Derribar los muros

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«Son difíciles de olvidar las lágrimas de alegría por la libertad de aquella noche de noviembre en Berlín. Pero no han dejado de brotar, muy diferentes, en los ojos espantados de los rescatados en alta mar, en las guerras, en las víctimas del frenético racismo, en la pobreza y en la injusticia que sufren millones de personas.»
Rosa María Artal

«No, lo que de veras triunfó en 1989 y los años siguientes fue el capitalismo salvaje, el que se niega a aceptar cualquier tipo de regulación a la primacía del dinero en la vida de los seres humanos y en la explotación de los recursos del planeta. Triunfó universalmente.»
Javier Valenzuela

«La gran contradicción de la socialdemocracia es la que entraña la pretensión de llevar a cabo políticas sociales con su sello, sin la apoyatura en una política económica socialdemócrata. Ésta se dejó en manos de la dogmática neoliberal.»
José Antonio Pérez Tapias

«Todo, todo, desde el aire que respiramos, al agua que bebemos, los alimentos que comemos, pasando por la sanidad, las pensiones, la energía, la educación, la vivienda, la deuda, todo se ha convertido en mercancía objeto de especulación en los mercados bursátiles.»
Lourdes Lucía

«La prensa parece no servir ya para situar a la sociedad en el tiempo en el que vive, para arrojar luz sobre las democracias y sus procesos de elección, para otorgar libertad a través de la buena información.»
Pedro de Alzaga

«Estas décadas de articulación de normas no son producto del trabajo de gobiernos ni de los partidos políticos; son el resultado de la lucha de las mujeres enarboladas en la bandera feminista que, desde todos los rincones del mundo, organizadas y hermanadas, han salido a las calles a denunciar las situaciones que las oprimen.»
Violeta Assiego

«La cultura y la educación son las armas que, 30 años después, debemos utilizar para evitar que la insolidaridad, el racismo, los nacionalismos, la religión, el miedo o las políticas radicales vuelvan a dibujar líneas divisorias entre personas iguales, con el mismo derecho a llevar una vida libre y digna.»
Javier Pérez de Albéniz

«La crisis ecológica global lo cambia todo para todos, pero estalla quizá con más fuerza para los que sabemos que de lo que se haga o deje de hacer dependerá cómo vivamos nuestra vida y también cómo la vivirán nuestros hijos. No es en absoluto sorprendente que la revitalización del movimiento ecologista esté viniendo de la mano de quienes, con trece, catorce o quince años, saben que su futuro se está sentenciando ahora.»
Carmen Madorrán

«Para salir de su propia entreguerra, la izquierda aún debe dar el salto hacia delante, en la transición que inició en 2011, que permita volver a proyectarla hacia el futuro. Construir una imagen del mundo que recupere el control democrático sobre la economía, articular nuevas formas de soberanía como democracia, ordenar una geopolítica plural y sometida a derecho.»
Pablo Bustinduy

«A pesar de que los autócratas y los responsables de graves violaciones de los derechos humanos eclipsan los titulares, la democracia y el estado de derecho están a su vez cobrando fuerza. Y aunque el triunfo no esté garantizado, crece la oposición a los excesos de autoritarismo y la sinrazón deshumanizada.»
Àngels Martínez Castells

 

The King

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Halloween

Un motivo para NO ver la televisión

Halloween

Autor: David J. Skal.

Editorial: Es Pop.

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Si es usted de los que piensa, con no poca razón, que esto de Halloween es una de las estupideces más grandes creadas por el todopoderoso imperio yankee… cierre este post y espere tiempos mejores. Si por el contrario esboza una sonrisa simplona cuando escucha, por enésima vez y quizá fuera de contexto, aquello de “truco o trato”… no se pierda el original ensayo del periodista musical David J. Skal. Le diré más: si le repugna Halloween, muchas páginas de este libro, subtitulado La muerte sale de fiesta, confirmarán su buen criterio y apoyarán su cruel teoría sobre la segunda fiesta más popular de Estados Unidos (tras Navidad).

“Pues ese ni siquiera es el disfraz más morboso que hemos vendido”, aseguraba un vendedor de Fullerton, California. “Nos vino una pareja disfrazada de JFK y Jackie Kennedy empeñada en manchar los trajes con salpicaduras de sangre y sesos para recrear lo ocurrido en Dallas”. En 1994, el San Francisco Chronicle señaló una reinterpretación reciente del típico disfraz de Richard Nixon, muy popular en la zona del Watergate. Aquellos que sintieran tal inclinación, podían optar ahora por “una versión actualizada, en honor del aún reciente fallecimiento del presidente: una careta de Nixon muerto, con la piel grisácea y pútrida y la nariz en descomposición”. Otro disfraz muy popular en 1994 fue el de Lorena Bobbitt, la famosa cortapenes, dotada de un toque de macabro glamour mediante el añadido de un reluciente cuchillo y, en vez de un bolso de marca, una bolsita de plástico que iba soltando un reguero de sangre”.

Skal recorre Halloween a lo largo de casi trescientas páginas analizando no solo el fenómeno social. Comienza recordando las raíces del engendro, es decir, las festividades paganas que inspiraron un fenómeno comercial alimentado por emprendedores de diferentes calañas, artistas ansiosos por disfrazarse, niños adictos al azúcar y la fiesta y, por supuesto, infinidad de majaras con necesidad de protagonismo. El resultado es un monstruo que sobrepasa las fronteras de Estados Unidos y se extiende por el mundo supuestamente civilizado. Una máquina de hacer dinero, sin duda. Una forma más de embrutecer a esas sociedades sin personalidad que recibimos con los brazos abiertos todo lo que llega del país de Trump. Quizá “una oportunidad para hacer frente al terror que nos rodea desde un punto simbólico e imaginativo”. En cualquier caso, un trabajo serio siempre, en ocasiones tronchante, que cuenta cómo convertir una vieja tradición en un gran negocio. Entre divertido y espeluznante.

“En el verano colonial de 1692, nadie en Salem comía pavos torturados, los pasteles no eran pavorosos y los museos de cera brillaban por su ausencia. Sin embargo, la existencia de lo sobrenatural era un hecho aceptado y veinte mujeres y hombres de Salem fueron condenado a muerte acusados de brujería. Ninguno de ellos sabía lo que era Halloween. Los puritanos calvinistas no tenían el menor interés en el Día de Todos los Santos o el día de la Conmemoración de los Fieles Difuntos, celebraciones que les recordaban a Roma y la decadencia que ellos habían rechazado”.

El hueco de las estrellas

Un motivo para NO ver la televisión

El hueco de las estrellas

Autor: Joe Wilkins.

Editorial: Errata Naturae.

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Errata Naturae ha conseguido con su colección de narrativa Libros Salvajes lo que viene logrando con el resto de su catálogo: que el lector se entregue a sus títulos de manera ciega, sin reparar en autores, con la fe del integrista, creyendo de manera absoluta en su criterio editorial. Son de fiar. No publican textos mediocres. Buena prueba de ello es “El hueco de las estrellas”, del norteamericano Joe Willkins, un libro que reivindica de nuevo los grandes espacios, la fauna libre y la capacidad del ser humano para lo mejor y lo peor, para amar y odiar, para engancharse a la tierra con raíces indestructibles, para entender la libertad como principio y final de las cosas. Un libro con aires de clásico.

“¿Algún oso de las Rocosas recuerda que andaba por estas colinas y llanuras y suspiraba por ellas? Yo diría que sí. Todo forma parte de ellas. Como yo. Como tú hijo. Como tu abuelo mi padre y los abuelos que vendrán. Esta tierra somos nosotros. Lo sabemos desde hace mucho. Como una mano que ya no tuviéramos pero que siguiésemos sintiendo.

O quizá sea al revés. Quizá solo seamos un órgano de la tierra. Quizá nosotros seamos lo perdido y cuando la tierra ya no nos tiene nos llora. ¿Es así? ¿Llora la tierra por mi abuelo? ¿Por los osos grizzly desaparecidos? ¿O por ambos?”.

“El hueco de las estrellas” cuenta la historia de Wendell y Rowdy, dos seres abandonados por la suerte condenados a entenderse. Los lazos que les atan los dibuja una trabajadora social, que descubre que a Rowdy, un niño de siete años con rasgos autistas y la madre en prisión, solo le queda en el mundo Wendell, familia lejana, joven agricultor instalado en una caravana, condenado a pagar las deudas de las tierras de su padre y el tratamiento médico de su madre, fallecida. Juntos huyen de la vida real, se sumergen en las montañas y escuchan la redención en el aullar de los lobos. Wendel Protege a Rowdy, y las Bull Mountains se convierten en su último refugio.

Una novela que huele a musgo húmedo, a restos de alce devorado por un oso, a nubes de nieve y gasoil de camioneta. Y a miedo, amor y redención. Una propuesta de libertad, un canto a la naturaleza salvaje y a aquellos que luchan por romper con su destino. Un libro inolvidable sobre aquellos que sobreviven entre valles infinitos, disparos de escopeta y sensación de abandono. Estremecedor.

“Si esto es el final hijo que sepas que te quiero. Te lo debería haber dicho cuando vivía contigo. Díselo a tu madre también. Puede que esté enfadada conmigo por lo que ha pasado y por lo que he hecho pero díselo de todos modos. Siento todo esto pero hay una forma correcta de vivir y una forma incorrecta, y nunca coincidirán. Nunca. Grábatelo en tu corazón de muchacho y que se ilumine radiante como la luz de esta luna.

Voy a levantarme e irme de aquí. La noche. Las montañas”.