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El PP viaja con Chester

El publicista Risto Mejide, ex presentador del programa de entrevistas “Viajando con Chester” (Cuatro), es el cerebro de la campaña electoral de Cristina Cifuentes, candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid por el Partido Popular. Por su parte Esperanza Aguirre, candidata al ayuntamiento de Madrid por el mismo partido, ha comprado un sofá hinchable, un Chester de goma, con el recorrerá la capital y atenderá a los ciudadanos al finalizar los mítines.

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Decir Chester es decir estilo tradicional inglés. Un sofá diseñado para que los caballeros británicos de alta cuna puedan sentarse en sus exclusivos clubes de manera cómoda, leer el periódico con la espalda recta y fumar de manera placentera. Sofás con clase, fabricados por los mejores ebanistas, en cuero y buenas maderas. Nada de IKEA, nada de skay o polipiel, nada de mediocridad ni populacho.

El PP viaja con Chester. Esperanza Aguirre, la mujer que abraza inmigrantes negros mientras dice que “el populismo no ha traído más que miseria y opresión”, llevará por Madrid un diván de plástico para sicoanalizar a su público tras los mítines. Imagine la escena en la portada de ABC: Aguirre sentada abrazando a un vagabundo, con el que comparte el café con leche repartido por una ONG y al que explica que ella descubrió la trama Gürtel. Las cámaras de Telemadrid dejarán de grabar inmediatamente después, justo cuando esta “pija pata negra”, ya en bambalinas, se desparasita con salfumán y se baña en agua de rosas.

Por su parte, Cifuentes debió quedar tan contenta de la entrevista que le hizo el avinagrado Mejide el pasado año, justo lo contrario de lo que debe pasarle a un periodista, que decidió contratarle. Es evidente que Mejide es un genio de la publicidad, de la misma forma que Cifuentes es una gran política, de centro y de Alianza Popular al mismo tiempo. Si no me cree vea este vídeo promocional…

¿Dispuesto a votar al PP, a Cifuentes y Risto? Como dice la escena final del vídeo, responder es fácil cuando las ideas están claras: se creen que somos gilipollas. Se lo creen los dos, el publicista y la política. Los tres, porque Aguirre se lo cree aún más. Los ciudadanos somos idiotas, y ellos con un sillón, un publicista y cuatro actores nos van a convencer de que son de centro, de que luchan contra la corrupción, de que los que pagaron su sede con dinero negro son otros, de que aman a los inmigrantes, sobre todo si son pobres y negros, de que han cambiado, de que ahora les preocupan los ciudadanos, de que…

P.D.

Pepa Bueno se estrenó el sábado presentado “Viajando con Chester”. Pepa Bueno no es, como Mejide, un producto prefabricado diseñado para el prime time. Afortunadamente. Pepa Bueno es una gran periodista, que hace un trabajo enorme en la radio: su labor en el espacio matinal de la Cadena SER es simplemente impecable. En pantalla resulta más agradable que el amargado Risto, un tipo que representa un papel. Y más incisiva en los temas interesantes. Risto es fuegos artificiales, Bueno es fundamento. Una periodistas capaz de hacer grandes entrevistas sin necesidad de presumir de independiente, de agresiva, de repreguntadora.

La nueva etapa de “Viajando con Chester” arrancó con Felipe González, el ego con piernas. Y no decepcionó en absoluto: “mi cabeza recicla la información en forma de respuesta”, dijo el ex presidente con su habitual seguridad. Sobrado, González dijo “estar orgulloso de ser protagonista del régimen del 78″, se citó a sí mismo en varias ocasiones, y sentó cátedra siempre. Cuando Bueno le pregunto si le parecía mal que dijesen que Pablo Iglesias se parecía a él… la cadena, Cuatro, dio un corte infame, rastrero e intolerable a la entrevista, a capón, para meter publicidad. Un corte de esos que hablan del desprecio de una cadena por los programas, por la televisión, y confirman que su aventura es simplemente económica. “No… yo… a mí… en su lenguaje corporal, incluso en su tipología, se me parece más a Aznar”, respondió minutos después González. Y comenzó a hablar de Venezuela, de las propuestas bolivarianas, y de que Maduro dice cosas de Felipe Gonzalez.

“Los golpes de estado me repugnan”, afirmó un González contundente. Un González que se mostró menos contundente cuando Bueno le preguntó qué son las puertas giratorias:  “Pues… las que hay en las entradas de los hoteles”. Bueno: “¿Si no hubieses sido presidente estarías en Gas Natural?” González: “Sin duda alguna”.

La segunda entrevista del programa sobra. No porque sea a Coronado, por cuestión de tiempo, de cansancio del espectador…

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 Un motivo para NO ver la televisión

Cien sillones y pico.

Autor: Max.

Editorial: Nórdica libros.

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Hace ya algunos años tuve la suerte de trabajar con Max en el diseño de un suplemento para jóvenes que quiso lanzar El País. El proyecto se aplazó. Luego salió Tentaciones… Guardo como oro en paño los diseños de Max para aquella historia, seguramente demasiado moderna y atrevida para un diario entonces progresista. Pero como dijo Kipling, esta es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión.

Hoy hablamos de Chester, y de cómo se puede utilizar un objeto, un mueble, con fines promocionales. Una pena, porque con un sillón también se pueden hacer grandes cosas. A mí se me ocurren unas cuantas, que van desde la siesta a eso en lo que está usted pensando. ¿Y qué me dice del diván del sicoanalista? Bueno, pues Max, Manuel Rodríguez Rivero, convierte el sillón con orejas en el protagonista de un libro maravilloso, recopilación de sus ilustraciones para Babelia, el suplemento cultural de El País.

Durante seis años, entre enero de 2008 y septiembre de 2014, Max realizó 349 dibujos de sillones con orejas. Que se dice pronto. Dibujos que llevan la firma de este dibujante e ilustrador irrepetible, todo un clásico del cómic español. Un espléndido catálogo de sillones, de humor e ironía, de amor por los libros y de clase y estilo. Porque el catalán es uno de los grandes.

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Televisión en abierto de pago

Por circunstancias de la vida estoy pasando unos días en el madrileño Hospital Clínico. De acompañante. Disfrutando de la amabilidad y profesionalidad del personal sanitario. Inyectándome unas dosis de realidad. Y confirmando la situación de la Sanidad madrileña, que no parece la misma que la que vende una Esperanza Aguirre empeñada en negar los recortes. Un ejemplo: de las 290 encargadas de la limpieza que había hace solo un par de años se ha pasado a las 230 actuales. Cuando alguien se jubila, no se contrata a nadie para cubrir la plaza.
Pero en el post de hoy, un esbozo urgente, quería hablarle de otra cosa. De la televisión en abierto de pago. De pago en la sanidad pública. Televisión a 1 euro los 56 minutos y 40 segundos. O en oferta, a 4,30 euros las 24 horas. Acepta tarjetas de Telefónica. Unos precios que no todo el mundo puede pagar, una programación que no siempre deberíamos ver. Pero que hay que negociar con los compañeros de habitación.
Los cuatro euros que cuesta ver “Sálvame” (Telecinco), de cuatro a ocho de la tarde, son la peor inversión que puede hacer el enfermo aburrido. Cuatro horas de auténtica telebasura. De entretenimiento de ínfima calidad. De embrutecimiento en estado puro. De la misma manera que en los hospitales no se puede fumar, o que las máquinas de los pasillos no venden cerveza, las televisiones deberían estar capadas: ni telebasura ni telediarios, valga la redundancia. Porque la salud mental de los ciudadanos también es importante.

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25 años de Antena 3

En la noche del pasado domingo Antena 3 cumplió 25 años. Podría parecer un asunto baladí, a quién coño le importa Antena 3, si no fuera porque con la llegada de esa empresa audiovisual arrancó la televisión privada en España. Es decir, que la televisión privada en España ha cumplido 25 años. ¿Un momento para recordar?

En este cuarto de siglo Antena 3 ha ofrecido a los telespectadores decenas de programas, cientos. No recuerdo ninguno con especial interés o cariño. Me sumerjo en la red y aparece una larga ristra de éxitos: “Farmacia de Guardia”, “Lo que necesitas es amor”, “El Juego de la Oca”, “Lluvia de Estrellas”, “Sorpresa sorpresa”, “Menudo es mi padre”, “Compañeros”, “Los Hombres de Paco”, “Aquí no hay quien viva”, “Espejo Público”, “Tu cara me suena”… Entretenimiento de medio pelo. El tipo de programas que solo veo por obligación.

Pero no todo es mediocridad en Antena 3. La cadena principal de Atresmedia tiene una cosa buena, tengo que reconocerlo: es menos cutre que Telecinco, su gran rival. Felicidades pues.

Habíamos dicho que se han cumplido 25 años de televisión privada en España. Esto es lo importante. Un cuarto de siglo en el que la pluralidad televisiva que han prometido, a lo largo de los años, políticos de todos los pelajes ha quedado reducida a cuatro cadenas, dos empresas: Mediaset (Telecinco y Cuatro) y Atresmedia (Antena 3 y La Sexta) se reparten el grueso de la tarta audiovisual. Un duopolio lamentable, que garantiza tanto enormes beneficios para las dos empresas como mediocridad informativa y de ocio para los ciudadanos.

En España el poder audivisual está, qué peligro, en solo dos manos. Una de ellas es la de José Manuel Lara, el empresario que juega con dos barajas: la ultraconservadora que financia “La Razón” y la progresista que alimenta “La Sexta”. Postureo. En esta última tienen en plantilla a Iglesias y Monedero, mientras que en los informativos de su hermana mayor llaman a Syriza “la izquierda radical”. La pasta es el fin, y todo vale, y todo el mundo debería saberlo. Esperanza Aguirre lo tiene tan claro que es capaz de criticar los juegos de Antena 3, en su propia casa y en tan señalada fecha: “Da la impresión de que Antena 3 quiere que los españoles apuesten por esta opción (Podemos)… No he visto propaganda como la que acabáis de hacer a este partido…. A ver si nos damos cuenta de lo que hacemos”, dijo ayer mismo, llegando a amenazar a los profesionales de la casa: “Soy amiga de Lara”.

Felicidades a Antena 3. No es una gran televisión, pero sí un excelente negocio.

P.D.

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Un motivo para NO ver la televisión

Sueños de trenes.

Autor: Denis Johnson.

Editorial: Literatura Random House.

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Cuando uno creía haberlo leído todo sobre Denis Johnson, el escritor nacido en Munich que vive en Idaho, se publica esta obra maestra de la literatura norteamericana profunda, descarnada, marginal y violenta, trascendental y desesperada. “Ángeles derrotados” (Anagrama) sorprendió allá por 1986 por su originalidad y su descaro: poesía sucia sobre perdedores que seguían los pasos de la generación beat. Un debut prometedor. “Árbol de humo” (Mondadori) es una de las mejores historias sobre Vietnam jamás escritas. Así de sencillo. “Que nadie se mueva” (Roja y Negra) es una novela negra inmaculada, un homenaje a los clásicos, a los personajes bien construidos y a los escenarios abiertos. “Hijo de Jesús” (Mondadori) reune once historias breves, con un narrador común, sobre la vida marginal norteamericana, bares y drogas, desengaños y traiciones. Finalmente, “El nombre del mundo” recorre los días complejos de un tipo que ha perdido a su familia y se tambalea en la cuerda floja de los recuerdos, las amistades peligrosas y el humor macabro.

Con este currículo, un puñado de libros geniales, está claro que Denis Johnson es uno de los grandes. Un talento mayúsculo capaz de superar lo ya escrito, gran literatura, con un nuevo libro que se lee en una sentada y deja cicatrices para siempre. “Sueños de trenes” narra la epopeya de un hombre, de un superviviente, que arrastra su dolor y su pena por el salvaje Oeste americano de comienzos del siglo XX. La biografía de un pionero que, quizá por el tono épico y la crudeza de la historia, en algunos momentos recuerda a esa obra maestra de Peter Matthiessen titulada “País de sombras”.

“Los árboles eran asesinos, y aunque noventa y nueve de cada cien veces un buen aserrador fuera capaz de calcular correctamente cómo iba a caer el árbol, y hasta conseguir por medio de una serie de cortes magistrales y de cuñas que una pieza de cincuenta toneladas girara en redondo colina arriba y aterrizara detrás de él con tanta precisión como una aguja, la número cien podía acabar con su cara aplastada y él más tieso que la mojama, así de fácil”.

Robert Grainier es un jornalero marcado por la pérdida, la miseria y el arraigo con la tierra. Johnson escribe la desgarradora crónica de un tipo humilde, de una familia rota, y habla de las personas, en muchos casos apenas fantasmas, pero también de la degradación social, de la naturaleza y de la furia con que la vida es capaz de maltratar a los perdedores. Total y absolutamente imprescindible.

Las noticias y las verdades

Son las nueve de la mañana. Mientras ojeo el periódico me parece escuchar de fondo un mantra televisivo: “Ya conocen las noticias… Ahora les contaremos la verdad”, dice el Gran Wyoming para arrancar “El Intermedio” (La Sexta), el único programa imprescindible de la televisión actual.

La frase suena lejana, pero con enorme claridad. Las noticias no tienen por qué coincidir con la verdad. La verdad no siempre es noticia. Las noticias y las verdades pueden ser agua y aceite. Moléculas irreconciliables. Elementos inmiscibles. La noticia está en la página 12 de El País: “Hemos hecho todo lo que podíamos contra la corrupción”, asegura Cospedal”. La verdad está en la página siguiente, la 13: “Interior excarceló a Matas en contra del informe de la prisión”.

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“Nosotros no podemos meter a la gente en la cárcel”, aseguró María Dolores de Cospedal mientra veía por el rabillo del ojo cómo Jaume Matas abandonaba la cárcel tras cumplir sólo tres de los nueve meses de cárcel a los que estaba condenado. ¿Un indulto encubierto? No, un encarcelamiento en diferido. La política y la justicia, elementos miscibles. El Ministerio del Interior ha reconocido que concedió a Matas el tercer grado penitenciario en contra del informe de la prisión de Segovia. Interior y Prisiones, dos mundos bien diferenciados. Justicia igual para todos.

Carlos E. Cué, periodista de El País, puso a la secretaria general del PP contra las cuerdas durante una rueda de prensa en Génova: “El PP no ha dado una versión oficial de qué sucede con estas paredes, estas mesas y estas sillas, 1,7 millones de las obras de esta sede pagadas en B según un auto judicial”. Cospedal respondió que no tiene por qué responder a cada auto judicial. Preguntas y respuestas, ingredientes inmiscibles. “No quiero llevar la contraria a Cospedal, pero se pueden tomar más medidas contra la corrupción”, dijo toda digna Esperanza Aguirre al oler la sangre en las dudas de su secretaria general.

Y así continuamos viviendo, entre noticias y verdades, entre realidades oficiales y oficiosas. Entre políticos que no pueden meter a la gente en la cárcel y políticos que pueden salir de la cárcel. Entre la vergüenza y la desvergüenza. Ya conocen las noticias…

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