La puta audiencia

La nueva edición de “Gran Hermano”, el programa con que Telecinco embrutece a la población desde hace 17 años, comenzó con mal pie. Es decir, con mala audiencia. Bajó de los 3,4 millones de telespectadores de la anterior edición a 2,5 millones. ¡Casi un millón menos! Menos de la mitad que la legendaria primera edición, que alcanzó los 5,3 millones de espectadores. Un descenso notable, y preocupante, que exigió que los ejecutivos de la cadena se estrujasen los sesos y dieran lo mejor de si mismos…

Puede haber una prostituta entre las concursantes. Desde otro programa de la cadena, no menos repugnante, han dejado caer este rumor, que ya funcionó de maravilla en el primer “Gran Hermano”. No han dicho nombre, no han confirmado nada, simplemente han dejado caer “la bomba”.

Baja la audiencia, sube la desvergüenza. Una técnica barata y poco exigente que confirma esa frase que adoro, y me gusta repetir de cuando en cuando en este blog: “El talento está en la televisión”.

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Un motivo para NO ver la televisión

Lamia

Autor: Rayco Pulido.

Editorial: Astiberri.

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En su quinto trabajo, tercero en solitario, el dibujante canario Rayco Pulido nos ofrece una historia negra tan fascinante como inquietante y terrorífica. Se desarrolla en la España más triste y gris, aquella de la posguerra, primera mitad de los años cuarenta, con la Iglesia, la policía y los militares al frente de un país aburrido y mediocre. La protagonista es Laia, una chica de 32 años que parece vivir en la más absoluta felicidad: embarazada, amada por su marido, con éxito en el trabajo…

Como en toda buena historia criminal, nada es lo que parece. Se suceden los asesinatos brutales, los detectives privados extravagantes y los policías duros de pelar. Todo es impostura, menos la muerte, en este thriller ibérico que parece arrancado de las páginas de El Caso, sangre y dictadura, pero que rezuma imaginación y talento. La tensión no deja de crecer, página a página, hasta llegar a un desenlace brutal que no defraudará a los aficionados al género.

Poco más se puede decir de “Lamia” sin desvelar más de lo recomendable. Excepto que Rayco ha realizado un excelente trabajo, tanto con el dibujo, blancos y negros luchando a brazo partido, como con el guión, 18 capítulos breves para poner en orden una narración plagada de sorpresas, de personajes sorprendentes y crímenes atroces. Una vez que abra el cómic, una edición de lujo, y comience a leer, ya no podrá parar. Cerrará el libro sin aliento, con el corazón en un puño.

 

La condición humana

Mariano Rajoy ha cogido por costumbre justificar los problemas de su partido, esa corrupción que se extiende por todos los órganos del PP como una metástasis asesina, diciendo que se trata de “la condición humana”. Una frase convertida en mantra con la que pretende dar por zanjado el asunto: no es el Partido Popular, imbéciles, es la jodida condición humana.

No hay filósofo, desde Ortega y Gasset a Hannah Arendt, que no hayan reflexionado sobre la condición humana. El misterio de la existencia, el cuerpo y el alma, la totalidad y la fragmentación. Rajoy, que lejos de ser un filósofo es el líder de lo que la Guardia Civil denomina “una organización criminal”, no pretende reflexionar sobre la evolución del ser humano en cuestiones mentales o físicas, éticas o morales. Solo trata de ganar tiempo ante la prensa, ante los ciudadanos, ante una realidad que le tiene contra las cuerdas.

La honradez, la bondad, la solidaridad, la generosidad, el altruismo, la sinceridad… Todo forma parte de la condición humana. De la condición humana de la gente de bien. “Nobleza, dignidad, constancia y cierto risueño coraje. Todo lo que constituye la grandeza sigue siendo esencialmente lo mismo a través de los siglos”, escribió Hannah Arendt, autora del libro “La condición humana”.

Rajoy no es hombre de análisis literario, de filosofía y reflexión. Es hombre de Marca, de mentira y manipulación. Un político que pasará a la historia por ocultarse, por evitar a la prensa y no dar la cara, por liderar un partido podrido, que recurre a lo más sagrado, la condición humana, para disculpar su desfachatez, sus inmoralidades. No se puede ser más miserable.

Un motivo para NO ver la televisión

El hombre que cayó en la tierra.

Autor: Walter Tevis.

Editorial: Contra.

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La reedición de este clásico absoluto de la ciencia ficción podría entenderse como un homenaje al recientemente fallecido David Bowie, protagonista de la película sobre el libro dirigida por Nicolas Roger en 1976 y del musical “Lazarus”, secuela de “El hombre que cayó en la tierra”. Pero también como un regalo para los aficionado al género, que tienen la ocasión de seguir las aventuras terrícolas de un extraterreste absolutamente inolvidable.

“Era como si uno de aquellos individuos -siempre pensaba en ellos como aquellos individuos, a pesar de que había llegado a simpatizar con ellos y a admirarlos- se descubriera a sí mismo tratando con un grupo de chimpancés muy listos y espabilados. Newton se había encariñado con ellos, pero su vanidad típicamente humana le hacía difícil evitar el fácil placer de ejercer su superioridad mental para dejarlos asombrados. Sin embargo, por agradable que esto resultara, no podía olvidar que aquellos individuos eran más peligrosos que los chimpancés… y que habían transcurrido millones de años desde que algunos de ellos habían visto a un antheano sin disfraz”.

Thomas Jerome Newton partió del planeta Anthea hacia la tierra con intención de construir una nave espacial para trasladar a sus colegas, habitantes de un planeta arrasado por las guerras nucleares, y garantizar la supervivencia de su especie. Tras años de entrenamiento, en los que el pobre Newton utiliza la televisión terrestre como herramienta de aprendizaje, el frágil protagonista de esta novela aterriza en la Tierra. “¿Qué estaba haciendo aquí, en este otro mundo, el tercero con respecto al sol, a casi doscientos millones de kilómetros de su hogar?”. Es un tipo raro, sin uñas y con ojos de gato, pero sumamente inteligente, que pone en marcha de inmediato una serie de revolucionarios inventos que le convierten en millonario. Necesita dinero para un gran proyecto de supervivencia.

¡Pobre extraterrestre rico! Podríamos decir… Newton. ¿Quién eres tú? ¿A qué lugar perteneces? Todo lo que sabe sobre la Tierra lo ha aprendido estudiando durante 15 años la televisión. “Ella le había mostrado una soñolienta y ebria vitalidad que los antheanos, con toda su sabiduría, no podrían haber conocido, ni siquiera haber soñado. Se sentía como un hombre que se hubiera visto rodeado por animales razonablemente amables, tontos y bastante inteligentes, y hubiera descubierto gradualmente que sus conceptos y relaciones eran más complejos de lo que su adiestramiento podía haberle conducido a sospechar”.

El californiano Walter Tevis publicó esta fascinante novela en 1963, y rapidamente se convirtió en una obra imprescindible para entender el género. Emotiva y original, la amenaza no es el extraterrestre sino los terrícolas, “El hombre que cayó en la tierra” humanizó la ciencia ficción. Por eso su reedición es una excelente noticia no solo para los aficionados al género, sino para todos los públicos. Estamos ante el grito desesperado de un individuo solo, una elegía al planeta, un canto triste a la incomunicación y el desamparo, un llanto por las miserias humanas. Enternecedor.

Jorge Javier Vázquez: “No leeré nada”

Comenzaré el post de hoy pidiendo perdón. Yo, que tantas veces me he quejado del mal periodismo, de la manipulación y la falta de rigor, no he podido resistirme y he caído en las garras del amarillismo más feroz y de la adulteración más torticera. ¿Ve el título del post de hoy? Atractivo, qué duda cabe: el presentador de la nueva edición de esa fábrica de palurdos ignorantes que es “Gran Hermano” (Telecinco) reconoce que no tocará un libro en su vida. “Pues como hasta ahora”, dirá algún lector graciosete. Pues bien, es falsa. La noticia, el titular, todo…

“No leeré nada de lo que se escriba sobre mi”, ha dicho en realidad Jorge Javier Vázquez. Una frase mucho menos atractiva, con menos gancho que la que he utilizado para encabezar el post. La oración auténtica me venía mucho peor, para que engañarnos. Y como el presentador no se va a enterar, reconoce que no leerá nada de lo que se escriba sobre su persona, me he decidido a retorcer la realidad y transformarla en primicia.

Las estadísticas aseguran que más de la mitad de los españoles no tocan un libro en su vida. Y que de la otra mitad, solo una mínima parte lee habitualmente. Una población de pardillos ideal para que triunfen individuos sin escrúpulos como el tal Jorge Javier Vázquez. Y lo de la ausencia de escrúpulos se lo digo no por “Gran Hermano”, que podría, sino por la campaña publicitaria que ha hecho en televisión. Yobingo.es. Sí, la ludopatía del siglo XXI. La apuesta actualizada. El cartón, el rotulador y el cenicero a rebosar dejan paso al móvil de última generación.

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Contra estas miserias modernas, los bingos on line y la telebasura, el mejor antídoto es la lectura. Apague la televisión y abra un libro. Léalo todo. Viva.

P.D.

Hablando de periodismo chusco… Quizá se perdió usted la contraportada del AS de ayer, un ejemplo de coherencia y… machismo.

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Un motivo para NO ver la televisión

Brújula

Autor: Mathias Enard.

Editorial: Literatura Random House.

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“Brújula” es, como escribe el autor en un momento del libro, un largo camino hacia el este, una serie de estaciones que arrastran al lector, de forma inexorable, cada vez más lejos en dirección a Oriente buscando algo que ignoramos. La búsqueda del sentido de una civilización infinita. “Brújula” es mucho más que una gran historia de amor. Es un periplo insuperable por un mundo mágico, una guía perfecta de la cultura de Oriente Próximo, una aventura atemporal a través de la música, el arte y la ciencia de un universo legendario. “Brujula” es ocurrente y divertido (“Para aprender árabe decentemente hacen falta 20 años. Este periodo puede reducirse a la mitad con la ayuda de un buen diccionario de piel de nalgas”). “Brújula” es el libro que le hubiese gustado escribir al capitán Richard F. Burton. “Brújula” es la pasión oriental.

“Europa ha socavado la Antigüedad bajo los sirios, los iraquíes, los egipcios; nuestras gloriosas naciones se han aprovechado de lo universal a través de su monopolio de la ciencia y la arqueología, desposeyendo mediante este pillaje a las poblaciones colonizadas de un pasado que, de resultas, es fácilmente vivido como algo alógeno: los atolondrados demoledores islamistas manejan tanto más fácilmente la excavadora en las ciudades antiguas cuanto que alían su profunda e inculta necedad al sentimiento más o menos difuso de que ese patrimonio es una extraña emanación retroactiva del poder foráneo”.

Mathias Enard ha ganado el premio Goncourt con un libro que se lee con la boca abierta y una libreta para tomar apuntes: las referencias literarias, y geográficas, y sonoras, y culturales, son tantas y tan jugosas que merece la pena anotarlas. Son una fuente inagotable de placer y conocimiento.

“La vida es una sinfonía de Mahler, nunca da un paso atrás, nunca vuelve sobre sus pasos. En ese sentimiento del tiempo que es la definición de la melancolía, la conciencia de la finitud, no hay refugio alguno, aparte del opio y del olvido”.

Estamos ante una obra que excita la curiosidad y la imaginación del lector, y le descubre horizontes prodigiosos. Erudito en saberes orientales, Enard escribe de manera apasionada. Entre observaciones, anécdotas y digresiones sobre los protagonistas del libro aparecen sutiles reflexiones antropológicas y políticas, en un alarde de multiculturalismo y habilidad literaria. Es la confirmación de un escritor con talento y músculo, de estilo apasionado y feroz, capaz de cambiar nuestra visión de Oriente. Simplemente maravilloso.

 

Rita se queda

“Es mi escaño”. Rita Barberá.

Rita se aferra con uñas y dientes a su escaño en el Senado. “NO DIMITO”, dice con mayúsculas. Está aquí para quedarse: es el propio Partido Popular quien emite el comunicado en que la ex alcaldesa de Valencia dice que no se va, que se queda por España, que marcharse podría entenderse como una asunción de culpabilidad, que sigue aforada en el Supremo… Y lo hace en una nota delirante que es una burla a todos los ciudadanos: “seguiré trabajando con más fuerza si cabe por mi tierra, que es más que Valencia, porque es España. Esa España democrática, libre y constitucional que la mayoría deseamos”.

La pitufita Rita, carné numero 3 del PP, es la última sinrazón de este partido podrido. El enésimo grano en el culo de Mariano Rajoy. El escándalo que le faltaba a una banda criminal creada para delinquir que, gracias al sistema político-judicial-mediático, puede seguir al frente del Gobierno de este país. La corrupción les acosa, les empapa, les rodea, les acogota… pero ellos ni se sonrojan: ¡en unas terceras elecciones podrían obtener mayoría absoluta!

En cuestión de horas el presidente y el ministro De Guindos han mentido como bellacos en el caso Soria, el ex tesorero favorito de los populares se ha retirado de la acusación en el caso contra el PP por la destrucción de sus ordenadores, y la ex alcaldesa valenciana Rita Barberá se da de baja en el PP pero se aferra al Senado. ¿Y Mariano Rajoy, ese pedazo de presidente? Algo tendrá que decir el presidente de todos los españoles… Pues no. Desaparecido en combate. Bueno, si, dice que el libro de Luis de Guindos es muy bueno. Y a esto le llaman democracia.

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P.D.

Sí, el presidente no habla con la prensa. Se esconde de los medios, que es decir tanto como que rehuye a los ciudadanos. Pero hablar, habla. Cuando quiere, como quiere y donde quiere. Por ejemplo en TVE, una televisión pública a su servicio: el canal 24Horas (TVE) emitió ayer en directo, sobre las 7:30 de la tarde, la presentación del libro del ministro Luis de Guindos. Lo normal. Ahí Rajoy habló de economía y de política, en lo que pudo entenderse como una apología “de un hombre apasionado por servir a su país”. ¿El mentiroso de Guindos? El mismo. Rajoy dio el mitin habitual, “creemos en España, es un gran país”, hizo campaña electoral, y volvió a esconderse como una rata. Penoso.

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Un motivo para NO ver la televisión

Los gritos del pasado.

Autores: Léonie Bischoff y Olivier Bocquet.

Editorial: Maeva.

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Estamos ante la adaptación al cómic de una novela criminal. Un best seller de la popular escritora sueca Camilla Läckberg, segundo título de la serie “Los crímenes de Fjällbacka”, que ha sido ilustrado con habilidad por Bischoff y Bocquet. El resultado es impactante, tanto como la dureza del dibujo, la intensidad del color y el riguroso criterio a la hora de reconvertir una novela en un guión de historieta.

Este es un thriller con todos los ingredientes para ser un éxito. Una historia terrible con esqueletos, asesinatos, desapariciones y gente torcida. Los protagonistas son un puñado de personajes sospechosos acorralados en una ciudad cerrada. El desarrollo de la narración incluye giros imprevistos y detalles morbosos. Y el final, sorprendente, está a la altura del resto de la obra. Todos los ingredientes de una buena novela negra, todos los ingredientes de una excelente adaptación gráfica.

No he leído a Camilla Läckberg. Ignoro si su novela es superior al cómic. Pero estoy seguro de una cosa: lejos de dejarla en mal lugar, invita a leerla.

Pincha para leer las primeras páginas.