Cowboys de medianoche

¿Recuerda usted “Midnight Cowboy”, la película clásica de John Schlesinger? Dustin Hoffman y Jon Voight son dos perdedores que tratan de sobrevivir en Nueva York. Uno de ellos es un gigoló alto, engreído e ignorante, el otro un estafador bajito y enfermizo. Dos tipos marginados que sueñan con escapar de la miseria y la derrota. Suena “Everybody´s Talking“, de Harry Nilsson

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Una cosa hay que reconocerle a Bertín Osborne: tiene una endemoniada capacidad de superación. Cuando crees que nada puede ser más sórdido y cutre que sus entrevistas con Ana Obregón, Carmen Martínez-Bordiú, los Morancos o Jesulín de Ubrique, el muy puñetero se viene arriba, sube de nuevo el listón otro medio metro, y dedica una hora del prime time de la televisión pública a Arévalo, el humorista de las casetes con chistes de gangosos, tartamudos y mariquitas. El de Jerez de la Frontera se marca un programa que en realidad es una cuña promocional, financiada por todos los españoles, del espectáculo teatral que ambos, Osborne y Arévalo, realizan por nuestros escenarios bajo el nombre de “Mellizos”. Un espectáculo que han denominado, muy acertadamente, “2 caraduras en crisis”.

¿Le parecen poco ofensivos los chistes de Arévalo? ¿Y no le resulta suficientemente decadente un cara a cara con Bertín? Pues no se preocupe, porque para garantizar la avalancha de caspa también pudimos ver en TVE a Fernando Esteso, invitado de lujo a la paella que prepararon los dos primeros. Todo aliñado con toques melodramáticos, puesto que la vida de estos humoristas está repleta de momentos trágicos que invitan a la melancolía. La vida triste del payaso. Intimidades familiares que dichas en televisión suenan obscenas: que si no ve a su padre “de noventa y tantos años” porque no se habla con su hermana, que ha superado la muerte “de un hijo… no, de dos”, que ha estado desahuciado, que le ayudaban “las chiquitas de alterne” de los clubes donde actuaba… “Pero… ¿a qué te ayudaban?”, pregunta el siempre socarrón Bertín.

“En los último 25 años se ha perdido el sentido del humor en este país, y ya está”, dice el gemelo alto cuando el bajito intenta justificar sus chistes de gangosos. Y continúan con los chascarrillos más o menos cutres, el colorante en el arroz, la Ramona, la interminable anécdota del esquí “con una gorda” y las habituales referencias “a tías que estaban muy buenas”“¡Hay que ver la pareja que hacemos! Yo entiendo que la gente venga a vernos…”, sentencia Osborne cerca de la medianoche.

Le llaman televisión pública, pero es promoción personal camuflada como entretenimiento de baja calidad. No nos quedemos con tan mal sabor de boca…

P.D.

“En general, la cultura está huérfana”, dice Mónica Naranjo en El Mundo solo unas horas después de dejar que Pablo Motos le besara el culo en prime time de Antena 3.

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Un motivo para NO ver la televisión

La niña Bois-Caïman.

Autor: Francois Bourgeon.

Editorial: Astiberri.

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El libro que hoy nos ocupa, “La niña Bois-Caïman”, cuenta una historia que arranca en el lugar en el que terminó “Los pasajeros del viento”. Ni más ni menos. “Los pasajeros del viento” es un cómic legendario que comenzó a publicarse en España en forma de serie a finales de los años 80, en la inolvidable colección Vértigo de Tótem. Narraba las aventuras de Isa, una mujer de armas tomar, en la época napoleónica, concretamente durante el conflicto naval que enfrentó a Francia e Inglaterra. Fue la consagración de Francois Bourgeon, dibujante parisino que considera de enorme importancia en su obra tanto la fidelidad de los detalles históricos de sus narraciones como la reivindicación del papel de la mujer.

“Los pasajeros del viento” es un clásico absoluto, reeditado hace poco en un solo volumen por Astiberri, que sitúa el cómic en un plano superior. En ese lugar, entre la literatura, la ilustración y la historia, arranca “La niña de Bois-Caïman”, conclusión de aquella saga de culto. La acción comienza en los Estados Unidos de la guerra de Secesión, 1862. Zabo, hija mayor de un médico sudista asesinado por el ejército rival, emprende un peligroso viaje para reunirse con su hermano pequeño en casa de su bisabuela… Isa. “Aunque despiadada con los débiles, Luisiana es capaz de producir un puñado de centenarios ásperos e irreductibles”. Isa, la anciana que  le muestra su legado: “Son los borradores de mis memorias ahogadas, que abarcan desde mi nacimiento hasta 1782…”.

Los seguidores de “Los pasajeros del tiempo” disfrutarán esta cuidada edición integral de “La niña de Bois-Caïman” desde la portada a la abolición final. Son 146 páginas de una intensidad inusual: se suceden los paisajes salvajes, y no dejan de pasar cosas, de aparecer personajes fascinantes, de vivirse aventuras de enorme intensidad. Es Bourgeon en estado puro: una mezcla perfecta de acción intensa y crónica realista, de equilibrio en la estructura, el guión y los diálogos, de semblanza cronológica y desbordante imaginación, de color apabullante y narración crepuscular.

“Allí uno muere de mil fiebres, rodeado de mosquitos, de serpientes y de caimanes. ¡Acuclillarse para orinar puede ser letal! Por no hablar de los indios emplumados, los acadianos retrasados y los negros fugados”. El sur tumultuoso y violento, sumido en conflictos raciales y sociales, contado en unas viñetas de ecos faulknerianos, que huelen a pantano y a sudor, a un país de sombras. Simplemente brillante.

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Hasta nunca, Canal +

Recuerdo los últimos años de Canal + como una auténtica pesadilla. Pagaba por el fútbol y por alguna serie, puesto que el resto de la programación era una porquería, auténtico relleno. La sensación era que estaba tirando la pasta. Partidos que podía ver en el bar, con los colegas. Películas infumables en el horario estelar: los famosos estrenos de las 10 de la noche se habían convertido en vulgares tv movies de sobremesa del domingo, material de Telecinco. Una producción propia mínima, el estreno de un documental de pascuas a ramos… Lo mejor, la selección musical de su menú/carta de ajuste. Pero no es suficiente: Spotify es mucho más barato.

Tras 26 años en antena Canal + dice adiós. Y lo hace por la puerta de atrás, tras un largo periodo de decadencia, yendo claramente de más a menos. Y eso que todo comenzó con el porno light, capado por el mismísimo dúo Cebrián-Polanco, censores de lujo que ordenaron suprimir las imágenes de eyaculaciones. Una ausencia seminal que no impidió que el primer Canal + fuese el mejor, el más innovador y sorprendente. Terminó sus días convertido en un sacaperras, televisión de relleno sobreviviendo al rebufo de los trapicheos del fútbol.

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El lugar de Canal + ha sido ocupado por #0, un engendro televisivo que da mucha pereza: en la jungla en que se ha convertido la parrilla, canales a cascoporro, pagar por un Canal + revisitado parece un despropósito absoluto. Prometen cinco horas de producción propia diaria, pero lo primero que ofrecen es el nuevo programa de Buenafuente. Es decir, la última versión del mismo programa de siempre de Buenafuente, ese que hemos visto gratis en diferentes cadenas y con distintos nombres.

En los tiempos actuales, enganchados a las redes sociales, con Internet escupiendo series y películas, con las tarifas bajas y el servicio a la carta de empresas como Netflix, con tantos y tantos motivos para NO ver la televisión… Hasta nunca, Canal +.

P.D.

José María González “Kichi” habla muy claro ante la mirada atónita de sus colegas de ayuntamiento…

 

Un motivo para NO ver la televisión

Waco Brothers

Cd: Going Down In History.

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Jon Langford, líder del legendario grupo punk británico de los setenta The Mekons, es un artista inquieto que a lo largo del tiempo ha puesto en marcha diferentes proyectos. Uno de los más interesantes surgió en Chicago, su hogar adoptivo en los USA, en el comienzo de la década de los noventa: se trataba de una banda de raíces (americanas, evidentemente) con la que recorrer los escenarios de los garitos de la zona de Illinois y, si se presentaba la ocasión, grabar algún disco. Desde entonces el quinteto, llamado Waco Brothers, ha editados once álbumes, alguno tan tremendo como “Cowboy en Flames” (1997), y ha ofrecido cientos de conciertos memorables.

“Going Down In History” llega para celebrar los veinte años de unos Hermanos Waco que se mantienen fieles a su sonido: una potente mezcla de country y rock and roll, interpretado desde una actitud punk, con un sonido a veces crudo, en ocasiones distorsionado y fantasmagórico, siempre contundente. Diez canciones que hablan del pasado, el presente y el futuro del rock de la Norteamérica profunda, entre las que destacan dos versiones: el “All or Nothing” de los Small Faces y, sobre todo, el sobrecogedor “Orphan Song” del gran Jon Dee Graham.

Microasesinos

Vivimos en una sociedad globalizada, rodeados de peligros potenciales que circulan a la velocidad de la luz. La mentira es uno de ellos. La corrupción, otro. Uno de los más peligrosos es, sin duda, el miedo. Si usted quiere estar informado, y comete la insensatez de ver la televisión, es posible que acabe sumergido en una depresión o sufra un ataque de pánico: las noticias hablan de podredumbre, de latrocinio, de soviets, de incertidumbre, de crisis, de inseguridad, de bolivarianos, del fin de nuestra civilización, de separatistas, de ingobernabilidad, de antisistemas, de… “Esto va a terminar como el rosario de la aurora”, resume en un sesudo análisis Jaime Mayor Oreja, ex del Partido Popular. “Nos vamos a despertar pronto y vamos a ver que catástrofe significa lo que se atisba en el horizonte”, sentencia el apocalíptico ex (ex ministro de Interior, ex líder del PP vasco, ex diputado, ex parlamentario europeo).

Esperanza Aguirre, siempre moderada y prudente, ha puesto el dedo en la llaga: el tercer partido político de este país, por número de votos, comparte “el virus del totalitarismo” con el peligroso islamismo yihadista.

Virus, es decir, agentes infecciosos. La causa de muchas enfermedades graves, mortales. Los protagonistas de epidemias y pandemias. El miedo en estado puro. Microasesinos.

La noche del lunes (22:50) Canal Historia estrena una serie documental de seis episodios dedicada a las amenazas biológicas que nos acompañan. Virus, bacterias y parásitos. Es decir, enfermedades emergentes, alertas sanitarias globales, nuevas y desconocidas formas de transmisión… “Un potencial epidémico que representa un nuevo desafío en un mundo hiperconectado y en constante movimiento”, asegura Pilar Mateo, doctora en Ciencias Químicas y presentadora de una serie que habla del ébola, la malaria, el chagas, el mosquito tigre… Un viaje televisivo por los países que sufren estas enfermedades, utilizando las ultimas tecnologías (animación en 3D, drones, microcámaras) para analizar su incidencia y los peligros potenciales.

“Microasesinos” es televisión de calidad. Ciencia y divulgación de la mano, es decir, entretenimiento de lujo, altamente recomendable. Seguramente lo que debería ofrecer la televisión pública, aquello que el telespectador tiene que buscar en canales de pago.

P.D.

Mientras escribo este post, la Organización Mundial de la Salud anuncia que considera emergencia internacional de salud pública la infección por el virus de zika. Se trata de un brote que transmite el mosquito Aedes aegyptiel mismo que el dengue y el chikunguñaya, y que ya se extiende por 24 países de Latinoamerica. Normalmente provoca infecciones leves, pero en algunas ocasiones se le asocia con casos de microcefalia en hijos de madres infectadas. “Se expande de manera explosiva”, ha declarado Margaret Chan, directora de la OMS.

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Un motivo para NO ver la televisión

Ébola

Autor: David Quammen.

Editorial: Debate.

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Coincidiendo con el estreno de “Microasesinos”, editorial Destino acaba de publicar “Ébola”. Firmado por el prestigioso escritor y reportero David Quammen, conocido por sus trabajos para National Geographic y sus columnas en Outside, el libro se subtitula “La historia de un virus mortal”. Es un reportaje largo y documentado, escrito de maravilla, que cuenta de forma sorprendentemente rigurosa y amena la historia de un virus letal: la fiebre hemorrágica del ébola, o si usted lo prefiere la enfermedad del virus del ébola.

Quammen fija su mirada en una enfermedad compleja, enrevesada y misteriosa: “¿Es posible que el virus del ébola aún se esté diseminando como una onda a través de la población de murciélagos de África central y occidental, y haya alcanzado nuevos lugares divergiendo genéticamente y por ello represente un nuevo peligro para esos lugares?”. Quammen desarrolla un trabajo fascinante que, pese a su carácter científico, resulta recomendable para todos los públicos al sortear con solvencia las dificultades técnicas que supone explicar un virus de carácter complejo: “Ataca con poca frecuencia, progresa rápidamente durante el curso de la infección, mata o no en pocos días, afecta solamente a docenas o a cientos de personas en cada brote, y esas personas viven generalmente en áreas remotas, lejos de hospitales de investigación e institutos médicos”. Así de complicado es el ébola, tanto como claro y pedagógico resulta el texto de Quammen: “En 1976 el virus del ébola hizo su debut…”.

El libro cuenta la evolución de la enfermedad desde entonces hasta los brotes del 2014. En ese periodo los cuatro linajes del virus se han esparcido de un extremo a otro de África (Guinea, Liberia, Sierra Leona, Sudán y Uganda), y han provocado factores sobresalientes: “La perturbación de la selva en el sitio del brote, cadáveres de simios y humanos, casos secundarios por la exposición en los hospitales y con los curanderos tradicionales, y una alta tasa de mortalidad que oscilaba entre el 60 y el 75 por ciento”. Los ingredientes de una insuperable historia de suspense. La identificación, búsqueda y captura de un asesino en serie.

Riguroso como un articulo de Nature, informativo como un buen reportaje periodístico, ameno como una novela de aventuras, intrigante como el mejor thriller. Así es “Ébola”, ejemplo perfecto de que la divulgación científica puede ser un placer para lectores exigentes.

Fecha de caducidad

Mariló Montero es una presentadora de TVE, la televisión pública española, que se ha hecho famosa por la necedad de sus comentarios. “No está científicamente demostrado que el alma no se transmita”, dijo en lo que se ha convertido en el momento cumbre de su carrera. Tras el éxito de esta reflexión se vino arriba, y defendió el Toro de la Vega: “Una fiesta maravillosa que se celebra desde hace miles de años”. Dijo que el olor del limón es anticancerígeno: “El aroma del limón puede prevenir el cáncer. Veremos si también pueden prevenir el cáncer los aceites esenciales, si tienen los mismos efectos anticancerígenos que la pieza de fruta”. Sugirió al marido de Teresa Romero, la enfermera que contrajo el ébola, que no presentase una denuncia contra el consejero madrileño de Sanidad. Y comparó a los desahuciados con “los negritos”, y propuso “enseñarles a labrar la tierra”.

Mariló Montero presenta el magazine estrella de las mañanas en La 1, un programa diseñado para toda la familia, para grandes audiencias. En ese espacio Montero ha ofrecido la mayoría de momentos de estupidez que comentaba en el párrafo anterior, además de otros muchos instantes delirantes en los que ha demostrado tanto ignorancia como soberbia. Confundió el Miño con el Nilo. Creyó que los calamares gigantes de los museos estaban vivos. Acorraló de mala manera a la cantante Edurne con preguntas impertinentes sobre su novio futbolista. Y así, poquito a poquito, torpeza a torpeza, necedad a necedad, se ha ganado una merecida fama de corta, engreída y… conservadora. El director de TVE está encantado con Montero.

El pasado viernes la presentadora volvió a meter la pata. En esta ocasión no por desconocimiento, ni por torpeza, ni por simple estupidez. Durante una entrevista a la diputada socialista María González Veracruz la amiga Montero se quitó la careta, olvido que trabaja en TVE, la televisión de TODOS los españoles, y se lanzó a la yugular de la socialista: “Usted ha definido así al presidente en funciones de una manera que yo no voy a repetir. ¿Cómo califica entonces a Pablo Iglesias que ha hecho con su empresa negocios con la televisión pública iraní o que ha hecho negocios con Venezuela, o que ha hecho discursos concretos en los que ha pedido ministerios concretos como el CNI o la televisión pública en la que estamos trabajando? … No sabe dónde va Podemos, pero sí sabe lo que ha hecho Podemos. ¿No tiene en cuenta ese histórico de Podemos el PSOE a la hora de pactar?”.

Quizá el momento cumbre de la entrevista fue cuando, ante la negativa de la política socialista a pactar con un partido acusado de corrupción, Montero le pide que revise su postura. Como si fuese ella misma portavoz o negociadora del PP: “Tienen que ver ustedes las fechas de caducidad de esos asuntos de corrupción y las fechas de cuándo han sido cometidos esos asuntos de corrupción”.

¿Esos asuntos de corrupción? ¿Sus fechas de caducidad? ¿Información/opinión política en un magazine matinal, al margen de la sección de informativos de la casa? Escucho las solicitudes de Montero, su análisis, y me pregunto: ¿A esta señora la pago yo, la pagamos TODOS los españoles? Pues sí. Y además, de maravilla: actualmente cobra 600 euros por programa diario, pero ha llegado a tener un sueldo de 400.000 euros anuales. Por cada entrega del programa “El pueblo más divertido” cobraba 13.000 euros.

¿Por qué TVE mantiene en nómina, y en pantalla, a alguien tan ignorante como tendencioso? “Porque la ex mujer de Carlos Herrera es una de las nuestras”, podría muy bien responder José Antonio Sánchez, presidente de RTVE y votante confeso del Partido Popular. Por eso lejos de advertirla de su estupidez y sancionar su sectarismo, de retirarda de la pantalla, la premian con entrevista en el programa de Bertín Osborne. Afortunadamente estas miserias, utilizar la televisión pública para hacer propaganda de un partido político, tienen fecha de caducidad. O eso me gustaría a mí creer…

Un motivo para NO ver la televisión

Tedeschi Truck Band

Cd: Let Me Get By.

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Susan Tedeschi es, con permiso de Bonnie Raitt, mi cantante/guitarrista de blues rock favorita. Si piensa usted que exagero escuche cualquiera de sus discos en solitario, o aquellos cuatro que desde 2011 graba con su pareja, el también guitarrista Derek Trucks (ex Allman Brothers). En este caso diez piezas nuevas, dieciocho en la versión de lujo, compuestas y producidas por ambos con la ayuda de Doyle Bramhall II.

Una nueva joya con acentos del sur y los pantanos, siempre al ritmo que marcan las guitarras y con la voz arrastrada de Susan como referencia. Ella es de Boston, Derek de Florida, y coinciden en el cruce de caminos del blues sureño, profundo y verdadero. Blues rock de categoría.