Una pequeña mentira

Un motivo para NO ver la televisión

Una pequeña mentira

Autores: Mario Torrecillas y Artur Laperla.

Editorial: Astiberri.

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La película ya está en los cines. Normal. Se trata de un cómic absolutamente delicioso que cuenta cómo un chaval de barrio se inventa su fichaje por, nada más y nada menos, el Arsenal. El resultado es divertido, conmovedor en ocasiones, sin evitar la más dura realidad. Astiberri lo publicó en su día, allá por el 2014, con el título original, “Dream Team”. Ahora, con el gancho de la película dirigida por Julien Rappeneau, lo reedita acertadamente como “Una pequeña mentira”.

Enzo, el protagonista de la aventura, es el típico niño que vive para jugar al fútbol: un mundo redondo que le permite soportar la separación de sus padres, un tanto agobiante ella, alcoholizado y violento él. La llegada de un ojeador de un equipo inglés de élite le hace soñar con el éxito y con recuperar a su familia. No ser elegido por su tamaño le obliga a no decir la verdad: asegura que está fichado y que deberá viajar a Inglaterra acompañado de su padre, si es capaz de recuperarse. Se sumerge en un torbellino de mentiras, sus amigos le apoyan, su falso mundo se desmorona…

“Una pequeña mentira” es una historia para todos los públicos, que entusiasmará a los amantes del balón y a los adictos a los telefilms dominicales. Y a todos aquellos que creen en las segundas oportunidades, los dibujos sencillos de colores luminosos y los guiones que nos arrastran a la infancia y nos invitan a soltar una lagrimilla. Entrañable.

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El río

Un motivo para NO ver la televisión

El río.

Autor: Rick Bass.

Editorial: Volcano.

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Conocemos a Rick Bass, geólogo y escritor tejano afincado en Montana, gracias a “Invierno”, la historia que cuenta cómo el autor se instala con su pareja en un rancho (editada en España por Errata Naturae). Es decir, que ya sabíamos del talento de Bass para reflejar en sus escritos la fuerza y precisión de las batallas que deben librar con la naturaleza quienes pretenden domarla. Estamos ante un hombre habituado a diseccionar tanto la complejidad del ser humano como la grandeza de la vida salvaje. Bass conoce ambos mundos, los considera inseparables y los convierte en protagonista y escenario de unas historias breves pero intensas.

“No he hecho nada”, le decían a Lily cuando volvía a casa a última hora de la tarde, todos los días. Miles de páginas de sermones, esparcidas por el despacho entero. La casa estaría caldeada, más que su despacho con todas esas corrientes de aire, y la cena, preparándose, con verduras y carne al fuego, en la estufa de leña. Mahatma Joe disparaba a los alces y ciervos que invadían su huerto; también a osos y uapatíes, y a cualquier cosa que apareciera escabulléndose por allí en busca de los productos del señor. Colgaban los animales en el garaje para que Lily los despellejara y los despiezara. Siempre tenían carne”.

Tres relatos forman este libro, una obra que huele “al heno recién cortado del verano” y habla de personas y de bosques, es decir, de amor y de soledad, de grandeza y agonía, de brutalidad y de jugadores retirados de fútbol americano, de osos y de predicadores, de vientos gélidos y, sobre todo, de cursos de agua por los que circula la vida y la muerte. Bass parece conocer en profundidad todos estos conceptos, y su poderosa influencia en aquellos que consideran la naturaleza su hábitat, el lugar del que jamás se debe salir. El primer relato cuenta la llegada de un predicador a un pacífico pueblo de Montana y de cómo patinar sobre el agua helada se convierte en sinónimo de libertad. En el segundo, un hombre enorme que nada desnudo a contracorriente, con una canoa anudada a la cintura, conoce el amor. Y muchas cosas más. Finalmente en El río, la historia que da título al libro, un ex jugador de fútbol americano participa en una jornada de pesca con unos colegas. Los mapaches contemplan desde el bosque algo más que hombres persiguiendo a peces cabeza de acero en la oscuridad, en un agua gélida repleta de trampas. Es el hombre contra la naturaleza.

“El salmón, lanzado como un cohete, salta del agua, se retuerce, se agita, rueda y vuelve a estamparse en el río, salta de nuevo, pero todavía está enganchado. Jack lo tiene en el sedal, sigue siendo el pez de Jack; Jack es el dueño y señor de ese trozo de vida salvaje, y aquello es una lucha, nada más que una lucha, no llegarán a ningún acuerdo, el pez es demasiado grande. El animal terminará en tierra, apaleado, llevado a casa y engullido (igual que les ha ocurrido a otros peces a lo largo de su vida)… O conseguirá escapar”.

Tres relatos perfectos, reunidos en un libro que consigue la armonía. Como sucede en esos bosques y arroyos de los que tanto habla. Una armonía en este caso conseguida al encajar excelentes historias con personajes creíbles, situar a estos últimos en espacios salvajes y posiciones complejas y, por supuesto, contarlo todo de manera tan luminosa como contundente. Rick Bass sabe de qué habla, y sabe cómo contarlo. Un libro fundamental para entender la moderna literatura de naturaleza.

Cómo ser una buena criatura

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Cómo ser una buena criatura

Autora: Sy Montgomery.

Editorial: Errata Naturae.

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Sy Montgomery es una vieja amiga, a la que seguramente recuerde por dos libros que hablan de las relaciones entre humanos y animales tan diferentes como tigres y pulpos. “El embrujo del tigre” (Errata Naturae) y “El alma de los pulpos” (Seix Barral) son textos redondos que convirtieron a la escritora alemana, afincada desde niña en Estados Unidos, en referencia destacada en el mundo de la literatura de naturaleza: Montgomery escoge bien los temas, se sumerge en ellos sin miramientos y cuenta las historias que le suceden de maravilla. Por eso escribir este “Cómo ser una buena criatura”, una original autobiografía basada en trece animales que de alguna manera han marcado diferentes etapas de su vida: perros, cerdos, emús, armiños, equidnas… y por supuesto pulpos.

“¡Hay un cerdo en nuestro jardín! ¿Es vuestro?”, me preguntaban por teléfono, y allá que salía yo a buscarlo. A veces me presentaba en camisón y con el pelo enmarañado: la peor pinta posible para socializar, sobre todo con vecinos a los que apenas conocía. Pero siempre era bienvenida, porque, para cuando llegaba, Christopher ya había encandilado a sus anfitriones: me los encontraba rascándole las enormes orejas, restregándole la barriga o dándole alguna chuchería. “¡Qué mono es! ¡Pero qué simpático!”, exclamaban, Querían saberlo todo sobre él”.

En este libro Montgomery desnuda su alma animal en unas líneas en ocasiones sencillísimas, prácticamente infantiles, para dos párrafos más adelante mostrarse madura, emocionalmente intensa y fuertemente comprometida. Particularmente la prefiero cuando se convierte en una Durrell (Gerard, por supuesto) divertida y apasionada. En cualquier caso se trata de una obra original, de un trabajo original que Errata Naturae convierte en una pequeña obra maestra con su bellísima edición (mucha culpa es de las maravillosas ilustraciones de Rebecca Green).

“Aunque había aprendido mucho del tiempo que pasé con Clarabelle y sus parientes de ocho patas en la Guyana Francesa, nunca antes había llegado a hacerme amiga íntima de un invertebrado, y mucho menos de un invertebrado marino. El mero hecho de que fuera posible trabar amistad con un pulpo podía ser considerado en muchos círculos como un deplorable antropomorfismo: la proyección ficticia de emociones humanas en un animal”.

“Cómo ser una buena criatura” es mucho más que el regalo perfecto. Es una biografía sorprendente y emocionante, que analiza con sensibilidad la esencia de la naturaleza, que es la esencia de la vida: el amor, la soledad, la amistad, la muerte… Los intensos vínculos que nos unen con la tierra y relacionan con sus habitantes, nuestros hermanos.

 

Derribar los muros

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«Son difíciles de olvidar las lágrimas de alegría por la libertad de aquella noche de noviembre en Berlín. Pero no han dejado de brotar, muy diferentes, en los ojos espantados de los rescatados en alta mar, en las guerras, en las víctimas del frenético racismo, en la pobreza y en la injusticia que sufren millones de personas.»
Rosa María Artal

«No, lo que de veras triunfó en 1989 y los años siguientes fue el capitalismo salvaje, el que se niega a aceptar cualquier tipo de regulación a la primacía del dinero en la vida de los seres humanos y en la explotación de los recursos del planeta. Triunfó universalmente.»
Javier Valenzuela

«La gran contradicción de la socialdemocracia es la que entraña la pretensión de llevar a cabo políticas sociales con su sello, sin la apoyatura en una política económica socialdemócrata. Ésta se dejó en manos de la dogmática neoliberal.»
José Antonio Pérez Tapias

«Todo, todo, desde el aire que respiramos, al agua que bebemos, los alimentos que comemos, pasando por la sanidad, las pensiones, la energía, la educación, la vivienda, la deuda, todo se ha convertido en mercancía objeto de especulación en los mercados bursátiles.»
Lourdes Lucía

«La prensa parece no servir ya para situar a la sociedad en el tiempo en el que vive, para arrojar luz sobre las democracias y sus procesos de elección, para otorgar libertad a través de la buena información.»
Pedro de Alzaga

«Estas décadas de articulación de normas no son producto del trabajo de gobiernos ni de los partidos políticos; son el resultado de la lucha de las mujeres enarboladas en la bandera feminista que, desde todos los rincones del mundo, organizadas y hermanadas, han salido a las calles a denunciar las situaciones que las oprimen.»
Violeta Assiego

«La cultura y la educación son las armas que, 30 años después, debemos utilizar para evitar que la insolidaridad, el racismo, los nacionalismos, la religión, el miedo o las políticas radicales vuelvan a dibujar líneas divisorias entre personas iguales, con el mismo derecho a llevar una vida libre y digna.»
Javier Pérez de Albéniz

«La crisis ecológica global lo cambia todo para todos, pero estalla quizá con más fuerza para los que sabemos que de lo que se haga o deje de hacer dependerá cómo vivamos nuestra vida y también cómo la vivirán nuestros hijos. No es en absoluto sorprendente que la revitalización del movimiento ecologista esté viniendo de la mano de quienes, con trece, catorce o quince años, saben que su futuro se está sentenciando ahora.»
Carmen Madorrán

«Para salir de su propia entreguerra, la izquierda aún debe dar el salto hacia delante, en la transición que inició en 2011, que permita volver a proyectarla hacia el futuro. Construir una imagen del mundo que recupere el control democrático sobre la economía, articular nuevas formas de soberanía como democracia, ordenar una geopolítica plural y sometida a derecho.»
Pablo Bustinduy

«A pesar de que los autócratas y los responsables de graves violaciones de los derechos humanos eclipsan los titulares, la democracia y el estado de derecho están a su vez cobrando fuerza. Y aunque el triunfo no esté garantizado, crece la oposición a los excesos de autoritarismo y la sinrazón deshumanizada.»
Àngels Martínez Castells