Lujos prescindibles

Estoy desayunando un café con leche, acompañado por unos molletes de Antequera con manteca colorá, mientras ojeo el suplemento “Shopping & Style” incluido en el diario El País. “Hay objetos que hacen la vida más bella y exclusiva. Artículos de lujo imprescindibles para ella y para él”, dice la entradilla. Sesenta y ocho páginas después, saturado de relojes de 4.000 euros, smarthphones de oro rosa de 18 quilates y otras “propuestas para dar forma a un día redondo”, pienso: ¡vaya puta mierda de periódico!

Vivimos en un país con casi doce millones de excluidos y un 36,3% de niños pobres. Mientras los tres españoles más acaudalados duplican en riqueza al 20% de la población más pobre, El País dedica su mejor papel y sus colores más brillantes a un catálogo de “artículos de lujo”. Quizá se basen en fuentes diferentes a las mías: Según confirmó ayer mismo el Instituto Nacional de Estadística, la economía española creció un 0,5% en el tercer trimestre del año respecto al trimestre anterior. ¿La economía de que españoles ha crecido? Me temo que la de los tres más acaudalados, esos que utilizan el suplemento “Shopping & Style” de El País como lista de regalos navideños.

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Los políticos no son los únicos que decepcionan. La prensa tampoco está a la altura de las circunstancias. Cansado de El País, alargo la mano y abro un periódico local: La Tribuna de Talavera. En una sección denominada “El semáforo”, en la que califican la actualidad con los colores del disco, conceden el verde de las cosas bien hechas a María Dolores de Cospedal (Presidenta de CLM) por “echar a andar la Mesa por la Tauromaquia”. Sí, sentado en un bar de Talavera de la Reina, una de las quince ciudades de la Unión Europea con mayor índice de desempleo, la séptima con mayor paro femenino (datos de Eurostat), leo que esa primera Mesa por la Tauromaquia celebrada el jueves en Cuenca “permitió a Cospedal anunciar la puesta en marcha de un Plan Estratégico en esta materia para la región”.

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Los políticos nos están fallando. Pero muchos medios, y demasiados periodistas, también. Ayer todo el mundo comentaba el escándalo de TVE, con nuevos mercenarios al frente de la organización y de los informativos. El primero procedente de Telemadrid, el segundo de La Razón. Resulta irónico que los mismos medios que critican esos currículos, esas designaciones, tengan en sus filas a personajes de la misma calaña: En La Sexta invitan a sus tertulias a Alfonso Rojo, Francisco Marhuenda o Antonio Pérez Henares. En Cuatro estuvieron hace un par de días Hermann Tertsch y Eduardo Inda, ayer mismo Miguel Ángel Rodríguez.

¡Son cadenas privadas, pueden invitan a quien se les antoje! Evidentemente. Pero están alimentando al monstruo. Convirtiendo el periodismo en un circo. Confundiendo al público, que tiene que mirar con lupa para poder distinguir entre información y propaganda. No les importa: Mediaset España ha obtenido un beneficio neto de 25,2 millones de euros en los nueve primeros meses del año, lo que supone un aumento del 13,9% con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, según ha informado la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La prensa tradicional, y la televisión generalista, se han convertido en lujos prescindibles. Como el suplemento “Shopping & Style”, un producto de otro tiempo, de otro mundo.

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Jordi Évole critica a Antena 3, de su mismo grupo empresarial (Atresmedia), por la forma de informar sobre la entrevista que hizo a Pablo Iglesias en La Sexta. En Antena 3 Noticias distorsionan las palabras del líder de Podemos, como se puede ver en este vídeo que el periodista enlaza en su cuenta de Twitter… 

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¡Última hora! Detenido el director de un diario de Villalba por intermediar en la Operación Púnica.

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Todos los santos

El Ayuntamiento de El Escorial, en manos del Partido Popular, ha legalizado la tumba de la vidente Amparo Cuevas, situada en medio de un hermoso prado protegido. De esta manera los seguidores de la señora, una médium, insisto, podrán peregrinar hasta el lugar, una capilla de madera acristalada, rodeada de césped bien cortado y flores sembradas en corrillos. Los incondicionales de la adivina tendrán acceso al sarcófago, de piedra finamente trabajada, y podrán no solo rezar por el alma iluminada de la pitonisa, sino comprar alguno de los numerosos recuerdos que se encuentran a la venta. Y por supuesto hacer donativos: la clarividente mujer bien se merece un esfuerzo económico post mortem.

El Consistorio de El Escorial ha calificado el chiringuito mortuorio de una manera simpática: “Enterramiento singular”. Y tanto. Se trata de un monumento a una farsante, la prolongación de un esperpento más allá de la vida, de la legalidad, del sentido común. Una bufonada convertida en sacaperras con la complicidad municipal.

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Mientras los despojos de una vidente reciben trato político premium, los restos de miles de víctimas del franquismo permanecen en el olvido, abandonados a su suerte. “114.226 padres y madres de la Democracia siguen en las cunetas de nuestro Estado”, dice el informe que acaba de publicar una Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica que celebra su 14 cumpleaños. En este tiempo han exhumado 1.334 cuerpos, han investigado 2.843 muertes y han contado con 892 investigadores acogidos. Ahora luchan por sobrevivir: llevan tres años trabajando sin subvenciones, con una situación económica tan complicada que están barajando cerrar el  laboratorio.

Unicef dice que las familias españolas han retrocedido diez años. No se refiere a sainetes como el del enterramiento de El Escorial, que podría. Ni a las víctimas del franquismo olvidadas en cunetas, que también podría. Habla de “la cada vez mayor alienación social y en el menor crecimiento demográfico” en España, el tercer país con mayor pobreza infantil en términos relativos, solo por detrás de Grecia y Letonia. Más de tres millones de niños españoles sufren carencias materiales graves (3.011.071) en el año 2012 frente a los 2.218.786 afectados cuatro años atrás. “La pobreza es un ciclo que se retroalimenta”, asegura el informe, titulado Los niños de la recesión. El impacto de la crisis económica en el bienestar infantil en los países ricos, “y cuanto más tiempo permanezca el niño atrapado en el ciclo, menores posibilidades tendrá de escapar”. En Cáritas advierten de que casi una cuarta parte de los españoles sufre exclusión y sólo el 34,35% vive con normalidad, sin padecer carencias esenciales: “En vez de reformar el capitalismo, como se prometió al comienzo de la crisis, lo que se está intentando es revitalizarlo”, afirma Sebastián Mora, secretario general de Cáritas.

¿Muertos de hambre? ¿Medidas contra la miseria? En Sevilla se están tomando las cosas muy en serio: “750€ de multa por “rebuscar” en la basura”.

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P.D.

 

La coronilla

Telecinco estrenó anoche una miniserie sobre la figura del rey Juan Carlos. ¿Dónde está la noticia?, se preguntará el lector de un blog como éste, crítico con una monarquía amojamada que intenta salvar el cuello con un proceso de modernización tan apresurado como irrelevante. Pues muy sencillo: la noticia es que el papel estelar, el del cazador arrepentido que no lo volverá a hacer más, NO lo interpreta Juanjo Puigcorbé, el actor que mejor ha sabido reflejar la mediocridad de una figura incapaz de aguantar el discurrir de la historia.

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El nuevo rey está interpretado por tres actores, tantos como etapas de la vida del monarca muestra Telecinco en prime time: niñez, adolescencia y madurez. Y en ninguna de ellas está Puigcorbé, maldita sea. Lástima, porque igual que no hay una juerga de verdad sin una canción de los Stones, no hay un biopic sobre el rey Juan Carlos sin Puigcorbé haciendo el papel de bobo de baba (no se pierda la mirada de lechuguino de la imagen superior). Y es que el actor catalán es un clásico de la interpretación monárquica, tras ofrecer una memorable versión de Juan Carlos, en la serie “Felipe y Letizia”, y darlo todo como don Juan de Borbón en “Sofía”.

Solo Iñaki Urdangarín ha hecho tanto como Telecinco y sus miniseries por el fin de la Monarquía y la llegada de la República. Y es que cuando el ciudadano está hasta la coronilla, nunca mejor dicho, de todo lo que rodea a este sistema hereditario de poder, llegan los chicos de Vasile y ponen en antena una mini-serie sobre el jefe del clan… del elefante cavernario.

“El rey” comienza en 1948, cuando el protagonista cumple diez años y llega a España para formarse a la imagen y semejanza de Francisco Franco, que se dice pronto. El primer capítulo de “El rey” acaba en 1960, y el último en 1993, con la muerte de Juan de Borbón, padre del protagonista. ¡Se dejan fuera toda la chicha! Corinna, el caso Urdangarín, la cadera rota en la cacería de elefantes…

Así las cosas, la serie se me queda pequeña. El cuerpo me pedía carnaza, escándalos y corrupción a cascoporro, y Telecinco me ofreció historia. Una historia con minúsculas, evidentemente: ese acento andaluz de Cármen Polo… El resto, pura baba, auténtica adulación, un burdo intento por diferenciar al dictador de su discípulo. “¿Pretende que mi hijo vaya al desfile de la victoria, un acto franquista?”, se queja desde el exilio en Estoril un don Juan todo digno. Y es que Franco era muy, muy, malo, y los borbones tan, tan buenos… Excepto cuando tenían un arma en las manos: la escena en la que cubren el cuerpo de Alfonso, el hermano muerto, con una bandera de España, resulta especialmente patética en su dramatismo. “No me mires así, papa, por favor”, suplica un Juan Carlos tan increíble en la ficción como en la realidad.

Actores irregulares, decorados dignos, ritmo perezoso, saltos en la narración, tradiciones dinámicas, muchos fachas, tópicos monárquicos, un Juan Carlos guapo, listo, valiente, honrado, corajudo, enamoradizo… “El Rey de Telecinco es como el Juego de Tronos español”, ha dicho uno de los actores de la serie, a modo de resumen. No se crean ni una palabra. De nada.

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Un motivo para NO ver la televisión

Eric Sardinas & Big Motor.

Cd: Boomerang.

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Descubrí a Sardinas, un bluesman montaraz nacido en Florida, allá por 1999, cuando publicó un sorprendente disco de debut llamado “Treath Me Right”. Sorprendente por varias razones: Eric tocaba un dobro, la guitarra con el cuerpo metálico, arrastrando el slide y utilizando afinaciones abiertas, y sonaba absolutamente asilvestrado y salvaje. Era blues en esencia acústico a bordo de un tren de mercancías a punto de descarrilar. Un disco especial.

Eric Sardinas editó más discos, e incluso visitó España en diferentes ocasiones. Ya no sorprende como entonces, pero sigue siendo igual de creíble y de brutal. Blues-rock pesado, boogie, heavy blues… Interpretado todo ello con la energía de un caballo desbocado, pero de forma increíble sin olvidar a los clásicos, esos bluesman acústicos con los que Sardinas aprendió a dominar el instrumento. Imprescindible para superar la pérdida del gran Johnny Winter.

La gaita

“Más que real, nuestro mundo es cerebral”. F.J. Rubia.

El pasado viernes un guardia civil se asomó a la ventana de su casa, en el barrio madrileño de Tetuán, y se lió a tiros con su arma reglamentaria, la clásica 9 milímetros Parabellum. Disparó ocho veces a las fachadas de tres casas que tenía enfrente, afortunadamente sin herir a ningún vecino. Llegó a romper cristales de ventanas, dejando una bala incrustada en el salón de una vivienda donde una madre y su hijo descansaban en el sofá. Cuando la policía le arrestó, dijo una frase enigmática: “Se me ha ido la gaita”.

Y es que la gaita es un mundo. Su estructura y su funcionamiento siguen siendo objeto de estudio, continúan sorprendiendo a la ciencia. Vivimos en el siglo de las neurociencias, ese conjunto de disciplinas que estudian la estructura y la organización funcional del sistema nervioso de la gaita.

Borja Semper, portavoz del PP en el parlamento vasco y presidente del partido en Gipuzkoa, es un joven cachorro neoliberal que quiere marcar diferencias con el pequeño Nicolás. “Es un jeta”, dice Borja en Antena 3 de su colega de partido. Y luego carga contra un discurso, el de Pablo Iglesias, que resulta inasumible: “es como una carta a los reyes magos”, dice burlón. Y sentencia todo digno: “Se está pasando de frenada”.

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A Borja se le ha ido la gaita: piensa que su discurso moderado, su pecho descamisado y su sonrisa edulcorada resultan creíbles. Piensa que el telespectador no sabe que es miembro del PP. Y pasa lo que pasa… Mientras arremete contra Iglesias y sus propuestas irreales, salta la noticia: “La Guardia Civil detiene en una redada anticorrupcion a Francisco Granados, ex videpresidente de la Comunidad de Madrid y número dos de Esperanza Aguirre”, dice Susanna Griso.

A Borja se le queda cara de Borja. Pobre. Dicen que la gaita de las personas de derechas y de izquierdas funciona de manera diferente. Según un viejo estudio de la Universidad de Nueva York, la neurona toma partido: a la hora de tomar decisiones las personas que se definen como liberales experimentan una mayor actividad neuronal en el córtex cingulado anterior, una zona de la gaita relacionada con la resolución de conflictos. Los conservadores, por el contrario, se muestran menos flexibles a la hora de modificar sus hábitos: tienen un perfil cognitivo más persistente y estructurado.

La gaita de Borja se atora cuando se habla de una redada de anticorrupción. ¡Pobre chaval! Quiere trabajar en el estercolero y oler a colonia fetén. Abandona el plató con las neuronas gachas, con la gaita encasquillada, deshecho. Griso y sus comentaristas analizan la detención de Granados y de otras 50 personas. “No se puede decir una generalidad como que toda la clase política sea corrupta, pero…”, dice un tertuliano entre lágrimas (¡se lo juro!). Para entonces Borja ya está camino de casa, repitiéndose en voz baja, para sí mismo, que lo de Podemos es “una carta a los reyes magos”.

P.D.

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Un motivo para No ver la televisión

Jerry Lee Lewis.

Cd: Rock and Roll Time.

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El asesino regresa al lugar del crimen: los viejos estudios de la Sun Records, en Memphis, Tennesse. Y lo hace de la mano de Steve Bing, el productor que ha reanimado la carrera del veterano pianista de Luisiana. “Rock and Roll Time” es el tercer disco de Jerry Lee Lewis con Bing en la mesa de mezclas, en esta ocasión con la ayuda del bateria Jim Keltner. Pero la cosa no queda ahí: le acompañan un puñado de buenos amigos, desde Keith Richards a Ron Wood pasando por Neil Young, Robbie Robertson, Nils Lofgren, Doyle Bramhall II, Derek Trucks

El resultado es un disco clásico, sólido, recio, con la voz del killer sonando profunda, viril, creíble. Nadie diría que el tipo está a punto de cumplir los ochenta. Un placer atemporal.