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El complejo de la coleta

En la cafetería, dos empresarios talaveranos rigurosamente vestidos de Montepicaza (ropa para pijos de provincias) comentan la actualidad mientras desayunan: “Los del coletas quieren ganar ahora la guerra que perdieron entonces”. Un análisis riguroso no solo de la situación que atraviesa España, sino de la Transición y sus sombras. Tras soltar media docena de sandeces más, mezcla de tópicos conservadores e ignorancia pura y dura, se suben el cuello del Barbour y se dejan engullir por la niebla del Tajo. A sus espaldas queda un desagradable tufo a cueva húmeda, incienso revenido y sulfuro de hidrógeno.

El coletas se está convirtiendo en el enemigo público número uno de buena parte de los españoles. Miembros del partido que gobierna este país le acusan de comunista, de bolivariano y hasta de terrorista. Normal: la Familia defiende sus intereses. Lo que resulta más sorprendente, y preocupante, es el resquemor que Iglesias despierta en la izquierda. En la supuesta izquierda. En la sombra de lo que un día dicen que fue izquierda. Rafael Hernando, flamante nuevo portavoz del PP, lo resume de manera brillante diciendo que el PSOE tiene “el complejo de la coleta”.

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No son los de Pedro Sánchez los únicos acomplejados. “Iglesias posee una vivienda en Ávila y una moto”, subtitula el diario progresista El País. Concretamente una vivienda rústica, adquirida en octubre de 2013 por 13.487 euros, y una motocicleta comprada un año antes por 2.670 euros.

Casa de campo, moto… ¡Joder con el bolivariano! Vive como un auténtico burgués. El País titula a todo trapo con los ingresos de Pablo Iglesias, “casi 70.000 euros en 2013 como profesor y tertuliano”, en lo que es un claro ejemplo tanto de servicio público como de periodismo de investigación. Ahora solo falta el mismo tratamiento, la misma precisión, similar minuciosidad, con otros personajes. Y no hablo de Juan Luis Cebrián: el presidente ejecutivo de una empresa en ruinas capaz de ganar 2.142.000 de euros en 2013 podría tener no ya una moto, sino toda la fábrica Harley Davidson. Me refieron al resto de políticos. ¿Cuánto mide el garaje de Esperanza Aguirre? ¿Tiene Thermomix Felipe González? ¿Posee Aznar algún terreno rústico en Irak? Vayamos a lo importante, al detalle, a la moto del coletas, no nos quedemos en el ático de Ignacio González, en las cuentas de Rato o en los ahorros de los Pujol.

P.D.

La ciencia en España…

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Un motivo para NO ver la televisión

Un mal día para nacer

Autora: Courtney Collins.

Editorial: Lumen.

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Courtney Collins es la Cormac McCarthy australiana. El mejor Cormac McCarthy, es decir, aquel que escribió la llamada Trilogía de la Frontera. La gran diferencia es que mientras “Todos los hermosos caballos”, “En la frontera” y “Ciudades de la llanura”, obras maestras indispensables, narran un enconado y rudo mundo masculino, el que hoy nos ocupa habla de la soledad femenina. Todos los valores y miserias que McCarthy deposita en un grupo de hombres asilvestrados, Collins se los adjudica a Jessie Hickman, forajida de leyenda, ladrona de ganado, gran amazona.

“Un mal día para nacer” se desarrolla en Australia. Muy bien podría tratarse del lejano Oeste o la linde entre Estados Unidos y México. Naturalezas ásperas y desoladas, tierra de serpientes y caballos. Los Bisontes dejan paso a los canguros. Un paisaje donde el aislamiento es lugar común. Jessie se sumerge en el desamparo y el destierro tras acabar violentamente con una vida de esclavitud, con un marido violento, con una suerte perra y un pasado de bandolera.

El libro comienza con un puñetazo en el estómago del lector: una madre degüella a su hija recién nacida, que se convierte en narradora fantasma, antes de enterrarla. Se acabó el sometimiento, ni una vejación más, comienza la huida y el vagabundeo. Aires de libertad en un ambiente de miedo, recelo y resentimiento. Podría haber una segunda oportunidad: hay otro hombre además del marido violento. Pero todo acaba torciéndose siempre en este paisaje inmisericorde, un bush australiano en el que parece que es imposible desaparecer. ¿O sí?

Magnífica primera novela de Courtney Collins, un western en las antípodas que fascinará a los seguidores de McCarthy. Y de Dorothy Johnson, James Agee, Eudora Welty o el mismísmo Faulkner.

Justicia y honor

Alfonso Guerra, diputado desde 1977 por el PSOE, el partido cuyos ex presidentes andaluces Chávez y Griñán son investigados por el Supremo por el fraude en la financiación de los ERE, anuncia que abandona la política. Jesús Posada, presidente del Congreso de los Diputados y miembro del PP, el partido que según la Audiencia Nacional es “partícipe a título lucrativo” de los negocios de la trama Gürtel, pide un aplauso para Guerra. “Ha sido un honor compartir escaño con su señoría”, dice un Posada que gana más de 167.000 euros al año y se niega a controlar los gastos de los diputados. Y los diputados, todos, se ponen de pie para ovacionar a Guerra.

Mientras los diputados se hacían unas pajillas en el órgano constitucional que representa al pueblo español, Interpol solicitaba en Madrid la detención preventiva con fines de extradición de los últimos 19 imputados por la justicia argentina en la causa por los crímenes del franquismo, entre los que figuran los ex ministros Rodolfo Martín Villa y José Utrera Molina. “En España pudo haber delitos de lesa humanidad”, asegura María Servini, la juez argentina que investiga los crímenes del franquismo, en la única causa abierta sobre el tema en el mundo. Baltasar Garzón, ex juez de la Audiencia Nacional acusado y, posteriormente, absuelto por tratar de investigar esos crímenes, lo tiene claro: “Hay que dar respuesta a las víctimas del franquismo”.

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El franquismo es algo superado, dicen en un PP que se niega a condenar la dictadura. Los socialistas callan y otorgan: cuando pudieron compensar a los familiares de las víctimas no lo hicieron. La justicia parece lejana. Ahí tienen a Martín Villa, quien lejos de ser inhabilitado para cargos públicos ha sido desde comisionado del Gobierno para el Prestige hasta flamante presidente de Endesa y Sogecable. Alguien podría pensar que somos un país sin memoria, que necesita la revisión urgente de una Transición no tan modélica como quieren hacernos creer los responsables de la misma.

Así las cosas, es la justicia universal quien tiene que llamar a nuestra puerta para recordarnos que el franquismo no está superado, ni psicológica ni sociológicamente. Parece que la presión internacional resulta imprescindible para conseguir justicia, para una regeneración política que pasa por hacer homenajes institucionales a las víctimas del franquismo, por abrir cientos de fosas y cunetas que documenten el dolor, por admitir que los crímenes contra la humanidad no prescriben, no son amnistiables. Y por recuperar el honor de la República.

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Tras la imputación, el ex ministro Martín Villa ha dicho que no se piensa “esconder” y que no dudaría en declarar ante la juez argentina que investiga crímenes del franquismo. Me parece fabuloso. Es más, si el hombre que condecoró en 1977 a Billy el niño necesita dinero para comprar el billete a Buenos Aires, que cuente conmigo.

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Alberto Ruiz Gallardón habla maravillas de José Utrera Molina, caballero de honor de la Fundación Francisco Franco al que Interpol busca para ser juzgado por su implicación en los crímenes del franquismo. Un vídeo tan interesante como la columna que Utrera Molina escribió en ABC, hace solo cuatro años, en contra de la Memoria Histórica y a favor de Millan Astray. ¡A mí la legión!

Un motivo para NO ver la televisión

Personal

Autor: Lee Child.

Editorial: RBA.

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“Personal” es la cuarta novela del escritor británico Lee Child editada en España con Jack Reacher, ex policía militar, como protagonista. Con ella ha ganado el VIII Premio RBA de novela negra, un galardón que le viene como anillo al dedo: “Personal” cuenta una historia intrigante de manera sencilla, con los personajes bien definidos y ajustándose a los cánones del género. Tiene todos los ingredientes para venderse como churros.

Reacher es localizado en medio de su vida nómada, libre y hasta asilvestrada, por la CIA y el Departamento de Estado: necesitan los servicio del mejor. El problema es de talla internacional. Un francotirador ha disparado desde una distancia prodigiosa al presidente de Francia, que se ha salvado gracias a un cristal blindado. ¿Quién ha disparado? ¿Volverá a intentarlo en la cumbre del G8? Los candidatos para realizar semejante hazaña no son demasiados. Entre los sospechosos, un norteamericano llamado Kott que es un viejo conocido de Reacher: el ex investigador militar le metió en chirona, la friolera de dieciseis años, y ha salido cabreado y con ánimos de venganza.

Child se maneja con soltura en el hábitat que ha creado para este último Reacher. Bases militares secretas, reuniones en la cumbre, viajes en aviones privados a París y Londres, militares con faldas negras ajustadas como compañeras de correrías, francotiradores que rozan la perfección, cabezas rusas que explotan ante el impacto de un fusil del calibre 50… “Personal” es un thriller impecable, en su estructura, ritmo y desarrollo, que se lee con el liviano placer con que se saborea un sorbete de limón. Ligero y refrescante.

Dedicación absoluta

El buen mozo que aparece en la fotografía parece haber salido a hombros de Las Ventas tras matar una corrida de Miura. O haber protagonizado el más exitoso de los culebrones colombianos. Pero no. No se llama “El niño de los debates”, ni Antonio Miguel Daniel Alejandro. Pero casi. Su nombre es Antonio Miguel Carmona, y es muy posible que su expresión viril y su pelo engrasado le suenen de algo. El mancebo de la imagen es un político que quiere ser alcalde de Madrid. Alcalde socialista, para ser más exactos. Y su semblante varonil quizá le suene porque ya ha pasado por este blog: Carmona es tertuliano. Un tertuliano aspirante a alcalde (sin primarias).

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¿Post repetido? No. La noticia es que el tertuliano Carmona quiere ser alcalde justo cuando Pedro Sánchez, el nuevo líder espiritual socialista, pretende exigir a sus parlamentarios dedicación absoluta. Es decir, quiere prohibir que reciban remuneraciones complementarias, como dar clases en la universidad, escribir artículos en la prensa o… ¡asistir a tertulias televisivas! Pobre Carmona, golpeado ahí donde más le duele.

Porque a estas alturas, Carmona es un personaje televisivo. Como Belén Esteban, Jordi Hurtado o José Luis Moreno. El aspirante a alcalde ha construido su carrera de plató en plató, de tertulia en tertulia, de pequeña bronca en monumental gresca. Y todo para que ahora venga un novato, también de porte altivo y varonil, eso sí, y pretenda capar el altavoz del aspirante. Y cerrar una fuente de ingresos. ¡Dónde se ha visto mayor intromisión!

Lógicamente, las intenciones de Sánchez han creado malestar en el PSOE: “Genera una presunción de criminalidad sobre nuestro trabajo cuando él mismo se ha hinchado a tertulias y a dar clases en la universidad”, han dicho con toda razón voces anónimas del partido. Así las cosas, Carmona, el hombre que ha reconocido haber “metido gente en los medios de comunicación” y que su discurso en plató está “teledirigido”, se hizo el sordo y se sentó ayer lunes en la tertulia de La Sexta. Ahí estuvo, subtitulado como “profesor de economía”, consolidando su candidatura a la aldaldía junto a Marhuenda y compañía.

Madrileños, el futuro tiene buena pinta.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Los últimos.

Autor: Juan Carlos Márquez.

Editorial: Salto de página.

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El fin del hombre en la Tierra. El comienzo de la civilización en Marte. De todo esto habla este libro tremendo, que he leído de una sentada y que me recuerda momentos memorables de la literatura (y la televisión) apocalíptica. “Los últimos “ tiene algo del Cormac McCarthy de “La carretera”, del Sánchez Piñol de “La piel fría”, y de los zombis de Walking Dead.  “Los últimos” es una historia global a través de pequeñas historias personales, las de unos supervivientes que luchan por olvidar y sueñan con reproducirse, con evitar la extinción. Todo contado a un ritmo frenético, con capítulos breves e impactantes como ráfagas de ametralladora, que sorprenden y emocionan, que advierten de lo que nos espera: “Si el hombre se extinguiera en cuanto a raza y alguien o algo quisiera conocer su naturaleza, toda la información imprescindible podría encontrarla en la memoria de esos artilugios electrónicos: contactos, mensajes en los contestadores, WhatsApp, links, correos electrónicos, estados de Facebook y Twitter, aficiones reales y virtuales, transacciones económicas…El espíritu humano cabría en un miserable Nokia de trigésima generación”.

En “Los últimos” solo queda en pie la estatua de Mickey cogido de la mano de Walt Disney. Un símbolo de civilización que se encuentra “en un descampado de tierra muerta”. No hay niños comiendo algodón de azucar alrededor de ese monumento capitalista, solo monstruos caníbales sedientos de sangre. Los supervivientes. Quizá sea este “el último estertor de furia que precede al duelo”. Muy interesante.

 

El tertuliano que quiere ser alcalde

“Si Pablo Iglesias ha podido, nosotros también podemos”, deben pensar en el PSOE, en un intento por repetir la gran jugada mediática de los últimos tiempos. Una jugada que consiste en utilizar la televisión como trampolín. En este caso, coger a un tipo más conocido por tertuliano que por su verdadero trabajo (diputado de la Asamblea de Madrid y responsable de Economía del Partido Socialista de Madrid), y proponerle como candidato a la alcaldía de la capital. El afortunado aspirante se llama Antonio Miguel Carmona. Seguro que le han visto en charlas televisivas de diferentes pelajes: allí donde se enciende la luz roja de una cámara está Carmona, poco importa que sea un plató de Telemadrid (“Madrid opina”), de Telecinco (“El programa de Ana Rosa”), de TVE (“59 segundos”), Veo 7, Intereconomía o más recientemente en La Sexta, en todos sus formatos. El caso es estar ahí, en la tele, dando doctrinilla. Con tan enorme protagonismo televisivo, ¿de dónde habrá sacado tiempo este hombre para ejercer de diputado? Misterios de la política de alto nivel.

Carmona se enfrentará a Ana Botella, si el PP no le hace un pase negro a la actual alcaldesa. El duelo promete un nivel intelectual elevadísimo. Y es que en este nuevo PSOE, como se puede ver renovado de arriba a abajo, todo es posible. Desde un secretario general que destaca más por sus rasgos físicos que por su discurso hueco, hasta un alcaldable con aspecto de decadente actor de culebrones (no se pierda esos pelillos díscolos en la colleja, esa mirada seductora de galán viejuno) adicto a la demagogia televisiva. El viejo PSOE, el del feo Rubalcaba y el tertuliano Carmona, ha muerto. ¡Viva el nuevo PSOE, el del guapo Sánchez y el tertuliano Carmona!

La televisión es mágica. Pero no tanto como para convertir a un vulgar parlanchín en un candidato ilusionante. Un candidato que ha reconocido que ha “metido gente en los medios de comunicación” y que su discurso en plató está “teledirigido”. Un candidato que utiliza con alegría la coletilla favorita de los tertulianos profesionales: “Es la verdad, lo diga Agamenon o su porquero”. Un candidato que apesta a casta.

La tele es un gran trampolín, qué duda cabe. Pero para funcionar de verdad necesita algo de chicha. Ya sabe, un discurso fresco, novedoso, creíble. No las mismas canciones y las mismas caras desiempre. ¿Este es el nuevo PSOE? ¿El del cambio generacional, nuevas ideas y nuevas personas? Pues tiene buena pinta.

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P.D.

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