Ignacio González, heredero de Esperanza Aguirre al frente de la Comunidad de Madrid, dice que está dispuesto a cerrar Telemadrid si no puede hacer un ERE. A mí me suena a amenaza, o hacemos una limpia o chapamos, pero no me haga demasiado caso: es solo política. Ignacio González necesita Telemadrid sin duda mucho más de lo que Telemadrid necesita a alguien como Ignacio González. El nuevo presidente es un perfecto desconocido, y si quiere acomodarse en el trono de Aguirre debe disponer de un órgano de propaganda como dios manda. Pretende que su carrera política sea larga y jugosa, y por tanto su careto tiene que salir, hoy sí y mañana también, en la pantalla.
González no puede cerrar Telemadrid, su nuevo juguete, su escaparate. Pero puede pensar que sobra gente. Lógico. El líder madrileño del Partido Popular necesita este megáfono, pero no con tanto personal: la plantilla de su cadena autonómica ideal estaría formada por poco más de veinte personas, todas de su absoluta confianza (usted ya me entiende), que formarían el equipo de Informativos. Estos “periodistas”, pagados por todos los madrileños, ejercerían de departamento de prensa audiovisual de González, como antes hicieron con Aguirre. El resto de la plantilla, a la puta calle.
González necesita Telemadrid para contar, por ejemplo, que pese a la magnífica gestión de su partido con la sanidad pública los madrileños están empeñados en hundirla acumulando medicamentos. Por eso se ve obligado, muy a su pesar, a implantar el euro por receta. González no cerrará Telemadrid porque en esa televisión usted no se enterará nunca de que el PP ha recortado, desde 2008, 5.900 millones de euros del presupuesto de la sanidad pública. González mantendrá abierta Telemadrid, si es posible con la plantilla en cuadro, para que usted se entere de que ha presentado “unos presupuestos solidarios, responsables y adaptados a la realidad”, que son “claramente sociales… mejoran la gestión y no suben impuestos”, y que “los madrileños pueden sentirse tranquilos”, puesto que “los servicios serán de la máxima calidad”.
González, como Aguirre, tiene un concepto muy curioso de lo que es una televisión autonómica. ¿Una cadena para ofrecer a los madrileños información local equilibrada y entretenimiento de calidad? No, eso cuesta dinero y, sobre todo, es difícil de gestionar: hace falta talento, profesionalidad, honradez y grandeza política. En estos momentos el PP madrileño no dispone de nada de todo esto.
De Telemadrid, González solo necesita los informativos. Para vender su trabajo y para camuflar sus torpezas. El resto de la programación es un peaje que hay que pagar, y que por tanto se puede minimizar sin problemas. Así las cosas, la solución pasa por la tijera: Telemadrid recortará un 35% su presupuesto, contando con 47 millones menos para 2013. Son tiempos duros en los que, para mantener su altavoz, el pobre González quizá tenga que sacrificar incluso a los bufones puestos por Aguirre. ¿Qué será de Sánchez Dragó, Garci o Hermann Tertsch? Pobres…
P.D.
Feliz Halloween!!!!








