Casa nostra, casa vostra

En la ciudad de Barcelona se celebró el pasado sábado la manifestación más grande de Europa a favor de los refugiados. El lema “Casa nostra, casa vostra”. Los organizadores hablan de medio millón de personas, la Guardia Urbana de 160.000. Las fotografías aéreas son impresionantes: miles y miles de ciudadanos con pancartas azules, en unas calles abarrotadas, pidiendo acoger a las personas refugiadas y defender su derecho a asilo. Algo que debería hacer el Gobierno de Rajoy, pero no hace.

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De los periódicos de tirada nacional, solo El País ha considerado la noticia digna de su portada de papel. En ABC han preferido dedicar tan exclusivo espacio a la frase “A la infanta la han sentado en el banquillo por ser quien es”. En La Razón han apostado por una foto a toda página de alguien de la familia, María Dolores de Cospedal: “Veo a Rajoy candidato…”. Y en El Mundo desvelaron que en Podemos se ha “consumado la purga”.

La solidaridad ejemplar de Barcelona, la ciudad más cosmopolita y europea de este país, saca los colores al resto del Estado. Lo cual es un problema: Que Colau o la Generalitat o Cataluña hagan bien las cosas… no le interesa al gobierno del PP. Los catalanes son egoistas, roñosos, aburridos… independentistas. Usted ya me entiende. “Hagamos como que no ha pasado”, piensan de la manifestación algunos directores de periódicos, empresas privadas entregadas a intereses particulares. En TVE, una televisión pública, la cosa es bien distinta, ¿verdad? Hablamos de servicio público pagado por todos los ciudadanos…

Pues resulta que según denuncia UGT-RTVE, el presentador y director de los informativos del fin de semana, Pedro Carreño, censuró algunas de las imágenes que los periodistas de la redacción de informativos de TVE habían seleccionado para informar de la manifestación de los refugiados. Carreño quería que salieran menos esteladas en su televisión. Este tipo de actuaciones ha conseguido que 2.225 trabajadores de los informativos de RTVE, un tercio de los 6.400 que forman la plantilla, presenten un escrito en el Congreso pidiendo que la televisión pública “no sea utilizada como instrumento de propaganda partidista o gubernamental”.

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Un tercio de los trabajadores de RTVE pide pluralidad e independencia. A los dos tercios restantes les deben ir bien las cosas como están. Lastima. La radiotelevisión pública debería ser, recuerde aquel Casa nostra, casa vostra, la televisión de todos los españoles. De todos.

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Un motivo para NO ver la televisión

El buen soldado.

Autor: Ford Madox Ford.

Editorial: Sexto Piso.

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En la contraportada del libro de hoy, Graham Green asegura que “El buen soldado”, quizá la obra cumbre del escritor británico Ford Madox Ford, es “una de las mejores novelas del siglo XX”. No seré yo quien lleve la contraria al autor de “El americano impasible” y “Nuestro hombre en La Habana”. Se trata de un ejercicio literario complejo, con idas y venidas en el tiempo, con personajes que entran y salen, con situaciones que se cruzan y tramas que aparecen y desaparecen: “Soy consciente de haber contado esta historia de un modo tan desordenado que tal vez resulte difícil que alguien encuentre el camino en lo que quizá sea una especie de laberinto”, reconoce el narrador, la voz del autor, en la recta final de la obra. No le crea. Madox Ford resuelve con enorme solvencia y brillantez ese problema: el lector jamás se siente perdido en el tiempo, no tiene una sola duda sobre el espacio, se encuentra en todo momento situado en el lugar correcto. El laberinto se recorre con facilidad y gran placer.

“Ella no debería haberlo hecho. No debería haberlo hecho. Se interpuso entre él y Leonora movido por un estúpido espíritu de santurronería. ¿Puese usted creer que mientras fue la amante de Edward estuvo constantemente intentando reconciliarse con su esposa? Acostumbraba a sermonear a Leonor sobre el perdón… desde el alegre punto de vista estadounidense. Aunque Leonora solía tratarla como la furcia que era. En cierta ocasión le dijo a Florence al encontrarse con ella a primera hora de la mañana:

- Vienes directamente desde su cama a decirme que es mi lugar. Ya lo sé, gracias”.

Dos parejas protagonizan el arranque de “El buen soldado”: los Dowell y los Ashburnham. Son dos parejas aparententemente bien avenidas, de cómoda posición económica, una norteamericana (a la que pertenece el narrador) y otra británica, que hacen buenas migas. O eso parece. La relación se mantiene, pero sufre diversos… digamos que contratiempos. ¿Lo normal en una amistad, en un matrimonio, en una vida? Lo normal en una gran novela sobre sentimientos desencadenados. Porque de eso va este libro, de la vida y sus reveses. De la pasión y la soberbia, del amor y el adulterio, del desequilibrio y la sinceridad, de los arrebatos y las decepciones, de las mentiras y la muerte.

“Creo que en todas las relaciones conyugales existe una constante: el deseo de ocultar a la persona con la que vivimos algún punto debil de nuestro carácter o de nuestra vida. Pues resulta insoportable vivir constantemente en compañía de un ser humano que percibe nuestras debilidades más mezquinas. Resulta verdaderamente insoportable. Es por eso que tantos matrimonios son infelices”.

Publicada en 1915, “El buen soldado” es, en el fondo, un catálogo de miserias humanas. Un catálogo triste, por momentos furibundo y lúgubre, que viene envuelto en papel de regalo: es imposible escribir sobre el desamor, la decadencia y la derrota mejor que Ford Madox Ford. Una grandísima novela, tenía razón Greene.

I Master de Rock and Roll Matutino Sobre Ruedas.

You Got To Walk That Lonesome Valley

“Mississippi” John Hurt

Se llamaba John Smith Hurt, pero todos le conocían como “Mississippi” John Hurt. Nació cerca de Avalon, Misisipi, allá por 1893. Y tocó el blues con alma folk: una guitarra acústica que se dejaba acariciar (¡fingerstyle!), canciones con letras que trataban los problemas de cada día, y una voz que susurraba y podía parecer melancólica o dolorosa.

Mississippi grabó numerosos discos, algunos tan redondos como “Today!”, “The Inmortal” o “Last Session”. Todos son recomendables, porque estamos ante el bluesman acústico por excelencia. Como nos sirve cualquiera de sus clásicos, aprovechemos éste grabado en glorioso blanco y negro: You Got To Walk That Lonesome Valley.

ABC se radicaliza

 “Los diarios son los que hoy hacen buen periodismo en España. Internet es antidemocrático, populista, extremista y de izquierdas”. Bieito Rubido, director de ABC.

¿Ha visto usted la portada de ayer jueves de ABC? El prestigioso diario conservador, un medio centenario propiedad de un gran grupo mediático, con prestigiosos profesionales en su redacción, se está radicalizando de manera peligrosa. Si sigue así, no me extrañaría que dentro de poco veamos al director del fanzine en cuestión completamente engorilado, rompiendo las farolas de la calle donde se encuentra la sede de Podemos con una muleta. El Bieito manteca.

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Para hacer una portada como la de ayer hace falta ser un nefasto diseñador gráfico, un periodista tan mediocre como tendencioso, un manipulador torpe, un propagandista nefasto, un mamporrero de saldo y, si me apura, muy mala persona. No se qué pensarían los fundadores de tan venerable diario, en el que un día apareció en portada la fotografía de un dictador de la talla de Franco junto a la frase “El artífice de la patria renacida”, si pudiesen ver ese maquiavélico fotomontaje del líder de un partido democrático con cinco millones de votantes.

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¡Pobre ABC! Y pobres de sus lectores, venerables ancianos en manos de periodistas asustaviejas sin escrúpulo alguno: ¡Que vienen los comunistas! ¡Les van a sacar de las residencias, les van a quitar las pensiones, y luego les van a quemar vivos junto a monjas y curas! Vean la cara del coletas, un radical peligroso, un antisistema venezolano, un asesino en serie, el nuevo Stalin. Les da miedo, ¿verdad?

P.D.

Por primera vez en un siglo, el diario ABC salió a la calle el pasado miércoles sin las firmas de sus periodistas. ¿Una huelga por la baja calidad del periódico, por haber contratado a ultras como columnistas, por haberse convertido en un órgano de publicidad gubernamental? No, hicieron huelga de firmas como respuesta a los nuevos despidos y recortes salariales que planea la empresa. Ya es tarde. Es imposible que un periódico tan malo, tan tendencioso y ridículo, tan poco periodístico, sobreviva sin ayudas del poder. Les bajarán los sueldos, y les despedirán, porque hace tiempo que han dejado de dedicarse al periodismo. La propaganda es una profesión diferente, que requiere otro comité de empresa y trabajadores distintos.

Qué pena. Debieron rebelarse antes, cuando todavía eran un periódico dedicado a informar.

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Un motivo para NO ver la televisión

Una temporada en Tinker Creek

Autora: Annie Dillard.

Editorial: Errata Naturae.

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No hay suplemento literario o revista de libros que no le haya dedicado una portada. No hay librería que no le haya destinado una balda. No hay editorial que no haya publicado algún título sobre el tema. Hablo de la llamada Nature Writing, la literatura dedicada a la fauna y a la flora, a los grandes espacios abiertos, a la naturaleza salvaje y su relación con el hombre.

Siempre ha habido Nature Writing, es evidente, pero si ahora estamos hablando de ella, si es noticia en el mundo del libro, si se ha puesto de moda entre lectores inquietos que necesitan respirar aire puro, es por culpa de Errata Naturae. La exquisita editorial madrileña (vea sus portadas, acaricie el papel, lea sus libros) lanzó hace dos años una colección indispensable, Libros Salvajes, que señalaba el camino al resto de editoriales. Su primer título, “Mis años Grizzly”, se subtitulaba “en busca de la naturaleza salvaje”. De eso iba la cosa, de humanos que necesitan volver a sentir el frío en la piel, el aire en los pulmones, la tierra en las botas y la compañía de osos, lobos, águilas y búfalos.

“Ahí reside el auténtico poder. Es sorprendente que los árboles puedan convertir la grava y las sales minerales en esos lóbulos de bordes suaves ; es como si yo, al morder un trozo de granito, comenzara a crecer, a echar brotes y florecer. Los árboles parecen llevar a cabo sus prosas sin ningún esfuerzo. El noventa por ciento de las partes vivas de un árbol se renueva cada año. El agua que asciende por el tronco puede llevar una velocidad de cuarenta y cinco metros por hora; en pleno verano, un árbol llega a mover una tonelada de agua diaria. Un olmo grande podría, en una sola estación, fabricar alrededor de seis millones de hojas, con su compleja estructura, sin alterarse lo más mínimo. El árbol se queda ahí, acumulando madera seca, mudo y rígido como un obelisco, aunque por dentro está bullendo; se escinde, sobre y se extiende; levanta toneladas y las arroja al aire en un despliegue de flecos verdes. No hay nadie que explique ese poder gratuito; la dinamo del tulípero produce más tulípero y se alimenta de lluvia y aire”.

Hasta ahora han publicado seis títulos salvajes, todos absolutamente recomendables. El que hoy nos ocupa es de los mejores, de los más originales, conmovedores y literarios. La escritora norteamericana Annie Dillard supera una neumonía y, con solo veintiséis años, decide abandonar la ciudad y vivir en un valle de la cordillera de los Apalaches. Rodeada de vegetación y de animales, Dillard mira, siente, observa, piensa, se hace preguntas y, finalmente, escribe. Y lo hace de maravilla, con una sensibilidad enorme que jamás resulta empalagosa, con una fuerza arrolladora, con inflencia de los clásicos y referencias a la filosofía campestre.

“La evolución ama más a la muerte que a ti o a mí. Es fácil escribirlo, fácil decirlo, pero difícil de creer. Las palabras son simples, el concepto es claro, pero no te lo creer, ¿verdad? Yo tampoco. ¿Cómo me lo voy a creer con lo adorables que somos los dos? Entonces, ¿son mis valores diametralmente opuestos a los que mantiene la naturaleza? Ahí está la clave”.

Annie Dillard ganó el Premio Pulitzer de Ensayo por “Una temporada en Tinker Creek”. Normal. Es un canto épico a la naturaleza salvaje, una apología de la vida libre, una demostración de que lo simple, lo sencillo, es lo auténtico. Una obra gozosa, una explosión de luces y olores, una invitación a regresar al campo. Imprescindible.

I Master de Rock and Roll Matutino Sobre Ruedas.

Corazones de cartón

Enrique Urquijo y Los Problemas

Era un genio. Un genio tímido que presumía de haber dormido en los coches. Un artista inseguro que, decía, se volvía vulgar al bajarse de cada escenario. Con Los Secretos, su banda de toda la vida, grabó buenas canciones y ofreció conciertos excelentes. Pero para disfrutar del auténtico Enrique había que acercarse al bar del barrio, al café con escenario diminuto, y escucharle a tres metros de distancia, acompañado por Los Problemas. Enrique escribía canciones emocionantes: le cantaba al desamor, a la mala suerte, a la soledad. Sabía de que hablaba. Dos de mis canciones favoritas, que no son las más conocidas pero definen de maravilla el carácter, y el talento, de un hombre bueno y un gran músico. Corazones de cartón y, de propina, No lo sé.

 

 

Sé fuerte, Bigotes

Cuando la Mafia quiere negociar con un delincuente, para evitar que cante y delate a la organización, lo primero que hace es averiguar dónde se encuentra en ese momento. ¿Dentro o fuera? No es lo mismo un hombre libre, que reposa en la paz del hogar, rodeado por su mujer y sus hijos, comiendo gambas de Huelva y bebiendo Vega Sicilia, que un preso con traje a rayas y bandeja de chapa con gachas. No lo es. Se negocia mucho mejor con un hombre bien comido, bien bebido, bien dormido e incluso bien follado, que con uno que se ducha mirando para atrás, con el agua templada y el ojete encogido.

Bárcenas ha sido fuerte, y es de los primeros. A ver de que pasta salen Correa, Crespo y El Bigotes. El día de San Valentín pasaron los tres por el módulo de ingreso de Picassent, residencia pública donde les esperan trece años a la sombra y decenas de reclusos en celo. Mucho tiempo cuando tienes 60 años y un pastón escondido en el exterior. Si te descuidas sales con más de 70 tacos, un viejo, carne de residencia, el dinero robado para dentaduras postizas y operaciones de próstata.

Mariano tiene que negociar, y rápido. Sé fuerte, Correa. Sé fuerte, Crespo. Sé fuerte, Bigotes. Sed fuertes y callad. ¿Acaso no visteis en TVE nuestro 18º Congreso? Hemos demostrado a toda España que en el Partido Popular la corrupción es historia. Sois historia, Correa, Crespo y Bigotes. Concretamente nuestra historia, la historia reciente del PP, de un Mariano Rajoy que fue la estrella de actos electorales organizados por la Gürtel.

Llegó el momento de ver en acción al mejor Mariano. Olviden al pusilánime que lee el Marca, fuma puros y deja que los problemas se solucionen solos. Ahora podremos disfrutar del negociador despiadado, del sofisticaso estratega, del auténtico político.

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Un motivo para NO ver la televisión

América.

Autor: Manuel Vilas.

Editorial: Circulo de Tiza.

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Arranca de maravilla este “América”, una recopilación de crónicas periodísticas escritas por un poeta sobre diferentes localidades de Estados Unidos. Sorprende por su prosa sencilla y eficaz, por su ritmo endiablado, por un encantador tono irónico que se desliza entre líneas, por una capacidad de observación privilegiada… Y por supuesto por su capacidad para adivinar el futuro: “Tal vez cuando este libro se publique ya haya llegado, sí, es muy posible que al final gane Trump, porque la gente ha elegido el caos, la aniquilación, la enfermedad, el rencor, la melancolía pesada, porque los basements le están ganando la partida a Abraham Lincoln. Porque quien vota ya no es un ser humanao sino un zombi. Es posible, sí, muy posible que gane Trump. Porque si el pueblo judío esperaba un Mesías, el pueblo zombi espera la llegada de un Terminator”.

Decía que arranca de maravilla este “América”. Y luego se va viniendo ligeramente abajo. Demasiados hoteles y lecturas en público de poemas. A medida que se suceden las ciudades, los aeropuertos y las universidades se echa en falta más contacto humano, o zombi si usted lo prefiere. Más calles y bares, más ciudadanos de a pie y menos tumbas de escritores. Pero puede ser deformación profesional: como lector, me hubiese gustado algo más de periodismo. De antropología, tal vez. Saber qué piensa un tipo tan interesante como Manuel Vilas de una familia de dibujos animados está muy bien, pero prefiero su opinión de los norteamericanos vivos.

“Ya no hace falta ser Errol Flynn para ser americano, basta con ser Homer Simpson. El éxito en la vida sigue siendo tener una familia, aunque sea una familia de majaras. Por eso Los Simpsons es una serie universal y global y sigue exhibiendo los valores políticos americanos más primordiales, porque no ataca a la familia, y transmite este razonamiento especial: somos nada y nadie, somos repulsivos y cómicos, pero somos una familia, somos americanos y nos amamos”.

Un libro, en cualquier caso, interesantísmo. Tanto como su autor, un escritor reposado y analítico que se marca algunas páginas, algunas descripciones, algunos análisis, simplemente espléndidos. Como por ejemplo éste, del que comparto hasta la última coma, del país que nos ha tocado vivir, que no es América: “Estados Unidos me hizo ver que mi desafección por España podría tener un fondo de nobleza, de dignidad, de necesidad, o de legítima defensa; que podría ser una desafección razonable, ineludible. No a causa de los españoles, que los pobres nada tienen que ver con España, y a quienes siempre quise y amé, sino de las élites españolas y de la fabricación de su cultura canónica y de su mitología literaria, en donde nunca me sentí cómodo. He dicho élites y debería haber dicho castas. Castas convencionales que acabaron produciendo un país previsible o anestesiado, un país con más pasado que futuro, pero con un pasado imprecisable y oligarca, siempre huyendo de la imaginación carnavalesca y de la celebración de la vida…”.

I Master de Rock and Roll Matutino Sobre Ruedas.

Born To Run

Bruce Springsteen

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Samuel, uno de los tres únicos alumnos presenciales del curso de rock and roll sobre ruedas, se ha sacado el carné de conducir. Homenaje. ¿Cuál es la mejor canción de la historia sobre coches y carreteras? Difícil elección, sin duda. Born To Be Wild, de Steppenwolf. King Of The Road, de Roger Miller. Higway To Hell, de AC/DC. Roadrunner, de los Modern Lovers de Jonathan Richman. Running on Empty, de Jackson Browne. Route 66, de Chuck Berry. Y los temas dedicados a coches concretos, entre ellos dos de mis favoritos de todos los tiempos: Mustang Sally, de Wilson Pickett, y Little Red Corvette, de Prince.

Pero hay una que está por encima de todas ellas. Una canción que te invita a pisar el acelerador, bajar la ventanilla y dejar que el viento te sople en la cara. La escribió Bruce Springsteen en 1974, y la incluyó en su tercer disco de estudio. Se llama Born To Run, y es un glorioso y desesperado canto a la libertad.

Esta ciudad te arranca los huesos de la espalda 
Es una trampa mortal, es una invitación al suicidio 
Tenemos que salir mientras seamos jóvenes 
Porque vagabundos como nosotros, nena, nacimos para correr.

La gran familia… basura

“El tiempo desapacible que hay hoy en Madrid contrasta con la imagen de alegría que se vive en las filas populares. Esta mañana hemos visto al presidente del Partido Popular rodeado por los más de 3.000 compromisarios afiliados en un ambiente distendido. Ana Rosa Berraquero…

- Sí, hoy se ven por aquí pocas corbatas y se está trasladando al ambiente de un congreso que está resultando distendido, amable, como si se tratase de la reunión de una gran familia”.

Quien dice la primera frase, ese tiempo desapacible que contrasta con la alegría en las filas del PP, no es ni Pablo Casado, ni Maroto, ni Maillo. Ni siquiera un mamporrero externo disfrazado de periodista, como Francisco Marhuenda. No. Es Pedro Carreño, el presentador del informativo estrella, tres de la tarde, del fin de semana de la televisión pública española. Ya sabe, esa televisión que pagamos todos. TVE.

Pedro Carreño da paso al congreso del PP. Y quien desde allí habla, y dice aquello de “un congreso que está resultando distendido, amable, como si se tratase de la reunión de una gran familia”, no es Cospedal o Villalobos. Ni siquiera la simploncia de Andrea Levy. Se trata de Ana Rosa Berraquero, periodista del informativo estrella, tres de la tarde, del fin de semana de la televisión pública española. Ya sabe, esa televisión que pagamos todos. TVE.

Miembros del Gobierno del PP y periodistas de los informativos de TVE forman una gran familia. Una familia que tiene sus gastos, como es normal. Los habituales en congresos y redacciones, usted ya me entiende. Gastos que los ciudadanos pagamos sin rechistar, como hemos pagado la financiación ilegal del PP. El descaro es tan grande, la desfachatez de unos y otros tan descomunal, que los ciudadanos parecemos desbordados. No reaccionamos. Estamos atortolados, y vemos los telediarios, y leemos los periódicos, con los ojos como platos: “Rajoy: todavía puedo dar mucho más”, dice la portada del diario. “Los empresarios procesados confirman que el PP se financió ilegalmente”, cuentan en la página 2. “Trece años de cárcel para los cabecillas de la trama Gürtel, nueve para la ex consejera de turismo del PP”, sentencia la página 3. Una gran familia… basura.

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Un motivo para NO ver la televisión

Antonio Hernandez Palacios.

Editorial: Ponent Mon.

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Hay imágenes que te sorprenden siendo un niño y te acompañan toda tu vida. Una de ellas es la portada de un extraño TBO que colgaba en un quiosco de la calle Santa Engracia, muy cerca de la madrileña glorieta de Iglesias. Un hombre a caballo en un paisaje desértico. Un rifle cruzado sobre la montura, un extraño sombrero, una mula cargada detrás. Y el paisaje, un desierto en sofocantes amarillos y rojos. Yo quería esa revista, quería saber quién era ese tipo llamado Manos Kelly, quería saber qué hacía “un español en el oeste”. Me compraron la revista, el primer número de la legendaria Trinca, y después todos las demás. Había dejado de ser un lector de tebeos y me había convertido en un lector de cómics.

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El culpable de ese hechizo, el dibujante responsable de ese western histórico, muy poético pero también muy documentado, era Antonio Hernández Palacios. Un clásico absoluto del cómic, de la ilustración, de la historia gráfica. Pues resulta que ahora, más de cuarenta años después, editorial Ponent Mont dedica al dibujante madrileño el primer volumen de una colección, Graphicomic, destinada “a profundizar en los grandes autores del 9º Arte en el siglo XX”.

No podían empezar con mejor pie, con un autor más importante e influyente, este recorrido por los clásicos del cómic. Primorosamente editado, este volumen de tapa dura y excelente impresión no solo recorre la vida de Hernández Palacios, sino que desvela su técnica artística, repasa sus trabajos más importantes e incluso recupera textos del dibujante explicando su obra: “Esto es lo que quiero contar en Manos Kelly”, dice en el párrafo que cierra las seis páginas dedicadas a “un hombre que ha visto demasiadas cosas que quiere olvidar”, un vaquero de madre española y padre irlandés, un superviviente. “Y hacerlo de forma sencilla, sin eruditismos, fuera de lugar, creo yo, en una historieta. El dato estará detrás, como fondo. En la superficie solo veremos un relato de buenos y malos”.

Tras Manos Kelly llegarían Mc Coy, Ely, La paga del soldado, Simón Bolivar, el Cid y hasta Nuri Eva. Desde el western europeo a la ciencia ficción, pasando por proyectos tan personales como contar la guerra civil española o episodios del descubrimiento y la colonización de América. Antonio Hernández Palacios sentía una curiosidad enorme por la historia, y todos sus proyectos disfrutan de una documentación rigurosa. La historieta maduraba en sus manos, convirtiéndose en una clase magistral de geografía, política, antropología…

Estamos ante una obra absolutamente imprescindible que nos ayuda a comprender la evolución de la historieta, nos muestra de manera sencilla algunos capítulos fundamentales de la historia y, sobre todo, nos invita a disfrutar de uno de los dibujantes más importantes e influyentes del cómic contemporáneo. Una gozada desde la primera a la última página.

CID HERNANDEZ PALACIOS

I Master de Rock and Roll Matutino Sobre Ruedas.

Voodoo Child (Slight Return)

Jimi Hendrix

¿El guitarrista más grande de todos los tiempos? Entre los eléctricos, sin duda alguna. Desconocemos su techo, puesto que murió con solo 27 años, pero sabemos que su técnica fue única, su energía descomunal y su influencia en generaciones posteriores absolutamente brutal. Existe un antes y un después de Jimi Hendrix en el mundo de las seis cuerdas.

Nacido en Seattle (Washington), Johnny Allen Hendrix, más conocido como Jimi Hendrix, fue un músico de directo que curtió su estilo, un cruce de blues y rock and roll, en los escenarios de medio mundo. Y en los grandes festivales, como Woodstock o Monterrey, donde ofreció conciertos inolvidables. Sus mejores discos los grabó a finales de los 60. Del tercero, el doble “Electric Ladyland” cuya portada fue censurada en España, escogemos este clásico absoluto llamado “Voodoo Child”, un tema largo e intenso, un heavy-blues con la guitarra desbocada, lleno de efectos de sonido, de pedales wah wah y riff asesinos, en el que Jimi lo da absolutamente todo. Uno de los solos más grandes de la historia, sin duda alguna.