Biodiversidad

Estoy en el lugar con mayor biodiversidad del planeta. No lo digo, lo dice National Geographic. Mientras contemplo el aletear infinito, invisible, de un colibrí de manglar, una bandada de escandalosos guacamayos rojos cruza las palmeras, a pocos metros del Océano Pacífico. Se escucha el ronco lamento del mono aullador, que se confunde con las olas rompiendo bruscamente contra las rocas de la playa.

El mundo gira al revés. Sin coches, sin luz eléctrica, sin móviles, sin bancos, sin Rajoy, sin casi nada innecesario. La vida simple. A Thoreau le hubiera gustado este lugar apartado, sus cabañas sin aire acondicionado, sin televisión, sin comodidades superfluas. Cuatro paredes de madera, un tejado de uralita y caña, un mapache que trata de robarte la comida, una serpiente terciopelo en un lugar indefinido, una niña uniformada que va al colegio en barca…

En este lugar del mundo sólo una cosa parece universal, atemporal, eterna.

- Amigo, ¿Va a jugar Keylor Navas el próximo partido o seguirá Casillas?

- No le puedo decir, señor: soy del Atleti.

corco

 

Cuestión de prestigio

El prestigio diario “El País” incluye, en la portada de su no menos reconocida web, una de esas noticias que, al tiempo que nos estremecen, nos hacen volver a creer en el periodismo y nos reconfortan con la profesión. Titulan con una interrogación: “¿Pablo Iglesias cazado mientras conduce y habla por el móvil?”. Espectacular exclusiva de su hermano pequeño el Huffington Post, impecable tratamiento periodístico, datos rigurosamente contrastados que podemos disfrutar en nuestro periódico de referencia.

El líder de Podemos, partido que según el no menos prestigioso diario El Mundo “le pisa los talones al PSOE”, no sólo tiene coleta, es comunista, pro etarra, filo terrorista y matará gente en cuanto tenga ocasión, sino que conduce mientras habla por el móvil. Lo dice El País en portada, entre interrogaciones, cuidado, y yo me lo creo sin dudarlo un segundo. ¡Maldito seas, heredero de Stalin y Chávez!

Hablando de Chávez… Viendo la fotografía, que no reproduzco aquí por pudor, tengo mis dudas. ¿Es realmente Iglesias? Si le digo la verdad, a mí me recuerda más al que fuera presidente de Venezuela. Esa mirada torva, esa boca torcida, esas orejas puntiagudas, ese rabillo diabólico… Pero no puede ser, porque Chávez está muerto: yo le vi agonizar en la portada del prestigioso diario El País.

Tradiciones

Es tiempo de fiestas patronales. Como cada año, la excusa perfecta para beber como cerdos, invocar a seres imaginarios y maltratar animales. Es la grandeza de las tradiciones, el salvoconducto perfecto para retroceder en el tiempo y rescatar las peores costumbres, las más degradantes prácticas, los hábitos más vergonzosos. De entre todas ellas destaca una: el Toro de la Vega. Sí, es el post de cada año escrito y colgado con unos días de antelación. Un post necesario, me temo. Si no para impedir la tortura de un herbívoro, al menos para intentarlo. Y por supuesto para recordar la capacidad del ser humano para, amparado en el grupo, hacer el mal.

toro-de-la-vega-ilegal

El Toro de la Vega es una vergüenza nacional. “Esa es la maldad enquistada, la lícita, y por lo mismo la más vergonzosa y doliente”, escribe de manera magistral Julio Ortega Fraile, coordinador de la plataforma Manos Rojas (El Mundo de la Cultura contra el Toro de la Vega), en la que se ha convertido en mejor sección del diario El País: Cartas al director. “Hay hombres y mujeres que dedican tiempo, esfuerzo y dinero a proteger a unas de las víctimas más vulnerables de nuestra sociedad: los animales. Hay bomberos, policías, activistas y ciudadanos anónimos que no dudan en poner en riesgo su propia vida por salvar a un perro o a una ballena. Y hay hombres que, cada año, desde hace casi 500, cogen una mañana sus lanzas y salen al campo en Tordesillas para alancear a un toro”.

Poco más que añadir. Salvo que la víctima de este año se llamaba Elegido, y que será torturado por un grupo de valientes mozos. Marca España: el Torneo del Toro de la Vega fue declarado fiesta de interés turístico en España en 1980 y espectáculo taurino tradicional en 1999. No todos piensan igual: el Partido Animalista ha puesto en marcha esta semana una campaña contra el Toro de la Vega en la que diferentes artistas piden que se acabe con tan triste espectáculo. Afortunadamente, el Parlamento Europeo ha admitido a trámite la solicitud de este partido para investigar y poner fin a este miserable espectáculo.

Firma por el fin del Toro de la Vega

1379343425_706942_1379343472_noticia_normal

Personas influyentes

En el kiosko, mobiliario urbano vintage, antigualla callejera, el ciudadano aún puede encontrar maravillas. Es una isla repleta de información y diversión, de entretenimiento y fotografías, de papel en sus más diversos formatos y texturas. Es un parque jurásico que esconde auténticas bellezas, verdaderos supervivientes, los últimos de sus especies. Proyectos necesarios, como “Mongolia”, junto a antiguallas del calibre de “ABC”. Todo en perfecta armonía.

Me quedo clavado delante de “One Magazine”, la revista “para personas influyentes”. Un famosete destaca en portada. Pero son los titulares de esa portada los que llaman mi atención: perfectos para estos tiempos amarillos, miedosos, carne de facultad de periodismo. “¡Lo último! Vacaciones de alto riesgo”, dice el de apertura, a todo trapo. Y justo debajo, para completar la información sobre esas vacaciones… digamos que alternativas: “Los destinos más bellos y mortíferos”, “Los países donde más gente desaparece”, “Los lugares con más conflictos”, “Cómo sobrevivir a un tsunami/a un huracán/a un atentado…”, “Qué hacer si… te detienen en el aeropuerto/secuestran a tu hijo”.

tam_original

Tiene buena pinta, ¿verdad? Por eso mismo la dejo en su sitio y estoy a punto de comprarme el Private, una de esas revistas de formato pequeño, como el National Geographic, en las que la gente se ama con pasión y desenfreno y sorprendente agilidad. Atletas del sexo. Y es que donde esté un buen achuchón que se quite un mal drama. ¿Qué hacer si secuestran a tu hijo? Puestos a pensar en guarrerías, prefiero un coito anal…

¿Una revista esta para personas influyentes? Yo no diría tanto. Una revista para personas raras, quizá enfermas, que quiera acojonarse sin necesidad. Para estos tiempos en los que el miedo vende. Para un periodismo sensacionalista. Para días de engaños y mentiras.