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Los debates, esa pereza

“A nadie le apetecen los debates”, dice Mariano Rajoy en la cadena SER. Y se queda tan ancho. Se refiere a esos debates en televisión que exige toda campaña electoral democrática que se precie. Cuando dice que a nadie le apetecen, en realidad se refiere a él mismo. A Rajoy no le apetece ese ejercicio intelectual, de diálogo y exposición de ideas, que sin embargo los ciudadanos esperan con ganas. Así lo dicen las audiencias: 9,7 millones de espectadores (un 48,7% de cuota de pantalla) vieron el último cara a cara entre Rajoy y Sánchez, lo más visto del 2015. ¡Menos mal que a nadie le apetecen los debates!

Rajoy es un presidente triste, vago y pusilánime que, si pudiera, solo saldría de Moncloa para ir a Milán a ver al Atlético de Madrid jugar la final de la Champion (a la hora de escribir este texto no se conocía el rival del equipo del Manzanares). Las ruedas de prensa, en plasma. Las explicaciones a la prensa, deprisita: empieza el fútbol. Y los debates, ya sabe usted, no le apetecen a nadie: “Supone una gran responsabilidad, hay que prepararlo, hay que hacerlo bien, hay que respetar al que está oyéndolo…”. Y eso que dice estar “fresco” de cara a la campaña electoral.

No es normal que un presidente no quiera debates. Negar el debate es negar las ideas, los proyectos, el diálogo, la reflexión, la cooperación, el pensamiento… Negar el debate es negar la democracia.

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Amenazas

Hoy la actualidad televisiva me pide hablarles del encuentro entre Bertín Osborne y Fran Rivera en “Mi casa es la tuya” (Telecinco). Un éxito acojonante, con un 21,2% de audiencia que hunde en la miseria al resto de cadenas. Un éxito que tiene premio extra para el cantante de rancheras: el bueno de Bertín, como los futbolistas cuando ganan una competición, tiene una prima, un bonus, una cláusula en su contrato que le garantiza 1.000 euros por cada décima de share por encima del 18%. Es decir, que el día de Rivera añadió a los 30.000 euros que recibe por programa otros 32.000.

La actualidad televisiva exige comentar tan peculiar sistema de sueldos y primas, pero el cuerpo me pide pasar olímpicamente del encuentro televisivo entre un tipo que tenía una sociedad offshore en Panamá y otro que se dedica a torturar herbívoros. ¿El no va más en la actualidad televisiva? Más bien la España profunda. Olvidémonos entonces de la televisión, pero solo un poco. Seguimos en la España profunda…

¿Ha escuchado usted a Ignacio Cosidó, director general de la Policía de este país, decir en la tele de los obispos que Podemos “supone una amenaza para nuestra democracia”? Pues eso ha dicho el opusino individuo, diputado del Partido Popular hasta que Mariano Rajoy le colocó al frente de la policía. Y no solo soltó esa sandez profundamente antidemocrática sino muchas más: “Podemos defiende proyectos como el que ha representado ETA en nuestro país”; “En la política de Podemos hay un germen de justificación de la violencia porque se consideran los únicos representantes del pueblo”; “Podemos es un proyecto de izquierda totalitaria cuyas consecuencias se pueden ver en lo que está ocurriendo en Venezuela”.

¿Qué pensará el señor todopoderoso de las mentiras, manipulaciones y amenazas de Cosidó, el hombre que finge temer a Podemos? Y que quiere contagiar a los ciudadanos sus falsedades, sus miedos de pega. ¿Debemos temer a Podemos? Me encontraba reflexionando sobre este tema cuando saltó la noticia: La mujer de Arias Cañete se sumó a la amnistía fiscal cuando nuestro comedor de yogures caducados favorito era ministro.

Cosidó, ¿y si a quien los ciudadanos tuviésemos que temer es al PP? Ya sabe, ese partido al que sus colegas de la Guardia Civil consideran “una auténtica organización criminal”.

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Un motivo para NO ver la televisión

The Jayhawks

CD: Paging Mr. Proust.

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El retorno, en estudio, de unos viejos amigos. Eso supone este nuevo trabajo, el noveno de un grupo legendario. Los de Minneapolis, con Gary Louris al frente, no grababan un disco desde 2011. Se echa en falta a Mark Olson, para qué engañarnos, pero este “Paging Mr. Proust” de extraña portada futurista tiene grandes momentos: los Jayhawks siguen apostando por las buenas canciones, las guitarras con chispa y las voces sincronizadas.

No espere un “Hollywood Town Hall” o un “Tomorrow The Green Grass”, discos memorables que situaron a esta banda en la cumbre de la Americana con una mezcla exquisita de pop, rock y country. Pero no se pierda canciones como la que abre el disco, “Quiet Corners & Empty Spaces”. Tan grande como la acústica sencillez de “Isabel´s Daughteer”, la contagiosa electricidad acelerada de “The Dust of Losg-Dead Stars” o la perfección armónica de “Lies in Black and White”. Un excelente disco de una banda imprescindible.

Los nuevos indignados

Sergio Martín, director del canal 24 Horas y presentador de “La Noche en 24 horas”, estaba indignado. No por la corrupción, la miseria o los datos sobre el paro, cinco años seguidos con un desempleo del 20%. No. Sergio Martín estaba indignado porque no había recibido invitación para asistir al Mutua Madrid Open de tenis. “El buffet es espectacular”, le recordó Alfonso Rojo, uno de los tertulianos habituales en los programas de Martín. “Yo me dejo invitar con elegancia”, insistió el trabajador de la televisión pública española. Todo en directo y en TVE.

¿Vanidad? ¿Ironía? ¿Cinismo? ¿Simple estupidez? Vete tú a saber. En cualquier caso, y como no queda muy claro que se trate de una broma, resulta impropio de una televisión pública. Otra cosa es que TVE fuese el cortijo del Gobierno, cuidado.

Leyendo la prensa es posible encontrar pistas sobre el tema: la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena ha dinamitado los privilegios tenísticos del ayuntamiento y ha repartido más de 4.000 entradas para el Open de tenis, de las que un total de 3.461 corresponden a palcos VIP, entre colegios, clubes deportivos y entidades sociales. El ayuntamiento mantiene butacas para la estricta representación municipal.

“Me sorprende que siendo como sois, estrellas rutilantes de la televisión, no os inviten. Me parece indignante. No lo digo por mí. Lo digo por vosotros”, insistió, dirigiéndose a los tertulianos, un Sergio Martín que quizá como periodistas sea solo un mamporrero, pero como humorista es un auténtico genio.

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Y es que la cosa es tronchante, ¿verdad? La decisión de Carmena, digo. Pura demagogia, que exige sin duda que desde TVE se cachondeen de mala manera. Para este tipo de servicio público, ironizar sobre las decisiones cabales de políticos rivales, fueron concebidas las televisiones públicas, evidentemente.

P.D.

Y hablando de vanidosos, de austeridad, de estrellas, de ciudadanos y de espectáculos… El gran Rosendo Mercado, orgullo del rock español y del barrio de Carabanchel, cree que hay cosas más importantes en las que gastarse el dinero que la estatua que Ahora Madrid quiere levantar al autor de “Agradecido”.

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Un motivo para NO ver la televisión

Su pasatiempo favorito.

Autor: William Gaddis.

Editorial: Sexto Piso.

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La editorial Sexto Piso insiste en recuperar la obra de William Gaddis, grande de las letras norteamericanas desconocido para buena parte de los lectores españoles. Una lástima, porque se trata de un escritor de enorme originalidad que arriesga en cada párrafo, demuestra una mordacidad envidiable, domina los diálogos, arriesga con la estructura de la narración, experimenta con cada palabra y exige toda la concentración del lector. No es un escritor para pusilánimes: Gaddis reclama la atención en cada línea, una pequeña obra maestra encajada con precisión en las 690 páginas de este libro apabullante.

“¡Pero qué listo! O sea que puede demandarlos y llevarse un millón ¿no? Según los periódicos todos los días se dictan unas sentencias fabulosas”.

“Su pasatiempo favorito” es enfrentarse al sistema judicial norteamericano. Escrito en 1994, este libro obtuvo el National Book Award. No podía ser de otra manera. Se trata de una obra tan difícil como trascendente, que analiza de forma profundamente socarrona el tema del plagio, de la propiedad intelectual, de la picaresca y de los conflictos legales tan del gusto de una sociedad decepcionada con la mediocridad que siente una profunda admiración por el éxito y el dinero.

“Estas tonto o qué, te los puede trael Lily y no se te ocurra encender otro, vamos que estar dando vueltas por la habitación como si tal cosa cuando en cualquier momento puede aparecer un agente de la compañía de seguros para comprobar que estás inválido… ¿tú te crees que se va a creer que eres el señor Boatwright nuestro fontanero de toda la vida con ese traje que llevas? Y entonces ya puedes despedirte de la indemnización por ese absurdo accidente tuyo, por el dolor y el sufrimiento, desfiguramiento permanente y todo lo demás y también del millón de dólares si tu dichoso sir John pone a esos actores profesionales a hacer cabriolas en un escenario mientras Kiester y toda su pandilla te aplauden como posesos y tú aquí embobado contemplando el Gran Mar Destellante con un montón de facturas de…”.

“Su pasatiempo favorito” arranca descubriendo sus cartas: “¿Justicia? La justicia se encuentra en el otro mundo. En éste lo que hay son leyes”. Dicho lo cual comienza a zarandear al lector con diálogos majestuosos, con giros impredecibles y análisis enloquecidos, y por supuesto con frases tan contundentes y certeras como el mazo de un juez: “Los que se presentan ante los tribunales exigiendo justicia lo único que andan buscando es llevarse un millón de dolares”. Imprescindible para los seguidores de Gaddis, muy recomendable para lectores constantes y aventureros en busca de gran literatura por explorar.

Volver a empezar

Después de doce años en la brecha, El Descodificador regresa a la casilla de salida. Con una mano delante y otra detrás. Tras pasar por El Mundo, Soitu y Vanity Fair, el blog de televisión que se aburre soberamente con la televisión se queda, de manera incomprensible, en la calle. Y digo de manera incomprensible porque, tal y como dijo el presidente de Murcia en “Los desayunos de TVE” el pasado viernes, “Este año ha sido el de la recuperación económica definitiva”. Lo dijo, eso sí, solo unos segundos después de que el resumen de prensa del programa leyese la noticia de apertura de El País: “Cinco años y medio con más del 20% de paro. España bate su record de desempleo de principios de los noventa. Las personas sin trabajo aumentan en 11.900 en el primer trimestre”.

“La crisis ya es historia”, asegura Mariano Rajoy mientras retiro la publicidad de Vanity del blog. Y la verdad es que me quedo más tranquilo. El presidente es un tipo fiable. Fue indecente durante unas semanas, bien es verdad, pero el líder socialista Pedro Sánchez ya le ha retirado el castigo. Hermanos de sangre. Dispuestos una vez más a hacer como que las cosas cambian para que todo siga igual.

En este blog volvemos a empezar. Aunque con ciertas dudas: ¿Es necesario un blog como éste? De ser afirmativa la respuesta, ¿Por qué le resulta tan difícil recalar en un lugar estable? De momento, y hasta que algún medio de comunicación con dos pelotas y un presupuesto millonario requiera nuestros servicios, seguiremos no igual, pero casi: reseñas de televisión cuando la actualidad lo exija, y de la vida misma el resto del tiempo. Textos más breves y directos, si es posible. Y un mayor peso a los “Motivos para NO ver la televisión”, la sección estrella de un blog con una sola sección.

No me gustaría abrir esta nueva etapa de El Descodificador, no sería justo, sin agradecer a todos los que siguen el blog su fidelidad, a prueba de bombas y de estupideces. No quiero ni pensar en todas las tonterías que he escrito en estos doce años, en todas las veces que se me ha ido la mano, que he sido injusto, impreciso, superficial, machista, repetitivo, soberbio, vanidoso o simplemente aburrido. Perdón. Y muchas gracias. Por aguantar estos momentos impresentables, por volver a pinchar al día siguiente, por conceder segundas y terceras oportunidades y, sobre todo, por hacer comentarios habitualmente más interesantes e ingeniosos que el propio texto del blog. Gracias a todos.

Seguimos en la carretera. Hasta la victoria, siempre!

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