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Promesa electoral

¿Es usted un tipo muy ajetreado, sin apenas tiempo para leer en profundidad la prensa? No se preocupe. Una de las grandezas de los diarios es que son capaces de resumir la actualidad a la perfección en sus titulares, evitándole así el engorroso trabajo de leer el grueso del texto. Eso siempre que usted sea capaz de distinguir entre una serie de condicionantes fundamentales, claro. Por ejemplo, si el diario en cuestión es un medio de comunicación o un panfleto gubernamental. Es decir, si quieren informarle o manipularle. Le cuento todo esto porque me gustaría resumirle la nueva ley del aborto de Gallardón a través de las portadas de tres periódicos. El País: “España retrocede 30 años”. La Gaceta: “Matar vuelve a ser delito en España”. Y La Razón: “El triunfo de la vida”.

El País resume con su frase de portada que la nueva ley del aborto de Gallardón acaba con la de plazos socialista de 2010, y es incluso más restrictiva que la de supuestos de 1985. Retorno al pasado. La Gaceta simplemente alucina, y lanza un mensaje apocalíptico que, de puro surrealista, resulta patético. Pero la peor portada, la más malintencionada y sucia es, aunque parezca increíble después de la de La Gaceta, la de La Razón. Y no solo por el titular, simplemente estúpido, sino por el texto que acompaña la fotografía del niño con síndrome de Down, atribuida a su madre: “No hay nada más capitalista que matar a una persona que no va a producir”.

¿Imagina usted a una mujer abortando porque el ser que lleva dentro “no va a producir”? Es difícil imaginar un argumento más vil, más sádico y retorcido, más ruin. La Razón se lava las manos colocando las palabras en boca de una madre, pero se las mancha de sangre y de mierda destacando ese desafortunado comentario en su portada. Sugiere el periódico de Lara que las mujeres que, tras analizar el ADN fetal y detectar el síndrome de Down, abortan, lo hacen por no traer al mundo parásitos, gandules, seres que “no va a producir”. Capitalismo. ¿Se puede ser más miserable?

La ley del aborto de Gallardón se ha convertido en la guinda del proyecto del Partido Popular para la derecha. Y digo para la derecha porque parece evidente que los populares no tienen un proyecto para el resto de España. Se limitan a sobrevivir a una ruina económica, a una debacle social, a una realidad corrupta, que mantienen a Rajoy y los suyos acorralados. Tras el registro de la sede central del PP por parte de la policía durante 14 horas, los jueces reclaman refuerzos: están desbordados por la corrupción. Y mientras, Gallardón, ministro de justicia, convirtiendo una ley cavernícola en su bandera, en el estandarte del Partido Popular. No hay proyecto, no hay moral, no hay vergüenza. Y solo hay una promesa electoral cumplida: la Ley que nos hace retroceder tres décadas.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Drive By Truckers

Cd: English Oceans.

Drive By Truckers, quizá la banda más grande de Alabama, con permiso de Dexateens y la Muscle Shoals Rhythm Section, lanza en unas semanas su disco número doce. Grabado en Athens, Georgia, incluye trece canciones. Seis de ellas escritas por Mike Cooley y otras tantas por Petterson Hood, los líderes del grupo.

David Barbe, el productor habitual de Drive By Truckers, insiste en el sonido que los ha hecho grandes. Un conjunto contundente de sonido directo, canciones en las que parecen el Dylan más cabreado de todos los tiempos (la primera), esos medios tiempos pesados que caracterizan a la banda (la tercera), guitarras que recuerdan a los primeros REM, bandas sonoras para un western crepuscular (la quinta)…Sesenta minutos, en resumen, de apasionante rock sureño.

 

Reparación, venganza, perdón…

“El papel de la reparción (de la venganza y el perdón) lo lleva a cabo el olvido. Nadie reparará las injusticias que se cometieron, pero todas las injusticias serán olvidadas”. Milán Kundera, La Broma.

La etarra Inés del Río está en libertad: las televisiones la muestran caminando entre familiares y amigos, y sonriente en el interior de un coche. Fue condenada a 3.838 años y un día de cárcel por 24 asesinatos. Ha pasado 26 años entre rejas. Ha cumplido su condena. Es más, debió haber salido de prisión en 2008 precisamente de acuerdo con lo dispuesto en el Código Penal de 1973 por el que fue condenada. “Es una derrota del estado Español y de la democracia, un ataque a la sociedad española”, dice una tertuliana de ABC en La Sexta. FAES, la fundación que preside Aznar, ve en la sentencia “una operación política de Zapatero”.

¿Qué se puede decir? Pues lo que dice el sentido común. Respeto absoluto por las víctimas, que carecen de cualquier capacidad para juzgar. Y respeto absoluto por la sentencia de los tribunales, incluido el Europeo de Derechos Humanos, que son quienes deben evitar que se hable de venganza cuando se quiere decir justicia.

Alejarse de las vísceras es imprescindible cuando se pretende ser justo. Acercarse a las vísceras es lo que hacen quienes viven de la división, de las rencillas, de la confusión, de las dos Españas. Aquellos que piensan que juzgar a los criminales de hace 70 años sería reabrir viejas heridas y que, sin embargo, se debería castigar con mayor dureza a los criminales de hace 25 años que ya han cumplido su condena. Quizá porque aquellos eran unos patriotas, y estos unos asesinos sanguinarios.

Y hablando de excarcelaciones… De las que ocupan la actualidad y de aquellas que vienen. Nada más confirmarse la puesta en libertad de Inés del Río, el ministro de justicia Alberto Ruiz Gallardón ha hecho unas declaraciones en las que lamenta no haber tenido tiempo para “endurecer el código penal”. Sorprendente. Yo creía que Gallardón era partidario de un código penal más blando y maleable que el actual, suave como el terciopelo. Un código penal que favoreciese esos indultos masivos que tanto le gustan. Y es que en su primer año en el Gobierno, Gallardón concedió 501 indultos, algunos tan… digamos que singulares como los de cuatro mossos d´Esquadra condenado por torturas, a dos militares condenados por el Yak-42 o a un conductor kamikaze. Entre los beneficiados por la pasión de Gallardón por el indulto también encontramos malversadores, traficantes de drogas, estafadores, homicidas…. “El indulto pesará sobre la espalda de Gallardón toda la vida”, declaró la hermana de la víctima del kamikaze.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Laura Cantrell

Cd: No Way There From Here.

Quinto disco de una de las grandes voces del nuevo country (Americana si prefiere). Natural de Nashville, Tennesse, Laura Cantrell es digna heredera de vocalistas como Patsy Cline, Loretta Lynn o Kitty Wells, a quien homenajeó hace un par de años con un gran disco de versiones.

Producido por Cantrell y Mark Nevers, las doce canciones de “No Way There From Here” se grabaron en el House Studios de Nashville con la colaboración de, entre otros músicos, Jim Lauderdale, Kenny Vaughan, Michael Cerveris, Caitlin Rose, William Tyler (Lambchop), Paul Niehaus (Lambchop, Calexico) y Paul Burch. El resultado es un álbum maravilloso, con excelentes canciones escritas por una inspirada Cantrell e interpretadas por unos músicos de gran nivel. Una belleza, desde la portada al último acorde.

El cuerpo

Hace años, en los setenta, cuando en la televisión hablaban de “el cuerpo” era un motivo de alegría: se referían a Rachel Welch, la actriz y modelo que se convirtió en sex symbol tras aparecer en la película “Hace un millón de años” con un ajustado bikini prehistórico. Piel sobre piel.

Un día, el cuerpo fue Rachel Welch. Ya no. Actualmente, cuando en la tele alguien habla de “el cuerpo” se refieren a Marta del Castillo. “Yo tengo el convencimiento personal de que el cuerpo está en esta finca de aquí detrás”, dice Nacho Abad en directo en “Espejo público” (Antena 3). Y abraza al abuelo de la niña asesinada, el cuerpo, en un momento de intimidad que de tan teatral resulta profundamente obsceno. “Es ese abuelo que todos querríamos tener”, sentencia una Susanna Griso que  tratan de ofrecer “una mirada limpia sobre el caso” más hediondo de los últimos años.

¿Hemos superado realmente los traumas sexuales de la vieja España? Quizá solo los hayamos sustituido por otras taras aún más lamentables. Bien es verdad que actualmente las suecas se pasean por nuestras calles con total libertad, sin ser acosadas por hordas de machos ibéricos rebosantes de testosterona. También es cierto que hoy día tres activistas de Femen pueden exhibir sus pechos en el Congreso de los Diputados escandalizando solo a Gallardón y a un par de meapilas más. Pero todo es mucho más complejo…

Durante décadas hemos construido nuestra sociedad en base a complejos y represiones. El cuerpo de Raquel. Ahora la televisión nos invita a congregarnos alrededor de miedos atávicos. El cuerpo de Marta. Una teoría dice que la cultura se construye mediante la represión de los instintos. Es decir, que la clave está en la relación entre los procesos naturales y los culturales: una sociedad equilibrada, sana, debe ir más allá de sus instintos y superar sus impulsos más básicos.

“¡Pamela! ¡Pamela!”, gritaba un histérico Mario Vaquerizo cuando Jorge Javier Vázquez abrió el sobre del programa “Hay una cosa que te quiero decir” (Telecinco) y apareció la ex vigilante de la playa. En el equilibrio está la virtud, pensarán en Telecinco, la cadena que mezcla sin pudor los cuerpos muertos y los vivos. Por las mañanas, Ana Rosa rastrea la Majaloba en busca de Marta. Por las noches Jorge Javier husmea en los implantes de Pamela Anderson.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Cd: CBGB. (Banda sonora original).

Hace años me tomé unas cervezas en el CBGB, seguramente el garito más importante de la historia del rock and roll, con permiso del Agapo. El templo del underground neoyorkino, un icono del East Village, el último tugurio punk. Cutre, sucio, incómodo… maravilloso. El lugar que vio nacer y crecer a Talking Heads, Blondie, los Dead Boys, Iggy Pop, los Ramones y Patty Smith. Un escenario sagrado que pisaron muchos de los grandes, desde Johnny Thunders a Willie Deville pasando por Springsteen, Joan Jett, John Cale, New York Dolls

Pues resulta que acaban de rodar una película que cuenta la historia del bar, y de una época musicalmente mágica. No he visto la peli, pero sí he escuchado la magnífica banda sonora, una recopilación con algunos de los más ilustres artistas de la época dorada del CBGB. Problemas legales con las licencias han obligado a realizar un encaje de bolillos (no están los Ramones pero sí Joey Ramone) que no resta un ápice de interés al disco. Hey, ho, let go!

P.D.

Imprescindible también el libro “CBGB & OMFUG”, acertadamente subtitulado “Thirty Years from the Home of Underground Rock” (Editorial Abraham). Decenas de fotografías en blanco y negro, desde 1976 a 2003, del legendario local, cerrado por la especulación urbanística el 15 de octubre de 2006.

Yesca seca

Compromisos familiares me hicieron pasar el día de ayer en Ávila, una ciudad maravillosa. Algo carca y con poca marcha, pero maravillosa. Muy conservadora y algo cerrada sobre sí misma, será por la muralla, pero maravillosa, insisto. Como disponía de toda la mañana libre, y es una ciudad que conozco bien, pregunté si había algún acontecimiento en qué gastar mi tiempo. Sorpresa mayúscula: en apenas media hora se inauguraba el curso “Reformas y medios de comunicación“, organizado por la Escuela de Verano de la Universidad Católica de Ávila. Encabezando el cartel, uno de mis ídolos: Francisco Marhuenda. Puse rumbo al Centro de Exposiciones y Congresos Lienzo Norte…

Allí me esperaba el todo Ávila. Un grupo minúsculo aguardaba la llegada del ministro Gallardón con una pancarta contra los recortes. “Son cuatro gilipollas”, dijo un señor trajeado que hablaba con un guardia civil de acharolado tricornio. Dentro, el número de gilipollas le hubiera parecido mayor, pero no demasiado: digamos que menos de un tercio del aforo. Una azafata me regaló un ejemplar de La Razón, que tiré a la basura sin abrir para poder recrearme en un programa de auténtico ensueño: a la conferencia inaugural de Alberto Ruiz Gallardón le seguía la charla “Boceto de Don Juan”, de Alfonso Ussía. Ya por la tarde, mesa redonda sobre el futuro de la prensa, ni más ni menos, con Eduardo Inda, adjunto al director de El Mundo, y un subdirector de La Razón. Inmediatamente después, conferencia de Enrique López, magistrado conservador del Tribunal Constitucional. Y como fin de fiesta, tirando la casa por la ventana,  despedida de la jornada a cargo de Fátima Báñez, ministra de Empleo y Seguridad Social. Planazo…
Marhuenda, director del curso, estaba exultante en la presentación. Solo se encogió, en un fantástico ejercicio de contorsionismo interior digno de la mismísima Santa Teresa, para dar paso a Gallardón: quizá pensó que al parecer él más pequeño, la figura del ministro de Justicia alcanzaría, a su vera, proporciones colosales. “Excelentísimo ministro de Justicia, mi queridísimo amigo”, dijo el director de La Razón. “Querido y viejo amigo Paco Marhuenda”, le respondió Gallardón. Alguien del público debió ofrecer a la pareja la llave de un  apartamento, para dar algo de intimidad a esos protocolos amorosos.
Marhuenda fue breve. Gallardón, eterno. “Sin libertad de información no hay democracia”, dijo el ministro, que tiró de tópicos y frases hechas. “Con propaganda no hay estado de derecho”, aseguró ante un Marhuenda que, lejos de ruborizarse, puso ojillos de cordero degollado. “El populismo es el mayor peligro de las democracias del siglo XXI”, insistía un ministro que añora la verdadera cultura: “¿Dónde está la influencia de los intelectuales en nuestra sociedad? ¿Dónde están los Ortega y los Zola? Aquellos que daban calidad al debate político“, dijo ante un Marhuenda a punto alcanzar el éxtasis. Afortunadamente, el comentario de Gallardón sobre internet retrasó la liberación de fluidos del director de La Razón: “Las redes han arrasado con la autoridad de los intelectuales, alimentando el desprecio por las instituciones“.  Los periodistas veteranos bostezábamos. Los jóvenes periodistas dormitaban. Las autoridades vibraban. El ministro terminó con una frase para la historia, una de esas reflexiones al alcance de muy pocos, que acabó con la resistencia de  Marhuenda y nos arrancó un aplauso a periodistas y civiles: ”El pensamiento débil es una yesca seca“.
“¿Ha llegado ya Bárcenas?”, pregunté cuando abandonaba el master de periodismo a la persona que quiso acreditarme para el acto. “No lo se, la llegada de autoridades la lleva el jefe de prensa”, respondió con una sonrisa sencilla, como de yesca seca.