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Festival del humor

Ana Samboal, presentadora de la televisión autonómica madrileña, asegura en una entrevista publicada por El Mundo que “es mentira que en Telemadrid haya manipulación”.

Tras este detalle humorístico, capaz de introducirnos en el post con una carcajada, nos metemos en faena… ¿Qué le parece si hablamos de la violencia en el deporte, analizando esas imágenes estremecedoras de las palizas en un campo de fútbol brasileño? No, demasiado brutales. ¿Comentamos ese nuevo proyecto del Gobierno según el cual los vigilantes privados podrán patrullar y detenernos por las calles? No, demasiado absurdo. ¿Analizamos el indulto que ha solicitado Jaume Matas por razones “humanitarias”? De ninguna manera, demasiado obsceno. ¿Recordamos cómo celebró Miguel Blesa por mail el éxito de las preferentes? Imposible, es aún más obsceno.

Hablemos de Mariano Rajoy Brey, un presidente del Gobierno capaz de dejar cada día un titular para la historia. El de ayer, desde Twitter: “De regreso a casa tras un emotivo funeral. Gran homenaje merecido”. Simplemente brillante. El hombre que justifica la presencia de concertinas en las fronteras con África resulta que admira el espíritu libre de Mandela. El presidente que ignora a las víctimas del franquismo, esas de las que solo se acuerdan sus familiares cuando hay subvenciones, destaca la capacidad de Madiba para la reconciliación.

Como puede usted comprobar hemos regresado al humor descarnado con que arrancamos el post. Así las cosas, le propongo terminar no ya con una sonrisa, sino con una descomunal risotada. Una de esas explosiones de hilaridad y jolgorio que solo un tipo como Rajoy, un cascabel, es capaz de provocar. El penúltimo gran titular de La Razón, ese diario que el presidente del Gobierno dirige personalmente desde su despacho en Moncloa, es fantástico: “Rajoy confiesa que, muy a su pesar, su hijo pequeño es colchonero”. Lea, lea usted, y quizá así comprenda porque estamos donde estamos y como estamos.

Faemino y Cansado, Tip y Coll, Mongolia y El Jueves… Todos unos pelagatos. Jamás podrán superar el humor que genera esa pareja informativa formada por La Razón y Rajoy. Y si algún día se pregunta cómo pueden sobrevivir estos panfletos, recuerde la publicidad del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad que se puede ver en la parte superior de la relevante información que nos ocupa…

 

P.D.

Músicos callejeros pasando la prueba de la Botella.

http://www.youtube.com/watch?v=wwd-iRskkv4

 

Un motivo para NO ver la televisión

Coral Glynn.

Autor: Peter Cameron.

Editorial: Libros del Asteroide.

Coral Glynn es una enfermera que cuida ancianos en fase terminal. Clement es un militar que arrastra graves heridas sufridas durante la Segunda Guerra Mundial. Son dos seres llenos de cicatrices condenados a conocerse, a necesitarse, a sufrir juntos, a vivir una historia de amor imperfecta, repleta de charcos, incongruencias y malentendidos.

El mundo rural de la Inglaterra de mediados del siglo XX. Una bucólica casa en el campo. Coral se encarga de los cuidados de la madre de Clement. Poco a poco los protagonistas de este libro, solitarios supervivientes en un mundo indiferente, encuentran consuelo en una relación tan necesaria como difícil: necesitan enamorarse sobre todas las cosas. Un robo, una pérdida y un asesinato terminan por enredar la espesa telaraña en la que se pierden sus sentimientos y pasiones.

Peter Cameron, norteamericano de New Jersey, es uno de esos escritores que confía en el lector, puesto que prefiere sugerir a contar. “Coral Glynn” es un magnífico boceto de una hermosa aventura sentimental, a veces profundamente triste y otras enormemente esperanzadora. Una pequeña delicia.

Españolidad

La Audiencia Nacional ha negado la nacionalidad española a un ecuatoriano que padece un 67% de discapacidad psíquica. Entre los motivos que esgrime el tribunal me gustaría destacar uno: que el demandante, que reside legalmente en España junto a su madre, su abuela y su tía desde el mes de enero de 2006, “desconoce” quién es Mariano Rajoy.

¿Ser español sin conocer a Rajoy? Me temo que es absolutamente imposible. Pese a los esfuerzos del presidente por esconderse, por permanecer al margen de la realidad (la crisis que asola el país y la corrupción que corroe su partido), Rajoy se ha convertido en la imagen de España: un tipo sonriente, lenguaraz, interesado por la meteorología (“Llueve mucho”), aficionado al fútbol y a los toros, que fuma puros, que de alguna manera justifica los delitos económicos… y que en el programa electoral que hace dos años le llevó a Moncloa incluyó imponer un examen de españolidad.

El ciudadano ecuatoriano que quiere ser español no lo merece. Desconociendo la figura de Mariano Rajoy demuestra, según la Audiencia Nacional, “un insuficiente grado de integración y escasos vínculos” con España, detalle “elemental del país del que pretende ser nacional y su sociedad”. Así que no le dejan ser español por su bien: para sobrevivir en esta jungla ibérica tienes que ser plenamente consciente de que te gobernará un partido putrefacto, y que tendrás un presidente con alma de escapista. ¿Ignoras estos pequeños detalles? Entonces la españolidad te viene grande, amigo.

España es un país lleno de sorpresas. Que sea un tribunal quien reparta carnets de españolidad, y no los puestos que rifan muñecas chochonas en las ferias de los pueblos, es una de ellas. Pero aún lo es más que todavía alguien quiera ser español. Sí, español de esta España nuestra. La España de Bárcenas y Cospedal, de Rajoy y Fabra, de Solbes y Zapatero, de UGT y CCOO, de la Casa Real y Urdangarín, de Rouco Varela y el anuncio de la lotería, de Botín y los desahucios, de la justicia lenta, gubernamental, injusta.

Dos patriotas: españolidad en estado puro.


Un motivo para NO ver la televisión

Un médico novato.

Autor: Sento.

Editorial: Ediciones Sins Entido.

El jurado de la VI edición del Premio Internacional Fnac/Sins entido de Novela Gráfica ha dicho que el cómic que hoy nos ocupa “abordar una etapa de la historia de España desde la solidez de una impecable narrativa clásica empapada de modernidad en su trazo”. No está mal. Pero yo iría un poco más lejos: “Un médico novato” cuenta la misma historia que nos han contado una y mil veces, el terror fascista durante la Guerra Civil española, pero la cuenta de maravilla. Desde la sencillez de un guión emocionante, con la belleza de un dibujo clásico.

Pablo Uriel es un joven médico que comienza a trabajar como sustituto en un pueblo riojano. Nada más llegar a su puesto se produce el golpe militar, el pueblo es ocupado por los fascistas y de inmediato comienzan las purgas. Desolado, Pablo contempla cómo muchos de sus vecinos, y de sus amigos, son encarcelados. Por fin es nuestro médico el que da con sus huesos en prisión. Se van sucediendo los fusilamientos, el miedo y el dolor por la injusticia, la añoranza de la familia…

“Un médico novato”, es un cómic basado en una historia real, construido con las cartas, fotografías y documentos que la familia Uriel ha guardado durante todo este tiempo. Los dibujos de Sento (Vicent Llobell Bisbal), clásicos, personales, inconfundibles, encajan a la perfección con el carácter de esta narración. Un libro intenso que ofrece una nueva y acertada visión sobre la guerra y la amistad, lo peor y lo mejor que le puede suceder a una persona.

 

Intervención

Desgraciadamente, en el periodismo español no hay más que genios. Es una reflexión que Julio Camba aplicaba a los escritores, pero que yo me tomo la libertad de utilizar con los periodistas. Ponderados, sanos, inteligentes y bien nutridos, decía el gallego. Yo añadiría a todas esas virtudes un resplandeciente pico de oro, resultado de un cerebro ágil, un verbo fácil y unos conocimientos inconmensurables. Entre estas auténticas monstruosidades periodísticas destaca un nombre. Juan Luis Cebrián. El periodista que auguró la muerte del papel, que dijo que los periódicos son un producto del pasado, que los diarios ya no son el eje de la formación de la opinión pública o del debate político.

En el Foro de la Nueva Comunicación celebrado ayer, Cebrián elogió a Mariano Rajoy “por no intervenir en los medios de comunicación, como en su día hicieron Aznar y Zapatero”. Y puso como ejemplo de presidente del Gobierno no intervencionista a Felipe González, el hombre que dirigía España cuando Sogecable obtuvo la licencia de Canal + (8 de junio de 1990).

¡No sabe nada este Cebrián! Y no lo digo por los famosos 13 millones de euros de sueldo, que él niega haber recibido, y que multiplicaría por diez la media del sector. Lo digo porque parece evidente que el Consejero Delegado no ve los informativos de TVE, los famosos Telediarios. O que no presta atención a las opiniones de Francisco Marhuenda o Pérez Henares en “Al rojo vivo”, el debate de La Sexta. O que no escucha la Cope, ve Intereconomía o lee ABC.

El Gobierno interviene todo lo que puede en la información que recibe el ciudadano. Y si no interviene más, es porque no puede. Y por esto el Consejo de Informativos de TVE ha hecho público un informe en el que pide la dimisión de José Gilgado, director de Contenidos de esta área, debido a su “maniobra de intoxicación y manipulación” en la información sobre la declaración de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en el caso “Bárcenas”. Y por eso mismo el Psoe denunciará en la Unión Europea la “gubernamentalización” de los órganos de control de la televisión pública, es decir, “la falta de pluralismo”.

¿Por qué dice Cebrián que Mariano Rajoy no interviene en los medios de comunicación? Porque con un solo empujoncito del Gobierno, el soplido del lobo a la casa de paja del cerdito ceporro, Prisa acabaría en el barranco.

 

P.D.

En “El Intermedio” (La Sexta), el periodista José María Calleja presentó su libro “La violencia como noticia” (La Catarata). Una obra que me viene al pelo para comentar la edición del Telediario (TVE) de mediodía de ayer mismo, 23 de septiembre de 2013. Tras la última hora sobre el atentado en el centro comercial de Nairobi, en el que ya se han contabilizado 62 muertos, dieron paso al siguiente bloque informativo…

25:12. Doble atentado suicida en Afganistán con 81 muertos.

24: 44. 25 muertos y 25.000 desalojados por un tifón en China.

26: 09. Aparece el cadáver de una niña de 12 años en una pista forestal cerca de Santiago de Compostela.

27:03. Se continúan buscando los restos de Marta del Castillo en la finca sevillana de La Majaloba.

27:28. Han comenzado a declarar en el juzgado los imputados por el asesinato de una pareja holandesa  encontrados descuartizados y enterrados en una finca murciana.

29:20. En Madrid la policía ha detenido a un joven de 19 años acusado de encerrar y violar durante cuatro días a una mujer en un trastero.

Continuaron recordando la celebración del Día Internacional contra la trata de personas y la explotación sexual. Pero yo ya tenía mi dosis de “violencia como noticia”.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Empresas y tribulaciones de Maqroll el gaviero.

Autor: Álvaro Mutis.

Editorial: Siruela.

La muerte de Álvaro Mutis me obliga a recordar cómo, cuándo, dónde y gracias a quien descubrí al escritor colombiano, y a esa obra maestra de la literatura de aventuras que es “Empresas y tribulaciones de Maqroll el gaviero”. Fue hace muchos años, más de los que me gustaría. Estaba trabajando para El País en Chamonix, escribiendo un reportaje sobre la muerte de unos montañeros españoles en el Mont Blanc. Y me acompañaba José Manuel Navia, uno de los mejores fotógrafos con los que he tenido el placer de viajar.

No recuerdo las circunstancias, quizá me quedé sin lectura. Navia me hablo de Mutis, y me prestó una de las historias de Maqroll. Una historia fabulosa sobre un burdel en Panamá, que en realidad era una historia de amor, de lealtad, de libertad y de barcos. “Ilona llega con la lluvia”.

Navia me abrió las puertas del mundo de Mutis. Solo por eso tengo una deuda con él, como la tengo con el librero de Fuentetaja que me descubrió a Coetzee o al amigo que me presentó a Phillip Roth. Con Mutis he pasado ratos magníficos, navegando por los mares infinitos de medio mundo, disfrutando de viejos barcos y de tripulaciones errantes, saboreando rones añejos y paseando por puertos crepusculares. El regalo de la gran literatura.

“Empresas y tribulaciones de Maqroll el gaviero”, en su edición única, limitada, completa y mastodóntica de Siruela, es uno de mis libros de cabecera. Cuando me siento perezoso o triste, cuando alguna novela me aburre, cuando necesito volver a creer en las buenas historias, abro ese ladrillo de casi 800 páginas y me reencuentro con la vida. Porque las aventuras de Maqroll son una exaltación de la vida como travesía: “No hay lección, no hay mensaje”, reconocía Mutis en una entrevista. “Los personajes traen la vida que han vivido consigo. Traen lo que son”. Un testimonio del mundo, del destino, de la vida y de la muerte.

Y ya que hablamos de buenos consejos literarios… Gabriel García Márquez, el gran amigo de Mutis, escribe sobre el hombre que le facilitó el primer ejemplar de “Pedro Páramo”.

¿Periodismo?

“El periodismo es libre o es una farsa”. Rodolfo Walsh