“Puedo ganar”, aseguró un optimista Silvio Berlusconi en una entrevista concedida hace solo unos días. “Todo depende de cuántas horas salga en televisión…”, sentenció. El amojamado ex presidente es plenamente consciente de que el 90% de los italianos se informa única y exclusivamente a través de la televisión. Es decir, que el futuro del país, de su gobierno, tiene que pasar por la pantalla. ¿Es usted un sátiro, un pederasta, un tirano, un delincuente, un manipulador, un mentiroso, un caradura y un farsante? No importa. Son detalles que no pueden entorpecer su meteórica carrera electoral: si aparece en televisión el tiempo suficiente, es muy posible que se convierta en el líder de un país europeo de primera línea.
Irene Hdez Velasco, corresponsal de El Mundo en Italia, completaba la excelente información con un interesante dato: “En Canal 5, de su propiedad, (Berlusconi) ordenó a la presentadora qué debía preguntarle”. ¿El dueño de la cadena le hizo a la presentadora el cuestionario? Conociendo al personaje lo raro es que, además, no le pidiera que se bajase las bragas…
Tan impactante como el descaro con que el Il Cavaliere, rey del periodismo bunga-bunga, controla hasta el mínimo detalle sobre sus medios de comunicación, resulta la inocente candidez de la periodista, que parece asombrada por el grado de podredumbre de dos profesiones paralelas, la política y el periodismo. ¿Acaso no vio Irene, una excelente profesional, por cierto, la portada de su periódico ese mismo día? Un monumento al dictado gubernamental…
¿Destituir a Mas? ¿Suspender la autonomía de Cataluña? Vaya, vaya, entretenimiento de tertulia para olvidarnos durante un rato de las verdaderas noticias, esas absolutamente contrastadas: el paro, la privatización de la sanidad, la incapacidad del Gobierno… Pero quizá no sea Pedro J el ejemplo perfecto de mamporrero al servicio de un Gobierno: su carácter, similar al del escorpión, le impide mantener alianzas de media-larga duración. Con un periodista como Francisco Marhuenda dirigiendo un diario (La Razón), ¿qué presidente del Gobierno necesita dar órdenes a la prensa?
Pero no me gustaría acabar el post de hoy sin retomar el tema con que lo iniciamos: el poder absoluto de la televisión como instructor político e ideológico. La gente, nos guste o no, presta más atención a “La Noria” que a las conferencias de Peter Sloterdijk. Y concede mayor credibilidad a “Sálvame”, 0 al informativo de Piqueras, que viene a ser lo mismo, que al último ejemplar de “Claves de la razón práctica”. Por eso es tan peligrosa la italinización de la televisión española, actualmente en manos de dos grandes grupos mediáticos: Mediaset (Telecinco, Berlusconi…) y Antena 3 (Lara).
Un motivo para NO ver la televisión
Más afuera.
Autor: Jonathan Franzen.
Editorial: Salamandra.
Los seguidores de Franzen no deben perderse este libro de ninguna manera: en sus páginas encontrarán infinidad de claves para comprender mejor su forma de contar historias. Quienes tengan dudas sobre la grandeza del escritor de Illinois también deberían leerlo: en los veintiún textos de no ficción que forman este volumen (reseñas, discursos, ensayos, artículos y hasta una despedida, las palabras que leyó en el funeral de su amigo David Foster Wallance) encontrarán a un hombre inteligente, sensible, amante de la naturaleza, comprometido con la defensa del medio ambiente y con una descomunal capacidad de análisis.
Los ornitólogos disfrutarán especialmente con este libro. Franzen, pajarero empedernido, cuenta algunas aventuras realmente interesantes vividas cuando seguía las huellas de algún ave rara o migratoria. La primera da título al libro: Masafuera era como se llamaba, hasta 1966, la isla Alejandro Selkirk, un apartado islote donde vive el rayadito, un ave de apenas 15 centímetros endémica de este lugar. También resulta de gran intensidad la visita del escritor a Malta, Chipre, Italia y otras zonas mediterráneas por las que pasan cada año millones de aves migratorias. Franzen se convierte en periodista-activista, y denuncia las masacres de pájaros que realizan los cazadores.







