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Felipismo 3.0

Muchos de los que un día votamos al PSOE, y en las últimas elecciones preferimos hacerlo a un partido de izquierdas, hemos leído con la boca abierta la extensa entrevista/editorial a Felipe González en el diario El País. Portada a cuatro columnas y cuatro páginas interiores. El director de paja de un periódico desnortado charla con un político senil que se cree un ser superior, en un delirante ejercicio de política continuista que se puede resumir en una frase: “Podemos son puro leninismo 3.0”.

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(Felipe González, Alfonso Guerra y Miguel Boyer en Leningrado en diciembre de 1977)

No recuerdo la última vez que El País le dedicaba cuatro página a un tema. Mucho espacio. El mismo día apenas necesitó media página para informar sobre la corrupción en Valencia. “Acepto esta entrevista porque estoy cansado de que interpreten lo que suponen que pienso o debería pensar”, asegura un González que se sabe faro intelectual y político de los españoles. “Tal vez se acuerden de mí porque siempre puse por delante los intereses de España, y eso se echa de menos ahora”, afirma el tipo que un día tuvo que decidir si volaba a la cúpula de ETA. “Dije no. Y no se si hice lo correcto”.

“No creo que exista una mayoría progresista… Para las reformas que España necesita hay que contar con el PP”, sentencia González, seguramente más como ex consejero de Gas Natural que como ex secretario general del PSOE. Y es que cuesta imaginar al joven progresista que levantaba el puño a comienzos de los ochenta contemplando al homínido que se desparrama en la cubierta de un yate mientras le acarician el pecho y se fuma un habano de cien pavos. Decadencia 3.0.

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González cree en un PP sin Mariano Rajoy. Cebrián sonríe satisfecho mientras calienta con su aliento el cogote de Antonio Caño, director en funciones. Los dos primeros, Caño es solo un empleado, han sentenciado a Pedro Sánchez. Los dos sueñan con Soraya Sáenz de Santamaría, su proyecto progresista para España. Los tres han conseguido con su portada que la del ABC del día anterior, “González aboga por un gobierno PP-Ciudadanos con abstención del PSOE”, se considere periodismo de investigación. El nuevo paradigma informativo por el que apuesta Cebrián. El nuevo paradigma moral que propone González.

P.D.

Cuando escribo este post acaba de hacer declaraciones José Luis Corcuera:  “Sería un terrible error que el PSOE pactara con Podemos”. Ya solo nos falta conocer la opinión de Alfonso GuerraJoaquín LeguinaJosé Barrionuevo, Rafael VeraLuis Roldán…

Un motivo para NO ver la televisión

Baco

Autor: Eddie Campbell.

Editorial: Astiberri.

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Editorial Astiberri celebra su 15 aniversario, década y media dedicada al cómic de calidad (¡Felicidades!), con la edición del volumen cuatro de “Baco”, la obra maestra del británico Eddie Campbell, uno de los grandes de la novela gráfica. Socio de Alan Moore en clásicos como “From Hell”, Campbell escribió el famoso “Manifiesto” del género: “El objetivo del novelista gráfico es tomar la forma del tebeo, que se ha convertido en algo embarazoso, y elevarla a un nivel más ambicioso y significativo”.

En 1986 Campbell publicó las primeras páginas de “Bacchus”, serie que comenzó a editarse en España quince años después. Leyenda de la mitología griega, hijo de Zeus, dios del vino y señor de las bacanales, Baco permanece acodado en la barra de un bar. O al menos así nos lo muestra Campbell: ansioso por cera los ojos, a punto de perder el conocimiento, de caer borracho en el suelo del bar.

El cuarto volumen que ahora se publica de “Baco”, penúltimo de la colección, insiste en el tono irónico, negro y descarnado de los personajes. Y por supuesto en la acidez y la crudeza de las historias, pequeñas crónicas filosóficas en las que los dioses griegos se mezclan con los cuentos árabes. Como en Las mil y una noches, los clientes del bar deben contar sus aventuras a un Baco adormecido y decrépito para que permanezca despierto, única manera de que el bar se mantenga abierto. Los clientes escuchan y piden otra copa. Y las narraciones se suceden, en un blanco y negro austero que encaja a la perfección con el suspense y la dureza de personajes al límite.

“Hemos entrado en una nueva fase de la existencia, caracterizada por el pensamiento”, dice un esqueleto elegantemente vestido mientras se rasca la calavera con su pipa. “Eso no significa que estemos incorruptos… Somos lo que la realidad ha deshecho de nosotros”.

“Baco” es una orgía macabra en las que los invitados beben y viven, escuchan a los muertos y a los animales, duermen la mona y lanzan miradas que matan, juegan a filosofar y superan comas etílicos, ven pasar el tiempo desde la barra de un bar que es una biblioteca universal de la infamia. Adictivo en su crudeza etílica, este cómic resume toda la grandeza de las historietas para adultos. Deslumbrante y abrumador.

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Prométeme una televisión

PRISA se ha ido deshaciendo de sus proyectos televisivos: ha vendido la mayoría de Digital + a Telefónica, y Cuatro a Mediaset. Necesitan dinero para cubrir sus pufos, para pagar  nóminas. Pero si quiere seguir siendo un gran grupo mediático necesita obligatoriamente una televisión, por aquello de no perder influencia, de no ceder poder. La tele te da ese algo que no se paga con dinero. ¿Cómo solucionar el problema? se preguntó un buen día Juan Luis Cebrián, cerebro del imperio PRISA…

Muy fácil, se respondió Cebrián a sí mismo. Descolgó el teléfono y llamó a su amiga la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría. “Hola Soraya, maja, soy Juan Luis, que quería saber cómo está el tema de las seis licencias de nuevas cadenas de televisión que sacais a concurso… Nos vendría muy bien una… ¿Trataros mejor en nuestros medios de cara a las elecciones? Eso está hecho, berberecho”.

¿Así funcionan las cosas? Se preguntará el lector sin mundo, ese que no ha salido del pueblo. Pues más o menos… Ya se que se trata de una llamada ficticia, una recreación periodística digna de la mejor portada de ABC, pero al tratarse de un blog abierto en agosto la licencia literaria está permitida. Todo el sector audiovisual da por sentado que PRISA tendrá su nuevo canal de televisión. Todo el sector periodístico da por hecho que los medios de PRISA han levantado el pie del acelerador y han rebajado su agresividad con el Gobierno. Es más, según algunos medios de comunicación “Cebrián presume de que Santamaría le adjudicará una televisión”: “Según fuentes cercanas al consejero delegado del Grupo Prisa, Cebrián comenta a sus círculos más cercanos que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, le ha prometido una televisión”.

¿Corrupción? ¿Mafia? No, no, por favor, eso es lo de Bárcenas y Granados. Esto no tiene nada que ver, esto es solo política y negocios.

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El mejor oficio del mundo

El diario El País ha dedicado a lo largo de los últimos días decenas de páginas a la muerte de García Márquez, tantas que podría perecer que el escritor colombiano les pertenecía, que formaba parte de su plantilla o incluso que publicaba en Alfaguara. Un despliegue brutal, aún mayor que el realizado tras el fallecimiento de Adolfo Suárez, en el que hubo espacio para que pudieran escribir desde grandes talentos hasta ilustres pelagatos. Así las cosas, es normal que muchas anécdotas, ideas y reflexiones se hayan repetido en versiones más o menos diferentes. De entre todas ellas destacaría el habitual “García Márquez era muy amigo mio”, clásico vanidoso del lenguaje necrológico, así como aquellos comentarios que resaltaban que Gabo fue, sobre todas las cosas, periodista.

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“El periodismo es el mejor oficio del mundo”, llegó a decir el autor de “Cien años de soledad”. Y así lo recordaba, todo ufano, un Juan Luis Cebrián que trabajó los dos palos. El éramos uña y carne: “Conversamos durante horas… Nos bañamos juntos en aguas cristalinas de Menorca y participé con él en decenas de actos universitarios… Me dejó compartir caminatas, conversaciones, lecturas… Para mí significa, antes que nada, la ausencia de un amigo entrañable, insustituible”. Y el sobre todo periodista: “un maestro del periodismo que lo defendió como género literario”.

¿Hubiera tenido hueco el García Márquez “maestro del periodismo” en la redacción del periódico de Cebrián? No estoy seguro. Recordemos que cuando el empresario presentó a los sindicatos el ERE en El País analizó de esta manera el problema: “El tema más preocupante es que la edad media de la plantilla es de 53 años, lo cual afecta a los perfiles profesionales y al modelo de periódico que queremos hacer”.

Con cincuenta años García Marquez escribía en la revista “Alternativa”, un proyecto periodístico de oposición que lideró durante mucho tiempo. Para el número uno de la misma escribió un texto sobre el bombardeo al Palacio de la Moneda durante el Golpe de Estado en Chile de 1973. Posteriormente escribió reportajes desde Angola, Chile, la ex Unión Soviética… Con 53 años publicó “Crónica de una muerte anunciada”.

Con esa edad García Márquez estaba en la cumbre de su carrera, como escritor y como periodista. Para Cebrián hubiese sido viejo. “Un tema preocupante”, esos 53 años, que hubiese afectado “a los perfiles profesionales y al modelo de periódico que queremos hacer”. Para colmo de males, el colombiano nunca tuvo el perfil digital que Cebrián exige a sus periodistas, incluyendo cuenta activa en Twitter.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Peste & Cólera
Autor: Patrick Deville.
Editorial: Anagrama.

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Mi libro favorito de los últimos meses. Comencé a leerlo la mañana del día en que me operaban, y a la hora de entrar en quirófano estaba completamente enganchado. Cuando terminó la operación, aún bajo los efectos de la anestesia, pedí que me dejaran tenerlo esa noche en la UCI. No leí una sola línea, evidentemente, pero un par de veces levanté la cabeza y vi que estaba ahí.

Regalo de mi amigo Pepe, “Peste & Cólera” es una pequeña obra maestra del género biográfico. Narra la vida y milagros de Alexandre Yersin, científico suizo que se sumerge en la escuela de Louis Pasteur para investigar la tuberculosis y la difteria. Culo inquieto, espíritu aventurero, “Yersin es el primer hombre que observa el bacilo de la peste, como Pasteur había sido el primero en observar los de la pebrina del gusano de seda, el carbunco de las ovejas, el cólera de las aves o la rabia de los perros”.

El bacilo de la peste lleva su nombre: Yersinia pestis.

“No es esta una vida de no moverse”, escribe Deville al comienzo de un capítulo. Yersin es un gran viajero, incapaz de permanecer atado al laboratorio parisino. Admira a Livingston y decide recorrer el planeta. Como médico viaja por China y Madagascar. Bombay, Hong Kong, Cantón… Hasta que con veintinueve años, primavera del 40, fondea en Nha Trang, “el ancla de su arca”, a 28 horas de Saigón. Su cuartel general. El lugar donde lleva una vida aislada de investigación, lecturas, experimentos, pruebas, reflexiones… El paraiso donde su talento se despliega en mil aventuras.

Imprescindible.

Intervención

Desgraciadamente, en el periodismo español no hay más que genios. Es una reflexión que Julio Camba aplicaba a los escritores, pero que yo me tomo la libertad de utilizar con los periodistas. Ponderados, sanos, inteligentes y bien nutridos, decía el gallego. Yo añadiría a todas esas virtudes un resplandeciente pico de oro, resultado de un cerebro ágil, un verbo fácil y unos conocimientos inconmensurables. Entre estas auténticas monstruosidades periodísticas destaca un nombre. Juan Luis Cebrián. El periodista que auguró la muerte del papel, que dijo que los periódicos son un producto del pasado, que los diarios ya no son el eje de la formación de la opinión pública o del debate político.

En el Foro de la Nueva Comunicación celebrado ayer, Cebrián elogió a Mariano Rajoy “por no intervenir en los medios de comunicación, como en su día hicieron Aznar y Zapatero”. Y puso como ejemplo de presidente del Gobierno no intervencionista a Felipe González, el hombre que dirigía España cuando Sogecable obtuvo la licencia de Canal + (8 de junio de 1990).

¡No sabe nada este Cebrián! Y no lo digo por los famosos 13 millones de euros de sueldo, que él niega haber recibido, y que multiplicaría por diez la media del sector. Lo digo porque parece evidente que el Consejero Delegado no ve los informativos de TVE, los famosos Telediarios. O que no presta atención a las opiniones de Francisco Marhuenda o Pérez Henares en “Al rojo vivo”, el debate de La Sexta. O que no escucha la Cope, ve Intereconomía o lee ABC.

El Gobierno interviene todo lo que puede en la información que recibe el ciudadano. Y si no interviene más, es porque no puede. Y por esto el Consejo de Informativos de TVE ha hecho público un informe en el que pide la dimisión de José Gilgado, director de Contenidos de esta área, debido a su “maniobra de intoxicación y manipulación” en la información sobre la declaración de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en el caso “Bárcenas”. Y por eso mismo el Psoe denunciará en la Unión Europea la “gubernamentalización” de los órganos de control de la televisión pública, es decir, “la falta de pluralismo”.

¿Por qué dice Cebrián que Mariano Rajoy no interviene en los medios de comunicación? Porque con un solo empujoncito del Gobierno, el soplido del lobo a la casa de paja del cerdito ceporro, Prisa acabaría en el barranco.

 

P.D.

En “El Intermedio” (La Sexta), el periodista José María Calleja presentó su libro “La violencia como noticia” (La Catarata). Una obra que me viene al pelo para comentar la edición del Telediario (TVE) de mediodía de ayer mismo, 23 de septiembre de 2013. Tras la última hora sobre el atentado en el centro comercial de Nairobi, en el que ya se han contabilizado 62 muertos, dieron paso al siguiente bloque informativo…

25:12. Doble atentado suicida en Afganistán con 81 muertos.

24: 44. 25 muertos y 25.000 desalojados por un tifón en China.

26: 09. Aparece el cadáver de una niña de 12 años en una pista forestal cerca de Santiago de Compostela.

27:03. Se continúan buscando los restos de Marta del Castillo en la finca sevillana de La Majaloba.

27:28. Han comenzado a declarar en el juzgado los imputados por el asesinato de una pareja holandesa  encontrados descuartizados y enterrados en una finca murciana.

29:20. En Madrid la policía ha detenido a un joven de 19 años acusado de encerrar y violar durante cuatro días a una mujer en un trastero.

Continuaron recordando la celebración del Día Internacional contra la trata de personas y la explotación sexual. Pero yo ya tenía mi dosis de “violencia como noticia”.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Empresas y tribulaciones de Maqroll el gaviero.

Autor: Álvaro Mutis.

Editorial: Siruela.

La muerte de Álvaro Mutis me obliga a recordar cómo, cuándo, dónde y gracias a quien descubrí al escritor colombiano, y a esa obra maestra de la literatura de aventuras que es “Empresas y tribulaciones de Maqroll el gaviero”. Fue hace muchos años, más de los que me gustaría. Estaba trabajando para El País en Chamonix, escribiendo un reportaje sobre la muerte de unos montañeros españoles en el Mont Blanc. Y me acompañaba José Manuel Navia, uno de los mejores fotógrafos con los que he tenido el placer de viajar.

No recuerdo las circunstancias, quizá me quedé sin lectura. Navia me hablo de Mutis, y me prestó una de las historias de Maqroll. Una historia fabulosa sobre un burdel en Panamá, que en realidad era una historia de amor, de lealtad, de libertad y de barcos. “Ilona llega con la lluvia”.

Navia me abrió las puertas del mundo de Mutis. Solo por eso tengo una deuda con él, como la tengo con el librero de Fuentetaja que me descubrió a Coetzee o al amigo que me presentó a Phillip Roth. Con Mutis he pasado ratos magníficos, navegando por los mares infinitos de medio mundo, disfrutando de viejos barcos y de tripulaciones errantes, saboreando rones añejos y paseando por puertos crepusculares. El regalo de la gran literatura.

“Empresas y tribulaciones de Maqroll el gaviero”, en su edición única, limitada, completa y mastodóntica de Siruela, es uno de mis libros de cabecera. Cuando me siento perezoso o triste, cuando alguna novela me aburre, cuando necesito volver a creer en las buenas historias, abro ese ladrillo de casi 800 páginas y me reencuentro con la vida. Porque las aventuras de Maqroll son una exaltación de la vida como travesía: “No hay lección, no hay mensaje”, reconocía Mutis en una entrevista. “Los personajes traen la vida que han vivido consigo. Traen lo que son”. Un testimonio del mundo, del destino, de la vida y de la muerte.

Y ya que hablamos de buenos consejos literarios… Gabriel García Márquez, el gran amigo de Mutis, escribe sobre el hombre que le facilitó el primer ejemplar de “Pedro Páramo”.