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La justicia en España. Una cronología breve.

1.- Pablo Casado, vicesecretario general de comunicación del Partido Popular: “Lo bueno es que en el PP estamos teniendo máxima contundencia con la corrupción”.

2.- La Guardia Civil implica a Cristina Cifuentes, actual presidenta de la Comunidad de Madriden la financiación irregular del Partido Popular. Prevaricación y cohecho por adjudicaciones a Arturo Fernández.

3.- El juez Velasco descarta imputar a Cifuentes pese al informe de la Guardia Civil.

4.- El 51% de los españoles cree que el Partido Popular obstruye la acción de la justicia.

Estado fallido: se caracteriza por sufrir un fracaso social, político y económico. Y por tener un gobierno débil e ineficaz que presenta altos niveles de corrupción y negligencia judicial.

Un motivo para NO ver la televisión

Regreso a Twin Peaks

Autores: Varios.

Editorial: Errata Naturae.

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En Errata Naturae, una de la grandes pequeñas editoriales de este país, están últimamente muy centrados en lo que podíamos llamar literatura campestre. Esos títulos salvajes que nos ayudan a comprender la naturaleza, a vivir de otra manera. Pero lo hacen sin descuidar ni la literatura que podríamos denominar clásica, grandes historias atemporales, ni los deliciosos ensayos cinematográficos y televisivos. Hoy nos ocupa un nuevo título, “Regreso a Twin Peaks”, que ya debemos añadir a la lista de maravillas como aquellos dedicados a “Mad Men”, “The Wire”, “Breaking Bad”, “True Detective” o “The Soprano forever”.

Libros que son el complemento ideal para los adictos a las series, para aquellos aficionados a la buena televisión, a la ficción de calidad, a una forma inteligente y creativa de entender el entretenimiento audiovisual. “Twin Peaks”, la obra maestra de David Lynch, ya forma parte de nuestra historia cultural: se trata de una obra compleja, una serie de intriga ambientada en la Norteamérica profunda que confía en la imaginación del espectador y presta gran atención al guión, a los detalles, al ambiente, a la música. ¿Quién no recuerda a Laura Palmer en su bolsa de plástico? La obra de un visionario que, más de veinticinco años después de su estreno, sigue siendo capaz de hipnotizar a millones de telespectadores.

Para escribir sobre el trabajo de Lynch, sobre un Twin Peaks al que no solo se puede, sino que se debe regresar, en Errata Naturae han tirado de agenda. Y han conseguido reunir un coro de voces francamente interesante: David Chace, Michael Chion, Enric Ros, Raquel Crisóstomo… Encabezados, por supuesto, por un Lynch que cuenta en una entrevista cómo surgió la serie: “En principio se llamaba Northwest Passage, y la historia transcurría en un pueblecito de Dakota del Norte… Me gustaba la idea de un relato en episodios que durara mucho tiempo”.

“Twin Peaks” se ha convertido en leyenda. “Por muy surrealista que pudiera ser, por muy extraña que fuera, se parecía más a la vida real que las típicas series de televisón de una hora”, reconoce David Chace, creador de “Los Soprano”. Y precisamente de eso trata este libro, de la vida real y Twin Peaks, de las relaciones de la serie con la mente humana, con los sentimientos, con la violencia innata, con nuestro lado salvaje y nuestra conciencia. Con el hombre y su manera de pensar. Otra pequeña obra maestra.

 

El privilegio de trabajar

Escucho en TVE a un tertuliano llamado Graciano Palomo, utilizando un tono irrebatible que no deja lugar a la duda, hablar sobre todo lo humano y lo divino. Desde Venezuela a Francia, desde Le Pen a Podemos. Habla también del día del trabajo, de los sindicatos, de la economía. Habla incluso de la corrupción, ese mal que asola el país.

Graciano Palomo, Graciano Palomo… ¿De qué me suena este tipo? Coño, ¡de RadioEstudio! La emisora de radio de Alcobendas en la que estuve trabajando un año sin cobrar un duro. Ni yo, ni ninguno de mis compañeros. Pues bien, Graciano Palomo era uno de los dueños de la emisora.

El tiempo es un martillo pilón. En lo físico, evidentemente. Pero también en lo moral. Estos días se habla de los grandes cocineros, las estrellas de los fogones, menú degustación a 190 euros sin vino, y de sus trabajadores. Dicen que en las cocinas de algunos grandes chefs hasta el 80% de los currantes son becarios que trabajan sin cobrar. “Para ellos es un privilegio”, asegura, con dos huevos, el supercocinero televisivo.

No recuerdo que fuera un privilegio trabajar gratis para Graciano Palomo. Aunque es posible que él piense de otra manera. Es más, creo que trabajar gratis es una mierda, una estafa, una sinvergonzonería. Y que cada vez más gente lo hace: tengo una sobrina que lleva tres años arrastrándose por medios de PRISA a razón de 300 euros al mes.

Trabajar se ha convertido en un privilegio. Cobrar, en algo secundario. Ojalá sean verdad las amenazas de los sindicatos a las empresas y los sectores que se niegan a subir los sueldos: “convertiremos la negociación colectiva en un calvario”.

Menos estrellas Michelin, y más derechos sociales, empleos estables y salarios justos.

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Un motivo para NO ver la televisión

Lobo negro.

Autor: Nick Jans.

Editorial: Errata Naturae.

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Corren tiempos convulsos para el lobo en España. La especie se extiende, gracias a su habilidad para adaptarse a las circunstancias. Pero va dejando el camino sembrado de ganado muerto. Los ganaderos le consideran un problema. Los cazadores, un trofeo. Y en muchos lugares sigue causando un miedo ancestral, irracional. El lobo es en demasiados lugares un enemigo.

“Lobo negro” habla de la amistad, respetuosa y a prudente distancia, entre un gran lobo negro y los habitantes de todo un pueblo de Alaska. Romeo, el lobo, se presentó un buen día en las afueras de Juneau, capital de Alaska, y mostró gran interés por perros y humanos. Y una excelente disposión al contacto: nada de agresividad, todo buenas maneras. Así las cosas, Romeo se presentaba cada mañana para jugar con los perros de los vecinos, para dejarse fotografiar, para acabar con el mito del lobo sanguinario.

El escritor, ademas de cazador y explorador, Nick Jans, es uno de los primeros humanos en contactar con Romeo. Él y sus tres perros. Durante siete años todo Juneau, y muchos curiosos atraidos por la presencia de un lobo manso, visitan la zona. Jans cuenta ese proceso magico en un libro delicioso, que acaba con la leyenda del lobo asesino y descubre al lobo amistoso, curioso, increible.

Jans aprovecha la grandiosa historia de Romeo para repasar la biología del lobo norteamericano, un depredador letal del que se han escrito infinidad de perfiles. Y para describir sus costumbres y su relación con los humanos a lo largo del tiempo. Desde Jack London hasta los modernos conservacionistas, desde los pioneros a los científicos que le han devuelto a regiones de donde fueron previamente exterminados. Un libro, en resumen, fascinante, que ayuda a entender que el lobo no es un carnicero despiadado, sino un prodigio de la naturaleza. Disfrutemos de ambos, de la emocionante narración y del perfecto depredador.

Caldo de lombarda

“Permíteme que insista”, dice Matías Prats en un anuncio televisivo. Y permíteme que insista, digo yo en el arranque del post de hoy, puesto que voy a darle una vuelta de tuerca, otra más, al desacreditado tópico que advierte que la justicia es igual para todos. Y es que acabo de leer en el periódico que ha salido de prisión, tras pasar 16 meses en el régimen carcelario más duro, Juan Manuel Bustamante Vergara. Este hombre de 26 años fue acusado de terrorismo. Concretamente de quemar los cajeros automáticos de dos entidades bancarias, de lanzar mensajes en las redes sociales y de poseer sustancias sospechosas.

Las sustancias sopechosas resultaron ser productos de limpieza y caldo de lombarda. Y en el sumario no había una sola prueba de su participación directa en la quema de los cajeros. En contra de Bustamante Vergara, anarquista vegano según los medios de comunicación, pesaba su relación con el movimiento okupa y su presencia en la manifestación Rodea el Congreso. Había sido detenido en tres ocasiones por altercados producidos en este tipo de movilizaciones.

Dieciseis meses entre rejas, acusado de terrorismo mediante pruebas dudosas. En el peor de los casos, quemar dos cajeros. Mientras tanto la Audiencia Nacional dictaba un auto por el que libraba de cualquier medida cautelar a Miguel Blesa y Rodrigo Rato, pirómanos de guante blanco (cientos de miles de españoles estafados por las preferentes y por la salida a Bolsa de Bankia), y calificaba de “intachable” y “cabal” su comportamiento durante el proceso. “Les ampara la presunción de inocencia”, dice el auto pese a que ambos ya están condenados a seis meses y cuatro años y medio de cárcel por el caso las tarjetas black.

Quizá la justicia sea igual para todos. El modo en que se aplica parece evidente que no lo es. “Permíteme que insista”, decimos Matías Prats y yo.

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Un motivo para NO ver la televisión

Buenos días, guapa

Autora: Maxie Wander.

Editorial: Errata Naturae.

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Nada más recomendable, solo unas horas después del día de la mujer, que la lectura de este “Buenos días, guapa”, un libro en el que ellas tienen la voz. Escrito en la República Democática Alemana de mediados de los años setenta, reune las historias de diecinueve mujeres. Maxie Wander, la autora, es una fotoperiodista especializada en reportajes, relatos, y guiones que, tras una vida intensa y dura, ofrece lo mejor de sí en esta obra, considerada de culto en las dos alemanias. Normal: se trata de un emotivo y en ocasiones desgarrador boceto de unas mujeres que se enfrentan a una vida difícil, que no siempre tienen futuro y que carecen de formas de expresión. No es fácil ser mujer, no lo era en la RDA de 1977, fecha en que se publicó esta deliciosa descripción de unas fascinantes vidas anónimas.

“Por lo demás, he leído poco, soy de lo más inculta. No conozco a Thomas Mann, la Muerte en Venecia, sólo por la película, y así con todo. A veces me da rabia. Pero me gusta cuando alguien me dice: Oye, Bárbara, tú tienes por delante un montón de cosas bonitas que los demás han dejado ya atrás, alégrate. Y es lo que hago. Uno me llamó narcisista una vez. Pero eso no me afecta. ¿Cómo tendría que vivir? Negarse a sí mismo puede valer para los mayores”. Bárbara.

Bárbara, grafista, soltera, veintitrés años. Su amiga se llama Karin, su amigo Georg. No ha tenido tiempo de preguntarse lo que quiere, va sola a las fiestas, no se imagina una vida en pareja, los celos no son lo suyo. Cómo es la vida de otras personas, eso es la política para ella.

Rosi, secretaria, casada, treinta y dos años y una hija. No es de esas mujeres que se creen que sólo pueden ser felices con un hombre. Piensa que todo puede aprenderse, incluidos amor y sexo, y cree que se debe educar a la gente en una sexualidad sana.

Erika, asistente de escena, separada con dos hijos, cuarenta y un años. Fue facturada a Berlín con toda su infancia estrujada en una maleta. Es feliz, o al menos lo ha sido, pero teme la indiferencia, la fálta de vínculos. No necesita a los hombres, vive la sexualidad en un pánico continuo, su marido era comunista. Estudió, luchó y ha vuelto a vivir.

Berta, casada con un hijo, sesenta y cuatro años. La abuela nació en 1901, se espresa con dificultad, con ocho años cosechaba centeno, con catorce dejó de estudiar, trabajó en una fábrica, vivió en casa de unos tíos en Berlín, vió la guerra y vivió la miseria, dio a luz con 25 años. Ve la tele y pide que le lean.

“¿Sabes?, tuve una vida tan rica… y por eso fui yo también polifacética. Ahora lo echo mucho de menos. Aquí no hay más que política, y basta. Dios mío, a mí nadie me dio la lata con la política. No tenía que hacer nada, sólo tenía que tocar el piano, bailar, estar contenta, nada más. Mira estas revistas, ahí puedes repasar nuestra vida en la Asociación de Artistas. Aquí está Isadora Duncan, era la mejor bailarina descalza del mundo, con velos, al ritmo de una romanza de Mozart o algún otro”. Julia, noventa y dos años.

“Buenos días, guapa” debería estar titulado en plural. Son varias las mujeres que nos deslumbran con sus vidas sencillas, con su derroche de humanidad, con esa visión personal y humilde de toda una existencia. El resto es simplemente perfecto. Un libro grande en su demoledora sencillez.

ABC se radicaliza

 “Los diarios son los que hoy hacen buen periodismo en España. Internet es antidemocrático, populista, extremista y de izquierdas”. Bieito Rubido, director de ABC.

¿Ha visto usted la portada de ayer jueves de ABC? El prestigioso diario conservador, un medio centenario propiedad de un gran grupo mediático, con prestigiosos profesionales en su redacción, se está radicalizando de manera peligrosa. Si sigue así, no me extrañaría que dentro de poco veamos al director del fanzine en cuestión completamente engorilado, rompiendo las farolas de la calle donde se encuentra la sede de Podemos con una muleta. El Bieito manteca.

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Para hacer una portada como la de ayer hace falta ser un nefasto diseñador gráfico, un periodista tan mediocre como tendencioso, un manipulador torpe, un propagandista nefasto, un mamporrero de saldo y, si me apura, muy mala persona. No se qué pensarían los fundadores de tan venerable diario, en el que un día apareció en portada la fotografía de un dictador de la talla de Franco junto a la frase “El artífice de la patria renacida”, si pudiesen ver ese maquiavélico fotomontaje del líder de un partido democrático con cinco millones de votantes.

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¡Pobre ABC! Y pobres de sus lectores, venerables ancianos en manos de periodistas asustaviejas sin escrúpulo alguno: ¡Que vienen los comunistas! ¡Les van a sacar de las residencias, les van a quitar las pensiones, y luego les van a quemar vivos junto a monjas y curas! Vean la cara del coletas, un radical peligroso, un antisistema venezolano, un asesino en serie, el nuevo Stalin. Les da miedo, ¿verdad?

P.D.

Por primera vez en un siglo, el diario ABC salió a la calle el pasado miércoles sin las firmas de sus periodistas. ¿Una huelga por la baja calidad del periódico, por haber contratado a ultras como columnistas, por haberse convertido en un órgano de publicidad gubernamental? No, hicieron huelga de firmas como respuesta a los nuevos despidos y recortes salariales que planea la empresa. Ya es tarde. Es imposible que un periódico tan malo, tan tendencioso y ridículo, tan poco periodístico, sobreviva sin ayudas del poder. Les bajarán los sueldos, y les despedirán, porque hace tiempo que han dejado de dedicarse al periodismo. La propaganda es una profesión diferente, que requiere otro comité de empresa y trabajadores distintos.

Qué pena. Debieron rebelarse antes, cuando todavía eran un periódico dedicado a informar.

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Un motivo para NO ver la televisión

Una temporada en Tinker Creek

Autora: Annie Dillard.

Editorial: Errata Naturae.

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No hay suplemento literario o revista de libros que no le haya dedicado una portada. No hay librería que no le haya destinado una balda. No hay editorial que no haya publicado algún título sobre el tema. Hablo de la llamada Nature Writing, la literatura dedicada a la fauna y a la flora, a los grandes espacios abiertos, a la naturaleza salvaje y su relación con el hombre.

Siempre ha habido Nature Writing, es evidente, pero si ahora estamos hablando de ella, si es noticia en el mundo del libro, si se ha puesto de moda entre lectores inquietos que necesitan respirar aire puro, es por culpa de Errata Naturae. La exquisita editorial madrileña (vea sus portadas, acaricie el papel, lea sus libros) lanzó hace dos años una colección indispensable, Libros Salvajes, que señalaba el camino al resto de editoriales. Su primer título, “Mis años Grizzly”, se subtitulaba “en busca de la naturaleza salvaje”. De eso iba la cosa, de humanos que necesitan volver a sentir el frío en la piel, el aire en los pulmones, la tierra en las botas y la compañía de osos, lobos, águilas y búfalos.

“Ahí reside el auténtico poder. Es sorprendente que los árboles puedan convertir la grava y las sales minerales en esos lóbulos de bordes suaves ; es como si yo, al morder un trozo de granito, comenzara a crecer, a echar brotes y florecer. Los árboles parecen llevar a cabo sus prosas sin ningún esfuerzo. El noventa por ciento de las partes vivas de un árbol se renueva cada año. El agua que asciende por el tronco puede llevar una velocidad de cuarenta y cinco metros por hora; en pleno verano, un árbol llega a mover una tonelada de agua diaria. Un olmo grande podría, en una sola estación, fabricar alrededor de seis millones de hojas, con su compleja estructura, sin alterarse lo más mínimo. El árbol se queda ahí, acumulando madera seca, mudo y rígido como un obelisco, aunque por dentro está bullendo; se escinde, sobre y se extiende; levanta toneladas y las arroja al aire en un despliegue de flecos verdes. No hay nadie que explique ese poder gratuito; la dinamo del tulípero produce más tulípero y se alimenta de lluvia y aire”.

Hasta ahora han publicado seis títulos salvajes, todos absolutamente recomendables. El que hoy nos ocupa es de los mejores, de los más originales, conmovedores y literarios. La escritora norteamericana Annie Dillard supera una neumonía y, con solo veintiséis años, decide abandonar la ciudad y vivir en un valle de la cordillera de los Apalaches. Rodeada de vegetación y de animales, Dillard mira, siente, observa, piensa, se hace preguntas y, finalmente, escribe. Y lo hace de maravilla, con una sensibilidad enorme que jamás resulta empalagosa, con una fuerza arrolladora, con inflencia de los clásicos y referencias a la filosofía campestre.

“La evolución ama más a la muerte que a ti o a mí. Es fácil escribirlo, fácil decirlo, pero difícil de creer. Las palabras son simples, el concepto es claro, pero no te lo creer, ¿verdad? Yo tampoco. ¿Cómo me lo voy a creer con lo adorables que somos los dos? Entonces, ¿son mis valores diametralmente opuestos a los que mantiene la naturaleza? Ahí está la clave”.

Annie Dillard ganó el Premio Pulitzer de Ensayo por “Una temporada en Tinker Creek”. Normal. Es un canto épico a la naturaleza salvaje, una apología de la vida libre, una demostración de que lo simple, lo sencillo, es lo auténtico. Una obra gozosa, una explosión de luces y olores, una invitación a regresar al campo. Imprescindible.

I Master de Rock and Roll Matutino Sobre Ruedas.

Corazones de cartón

Enrique Urquijo y Los Problemas

Era un genio. Un genio tímido que presumía de haber dormido en los coches. Un artista inseguro que, decía, se volvía vulgar al bajarse de cada escenario. Con Los Secretos, su banda de toda la vida, grabó buenas canciones y ofreció conciertos excelentes. Pero para disfrutar del auténtico Enrique había que acercarse al bar del barrio, al café con escenario diminuto, y escucharle a tres metros de distancia, acompañado por Los Problemas. Enrique escribía canciones emocionantes: le cantaba al desamor, a la mala suerte, a la soledad. Sabía de que hablaba. Dos de mis canciones favoritas, que no son las más conocidas pero definen de maravilla el carácter, y el talento, de un hombre bueno y un gran músico. Corazones de cartón y, de propina, No lo sé.