Diario del río Misisispi

Diario del río Misisipi.

Autor: John James Audubon.

Editorial: Nórdica.

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John James Audubon (Les Cayes, Saint-Domingue, 1785 – Nueva York, 1851) es el autor del libro que todo aficionado a la ornitología sueña con tener un día en las manos: “The birds of America”. Una obra grandiosa, bellísima, insuperable. Quizá la más ambiciosa de cuantas se han dedicado a las aves, sin duda la más espectacular. Cuando cumplió 18 años, Audubon abandonó Francia y se instaló en Kentucky. Doce años después, tras consolidar sus conocimientos ornitológicos y sus técnicas como artista y taxidermista, se propuso dibujar todas las aves del norte de América. Un proyecto brutal, una aventura descomunal a la que dedicó los mejores momentos de su vida: en seis años de trabajo duro de campo reunió 300 dibujos con las aves a tamaño natural. Tenía 41 años cuando comenzó a buscar dinero para publicar su obra, algo que consiguió gracias a un ingenioso sistema de financiación colectiva. Recaudó 115.640 dólares, cifra que hoy equivaldría a dos millones de euros, y pudo garantizar a cada suscriptor cinco juegos de impresiones cada uno o dos meses en un periodo de publicación que iría de 1827 a 1839. Benditos afortunados.

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“Birds of America” es el libro más caro del mundo: en 2010 la casa de subastas Sotheby´s de Londres vendió un ejemplar de esta obra, de 90 por 60 centímetros y con las ilustraciones en blanco y negro coloreadas a mano, por 11,5 millones de dólares.

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Le cuento todo esto porque el interesantísimo libro que hoy nos ocupa, el diario de Audubon en busca de aves por el río Misisipi, no incluye ni una mínima biografía del artista. Bien editado, con un texto emotivo y trepidante y 64 ilustraciones diminutas (es imposible acercarse, ni remotamente a los originales, pese a que en este caso el tamaño sí importa), carece de una biografía mínima o una jugosa introducción que ayuden al lector no pajarero a entender la grandeza del autor y su importancia histórica. En cualquier caso, una obra fundamental para naturalistas, un clásico de la literatura de viajes, un objeto hermoso hasta decir basta. Imagine esas láminas a tamaño natural, con colores vivos, en una reproducción perfecta. El sueño de todo ornitólogo.

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El final

El final

Autor: Attila Bartis.

Editorial: Sexto Piso.

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En la portada, una vieja Leica M3 cuelga de su correa. Permanece suspendida en el tiempo. Es eterna. Reclama toda mi atención: no puedo dejar de observarla, de analizar los detalles y terminaciones, de admirar su diseño atemporal. Identifico su legendario Summicrom (seguramente un 50 mm f2). Si se balancease, sería el mejor péndulo de hipnosis. Un objeto perfecto. El símbolo eterno de la fotografía entendida como visión infalible, como belleza poética, como arte y memoria. Porque la fotografía no solo es luz, también es tiempo. Y a fin de cuentas del tiempo es de lo que habla este maravilloso libro del húngaro Attila Bartis, escritor y fotógrafo, autor de dos interesantísimos títulos (El paseo y La calma) publicados en su momento también por la editorial Sexto Piso.

“Si de verdad iba a ser fotógrafo, lo que querría fotografiar es lo que no se ve.

Solo se puede fotografiar lo visible, dije yo.

Qué va, hijo, me contestó. Lo visible es solo una herramienta. Al igual que lo es la cámara fotográfica. Pero para poder fotografiar lo invisible hace falta que no nos demos cuenta de que tenemos una cámara fotográfica entre las manos.

Sí, eso estaría bien, dije.

Para lograrlo se necesita una máquina que sea perfecta . Una que no se nos adhiera, que se nos una como si su lente fuera nuestros ojos y el carrete nuestra memoria. Y una copia jamás podrá ser perfecta”.

“El final” no es solo una declaración de amor a la fotografía. Es mucho más que eso. Es la historia de un hombre, de una familia, de un país e incluso de un continente a lo largo del siglo XX. La Hungría comunista que se sobrepone a la posguerra, el Budapest áspero que regala imágenes en blanco y negro, la llegada del amor y del dolor, de personajes zarandeados que se lamen las cicatrices. Un gran escritor en su mejor momento. Un libro monocromo, grises sobre negro, absolutamente inolvidable.

Pinchar para leer las primeras páginas.

 

El rastro de las cosas

Wattebled o el rastro de las cosas.

Autor: Paco Gómez.

Editorial: Fracaso Books.

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Una garantía de éxito. Eso tendría que ser, de manera forzosa, una editorial que se autodenomina Fracaso Books. Y eso es, si la juzgamos por este libro, una obra con una idea (relativamente) original, correctamente escrita y exquisitamente editada. El autor, el fotógrafo Paco Gómez, husmea los domingos por el Rastro madrileño en busca de viejos negativos. Un buen día encuentra unas placas de cristal del siglo XX, que le sorprenden por su calidad y le invitan a indagar sobre su procedencia. De eso trata el libro. De cémo Gómez se viste de sabueso y sale en busca del autor, o al menos a conocer los lugares de la región francesa donde vivió y fotografió el protagonista de nuestra historia. La idea no es original, pero lo parece por el estusiasmo de Gómez, por la manera sencilla con que presenta su diario del viaje, por la habilidad con que convierte un suceso menor en una gran aventura. En ocasiones divertida, en otras emocionante, siempre muy interesante. Comience a leer y no podrá parar. El profesor Joseph Wattebled y los suyos han resucitado para usted.

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La normalidad democrática

En el Telediario (TVE)  de mediodía del martes 16 de febrero, dos noticias seguidas ayudan a entender una tercera, anterior.

La primera habla de proclamas antisemitas en un homenaje a la División Azul en Madrid organizado por la organización neonazi madrileña Juventud Patriota.“Es nuestra suprema obligación luchar por España, luchar por Europa, ahora débil y liquidada por el enemigo”, dice una joven vestida de falangista. “El enemigo siempre va a ser el mismo, aunque con distintas máscaras: el judío. […] El judío es el culpable y la División Azul luchó por ello”, sentencia muy excitada. En las imágenes se pueden ver, ante la indiferencia policial, gestos y cantos fascistas interpretados por miembros de grupos neonazis.

La segunda cuenta que ha sido detenido, en la Universidad de Lleida, el rapero Pablo Hasél. Inmediatamente después de la detención fue trasladado a la prisión de Ponent de Lleida para cumplir una condena de nueve meses. ¿Qué delito ha cometido? Interpretar canciones con letras como ésta: “Si Froilán se disparó en el pie siendo menor de edad igual ahora que es mayor de edad va a disparar a toda la Familia Real”. O como ésta: “Me cago en la marca España explotadora y casposa”. Dos años de condena por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona.

La tercera noticia, la anterior en el tiempo (11 de febrero), la que seguramente ahora podemos analizar con otra perspectiva, recogía unas declaraciones al parecer desafortunadas del vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias: “Es una obviedad decir que vivimos en una democracia mejorable”.

Poco después de las palabras de Iglesias, alrededor de 200 personalidades del mundo político, intelectual, académico, diplomático y económico lanzaron un manifiesto titulado “Cesar en la infamia” para pedir la destitución del vicepresidente segundo por cuestionar la normalidad democrática en España. Esta mañana un fuerte dispositivo policial formado por decenas de agentes de los Mossos d´Esquadra y una veintena de furgonetas de los antidisturbios de la Brigada Móvil se desplegó en la inmediaciones del rectorado para proceder a la detención de Hasél.

Podemos estar tranquilos. Cesó la infamia. Se ha recuperado la normalidad democrática.Captura de pantalla 2021-02-16 a las 16.04.18.