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El regreso de Norberto

Muchos lectores critican este blog por insistir una y otra vez, de manera al parecer tan obsesiva como enfermiza, en los aspectos negativos de nuestra televisión. Algunos incluso presuponen una amargura intrínseca en el autor, producto quizá de una tara física, un trauma sexual infantil o alguna inconfesable ambición profesional incumplida. O de las tres cosas. Puede que tengan razón, y que los años hayan convertido a su seguro servidor en un ser retorcido al servicio del desprestigio televisivo. Un tipo tan desconsiderado y ruin como para, por poner un ejemplo, no alabar la carrera de José Luis Uribarri el día de su muerte. Un crítico tan avinagrado como detestable, tan siniestro como huraño, tan rastrero como enfurruñado. Un tipo, en resumen, tan despreciable que no desentonaría en esa plantilla ideal de pérfidos desconsiderados creada por Dickens: Daniel Quilp, Uriah Heep, Mr Murdstone, Fagin… y Pérez de Albéniz.

¡Maldición! No quiero tener esa imagen, tan malhumorada y triste, escribiendo siempre de la escoria de la pantalla, de detritus humanos deformados por el botox y la ignorancia, de telebasura, Telecinco y compañía. ¡Quiero ser un hombre feliz! ¡Un cascabel, una burbuja de cava, el cohete de una fiesta patronal! Estoy cansado de que me acusen de criticar la televisión como si no me gustase la televisión. ¡No es cierto, adoro la televisión! Y hoy voy a demostrarle, querido lector, que puedo resultar tan vitalista, alegre y positivo como el que más…

Bertín Osborne regresa a TVE, la televisión pública española. ¿Qué me dice ahora? ¿No le parezco un tío salado, un cachondo y un guasón? Seguiré en esta línea… Bertín Osborne es el artista polifacético y aristócrata que necesita, en este momento tan delicado, la televisión pública de un país como España. Escorado a la derecha, con su pecho palomo, su chorro de voz, su melena engominada, su grandiosa capacidad interpretativa, su impecable producción discográfica y, sobre todo, su currículo televisivo, absolutamente intachable, Bertín aporta modernidad. El cantante madrileño es a la televisión lo que fue Almodovar al cine: un soplo de aire fresco.

Dos Tp de oro avalan la carrera de este genio multidisciplinar, un bigardo de 57 años con nombre de niño de seis. Comenzó presentando “Contacto con tacto” (Telecinco), asentó su carrera con “Ven a triunfar” (7 Región de Murcia), y rozó el cielo con “BertiNiños”, espacio que compartió parrilla con “El gato al agua” o “Más se perdió en Cuba”. Y es que Osborne llega a TVE, la televisión pública que pagamos todos, después de pasar unos años de ensueño en Intereconomía, cadena que encaja a la perfección con su ideología.

“La justicia es un cachondeo”, dijo Pedro Pacheco, alcalde de Jerez de la Frontera, cuando la Audiencia de Sevilla suspendió su orden de demolición contra el chalé de Osborne, levantado en una zona rústica, no urbanizable, del término municipal de Jerez, en el que ya se habían derribado otras 30 viviendas igualmente ilegales, pertenecientes a familias de clase media o baja. Eran otros tiempos…

Bertín no es el único que llega a la televisión pública desde Intereconomía. Su nuevo programa, que define lo que la nueva dirección de la tele pública está diseñando para los ciudadanos, se llama “Un mundo mejor”. Y pese a que TVE no tiene publicidad será patrocinado por Telefonica, y producido por Viento y Agua, la misma empresa que se encargaba de los trabajos del cantante en Intereconomía.

“Un mundo mejor”. ¡Ah, cuánta razón tienen el nuevo gobierno, la nueva dirección de TVE, sus ya socios de Intereconomía y el gran Norberto Osborne, ejemplo vivo de que la televisión puede ser maravillosa! Gracias a todos por ayudar a este habitualmente cariacontecido y pérfido bloguero a encontrar la luz de la felicidad…

La sexta columna

La llegada del Partido Popular al poder ha traído aire fresco a La Sexta. Liberados de compromisos con el anterior Gobierno, los de Emilio Aragón han podido desempolvar su izquierdismo de salón y poner en antena algunos programas “comprometidos”. El último de ellos es “La sexta columna”, un espacio de reportajes de actualidad. Televisión de denuncia social. Como se lo cuento. Caña a la crisis, al despilfarro y a la corrupción del PP. Ese programa que viene muy bien ahora, pero que echábamos de menos cuando el PSOE despreciaba la Memoria Histórica, mentía sobre las nucleares o se achantaba ante la Iglesia.

En televisión no es extraño que se pongan en marcha programas “comprometidos” cuando es el enemigo quien gobierna. Ahí tienen a Intereconomía, tan chulitos con Zapatero en Moncloa, repartiendo a diestro y siniestro, y tan alicaídos ahora con los suyos en el poder. Se han quedado sin temas, sin chispa, sin alegría de vivir, sin víctimas a quien despellejar. Porque ni se plantean criticar la gestión de Rajoy y los suyos…

El periodismo de partido es ventajista por naturaleza. La Sexta está haciendo ahora los programas que no tenía sentido hacer con Zapatero. “Salvados” es una brillante excepción, y destaca entre todos ellos por méritos propios. En primer lugar, por alejarse de los informativos de la cadena, un auténtico despropósito construido sobre imágenes de Youtube, accidentes de tráfico y curiosidades sensacionalistas. En segundo, por saber elegir los personajes a entrevistar y por detenerse a escucharles. Y en tercero, por estar presentado por Jordi Évole, un individuo con el suficiente talento como para no creerse dueño de la verdad absoluta. Un programa imprescindible en un mundo sembrado de impostores, manipuladores y charlatanes.

 

Un motivo para NO ver la televisión

John Fullbright

CD: From the Ground Up

John Fullbright tiene 24 años y este es su primer disco de estudio, tras editar una grabación en directo llamada “Live At The Blue Door”. Nacido en Okemah (Oklahoma), el pueblo de Woody Guthrie, Fullbright es un cantautor de largo recorrido. Toca guitarra y piano, y escribe canciones de corte clásico que se mueven entre diferentes géneros hermanos: country, blues, folk…

Dudosa reputación

La COPE de los obispos tiene que pagar al Barça de Guardiola 200.000 euros. Un pellizco de nada: La Iglesia española recibirá este año 248,3 millones de euros a través del IRPF. En cualquier caso, y tal y como está la crisis, 200.000 euros es una cantidad importante para fundírsela en entradas de tribuna o camisetas de Messi (que no lucen nada debajo de la sotana). ¿Por qué paga la COPE al Barça? Por acusarles de drogotas: hace poco menos de un año, en el programa de radio “El Partido de las 12” informaron, citando una fuente sin identificar del Real Madrid, de las sospechas de que el Barcelona trabajaba con médicos de “dudosa reputación” y que estaban dispuestos a pedir a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) que se practicaran controles antidopaje “serios” en la Liga BBVA.

El Juzgado de 1ª Instancia número 34 de Barcelona atendió la demanda contra la Cadena Cope por “intromisión ilegítima en el derecho al honor”. La emisora de radio reconoció que “la citada información ha resultado ser no veraz y proveniente de una fuente no contrastada”, y propuso un “resarcimiento”.

Esta es una de esas sentencias que da gusto escuchar: pones en entredicho la reputación de alguien sin pruebas, descubren tu mentira, te hacen rectificar, agachar las orejas y pagar. Finalmente, la que queda en entredicho es tu reputación. Cazador cazado.

Debería ser más habitual este tipo de escarmientos, para que no fuesen tan habituales ese tipo de calumnias. Un buen ejemplo son los sindicatos, difamados desde hace algún tiempo por todos los medios de derechas. Hace unos meses se crucificó a Toxo, secretario general de CCOO, por disfrutar de un crucero junto a su  mujer: “Toxo preparó la huelga general en un lujoso crucero por el Báltico”, titulaba un fancine ultra.

Por lo visto los sindicalistas no pueden ir de crucero, aunque sea uno sencillito y se lo hayan pagado con su dinero. Los sindicalistas no tienen derecho, al parecer, ni a tomarse una cerveza. Hace unos días La Razón publicó una de esas portadas para la historia…del periodismo-basura: “El mensaje sindical: ¡Ahora a tomar cervezas!”, decía el titular, que acompañaba una fotografía con el siguiente pie: “Liberados siguieron al pie de la letra las indicaciones sindicales en la Puerta del Sol”.

Peor si cabe son las maledicencias de Intereconomía, cadena que denunció a bombo y platillo que Cándido Méndez, secretario general de UGT, calzaba un Rolex y era habitual del lujoso restaurante del Hotel Villa Magna. Thais Villas, la entrevistadora de “El Intermedio” (La Sexta), desmontó las maledicencias del canal ultra de la manera más periodística, y sencilla, posible: contrastando la información, es decir, preguntando a Méndez. Resulta que jamás ha estado en el Hotel Villa Magna y que lo que lleva en la muñeca es una imitación que le regalaron en un congreso.

Los infundios raramente reciben la medicina que merecen: el caso de la COPE y los 200.000 euros del Barça es una excepción. Ahí tienen a Salvador Sostres, profesional de la provocación y el insulto, convertido por Pedro J en una estrella de la opinión. Ayer mismo se preguntaba en El Mundo por los sindicalistas: “¿Es ético, social y compañero que vivan (los sindicalistas) tan acomodadamente gracias a lo que les recaudan a sus pobres afiliados? ¿Han renunciado a su cuantioso sueldo antes de echar a sus compañeros más humildes a la calle? ¿Cómo se debe sentir uno que nunca ha trabajado cuando de repente le dicen que se queda sin trabajo?”. Mala gente.