Azotes

Dice Mariló Montero, la presentadora de TVE que tiene dudas sobre la movilidad del alma, que Pablo Iglesias ha dicho que “la azotaría hasta que sangrase”. La ex del locutor Carlos Herrera ha denunciado al coletas en el Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Dice que “esa es la cara b de los nacional popular”, y que el lider de Unidos Podemos es “un marxista algo perverso convertido en un psicópata”.

En Unidos Podemos han lanzado un comunicado en el que aseguran se trata de “una conversación privada, y que nos parece grave que un medio publique contenidos de un móvil robado. Sentimos si el comentario ha podido resultar ofensivo. En todo caso es evidente que las ironías y las bromas son precisamente eso porque no se dicen en serio, y consideramos que cuando se hacen en el ámbito privado no deben salir de él”.

La ironía es sinónimo de inteligencia, y éste evidentemente no es el terreno en el que Montero se encuentra más cómoda. La mujer que cree que se puede prevenir el cáncer con el limón, que los calamares gigantes de los museos están vivos, o que no está demostrado que el alma “se transmita”, y lo cuenta en la televisión pública, no parece muy espabilada. Sin embargo yo si creía que tenía una cierta debilidad por la sangre: piensa que el toro de la Vega “es una fiesta maravillosa”.

En cualquier caso, Iglesias se ha ganado una reprimenda. Por mandar ese tipo de mensajes siendo quien es, hay que ser pardillo, y luego dejar que te roben el móvil. Pero sobre todo por confundir el trasero objeto de sus azotes. No es el pandero de la señora Montero, uno de esos esperpentos que nos ofrece la decadente televisión pública española, el que debe sacudir, sino el de su colega Pablo Echenique. Vara de fresno, mono de cuero negro y zurriagazo va y zurriagazo viene en las posaderas del secretario de organización de Podemos, por mantener un asistente sin contrato y sin cotizar a la Seguridad Social durante un año. No es la Gürtel, es evidente, pero es muy cutre. Tanto como sus justificaciones: “la falta de alternativas empuja a gente humilde a la economía sumergida”.

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On the road

Me pide un lector (Mecacholo) alguna experiencia transatlántica… y yo a Mecacholo soy incapaz de negarle nada. Como se trata de un viaje largo y complejo, más de 5.000 kilómetros en coche, sin un solo hotel reservado, por la Canadá profunda (salvo excepciones), creo que lo mejor será ver algunas fotografías. A la antigua usanza. ¿Interminable pase de filminas del cuñado plasta? Para nada. Una selección brevísima de fotos de teléfono móvil. Y un descubrimiento: el ebook como compañero de viaje.

El librito digital pesa poco, se ve bien en la oscuridad, cabe en la mochila más austera y guarda en su interior decenas y decenas de libros. Solo con un invento semejante ha sido posible que en un mes on the road haya podido leer “Tentación” (János Székely), “En movimiento” (Oliver Sacks) y “La sexta extinción” (Elizabeth Kolbert), los tres absolutamente imprescindibles. Dos clásicos negros que tenía pendientes: “Los pecados de nuestros padres” (Lawrence Block) y “Miami Blues” (Charles Willeford). Un título que inspiró una película con osos: “El renacido” (Michael Punke). Y por supuesto, como pedía a gritos el Yukón y el sur de Alaska, las mejores historias de Jack London. ¡Y todo sin necesidad de recargar la batería!

Vamos con esas fotos y recomendaciones…

la fotoLas Badlands canadienses, no muy lejos de Calgary. Lugar donde se respeta a las serpientes y se puede visitar uno de los mejores museos de dinosaurios de todo el mundo: el Royal Tyrrell Museum, en Drumheller. Una auténtica maravilla.

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Turistas chinos (o coreanos, vaya usted a saber) haciéndose un selfie en el lago Louise, uno de los puntos calientes a nivel turístico de las Montañas Rocosas. Si abandonas la ruta comercial, los turistas desaparecen y surgen los grandes espacios abiertos. Y salvajes…

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Alrededores de Banff, uno de los meollos del turismo en las rocosas. El valle del río Bow, hoodoos en primer plano, monte Rundle a la izquierda…

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Un pueblo fantasma llamado Skagway (Alaska). Fantasma al anochecer. De día es un hervidero de gente que entra y sale de los ferrys (al fondo) que recalan en la costa.

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En Tofino, meca del surf canadiense en la Isla de Vancouver, la furgoneta que me gustaría tener. Bonita por un lado, y por el otro…

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Es furgoneta y es dormidero. En la parte trasera, camastro, nevera y quién sabe cuántas cosas más. Todo lo que necesitas para ser feliz en el campo.

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Para terminar, una foto que no es mía pero que me gusta mucho: refleja a la perfección que el norte de Canadá es un lugar hermoso, en el que hay que tener cuidado. La garra de un oso grizzly (Ursus arcos horribilis, ni más ni menos) dormido para un estudio científico.

 

De armas y libros

Hoy le voy a hablar de dos historias. Una triste, otra maravillosa. Comencemos por la primera y así nos podemos quitar cuanto antes el sabor a bilis…

BBVA y Santander invirtieron 4.000 millones de euros en armas entre 2011 y 2016. Lo cuenta el diario digital Bez.es. Lo primero que se me ocurre es coger un bidón de gasolina y salir a quemar cajeros automáticos. Lo segundo, darme de baja en todo lo que tenga que ver con la Liga Santander (antes BBVA). Lo tercero… Me callo lo tercero que están las cosas muy achuchadas en las redes sociales con el asunto de los delitos de odio.

CONGO HEMA MILITIAMEN

Acabemos con los putos bancos. Con sus abusos, sus desahucios, sus créditos trampa, sus comisiones en los cajeros… sus inversiones con nuestro dinero en armamento. Usureros hijos de mil perras sarnosas. Le repito la noticia porque igual no la ha leído bien: BBVA y Santander invirtieron 4.000 millones de euros en armas entre 2011 y 2016. Acabemos con ellos, o serán ellos quienes acaben con nosotros.

Dicho esto… ¿Sabe usted que había gente que vivía todo el año en algunas bibliotecas de Nueva York? Cuenta Raquel C. Pico en el blog Librópatas.com que “en la New York Society Library, vivió durante un cuarto de siglo una familia, que se mudó al edificio en 1943. El matrimonio Thornberry y su hija de seis años (y el hijo que nació durante los años que vivieron en el edificio) vivieron en la biblioteca hasta que el padre se retiró como supervisor del edificio. Como explican en 6sqft, la familia tenía un apartamento propio dentro del edificio, pero también podían acceder al jardín que la biblioteca tiene en la azotea y a la biblioteca en cualquier momento. Los dos niños recuerdan ahora en su edad adulta la infancia especial que tuvieron creciendo en una biblioteca y las oportunidades de conocer a escritores famosos, que al fin y al cabo visitaban su casa. La propia hija del matrimonio celebró su boda en el edificio”.

Yo preferiría vivir en el Museo de Ciencias Naturales, la verdad, pero no dudaría en instalarme en una buena biblioteca. Como un farero, pero sustituyendo olas y gaviotas por incunables y primeras ediciones. Echando la tranca a las nueve para, en absoluto silencio, dar paseos en zapatillas por pasillos llenos de estanterías con libros de todo tipo, bien encuadernados y perfectamente ordenados. El último de estos guardeses/supervisores se retiró en 2006.

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No maldiga el país en el que vive

En primer lugar y antes que nada, tras quitarme el salitre y limpiarme de arena playera el ojete, quiero dar las gracias a todos los que en estos quince días (¿o ha sido un mes?) han mantenido vivo el blog con unos comentarios la mayoría de las veces más interesantes que los mismísimos posts. Gracias.

El último post… Quedó claro que los resultados electorales me habían amargado ligeramente las vacaciones (pude superarlo). Aterricé en España hace unos días con cierta tristeza, lo reconozco. Me daba pereza volver a las mismas miserias que había dejado atrás. Miserias políticas. “España no es un gran país”, había titulado ese último post, escrito en caliente desde tierras muy lejanas y muy diferentes. Volvía sin ganas de volver.

Y me encontré con que los que querían romper España se han hecho amigos de los que aman la unidad de España sobre todas las cosas. Al principio no entendí nada. Luego recordé lo que inconscientemente siempre trato de olvidar: que todo es cuestión de dinero y de poder. Que los cambios reales son complicados, todo está organizado para que las cosas sigan igual. Sudoroso y triste comencé a escribir un post deprimente. Afortunadamente, en una pausa leí en Infolibre a un Luis García Montero que parecía haber escrito para mí: “El PP ha obtenido 7.941.236 votos en las elecciones del 26J. No se indigne con España, ni maldiga el país en el que vive, porque el censo electoral español tiene 36.518.100 votos”.

“Tenemos derecho a pedirle a la vida mucho más”, dice García Montero en la frase que cierra su imprescindible texto. Y dice muchas otras cosas, que yo por supuesto firmo gustoso: que no quiere que le reduzcan a ser el Electorado, por ejemplo. Porque, ademas de ser electores, creemos en la sanidad pública universal, y en la importancia de la educación pública, y en el trabajo digno con un salario decente. Creemos que el miedo al cambio es un arma utilizada para perpetuar privilegios. Y nos avergonzamos de la corrupción sistemática del Partido Popular.

Somos mucho más que electorado. Y tenemos derecho a pedirle mucho más a la vida. Yo, por ejemplo, no quiero de ninguna manera un Gobierno del PP con Mariano Rajoy como presidente. Dicho esto, comenzamos el veranito…

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