Adán era negro

Hoy viernes es el día de las librerías. Templos de entretenimiento y de conocimiento. Oasis de libertad. Santuarios, como las grandes montañas del Himalaya, los castañares en otoño, la Gran Barrera de Coral o las laderas de los volcanes Virunga. Las librerías son los lugares techados más bellos del mundo, junto a algunos pubs irlandeses. Paisajes llenos de paisajes.

En una librería compré, hace muchos años, un libro en el que mi admirado Peter Matthiessen analizaba el papel de África como punto de partida de la historia del hombre. Pienso en Matthiessen. Y en Louis y Mary Leakey. Alargo la mano y acaricio una piedra que recogí hace años en la garganta de Olduvai, en Tanzania, el yacimiento favorito de los antropólogos británicos. ¿La cuna de la humanidad?

Le cuento todo esto porque acabo de caer, como un pardillo, en las redes de la red. “Adán era negro”, decía el titular. Y ahí he pinchado yo, buscando quién sabe si un nuevo texto de Nature para entender mejor al Homo erectus o la imagen de un cráneo perfectamente conservado de Australopithecus boisei. ¿Y con qué me he encontrado? Pues con que el Adán negro se llama Coman, tiene un mango enorme al que llama “dragón” y se está convirtiendo en la estrella de Cuatro, la cadena B de Mediaset. Adán, “el hombre de las tres piernas”, es trending topic en su versión televisiva. Coman, un vasco nacido en Guinea Ecuatorial, ADN mixto, es el nuevo crack de “Adán y Eva”, el esperpento de Cuatro para la noche de los martes.

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“Una mujer no es completa hasta que un negro se la meta”, dice Esther, una de las concursantes de “Adán y Eva”. Y Cuatro emite la frase, que resume a la perfección la chusca filosofía de su programa. Es una cita. Una cita tabernaria, de esas que se escriben a navaja en las puertas de los servicios de burdeles portuarios. Pero una cita. Y como tal me viene al pelo para abandonar este tema y regresar a aquel con el que abría el post: hoy es el día de las librerías… Disfrute de las librerías. Son, como dijo Jerry Seinfeld, “una de las pocas evidencias que tenemos en la actualidad de que la gente sigue pensando”.

Apague la tele y lea. Por lo que más quiera.

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Un motivo para NO ver la televisión

Los libros en The New Yorker.

Editorial: Libros del Asteroide.

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Un libro perfecto para una fecha tan señalada como esta. Una pequeña joya con 200 viñetas repletas de ironía y talento, de inteligencia, guasa y amor por los libros. La selección es excelente, los ilustradores, legendarios: Charles Barsotti, George Booth, Tom Cheney, Leo Cullum, Richard Decker, Edward Koren, Lee Lorenz, Robert Mankoff, William Steig, Barney Tobey, Peter C. Vey

Y es que The New Yorker viene haciendo del humor y el dibujo un arte desde su fundación, allá por 1925. Este título, bellamente editado por Libros del Asteroide, es un homenajes a libros, lectores, autores, editores, agentes literarios y por supuesto librerías. Una delicia que se suma a los anteriores “El dinero en The New Yorker” y “La oficina en The New Yorker”. Imprescindible.

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¿Quien es este señor?

José Antonio Sánchez. ¿Quién es este señor? se preguntará el lector de este blog, acostumbrado a codearse con intelectuales, artistas, filósofos, poetas y pensadores. Pues es el nuevo presidente de RTVE. Y un chuleta importante. A esta última conclusión se llega con facilidad tras analizar su comparecencia, el pasado martes, en la Comisión Mixta para el control parlamentario del ente público. Cuando le preguntaron por las razones del cambio de Oriol Nolis como presentador de los informativos del fin de semana de La 1, Sánchez respondió de la siguiente manera: “¿Qué es esto? No se de qué me habla… ¿Qué cargo tenía este señor? ¿Quién es este señor?”. En Bluper, una nueva web de televisión, aseguran que “según fuentes internas de TVE, el nuevo director de informativos habría insinuado entre sus más cercanos que en TVE había “mucho catalán”.

El desprecio hacia el periodista es evidente. El desprecio hacia los ciudadanos, también. TVE es una televisión pública y sus responsables, les guste o no, se rigen por códigos diferentes que los responsables de Antena 3 o Telecinco, cadenas privadas. La soberbia se la tienen que dejar en casa. En la imágen, Sánchez es el de la izquierda…

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¿Quién es este señor?, Insisto. Pues el tipo que ya estuvo al frente de TVE hace años, concretamente cuando un jefe de informativos llamado Alfredo Urdaci se burló de todos los españoles deletreando las siglas de un sindicato. Ha vuelto, y más arrogante si cabe: Si las acusaciones de manipulación en su anterior etapa se limitan al famoso “Ce, Ce, O, O”, Sánchez aseguró el martes “sentirse satisfecho”.

¿Quién es este señor?, reitero, a riesgo de ponerme pesado. Pues el individuo que justifica la ausencia de Pablo Iglesias, el político de moda, en la televisión pública española. Primero, negando la mayor: “Se le ha dado mucho tiempo, hora y pico, según he leído en un informe. Y si no ha salido más es porque no lo habrán considerado los profesionales. Si tiene que ser entrevistado lo será. Siempre mirando criterios profesionales”. Segundo, burlándose de los ciudadanos al asegurar que “ha sido entrevistado dos veces”. Faltaría más: hace un año en 24 Horas, y en Europa 14 con motivo de las elecciones de mayo.

¿Quién es este señor? Pregunto por última vez. Pues el que fuera director general de Telemadrid entre julio de 2011 y octubre de 2014. Es decir, el hombre de Aguirre que hundió tanto la audiencia, como el prestigio, como la economía, de la televisión de los madrileños. El hombre que fue ya director general de RTVE entre julio de 2002 y abril de 2004, periodo especialmente negro, con Aznar como presidente, en el que la manipulación de la información fue tan habitual y escandalosa. Este es José Antonio Sánchez, el actual presidente de RTVE. Para que usted lo sepa.

En esta imágen, Sánchez sigue siendo es el de la izquierda…

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Seguimos en TVE. Auténtico servicio público: ¿Con qué se cura una enfermedad que no existe? Con sustancias sin efecto alguno.

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Más TVE. ¿Quién dijo que el líder de Podemos no sale en la tele pública? Aquí lo tiene: “Compañera sentimental de … PABLO IGLESIAS”. Más claro el agua…

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No tengo palabras para hablar de la dimisión de Ana Mato

 

Servicio público

“Lo que manda es el dinero”. Los reyes del empeño.

La Sexta, cadena B de Atresmedia, el negocio audiovisual de José Manuel Lara, ha estrenado un programa muy bueno y muy bonito y muy práctico que se adapta de maravilla a las necesidades actuales de los ciudadanos españoles. Se llama “Los reyes del empeño”, y es tan bueno y tan bonito y tan práctico que debería considerarse servicio público: los telespectadores tienen ocasión de aprender picardías y trucos para poder deshacerse de sus objetos personales, recuerde que estamos en crisis, y así poder llenar la nevera, pagar la hipoteca o incluso el tratamiento para la hepatitis C. El reloj del abuelo, el equipo de música, el anillo de boda… Un usurero le dará cuatro duros por esos objetos, el muy joputa, pero a cambio usted igual puede llegar a fin de mes. Y si resulta que no es su caso, que usted tiene perras y es un consumista desenfrenado, no se pierda el chollo: puede ahorrarse sus buenos euros si compra de segunda mano, chorretones de fritanga incluidos, esa freidora a la que tiene echado el ojo.

Un ejemplo: Francisco se acerca a la tienda para vender un ventilador, un muñeco teledirigido y una cafetera. Pide por todo 30 euros. “Vengo por necesidad”, dice. “Cuando salga usaré el dinero para dar de comer a mis hijos”. Un gran programa, qué duda cabe. Docu realidad de la buena. Servicio público en estado puro.

Considerando el momento social que vive España, en La Sexta muy bien podrían haber apostado por formatos como “Los reyes del desahucio”, “Los príncipes de la malnutrición” o incluso “Los monarcas de la pedofilia”. Pero como por algún sitio hay que empezar, los chicos de Lara han puesto a currar sus neuronas a tope y han creado un espacio original basado en el trapicheo y la segunda mano. Algo que debería funcionar de maravilla en un país con una situación económica como la nuestra, insisto. ¿Cómo dice? ¿Que ya existen programas similares en otros países, como “La casa de los empeños”, “Empeños a lo bestia” o “El precio de la historia”? Bueno, pues retire lo de original y lo de neuronas a tope…

“En el mundo del empeño nadie dice la verdad”, reconoce la voz en off que introduce el programa. Lo importante es negociar, afirman. Un tipo se presenta en la tienda con unas botas de Messi que quiere pulir. “¿Las quieres empeñar o vender?”. Vender, “por 6.000 euros”. Los reyes del empeño se retiran a sus oficinas “a estudiarlo”. Estrategia, tensión y regateo son, dicen, los ingredientes del programa. “Aquí ha metido su puto pie Messi, estoy tocando su sudor, las tengo en mi puta mano. ¡Es lo máximo! ¡Las quiero en mi tienda!”, dice el tendero a su socio. Regresan al mostrador y ofrecen 650 euros por las botas. “Por eso no las vendo… como mínimo por 3.500 euros”, afirma el vendedor. “Te voy a decir una cosa: A mí me gustan las cosas que hayan tocado gente especial en el mundo, vamos a decir… por eso te doy 800 euros en efectivo ahora mismo”, responde el trajeado chamarilero. “No. Por menos de 2.500 no las puedo vender”. “De verdad las quiero, y quiero ayudarte: quédate con 850 y hacemos trato ahora mismo”. “De 1.800 no bajo”. “Te doy 950 euros, es mi última oferta, y te prometo que nadie en toda España te va a dar este dinero. Piénsatelo”. “Os agradezco vuestro tiempo, pero de 1.500 no puedo bajar”. “1.100 euros, cógelos, de verdad, hazme caso”. “1.150”. “1.250”. “No puedo, 1.150, ahora mismo, hazme caso, firma, no vamos a llegar a más, te lo prometo, por mi vida”. “Trato hecho”.

Para esto no hace falta poner la tele, pensará el lector con criterio. Basta con acercarse al Rastro cualquier domingo por la mañana. ¿Y el resto del programa? Pues más de lo mismo, pero con otros objetos y diferentes pardillos. Como viene siendo habitual en esa fábrica de talento que es la tele española, se trata de una burda copia, hasta en los detalles más pequeños, “nunca se sabe que va a entrar por esa puerta”, de los programas similares que se emiten en otros mundos. Un espacio de auténtico saldo.

En el vídeo, la versión original de “Los reyes del empeño”

 

Un motivo para NO ver la televisión

Han llovido 15 años.

CD/DVD Homenaje a Enrique Urquijo.

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Enrique Urquijo, uno de los grandes genios del pop-rock español, se marchó el 17 de noviembre de 1999. “Han llovido 15 años” es parte de la letra de la última canción grabada por Enrique, “Hoy la vi”. Y el título elegido por Rafa Higueras, impulsor de un proyecto que culmina con este homenaje, en forma de CD/DVD con 20 versiones de canciones suyas interpretadas por amigos y seguidores. La lista de colaboradores es larga: Leiva, Los Elegantes (Juanma del Olmo, Pedro López), Burning (Johnny Cifuentes), Mamá (Jose Mª Granados), Pancho Varona,  Álvaro Urquijo-Los Secretos,  Chema Vargas-Jesús Redondo (Los Secretos), III Republica (Josu García y Pablo Martín), Marwan, Andrés Suárez, Txextu Altube, Rafa Higueras, Ramón Arroyo (Los Secretos), Diego Cantero Funambulista, Casa Rusa, Vicky Gastelo, Rebeca Jiménez, Jorge Marazu y César Pop.

Todos los temas que forman este “Han llovido 15 años” son magníficos. ¿Las versiones? Algunas se ajustan a las originales, otras, las mejores, sorprenden. Como por ejemplo el enorme blues en que los Burning convierten “Siempre hay un precio”, solos de guitarra incluidos. O los metales del vitamínico “Desde que no nos vemos” de Juanma Elegante. O el emotivo “No lo sé” de Mamá. O los temas interpretados por Álvaro Urquijo y Ramón Arroyo.

Un disco nostálgico, no podía ser de otra manera, que nos recuerda que Enrique era un compositor descomunal, que su talento era ilimitado, y que sus canciones continúan emocionando. Se le echa mucho de menos…

 

El hombre del tiempo

El tiempo es un sicario implacable. Durante toda la vida sientes su aliento en el cogote, pero solo a partir de cierto momento eres consciente de lo frío y hediondo que resulta. El tiempo es un coñazo, por implacable y necesario, por firme e insobornable. El tiempo resulta inmanejable. Excepto para algunos privilegiados.

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El cartel, situado en la puerta del bar del pueblo, advierte de la presencia de un artesano: “Se arreglan toda clase de relojes”. Junto a la tienda de comestibles, en plena calle, un hombre ha montado su pequeño taller: una mesa de camping con los destornilladores, las lupas y las maquinarias destripadas. Otra mesa con una montaña de pelucos de saldo. Aquí no encontrará usted el Viceroy de Fernando Alonso. Relojes sobados con correas de plástico, cristales rayados y un sinfín de horas desajustadas. En el otro lado, en el suelo, una maleta con gafas: a cala y cata.

El hombre del tiempo tiene una oferta irresistible: por tres relojes viejos te da uno funcionando. En estos tiempos de complejas teorías macroeconómica y sus enmarañadas aplicaciones en el entorno empresarial, se agradece el candor de este obrero del horario. Tres rotos por uno en marcha. Una oferta irresistible en el mundo rural, situado a años luz de las joyerías de las grandes ciudades. En el pueblo se escuchan las campanadas de la una, y entonces algunos van a misa y otros a tomar el aperitivo, depende.

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El hombre del tiempo pone cuatro pilas, levanta una manecilla caída, sustituye una correa roída y cierra un trapicheo. ¿Tres Rolex por un Casio? Para nada. El hombre del tiempo sonríe, recoge sus mesas, cierra la maleta y arranca la furgoneta. Nunca le entrevistarán en los suplementos premium de los grandes diarios. Nunca será considerado un maestro en el “Gran Saber Hacer” que se exige a los artesanos joyeros de las grandes marcas. Nunca será exclusivo, nunca trabajará para VIPs, nunca será portada de MDT (Máquinas del tiempo), la revista más cool del mundo de la relojería.

Con el hombre del tiempo la maquinaria se invierte. Las horas, los años, retroceden, circulan en sentido contrario, y nos sitúan donde verdaderamente estamos. No en el deslumbrante momento de finales de 2014 que marca el Richard Mille de Rafa Nadal, sino en el difuso instante de la España negra que señala el desahucio de Carmen Martínez Ayuso, de 85 años, del número 10 de la calle Sierra de Palomeras, en el barrio madrileño de Vallecas.

El maldito reloj nos engulló…

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Un motivo para NO ver la televisión

The Bloodhounds.

Cd: Let Loose!

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Mis Stones favoritos son los del Exile On Main St., los del Some Girls… y por supuesto los primeros. Aquellos jóvenes sin malear que conservan el espíritu de Muddy Waters y el sonido de los garajes con humedades. Los Stones del blues and rock, de las canciones primitivas, de Chuck Berry revisitado con un sonido rasposo y fiero. Los Stones a los que se parecen, de forma brillante, estos cuatro músicos de Los Angeles que han grabado un disco auténtico, formidable. Los años 60 en pleno 2014. Otra burla al tiempo.