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Oliart & Oliart

Alberto Oliart ha presentado su dimisión como  presidente de la Corporación RTVE. Alguien podría pensar que de esta manera reconoce no haber conseguido ajustar el nuevo modelo de financiación: la televisión pública española cierra el año con un déficit de 50 millones de euros. O que, en un ejemplo de elegancia, se quita de en medio justo antes de las elecciones. De ninguna manera. Estamos en España, y aquí nadie levanta el culo del asiento hasta que no le huelen a quemado los pelos del trasero: TVE adjudicó a Telefónica Broadcast Service S.L., una empresa dirigida por Pablo Oliart, hijo de Alberto, la cobertura de medios técnicos del programa “La mañana de La 1” (TVE). Según los sindicatos, Oliart también “ha colocado a su sobrina” (Silvia Delgado, directora de Coordinación de Contenidos).

Cogérsela con papel de fumar. Eso es lo que deben hacer los cargos públicos en un país como este, corrupto hasta las entrañas. Cuando en la SGAE se está hablando de que el fraude consiste en “contratarse a sí mismo”, resulta que el máximo responsable de TVE contrataba a su hijo. Oliart & Oliart. Cuesta trabajo creer que todavía sucedan estas cosas…Con Oliart (82 años) al frente, RTVE no ha sido un prodigio de modernidad, pero sería tremendamente injusto no reconocer sus méritos al frente de la televisión pública: el chiringuito no se ha desmoronado sin publicidad y, pese a las absurdas acusaciones de la derecha, es la televisión más plural e independiente que hemos disfrutado en décadas. Y esto se dice muy pronto, pero tiene un mérito enorme, descomunal.

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P.D.

Publicidad inteligente…

 

Un motivo para NO ver la televisión

Joe Ely.

Cd: Satisfied At Last.

Tras tres años de ausencia regresa el gran Joe Ely, veterano cantautor de Amarillo (Texas), con un disco brillante. No tiene la fuerza de aquel “Honky Tonk Masquerade” del 78, ni los himnos del “Letter To Laredo” del 95, pero conserva todo el espíritu mestizo y el sonido polvoriento de un hombre que es leyenda en la frontera.

Ely no inventa el country rock, ni siquiera la música de raíces. Es uno de esos maravillosos perdedores que se limitan a insistir en lo único que sabe hacer: escribir buenas canciones y confiar en las guitarras para darles forma. Es un cantante y compositor absolutamente tradicional, incapaz de explorar o experimentar. No lo necesita: morirá con las botas puestas, la acústica colgando y el acordeón sonando de fondo. No quedan muchos supervivientes como él en este lado del Rio Grande…

Jubilaciones

“La humanidad trabaja por horror al trabajo, por un afán tenaz y esperanzado de librarse de él”. Wenceslao Fernández Flórez.

Creía que sobre el tema de las jubilaciones lo había visto ya todo: un servidor trabajaba en Soitu cuando José Ignacio Goirigolzarri, consejero delegado del Banco Bilbao Vizcaya (BBVA), principal accionista, se jubiló con una pensión de tres millones de euros al año. Poco después el presidente del mismo banco, Francisco González, se embolsó 79,7 millones de euros de pensión al haber cumplido los 65 años. Había tenido grandes maestros, qué duda cabe, pero aún me quedaba mucho por ver y por aprender en cuanto a retiros, pensiones y demás zarandajas viejunas.

El pasado año las jubilaciones anticipadas crecieron un 49% debido a la anterior reforma de la Seguridad Social. Ayer mismo Caja Madrid, Bancaja y sus socios llegaron a un acuerdo con los representantes de los trabajadores para reducir sus plantillas mediante prejubilaciones a partir de los 55 años. Y en estos momentos el Gobierno socialista insiste en alargar la edad de jubilación obligatoria de los 65 a los 67 años. Sinceramente, me cuesta trabajo entender lo que está pasando…

Le recomiendo leer las diez claves de Ignacio Escolar. Si ni con esas, puede que el problema sea que ha elegido un trabajo equivocado. Si usted es panadero, informático, taxidermista, fontanero, poeta, biólogo, podólogo, enterrador o, en el peor de los casos, periodista, es evidente que debería haber elegido otro curro. Y no vale pedirse consejero delegado o presidente del BBVA. Usted, y yo, deberíamos ser altos cargos institucionales. Ya sabe, ministros, senadores, diputados, secretarios de Estado… Cuentan algunos antisociales que un trabajador “normal” tiene que currar 35 años (37 si no hacemos nada por impedirlo) para cobrar la totalidad de la base reguladora de la pensión a la que tenemos derecho, mientras que a un “alto cargo” del Gobierno le basta con jurar el cargo y acumular siete años de ejercicio para obtener la pensión máxima de jubilación.

“Moriré trabajando”, asegura un Iñaki Gabilondo que, me temo, se está tomando la cosa por la tremenda. El gran periodista, de 68 años, no termina de asumir que llegó la hora de decir adiós, y eso que ha recibido dos golpes laborales muy duros en muy poco tiempo: le quitaron del informativo estrella de Cuatro, primero, y ahora cierran CNN+, su último refugio. Iñaki quizá esté fuera, pero nunca estará solo. A su lado, en la barra del bar del hogar del pensionista televisivo, se sentará el gran Larry King, quien con 77 años, y tras 25 al frente del “Larry King Show”, acaba de anunciar su retirada definitiva de las pantallas. Un duelo de titanes: cuentan que los egos no se jubilan jamás.

Aunque el rey de los jubilatas audiovisuales en activo es, sin duda, Alberto Oliart, flamante presidente de la corporación RTVE a sus 82 años…

 

Transgexuales

El presidente de RTVE, Alberto Oliart, tuvo un lapsus en su última comparecencia ante la comisión mixta de control parlamentaria y llamó “transgénicos” a los transexuales. Puede parecer un chiste de Chiquito de la Calzada, ese hombre pecadoooor que tenía un hijo transgéééé-nico, pero la verdad es que no tiene ni pizca de gracia: a mi me pasa mucho. De hecho a mi amigo Paco, que es transparente desde que tenía ocho años y se ponía la ropa de su hermana, a veces le llamo transformador. Y a veces transformista, e incluso transbordador. Es lo que tiene tener un vocabulario muy rico. Y una cierta edad.

Lo peor de TVE no es que su presidente, más o menos gagá, se equivoque y convierta sus comparecencias parlamentarias en una sopa de letras. Lo verdaderamente dramático es que este hombre, fruto del consenso entre PSOE y PP, no lo olvidemos, confunda el sentido y la razón de ser de la televisión pública. Es decir, que consienta la retirada de programas como “Crónicas” y “En portada” de La 2. Según se ha informado hace unos días, esos espacios históricos y fundamentales pasarán al canal 24 Horas.

Con la edad, una de las pocas cosas que puede mejorar es el criterio. Algo muy útil para saber qué es lo importante, la esencia de lo público, y qué es lo anecdótico, un “transgexual” o unos católicos divorciados. Y digo lo de los divorciados por José Bono, personaje de total actualidad en la prensa supuestamente seria más por su inminente separación, que por ser un socialista de derechas. Bono dice “egque”, y puede resultar gracioso o patético, depende. Pero lo importante ya nunca es lo que dice, demagogia populista, ni cómo lo dice, rebozándose en su propia vanidad, sino lo que hace. Y cómo lo hace. Lo mismo que sucede con Oliart.

el hundimiento

Dirigir una cadena de televisión es un reto de proporciones bíblicas. La responsabilidad es enorme, la presión, insoportable. Miles de personas, y sus familias, dependen de la sabiduría, de los conocimientos y de la intuición de una sola persona: el presidente. O el consejero delegado. O el que sea. Imaginen al legendario Valerio Lazarov decidiendo sobre la marcha, en un alarde de criterio e imaginación, el tamaño de los cubrepezones de las Mamachicho. O a su sucesor, Paolo Vasile, negociando con Belén Esteban los flecos de su   contrato. El de Belén. O al bueno de Alberto Oliart cerrando el Canal Cultural de TVE sólo unos meses después de haberse  inaugurado.

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La caída en desgracia de uno sólo de estos prohombres, no sólo referentes intelectuales y morales sino también líderes de opinión, supone una desgracia sin precedentes para una sociedad como la nuestra, necesitada de modelos a seguir. Por eso el cese de Melchor Miralles, hasta hace sólo unas horas director de Veo 7, es una noticia triste para todos los amantes de la telebasura . Y es que ante los pésimos resultados de audiencia de su cadena (apenas 0,7%), y como si de un equipo de fútbol (de tercera división) se tratase, la tele de Unidad Editorial cambia de entrenador. No es una decisión habitual en el panorama audiovisual español, pero en este caso está plenamente justificada: Veo 7 no sólo carece de audiencia, sino también de personalidad. Y de contenidos con un mínimo de calidad. Para su empresa ha dejado de ser una inversión de futuro para convertirse en un agujero negro.

Veo 7 carece de alma: es una fotocopia descolorida de Intereconomía, la cadena con quien Pedro J pretendía competir. Pero parece que el televidente español cubre sobradamente sus necesidades de bilis, rencor y conspiración con una sola cadena de ultraderecha. Veo 7 y su periodismo de investigación fullero, sus cámaras ocultas y sus debates manipulados, no tienen sentido en un panorama audiovisual que pretende ser moderno y, por qué no, rentable.

Añádanle a estas miserias un protagonismo excesivo de Miralles, muerto en el entierro y novio en la boda, y tendrán los motivos del cese. Un cese que demuestra que, para dirigir una cadena de televisión no sólo es necesario ser ambicioso y carecer de escrúpulos. También hace falta, aunque algunos no lo crean, saber mucho de televisión. Y por supuesto conocer el mercado, ser inteligente, conciliador, serio, agresivo, prudente, trabajador y, por supuesto,  tener algo de talento.

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Un motivo para NO ver la televisión

Stone River Boys.

Cd: Love On The Dial.

¿Recuerdan a Hacienda Brothers, la grandiosa banda del malogrado Chris Gaffney? Pues de las cenizas de aquel grupo surgen Stone River Boys. El líder es Dave González, miembro fundamental de los Hacienda (y de los Paladines), responsable máximo de un primer disco formidable: “Love On The Dial”. Los seguidores del country-soul podrán disfrutar de catorce canciones que, pese a un mayor peso de las guitarras eléctricas, respetan los cánones de diferentes géneros tradicionales fundamentales.