Ya conocen la cagada…

“Por razones  exclusivamente técnicas hoy no podemos emitir el programa”, decía ayer la cuenta oficial de Twitter de “El Intermedio” (La Sexta). Las redes sociales echaban humo. Miles de telespectadores, que esperábamos ansiosos el análisis alternativo de la entrevista a Aznar en Antena 3, quedamos profundamente decepcionados. Otros veían fantasmas: “Jajajajja razones técnicas El bocachancla y torcida este estaría de día libre, de rodillas frente a la bragueta de su jefazo el faisán Pérez en Ferraz”.

¿Un problema “exclusivamente técnico”? ¿Que te llame Lara para recordarte que aún no has renovado tu contrato se puede considerar un problema “exclusivamente técnico”? ¿Se habría rajado el tal Wyoming al recordar que, cuando presentaba “Caiga quien caiga”, compartió mesa y mantel con el Aznar presidente? ¿Le habrá pedido Marhuenda a su amigo Ferreras que no emitiesen ayer el programa?

Se averió el Avid. Y sin Avid, es muy difícil hacer un programa como “El Intermedio”. Desde tiempos inmemoriales,  Wyoming y los suyos han tenido problemas con el famoso programa de montaje y edición de video. Vean, vean…

Falló el Avid pero no se borraron los vídeos. La entrevista de Gloria Lomana a Aznar quedará para la historia de la chulería y el desprecio. Y el talento de los guionistas del programa no podía desaparecer en 24 horas. Así que…

Descarten la teoría de la conspiración: acabo de ver “El Intermedio” del día después y ha resultado tronchante. Arrancó a las 9:33 minutos con Wyoming diciendo: “Ya conocen la cagada… ahora les contaremos la verdad”. Y comenzaron a sacudir a Aznar, a Rajoy, a Blesa, a Cospedal, a Correa, a Bárcenas, a Miguel Ángel Rodríguez, a Alejandro Agag, a Urdangarín y a todo corrupto, presidente, ex presidente o borrachuzo que se cruzase en su camino. Y a las 21:51 comenzaron a analizar en profundidad la famosa entrevista.

Olvide la opción de la censura. Créame: falló el enlace del sistema de edición de vídeos. Y si no quiere creerme vea los primeros 55 minutos del  programa de anoche, un despiadado pim pam pum a Aznar, al Gobierno y a sus secuaces. “El Intermedio” está vivo y en plena forma.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Ragtime

Autor: E.L. Doctorow.

Editorial: Miscelánea.

El músico negro Coolhouse Walker Jr. interpreta un ragtime en el salón de la familia que protagoniza este libro, formada por Padre, Madre, Hermano Menor, Sarah… El lector puede escuchar la música, y ver sus dedos recorriendo las teclas del desafinado piano, y admirar cómo el sonido se apodera del tiempo, y lo acaricia, y lo detiene. Antes ha contemplado al más grande de los escapistas huir de un ataúd. Después contemplará una serie de atentados terroristas. Todo descrito de manera sublime, sin una palabra de más. Porque Doctorow es uno de los grandes escritores norteamericanos, y lo demuestra en cada una de las páginas de este libro histórico y fantástico, triste y alegre, intenso y absolutamente maravilloso.

La costa Este de Estados Unidos. Los años previos a la Primera Guerra Mundial. Houdini, Pancho Villa, Booker T. Washington, J. P. Morgan, Henry Ford, la anarquista Emma Goldman“Ragtime” es la historia de una época, de un momento y de un lugar, contada de la mejor manera posible. Con un talento grandioso, que permite al escritor neoyorkino manejar con absoluta libertad situaciones diferentes, personajes distintos y tiempos distantes.

Me gustó a rabiar “Homer y Langley”, la historia de las andanzas de dos hermanos que convierten su mansión de la Quinta Avenida de Nueva York en un basurero. “Cómo todo acabó y volvió a empezar” me pareció una de las novelas sobre el Oeste norteamericano más brutales y hermosas que he leído jamás. “Ragtime” es, sencillamente, la obra de un genio.

Pinchar para comenzar a leer.

El Armario de la Tele

“El Armario de la Tele te sigue en Twitter”, reza el mensaje de la red social que me llega por el móvil. Cinco minutos antes había leído en la web de ABC que “El Armario de la Tele” era un portal de venta de ropa subvencionado por el Ayuntamiento de Madrid. Es decir, que me sigue en Twitter un portal de trapos financiado por Ana Botella. Resulta evidente que, en esto del periodismo televisivo, partiendo de la nada he conseguido alcanzar las más altas cimas de la miseria…

El programa de inversiones de “capital semilla” del Ayuntamiento de Madrid eligió invertir en “la única tienda online que vende ropa como la que sale en televisión”. Normal. Parece razonable que el ayuntamiento de una ciudad con el pavimento de sus calles levantado, por ponerle un ejemplo de decadencia, ponga las perras en este tipo de proyectos tan cool. Y es normal porque una cosa es que los baldosines de la Corredera Baja de San Pablo sean una trampa mortal, y otra muy diferente que no se pueda recorrer la calle Serrano con los tacones de aguja que lleva la actriz fulanita de tal en esa serie que tanto nos gusta. La web de ropa explica claramente la función de servicio social que habrá fascinado a Botella: “A todos nos ha pasado lo mismo: estamos frente al televisor y vemos a actores, actrices, presentadores, periodistas que llevan ropa que nos llama la atención y entonces pensamos: ¿Dónde puedo conseguir el vestido de esa presentadora?”.

¿Los gayumbos del negro de Ana Rosa Quintana? ¿Los tirantes de Wyoming? ¿Las alzas de Pablo Motos? ¿Las rodilleras que utiliza Gloria Lomana en las entrevistas? Esperaba algo más de “El Armario de la Tele”. Sobre todo teniendo a Ana Botella en la trastienda, como fashion advisor. Esperaba poder adquirir vestuario más exclusivo, complementos más chic. Por ponerle un ejemplo, los trajes de Camps. O los bolsos Louis Vuitton de Rita Barberá. O los zapatos de los payasos de Ana Mato. O el disfraz de cucaracha que se calza Cospedal para desfilar en la Semana Santa toledana. O incluso, y esto ya es una sucia perversión particular, el vestido de novia de Ana Aznar, ese que vigilaba el Bigotes en El Escorial para que no se enredase con las zarzas.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Todd Thibaud

Cd: Waterfall.

Todd Thibaud es un cantautor eléctrico de los de toda la vida. Es decir, un hijo de Dylan y Springsteen, un correcaminos, alguien habitual en  los escenarios de los garitos del norte de América, un músico que prefiere el directo al estudio. Habitual de la escena de Boston, emprendió carrera en solitario tras grabar dos discos con The Courage Brothers, una banda de pop potente con raíces.

Este “Waterfall” es su disco número seis grabado en estudio. La última pieza de una discografía muy digna, con momentos francamente brillantes al finalizar la década de los 90 (el soberbio “Little Mistery”, el potente “Squash”). Grabado en el sello alemán de rock and roll Blue Rose, “Waterfall” incluye doce canciones que van desde el pop musculoso a los sonidos tradicionales norteamericanos. Todo lo que se puede esperar de un cantautor eléctrico que venera a Springsteen y Tom Petty, pero también a Jayhawks y Gin Blossoms.

Mi gran boda Gürtel

“Es un regalo de una boda celebrada hace 11 años de un invitado a uno de los contrayentes”, dice la madre de la novia. Concretamente se refiere a un regalo de 32.425  euros que le hizo el líder de una trama mafiosa cuando se celebró en enlace de su hija. Lo dice y se queda tan ancha, tan pancha, tan sonriente, convencida de que somos tan sumamente imbéciles como para pensar que 32.425 euros es un regalo normal de boda. La madre crédula es Ana Botella, mujer del ex presidente del Gobierno José María Aznar. Son los padres de Ana, la feliz novia que, con una iluminación digna del mismísimo Madison Square Garden, contrajo matrimonio en una sencilla ceremonia religiosa celebrada en El Escorial con el joven emprendedor Alejandro Agag. Asistieron más de mil invitados. Ofició el acto monseñor Rouco Varela. Cofinanció el evento la trama Gürtel. Y ejercieron de monaguillos, a las órdenes de Correa, el Bigotes, Bárcenas, Blesa, Camps, Jesús Sepúlveda

El foco tras los novios fue un detalle de la trama Gürtel…

Lo feo no es ya la cantidad, 32.425 euros. Lo feo es que un invitado te pague, como regalo de boda, las luces, los  andamios, los generadores, el parking, las acreditaciones… Resulta de una vulgaridad espantosa. Es tan cutre que yo, fíjese lo que le digo, no me lo creo: es imposible que gente tan elegante, tan preparada, tan culta, tan honrada y tan patriota sea capaz de aceptar regalos tan zafios. Imposible del todo.

De esto trata la cosa. De que seamos incapaces de ver aquello que sucede delante de nuestras narices. De que contemplemos un acto corrupto de manual, de que nos restrieguen por los morros una boda sembrada de delincuentes, y pensemos que se trata de un derroche lumínico de la crème española. Quieren que, cegados por las bombillas, no veamos la luz. Que sepamos que somos gilipollas perdidos, y ellos son listos listísimos. Lo demás son tonterías. Y además, han prescrito.

Todo consiste en decir que nada existe. Ahí tiene a Cospedal, que quiere que el Caso Bárcenas “se ventile cuanto antes”.  Y ahí tiene a Ana Botella, que niega contrapartidas por el regalo de 32.425 euros: “La duda ofende”, dice. Iré más lejos, y le diré que ahí tiene al PP al completo: con sus votos en contra, y la abstención cómplice de UPyD, impidieron ayer mismo que el Congreso de los Diputados condenase la dictadura franquista.

Los tiempos han cambiado, pero no tanto como deberían.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Salmones contra percebes.

Autor: Rosa María Artal.

Editorial: Temas de hoy.

Rosa María Artal se ha convertido en una periodista imprescindible en estos tiempos revueltos que nos ha tocado vivir. Abandonó TVE, donde formó parte de la mejor etapa de “Informe semanal”, para sumergirse en las redes sociales y en la literatura de combate. Y ha escrito numerosos libros sobre la situación política y social, imprescindibles para comprender cómo este país ha caído tan bajo. Siempre comprometida y didáctica, Artal es una referencia en la actual lucha contra la corrupción y el poder mafioso.

“Salmones contra percebes” propone, como subtítulo, “ganar la partida a quienes rechazan los cambios políticos y sociales”. Y lo hace partiendo de una metáfora muy bien traída: ¿Te aferras a la roca o nadas a contracorriente? ¿Tienes miedo o quieres luchar? ¿Prefieres no hacer nada o te rebelas contra la corrupción y la ineficacia? ¿Eres un salmón batallador o un percebe cagueta?

Artal insiste en los temas de sus últimos libros: la mala política, la corrupción, la decadencia social, el deterioro de la educación y la sanidad públicas, los recortes en servicios sociales… Todo aquello que empobrece nuestra sociedad está en el punto de mira de una periodista que, además de denunciar, propone soluciones. Ya no basta con mirar. Hay que actuar. Los ciudadanos tienen que recuperar el control, y ganar la partida a los conformistas que niegan la necesidad de profundos cambios políticos y sociales.

Un libro de batalla, por tanto, que abre los ojos, enciende la sangre e invita a salir a la calle, a levantar a la voz, a luchar por aquello que es nuestro y nos están robando. Imprescindible.