco participan Peter Buck, Jeff Tweedy, Ian McLagan, Jon Moen, Nate Query, de The Decemberists

Un lujo de formación, y un lujo de disco, con doce canciones, casi una hora de música, que crecen escucha tras escucha. Temas como “In the Ground”, “Adios Half Soldier” o “Chinese Saucer Magnolia” recuerdan a las bandas con las que trabajan habitualmente Buck, Tweedy, McLagan y compañía, evidentemente. Pero también a “Down With Wilco”, el tremendo disco editado por The Minus 5 allá por el 2003, sin duda la cumbre de su carrera como pequeña gran superbanda. Este “Dungeon Golds” está en esa línea de grandes canciones y buenos músicos que se divierten divirtiendo. Pop rock entre los Beatles y los Beach Boys, entre los riff de guitarra y los estribillos majestuosos. Una delicia.

En cadena hostil

Jalis de la Serna es un periodista que graba programas de televisión en los lugares más peligrosos del planeta. Como algunas cárceles sudamericanas, regiones dominadas por narcos, minas africanas o nidos de islamistas radicales. En el último de ellos viaja a Corea del Norte. Pero hoy no quiero hablar de “En tierra hostil”, que así se llama el programa, sino de cómo la cadena que lo emite, Antena 3, ha sido capaz de convertir un espacio que se supone apuesta por el periodismo en todo un circo mediático.

Resulta que hay un español, Alejandro Cao de Benós, que se siente “absolutamente norcoreano”. Hasta el punto de ejercer de delegado del gobierno de ese país. Ni más ni menos. El personaje, un tanto freak incluso sin uniforme militar, ha hecho las veces de guía para el equipo del programa. Después, eso sí, de cobrarles 18.000 euros: “Cualquier periodista que quiera hacer un reportaje sobre Corea del Norte y lo haga a través de este hombre tiene que pagar una tarifa que él te impone. A nosotros nos cobró casi 6.000 euros por persona. Incluyendo la estancia en Corea del Norte, la manutención y el viaje de Pekín a Pyongyang. Nosotros fuimos 3 personas”. Fueron, grabaron y pagaron.

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El programa muestra lo que uno imagina de un régimen tan hermético, dictatorial y triste como el norcoreano. Lo sorprendente, la noticia, es que el amigo Cao de Benós se convierte poco a poco en el protagonista. Que si no se puede grabar esto, que grabes aquello, que eso está mal enfocado, que no le busques tres pies al gato… El resultado no es muy periodístico, para qué engañarnos, pero sí muy televisivo: record de audiencia con 3,5 millones de telespectadores. Así las cosas… ¡El espectáculo debe continuar!

Susanna Griso entrevista en “Espejo público”, en la mañana de Antena 3, a Jalis de la Serna, y hablan de gran periodismo, y de compromiso informativo, y se tiran flores de todos los colores. La charla tiene lugar por las quejas de un Cao de Benós que acusa al programa de mentir, de manipular y de emitir testimonios de refugiados norcoreanos relatando las atrocidades del régimen. Todo es una locura: Cao de Benós es un freak, insisto. Mientras despachan el asunto, en la parte inferior de la pantalla anuncian el próximo tema del programa de Griso, su nueva apuesta informativa: “El hijo de Isabel Pantoja podría malvender el loft que tiene en Madrid para poder saldar sus deudas con Hacienda. ¿Cuánto dinero necesita con urgencia?”.

Gran periodismo, que diría Griso. Lo de Corea del Norte y lo del loft de Alcobendas de Kiko Rivera. Y por supuesto lo de Albert Castillón, copresentador con Griso, que ante la presencia en el plató como invitado del hispano-norcoreano decide levantarse y marcharse: “Este tipejo me da mucha rabia”. Como Mila Ximénez o Jorge Javier Vázquez en “Sálvame”, Josep Pedrerol en “Punto Pelota” y otros clásicos del periodismo rosa, de la telebasura.

25 años de Antena 3

En la noche del pasado domingo Antena 3 cumplió 25 años. Podría parecer un asunto baladí, a quién coño le importa Antena 3, si no fuera porque con la llegada de esa empresa audiovisual arrancó la televisión privada en España. Es decir, que la televisión privada en España ha cumplido 25 años. ¿Un momento para recordar?

En este cuarto de siglo Antena 3 ha ofrecido a los telespectadores decenas de programas, cientos. No recuerdo ninguno con especial interés o cariño. Me sumerjo en la red y aparece una larga ristra de éxitos: “Farmacia de Guardia”, “Lo que necesitas es amor”, “El Juego de la Oca”, “Lluvia de Estrellas”, “Sorpresa sorpresa”, “Menudo es mi padre”, “Compañeros”, “Los Hombres de Paco”, “Aquí no hay quien viva”, “Espejo Público”, “Tu cara me suena”… Entretenimiento de medio pelo. El tipo de programas que solo veo por obligación.

Pero no todo es mediocridad en Antena 3. La cadena principal de Atresmedia tiene una cosa buena, tengo que reconocerlo: es menos cutre que Telecinco, su gran rival. Felicidades pues.

Habíamos dicho que se han cumplido 25 años de televisión privada en España. Esto es lo importante. Un cuarto de siglo en el que la pluralidad televisiva que han prometido, a lo largo de los años, políticos de todos los pelajes ha quedado reducida a cuatro cadenas, dos empresas: Mediaset (Telecinco y Cuatro) y Atresmedia (Antena 3 y La Sexta) se reparten el grueso de la tarta audiovisual. Un duopolio lamentable, que garantiza tanto enormes beneficios para las dos empresas como mediocridad informativa y de ocio para los ciudadanos.

En España el poder audivisual está, qué peligro, en solo dos manos. Una de ellas es la de José Manuel Lara, el empresario que juega con dos barajas: la ultraconservadora que financia “La Razón” y la progresista que alimenta “La Sexta”. Postureo. En esta última tienen en plantilla a Iglesias y Monedero, mientras que en los informativos de su hermana mayor llaman a Syriza “la izquierda radical”. La pasta es el fin, y todo vale, y todo el mundo debería saberlo. Esperanza Aguirre lo tiene tan claro que es capaz de criticar los juegos de Antena 3, en su propia casa y en tan señalada fecha: “Da la impresión de que Antena 3 quiere que los españoles apuesten por esta opción (Podemos)… No he visto propaganda como la que acabáis de hacer a este partido…. A ver si nos damos cuenta de lo que hacemos”, dijo ayer mismo, llegando a amenazar a los profesionales de la casa: “Soy amiga de Lara”.

Felicidades a Antena 3. No es una gran televisión, pero sí un excelente negocio.

P.D.

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Un motivo para NO ver la televisión

Sueños de trenes.

Autor: Denis Johnson.

Editorial: Literatura Random House.

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Cuando uno creía haberlo leído todo sobre Denis Johnson, el escritor nacido en Munich que vive en Idaho, se publica esta obra maestra de la literatura norteamericana profunda, descarnada, marginal y violenta, trascendental y desesperada. “Ángeles derrotados” (Anagrama) sorprendió allá por 1986 por su originalidad y su descaro: poesía sucia sobre perdedores que seguían los pasos de la generación beat. Un debut prometedor. “Árbol de humo” (Mondadori) es una de las mejores historias sobre Vietnam jamás escritas. Así de sencillo. “Que nadie se mueva” (Roja y Negra) es una novela negra inmaculada, un homenaje a los clásicos, a los personajes bien construidos y a los escenarios abiertos. “Hijo de Jesús” (Mondadori) reune once historias breves, con un narrador común, sobre la vida marginal norteamericana, bares y drogas, desengaños y traiciones. Finalmente, “El nombre del mundo” recorre los días complejos de un tipo que ha perdido a su familia y se tambalea en la cuerda floja de los recuerdos, las amistades peligrosas y el humor macabro.

Con este currículo, un puñado de libros geniales, está claro que Denis Johnson es uno de los grandes. Un talento mayúsculo capaz de superar lo ya escrito, gran literatura, con un nuevo libro que se lee en una sentada y deja cicatrices para siempre. “Sueños de trenes” narra la epopeya de un hombre, de un superviviente, que arrastra su dolor y su pena por el salvaje Oeste americano de comienzos del siglo XX. La biografía de un pionero que, quizá por el tono épico y la crudeza de la historia, en algunos momentos recuerda a esa obra maestra de Peter Matthiessen titulada “País de sombras”.

“Los árboles eran asesinos, y aunque noventa y nueve de cada cien veces un buen aserrador fuera capaz de calcular correctamente cómo iba a caer el árbol, y hasta conseguir por medio de una serie de cortes magistrales y de cuñas que una pieza de cincuenta toneladas girara en redondo colina arriba y aterrizara detrás de él con tanta precisión como una aguja, la número cien podía acabar con su cara aplastada y él más tieso que la mojama, así de fácil”.

Robert Grainier es un jornalero marcado por la pérdida, la miseria y el arraigo con la tierra. Johnson escribe la desgarradora crónica de un tipo humilde, de una familia rota, y habla de las personas, en muchos casos apenas fantasmas, pero también de la degradación social, de la naturaleza y de la furia con que la vida es capaz de maltratar a los perdedores. Total y absolutamente imprescindible.

Mujeres leopardo

La gente se mete con Cristina Pedroche, la presentadora de televisión, desde que lució un vestido con transparencias para dar las campanadas. Y porque sale con uno de esos cocineros estrellados que dan de comer a los ricos. Y porque dicen que está fondona en bañador: algún necio ha llegado a llamarla “La ballena de Vallecas”. Y porque… Se queja Pedroche de que la gente es machista, sexista, sensacionalista y envidiosa. “Igual viene con transparencias y nos alegra el día”, dice el co-presentador del programa de Antena 3 “Espejo público” el día que tienen a Pedroche como invitada.

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“La gente me critica porque utilizar las redes es gratis”, dice una Pedroche sin transparencias. Se refiere a las redes sociales. Pero mientras habla, en Antena 3 ponen las imágenes de Pedroche con transparencias. Lo de “La ballena de Vallecas” viene, cuenta la chica, del día en que colgó en internet su foto en bañador cuando comenzaba a dar clases de natación. Utilizar las redes es gratis, ¿recuerda? “En todo caso seré una ballena sexy”, sentencia divertida.

Y para despedirse, imparte un curso de autoayuda: “Yo solo quiero que la gente que vea esto, y por eso lo he puesto en las redes sociales, sea feliz. ¡Quiérete! ¡Yo me quiero! ¡Yo estoy feliz! Y no olviden que a las cuatro menos cuarto… ¡“Zapeando”!”. “Zapeando” es el programa que Pedroche presenta en La Sexta.

La televisión tiene el don de convertir el asunto más sesudo en la cosa más trivial. Uno no sabe si Pedroche es una víctima del machismo o una exhibicionista, si está un poco fuerte o se trata de una mujer leopardo. Lo cierto es que las mujeres sexys lo petan en la tele. Y marcan tendencia. Si no me cree, ahí tiene a Belén Esteban: el pijama animal print que luce en la casa de “Gran Hermano VIP” (Telecinco) está agotadísimo en El Corte Inglés.

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Pero el mayor descaro en cuanto a utilización de la imagen de la mujer lo tenemos en el periódico sensacionalista británico The Sun. Hace unos días dijeron que suprimían, por fin, la legendaria chica desnuda de su página 3. En España muchos tertulianos aplaudieron la decisión, evitando recordar que en nuestros quioscos tenemos cada semana la portada de Interviú y cada día la contraportada del deportivo AS. La legendaria hipocresía ibérica. Pero el colmo es que, solo tres días después, el tabloide de Rupert Murdoch aseguró haber sufrido “un lapsus mamario”: “Con relación a las informaciones recientes en otros medios de comunicación, queríamos aclarar que ésta es la página 3 y hay una fotografía de Nicole, de 22 años, de Bournemouth”. Es decir, que vuelven a las andadas. Y es que no se le pueden quitar las manchas al hombre leopardo.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Chris Spedding

Cd: Joyland.

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Chris Spedding es, con 70 años en las espaldas, uno de los guitarristas de serie B más grandes de todos los tiempos. Es decir, que es un genio pero no juega en la liga de Eric Clapton, Jimmy Page, Hendrix, Gilmore y Compañía. Spedding pertenece a esa larga lista de maravillosos perdedores de las seis cuerdas en la que están tipos como Danny Gatton, Link Wray o Roy Buchanan. Los mejores guitarristas desconocidos del planeta.

Se llama Peter Robinson, pero todos le llaman Chris Spedding. Nació en 1944 en la localidad británica de Derbyshire, y comenzó a tocar la guitarra con doce años. Bueno, la guitarra no: el violín. Intentaba sacar a este instrumento los sonidos rocanroleros de la época. Luego llegaron las primeras bandas adolescentes, con las que incluso teloneó a los Stones en el primer concierto tras la muerte de Brian Jones. Para entonces ya era un músico con personalidad, con feeling… ¡Jagger y compañía barajaron su nombre para sustituir a Mick Taylor!

En 1978 conoce al rocker Robert Gordon: “Tiene mejor voz que yo”, asegura Spedding. Juntos graban grandes discos y ofrecen conciertos memorables. Hiperactivo, ha grabado y tocado con decenas de músicos, desde Dee Dee Ramone y Nina Hagen a John Cale y Brian Ferry. Su nuevo disco, “Joyland”, el número 19 en su carrera como solista, cuenta con la participación de numerosos colegas: Glen Matlock, Bryan Ferry, Johnny Marr, Robert Gordon,  Ian McShane, Andy Fraser… No es rockabilly, el género en que se encuentra más cómodo Speeding, pero está repleto de buenas guitarras. Y como de costumbre, envuelto en una hermosa portada.