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Conjura pitoflautica

El príncipe Felipe y Letizia Ortiz están celebrando su octavo aniversario de boda por todo lo alto. Personalmente, me hubiera gustado que se hubieran tatuado el nombre del contrario en un glúteo. O que, como hicieron Angelina Jolie y Billy Boy Thornton, se colgasen del cuello un frasquito con sangre del otro. Azul la del pescuezo de Leti, roja en el gañote de Felipe. Pero son impredecibles. Podrían haberlo celebrado en privado, con un romántico viaje a un exclusivo paraíso tropical, o invitando a la crème de la aristocracia europea a un exclusivo ágape en uno de los grandes salones del Palacio de la Zarzuela. Pero han tirado la casa por la ventana y han elegido festejar tan importante acontecimiento en un estadio de fútbol, con 55.000 invitados en su mayoría catalanes y vascos. Espectadores que fuman Farias, comen bocatas de tortilla, llaman “joputa” al árbitro y pitan al himno español. Lo que exige una monarquía tan campechana como la nuestra.

En Twitter no respetan nada: corría el rumor de que cien taxidermistas trabajaban contra reloj para que el elefante disecado pudiese presidir la final de Copa del rey. Esta noche nos vamos a divertir… El estadio Vicente Calderón, quizá el lugar más bello de Madrid, sin duda recibirá como se merece al heredero al trono, una figura la suya reforzada tras haberse concedido el Príncipe de Asturias al creador de Mario Bros. El anfetamínico fontanero, figura que sin duda engrandece unos galardones creados para premiar la labor científica, cultural, social y humana, se sentiría como pez en al agua en la grada del Calderón. Para que nada falle, Esperanza Aguirre y su legión de mamporreros se han encargado de caldear el ambiente festivo desde tribunas y medios afines. “Conjura pitoflautica contra los símbolos de España en la final de la Copa del Rey”, escribe en El Mundo Jiménez Losantos, aspirante a ser el nuevo propietario de Telemadrid.

Aguirre, en una adaptación muy personal de la libertad de expresión, pretende que pitar en un campo de fútbol esté prohibido: “Si quieren hacerlo con el himno, el partido se debe suspender y celebrarse luego a puerta cerrada”, dijo sin inmutarse. Imagino que también pensará que si el hooligan capaz de semejante atentado sonoro lleva capucha, deberá además ser sancionado con 30.000 euros de multa. Vamos, que se está poniendo el fútbol para millonarios.

Hace un par de años un blog colectivo de guionistas se hacía esta pregunta: ¿Es Esperanza Aguirre la peor persona de España? Hoy la cuestión está más viva que nunca…

 

Un motivo para NO ver la televisión

Acabo de comprar dos estradas para ver el próximo día 20 de junio, en directo y desde la primera fila del teatro Victoria Eugenia de San Sebastián, a Alejandro Escovedo y su nueva banda, The Sensitive Boys. Todavía quedan entradas… Este tejano de San Antonio fue líder de los True Believers, un grupo legendario, ha colaborado con Bruce Springsteen, John Cale o Chuck Prophet, ha sido homenajeado por Calexico, The Jayhawks o Cowboy Junkies, y ha grabado catorce discos con canciones maravillosas.

Escovedo también toca en Barcelona (día 21, Apolo 2) y Madrid (día 23, festival Día de la Música), pero no es lo mismo.

Quiero ser torturador

“Hay gente pa’ to”. Rafael Guerra, Guerrita.

Ignacio Villa, director de Castilla La Mancha Televisión, no es el típico mamporrero puesto a dedo por una María Dolores de Cospedal que quiere controlar esta televisión autonómica, como Esperanza Aguirre controla Telemadrid. Ni muchísimo menos. Villa es un visionario, uno de esos iluminados que, como Steve Jobs en el sector informático, parece destinado a modificar la historia de la pequeña pantalla. Su última ocurrencia es simplemente brillante: propone “intercambiar corridas”. ¿Un ciclo de cine porno para las noches golfas de los recios y formales castellano manchegos? No, por dios. Recuerde que Cospedal es de las de mantilla, rosario y procesión. Villa quiere crear una “pequeña federación” de televisiones taurinas para reducir costes cambiando festejos como si fueran cromos. Este tipo es francamente ingenioso…

Regresan los viejos y buenos tiempos, los días de moscas, sol y toros. Vuelven por la puerta grande, de la mano de un PP que financia la fiesta nacional mientras desangra la educación. ¿Educación he dicho? No se le puede pedir mucha a un Gobierno que confunde al escritor mexicano Carlos Fuentes con el padre de Artur Mas…

¿De verdad quieres ser torero, chaval?

La guinda de este innovador proyecto taurino popular es el estreno de un programa de esos que nos devuelven la pasión por España y por lo español. Se llama “Quiero ser torero”, y es un reality de ambiente cornúpeta capaz de avergonzar al más curtido monosabio. Emiten el esperpento, financiado con nuestro dinero, dos cadenas en ruinas: Telemadrid y Castilla La Mancha.

“Quiero ser torero” es la caspa. “El primer programa de televisión que nos acerca a la vida, el aprendizaje y el sacrificio de un grupo de jóvenes que aspiran a convertirse en figura del toreo”, dice la promoción de Telemadrid. Un “Operación Triunfo” para aspirantes a torturador que comienza con una decepción: Paquirrín no forma parte del jurado. Los seis elegidos, “contará la actitud y la raza”, han de convivir en una finca y pasar determinadas pruebas en un intento por triunfar en el mundo del toro. ¿Mujeres? Ninguna salvo la presentadora, Cristina Sánchez. El ganador obtendrá un jugoso premio, a la altura del prestigio de las cadenas que lo financian: una novillada “con la máxima importancia posible”.

“¿Usted sabe lo que es la torería?”, pregunta el juez en lo que parece el pase de modelos para una capea. “Algo con lo que se nace”, responde muy chulito el aspirante. No ha pasado ni medio hora cuando sueltan una vaquilla empapada en sangre, primera víctima inocente de un programa que huele a Farias. Un asco. El jurado pone cara seria: “Cagüen la leche, éste tiene muy buenas hechuras…”, dice un engominao mientras el chaval, en lugar de estar estudiando, clava unas banderillas en el lomo del herbívoro. Y les enseñan a no dejar comida en el plato, a cerrar la tapa del tigre y a ordenar su cuarto. Torería. “Mis amigos dicen que parezco antiguo”, asegura un chaval con toda la razón del mundo. “Pobres, pero honrados y limpios, eso es lo que esperamos de vosotros”, sentencia el jurado. Carne de gallina.

¿Realmente nuestros jóvenes quieren ser toreros? Ya sabemos que vivimos tiempos duros, y que justo ahora es cuando más cornadas da el hambre. Pero ¿no sería mejor utilizar el dinero público para poner en marcha programas como “Quiero ser político” o “Quiero ser banquero”? O incluso “Quiero ser presidente de una televisión autonómica”. Muchos menos riesgos, nada de maltratar animales, y una jugosa jubilación sin haber recibido un solo revolcón.

http://www.youtube.com/watch?v=gfdM17mx3fA

P.D.

El Partido Animalista Pacma ha señalado que está estudiando la posibilidad de denunciar a las cadenas que, emitiendo “Quiero ser torero”, podrían infringir el articulo 6 de la Ley de Protección Animal de la Comunidad de Madrid: “La filmación de escenas con animales para cine o televisión, que conlleven crueldad, maltrato o sufrimiento, requerirá autorización previa del órgano competente de la Comunidad de Madrid, y que el daño al animal sea en todo caso un simulacro”.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Joey Ramone

Cd: …Ya Know.

Segundo disco póstumo del cantante de los inolvidables Ramones, la banda más divertida de la historia. Once años después de la muerte de Joey editan una colección de caras B y maquetas inéditas que han sido recopiladas y editadas por los productores Ed Stasium, ingeniero de “Leave Home” y “Rocket to Russia”, y co-productor de “Road to Ruin”, y Jean Beauvoir, ex Plasmatics. Mucha tralla, melodías sencillas y la voz del espárrago que supo hacer canciones directas y brillantes de dos minutos de duración.

En el disco, que tiene momentos brillantes de rock garrulo, han colaborado Joan Jett, Little Steven, Lenny Kaye, Dennis Diken (ex The Smithereens), el batería Richie Ramone, Andy Shernoff de Dictators, y el Mickey Leigh, hermano pequeño de Joey. Tenemos “¡Hey Ho, Let´s Go!” para rato…

Se salda tele autonómica, razón Espe

Esperanza Aguirre ha confesado estar cansada de Telemadrid. Como cualquier madrileño. “Estoy deseosa de quitarla”, dijo el pasado mes de noviembre en la Cope. Y yo la entiendo perfectamente. “¡Me estoy quitando, solamente me pongo de vez en cuando!”, cantaban Tabletom. ¿Quién no se cansa de aduladores y mamporreros? ¿Quién no quiere “quitarse” el principal instrumento de manipulación a su servicio? ¿A qué político no le gusta liberarse de un aparato de tergiversación y desinformación tan importante y eficaz? La presidenta de la Comunidad de Madrid no es de esos políticos rastreros que utilizan los medios de comunicación como arma de propaganda. No señor. Aguirre no es de esos líderes que pretende impone su manera de pensar. De ninguna manera. Nada tiene esta mujer que ver con esos politicuchos capaces de convertir el dinero de los ciudadanos en información sesgada y partidista. Ni hablar.

Si Aguirre no fuese una de las personas más integras y decentes de la política mundial podríamos llegar a pensar que quiere deshacerse de Telemadrid sin deshacerse de ella. Es decir, que quisiese dar un pase negro digno del mismísimo Udini, que le permitiese continuar aprovechando la parte buena de la cadena, la propaganda, sin apechugar con la parte mala, una  gestión que causa déficit. ¿Cómo se consigue semejante prodigio del birlibiloque? Muy fácil: “pasando” la cadena a algún amiguete, que la rentabilice económicamente pero le garantice el control editorial de la misma. Puro arte.

El nuevo “dueño” de Telemadrid tiene que ser un empresario de altura, con dinero, prestigio, carisma y afinidad ideológica con Aguirre. Llegará dispuesto a hacer una limpia de personal, para poder ganar dinero cuanto antes, y tendrá en la cabeza una programación de calidad, basada en productos de saldo: películas españolas de Pajares y corridas de toros. Intelectualmente podría parecer que Jiménez Losantos es el mejor colocado, pero por lo visto carece de archivo cinematográfico. Enrique Cerezo, presidente de mi querido Atlético de Madrid y propietario de un grandioso fondo de películas viejunas, ofrece un perfil de ensueño.

Aguirre renunciaría definitivamente al servicio público que teóricamente presta Telemadrid, vendiendo la frecuencia y privatizando totalmente su gestión pero manteniendo la titularidad pública. ¿El precio de la transacción? Las personas de buena familia no hablan de dinero. Como es difícil calcular el precio razonable a pagar por una televisión pública regional ruinosa, lo suyo sería regalarla. Y todos contentos…

Corridas infantiles

Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, quiere “subvencionar visitas escolares” de alumnos de 3º y 4º de la ESO a plazas de toros, para de esta manera fomentar el gusto por las corridas entre los jóvenes. Estoy totalmente de acuerdo con esta innovadora iniciativa pedagógica, que obligará (sí, obligará, como tiene que ser) a 12.000 chavales del curso 2012-2013 a asistir a la tortura de herbívoros como entretenimiento. Es más, creo que Aguirre debería recortar las ayudas menos necesarias, como dependencia o a los inmigrantes, e invertir ese dinero en aumentar la financiación de esta deliciosa actividad escolar. Con estas perrillas extras incluso podrían tener con cada niño participante un detalle, uno de esos recuerdos que te acompañan el resto de tus días. Una oreja ensangrentada de vacuno, por ejemplo.

Campamento de verano de la Comunidad de Madrid

La idea, a nivel didáctico, es irreprochable. Sembrar hoy para recoger mañana: como hasta los 16 años los niños no pueden asistir legalmente a una corrida de toros, el Gobierno de Madrid se anticipa a los acontecimientos e instruye, por supuesto con dinero público, a los chavales de entre 14 y 16 años para tan tétrico espectáculo. Tras estas actividades nuestros hijos dominarán los secretos taurinos (la belleza de un puyazo, la estética de un par de banderillas, el arte de una estocada mortal…) y estarán en condiciones de disfrutar a tope de la fiesta. Ya formados, nada más cumplir los 16 podrán pasar por taquilla y darse una orgía de dolor innecesario, sangre fácil, españolismo rancio y maltrato animal. Recomiendo a los padres que para estas excursiones sustituyan en la mochila de sus hijos el habitual bocata de Nocilla, el yogur liquido o la barrita de cereales por una petaca con sol y sombra, un par de Farias y un palillo roído.

Un país que, al tiempo que recorta en educación o sanidad, invierte en alimentar las pasiones taurinas de los niños es, sin duda, un país apasionante, moderno, con futuro.

P.D.

El post que acaba de leer, en El Descodificador, es hermano del publicado en breves momentos en Telematón (Cuarto Poder): Vía Crucis infantil.