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El pensionista

¿Quien dijo que Zapatero pensaba recortar las pensiones a los jubilados? El Presidente está con los mayores, qué duda cabe, y como prueba de que quiere garantizarles a todos un retiro digno nombró a Alberto Oliart, de 81 años, presidente de RTVE con un sueldo 20.000 euros al mes. El triple de lo que gana el propio Zapatero. A usted puede parecerle mucho dinero, sobre todo teniendo en cuenta que la televisión pública vive una crisis económica sin precedentes, que le ha obligando a reducir plantilla, cerrar canales o renunciar a adquirir retransmisiones deportivas. Pero la verdad es que con menos de  20.000 euros al mes un octogenario español se las ve canutas para llegar a fin de mes. El bingo, los viajes del Inserso, la Viagra…

Zapatero no sólo tiene tiempo para, en plena crisis, hacerse la foto de la apertura del reportaje “Locos por el fútbol” de El País Semanal. También trabaja, y duro. Oliart y su sueldo suponen una bofetada a todos aquellos que acusaban al presidente de manirroto, y se convierten en un símbolo para los que aún creemos que la izquierda es capaz de gestionar y administrar con sentido común un país como el nuestro.

Zapatero tiene mal color: está en uno de esos momentos delicados en los que cualquier cosa que diga puede ser utilizada en su contra. “No seremos testigos del fin del periodismo de calidad”, afirmó el Presidente en un encuentro europeo de medios de comunicación. Después de leer ABC, o ver Veo 7, creo tener  motivos para dudar de tan optimistas palabras. El diario de Vocento publicaba una fotografía de Raphael Schutz, embajador israelí en España, mostrando una imagen con cinco cuchillos, nueve navajas y ocho cutters. El texto a pie de foto decía: “Sobre estas líneas, el embajador muestra un vídeo con las armas con las que los “pacifistas” se enfrentaron a los soldados israelíes”.

En ABC tienen, como Epi y Blas, dificultades con el lenguaje. Llaman “armas” a los cuchillos de cocina y a los cutters. Si los cuchillos de cocinas son “armas”, ¿Qué serán los cazas, los barcos y los fusiles israelíes? Otro detalle curioso es entrecomillar la palabra “pacifistas”, sin duda para sembrar dudas sobre las intenciones de las víctimas del ataque israelí. Manipulación sutil que nos recuerda que, en contra de lo que dice Zapatero, llevamos tiempo siendo testigos de la agonía del periodismo de calidad.

Y eso que lo de ABC son pinceladas si lo comparamos con los brochazos de Veo 7, cadena que ofreció la noche del sábado un “programa de investigación” francamente desternillante. Se llamaba “Guantánamo. 72 horas en el infierno”, estaba producido por El Mundo TV y fue presentado por, como no, el omnipresente Melchor Miralles. “Una muy exclusiva investigación al descubierto… Nuestro equipo de investigación salvó la grabación antes de que pudieran borrarla”, dijo un melodramático Miralles tratando de vender como periodismo de élite una visita guiada a Guantánamo. “Hemos burlado a la censura”, insistía la voz en off, que invitaba a escuchar las declaraciones de un comandante de la base “visiblemente nervioso ante la presencia de las cámaras”.

El comandante parecía muy tranquilo, la verdad. El anfitrión no podía sospechar que sus invitados estaban empeñados en convertir en reportaje de investigación un simple tour de Viajes Barceló a Guantánamo. ¿El contenido? No merece la pena que les aburra con los detalles. Sólo les diré que tienen razón aquellos que piensan que, en periodismo, cuesta muchísimo conseguir credibilidad y es muy sencillo perderla. Se lo digo porque estaba viendo el reportaje sobre la cárcel y campo de torturas norteamericano y no podía quitarme de la cabeza cómo informó El Mundo sobre el 11-M. Si me engañaron una vez, ¿Por qué no van a hacerlo siempre? Apague la tele y busqué en Youtube alguno de los magníficos reportajes sobre Guantánamo que llevan meses en la red…

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P.D.

El 28 de enero de 2007 Maruja Torres escribió, desde su torreón en El País Semanal, un texto contra los blogs. La columnista, dueña del monopolio de la ironía, la acidez y la modestia, dijo entonces: “Por ese espacio libre e infinito proliferan caravanas de egos en todas las direcciones; si un día entran en colisión, no vamos a necesitar el Apocalipsis. Implosionaremos por una saturación de fuentes o una congestión de párrafos destinados a glosar eso, los escombros de las mentes de los bloggers y muchas de sus miserias. ¿De dónde sacarán las horas?, me pregunto”.

¿Caravanas de egos? Seguramente porque una caravana sin camellos ni es caravana ni es nada, Maruja Torres ha decidió abrir su propio blog. Tres años después, y utilizando de nuevo su atalaya en El País, anuncia a bombo y platillo que abre una bitácora. ¡Bienvenida maestra visionaria! Los que entonces teníamos “egoblogs” y sin duda sufríamos “la desazón del no ser, la insoportable levedad del soporte, que cualquier virus puede torpedear” nos sentimos orgullosos de que haya dado el visto bueno a estos humildes sitios web. ¡Qué sería del periodismo sin iluminados como usted!

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Un motivo para NO ver la televisión

Gatillazo

Cd: Sex Pastels.

Uno de los lectores habituales del blog, el amigo Valdeolid, recomendaba la canción que abre este disco en un comentario. Un tema que no podía quedar escondido en la vorágine del fin de semana. Merecía mejor suerte, y por eso lo rescato para hoy. El grupo se llama Gatillazo, y es la banda de punk rock del que fuera cantante de La Polla Records. La canción define de manera certera, en menos de dos minutos y con menos de cuatro acordes, el espíritu del triunfador de nuestros días. Me ha recordado, salvando las distancias, los tiempos y los poetas, a dos clásicos. El primero, del último punk unpluged, el gran Paco Ibáñez, que cantó a Goytisolo para recordarnos que “La tierra toda, el sol y el mar / son para aquellos que han sabido / sentarse sobre los demás”.

El segundo de Serrat quien, con ayuda de Machado, habla de esos “pedantones al paño / que miran, callan, y piensan que saben, porque no beben / el vino de las tabernas.

la política de la desinformación

Hoy Alberto Oliart, presidente de RTVE desde el pasado mes de noviembre gracias al consenso de nuestros dos grandes partidos, deberá responder en el Congreso a las acusaciones del Partido Popular. Carlos Floriano, portavoz de Comunicación del PP, asegura que Oliart, es “en este momento, un hombre al servicio del mantenimiento en el poder de Zapatero y del PSOE”. Y también que la televisión pública, “se ha convertido en la televisión del PSOE”. Con gran ingenio e ironía, el PP preguntará a Oliart si cree “que se puede estar correctamente informado viendo TVE”.

O en el PP no ven Telemadrid, por algún problema de antenización interna o de alergias personales, o son la mayor banda de hipócritas, cínicos y desalmados que ha pisado jamás el panorama político español. La televisión pública madrileña es la desinformación, la manipulación y la propaganda en estado puro. Y es que si Oliart es “un hombre al servicio del mantenimiento en el poder de Zapatero y el PSOE”, ¿que sería el director de Telemadrid? Por eso, que un miembro del PP pregunte “si se puede estar correctamente informado viendo TVE” es un insulto y una falta de respeto a los ciudadanos inteligentes.


Acusar a los Telediarios de estar al servicio del Gobierno es miserable, puesto que nunca lo han estado menos que ahora. ¿Recuerdan los Telediarios  de Urdazi? Eso sí eran mamporreros al servicio de Aznar. Los actuales informativos de TVE no son ni muchos menos modélicos. Es más, creo que cada vez son peores: más comerciales, más ligeros, más superficiales. Pero también creo que son un modelo de equilibrio y objetividad. Si les soy sincero, pienso que son incluso demasiado equilibrados y objetivos: la oposición no tiene por qué tener el mismo protagonismo informativo que el Gobierno. Excepto, quizás, en situaciones concretas, como pueda ser el caso Gürtel.

Las acusaciones a Oliart sólo se pueden entenderse como un intento del Partido Popular por sembrar dudas y crear el caos en otro aspecto más de la vida cotidiana: la televisión pública. Y de paso desactivar informativamente unas cadenas que no controlan. La mejor manera de confiar su suerte audiovisual a los grupos mediáticos de su cuerda. ¿Amoral? Puede. ¿Repugnante? Quizá. Pero se trata del partido de la desinformación, del barullo, de la negación de los hechos. Piensan que el premio que les espera merece todos los esfuerzos: ¡el poder!

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Un motivo para No ver la televisión

Hold Steady.

Cd: Heaven is Whenever.

Nuevo disco de la banda de Craig Finn. Y nueva demostración de fuerza, de carácter y de su inconfundible sonido anárquico. Aparentemente anárquico. Después de un par de escuchas, quizá lo más destacable de este trabajo sea la ausencia de canciones para disfrutar en una primera audición. Es un trabajo denso, en ocasiones áspero, muchas veces reposado e intimista. No es el mejor disco para conocer a la banda (yo comenzaría por el primero y extraordinario “Almost Killed Me”), pero tiene toda la energía y la originalidad de estos neoyorkinos. Una transición simplemente digna.

Gibson versus falete

Durante el tiempo que me dediqué a la música presencié un sinfín de duelos entre Gibson y Fender, dos leyendas de las seis cuerdas. Por eso cuando en La Sexta anunciaron el choque entre Gibson y Falete pensé en la gloriosa marca de guitarras de Nashville (Tennessee) enfrentada a una fábrica de contrabajos de Barbate. Pero no. Se trataba del choque televisivo entre un actor, director y productor de prestigio internacional, habitual en las superproducciones de Hollywood, y… el novio de la víctima de un secuestro express. ¡En el rincón de la derecha, con Pablo Motos como preparador (“El Hormiguero”, Cuatro) y con motivo de la celebración de su 500 cumpleaños…Mel Gibson! ¡En el rincón de la izquierda, con Wyoming como técnico (“El Intermedio”, La Sexta) y a rebufo de “El Hormiguero”… Falete!

Falete jugaba con ventaja: Wyoming no quiso robarle protagonismo. Pablo Motos a Mel Gibson sí. El presentador de “El hormiguero” habló más que su invitado, hizo más chistes, avanzó sus bromas y hasta se disfrazó con los mismos piños podridos que el protagonista de “Arma letal”. “¡Eres el puto amo!”, le soltó un Motos entusiasmado después de que el actor contase su broma favorita: “convencer a un tío para que bebiese su propia orina”. Aparte de este pequeño detalle (una entrevista irrelevante), el programa 500 resultó, como de costumbre, acelerado, intenso, ruidoso, variado, en algunos momentos incluso divertido… ¡Felicidades!

El programa 575 de “El intermedio” intentó contrarrestar el efecto Gibson con otro peso pesado: Falete. Las audiencias dirán. De momento puedo adelantarles que La Sexta ofreció resistencia, con momentos francamente delirantes, como la traducción simultánea (castellano-andalú) inicial o la definición que hizo el invitado del presentador: “le caben el Titanic y Cristina Almeida empaná”.

Dos buenos programas. Parte de la mejor televisión que se hace ahora mismo en España.

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P.D.1

El presidente de RTVE, Alberto Oliart, aseguró en comparecencia en el Senado que “una plantilla poco flexible le obliga a subcontratar”. Para dar fuerza y credibilidad a las declaraciones de su jefe, en la televisión pública han anunciado el fichaje de José Luis Uribarri como animador del festival de Eurovisión. Uribarri tiene 74 años, ocho menos que Oliart y 24 más de la edad máxima con que 4.120 trabajadores de TVE fueron invitados (ostracismo o pensión del 92% del sueldo) a jubilarse.

P.D.2

Al padre Samuel, cura del pueblo toledano de Noez y Totanés, no le dio por la pederastia. No. Sólo robaba y se prostituía. Se gastó 17.000 euros de la Hermandad del Cristo en líneas eróticas,  y en el tiempo que le dejaba libre el teléfono ofrecía sus servicios sexuales en internet (foto incluida) por 20 euros la hora. En “El programa de Ana Rosa” (Telecinco) tratan el tema con el rigor habitual: “¿con la sotana se notaba que estaba bien dotado?”, le pregunta la reportera callejera del programa a una señora que podía ser mi abuela. Mi abuela o Ana Rosa sin botox.

P.D.3

En el cierre de la Pasarela Cibeles el diseñador-carnicero Jesús Lorenzo presentó una colección creada con restos de animales muertos. Pieles. Es decir, tortura. Dos activistas de la asociación ecologista “Igualdad Animal” interrumpieron la llamada Cibeles Madrid Fashion Week para recordárnoslo. Les guste o no, piel es asesinato…

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Un motivo para NO ver la televisión.

Ray Wylie Hubbard.

Cd: A: Enlightenment B: Endarkenment (Hint: There Is No C).

Guitarrista de Oklahoma formado musicalmente en Texas, Ray Wylie ha grabado una docena de discos muy regulares en los que enlaza los sonidos campestres con el blues. El resultado es un country blues cadencioso, generalmente acústico, que arrastra las notas y no hace concesiones comerciales. Un tipo al margen del negocio, de la imagen, que se centra en su guitarra (una Gibson, hoy no podía ser de otra manera) y en contar historias de conejos, poetas borrachos y ángeles que tropiezan. Una oscura e imprescindible leyenda. Y un grandísimo último disco que se acaba de publicar: A: Enlightenment B: Endarkenment (Hint: There Is No C).

¿leen en Gran Hermano?

Algo sorprendente, inaudito, acojonante, ha sucedido en “Gran Hermano” (Telecinco). No hablo de que follen como conejos, se escupan como llamas o se insulten como marineros borrachos en un burdel. No. Esta edición de “Gran Hermano”, la undécima, pasará a la historia porque las imágenes de una cámara nos han mostrado a uno de los concursantes sosteniendo en la manos un objeto de papel con letras impresas. Sucedió durante la última eliminación, en una imagen furtiva de archivo, en un plano secundario… Tenía lugar una bronca en esa zorrera que llaman habitación cuando, al fondo, tumbado en una de las camas, uno de los concursantes ojeaba algo que no era un libro, pero se le parecía bastante. Una revista. Sí, como lo están leyendo: una revista.

Y cuidado, porque no era Interviú, el catálogo de féminas de “Gran Hermano”. Ni el Pronto, el Diez Minutos o la revista de Ana Rosa. Se trataba, ni más ni menos, que de un ejemplar de la revista de historia de National Geographic. Pido tranquilidad. Les ruego que no se entusiasmen, que sean prudentes y tomen esta noticia con todas las precauciones posibles. Como ustedes sabrán las revistas con la firma de National Geographic tienen muchas y excelentes fotografías, circunstancia que nos impide confirmar lo que sería una gran noticia: que no todos los concursantes del reality de Telecinco son analfabetos. El supuesto gran hermano intelectual podría estar mirando los santos.

En el peor de los casos, nuestro gran hermano favorito en lugar de escupir, insultar, fumar, dormitar o rascarse los cojones, estaba ojeando una revista. Algo es algo. Un detalle para la esperanza. Lo que no puede decirse con respecto a la política de TVE con Eurovisión. Impedir que Karmele Marchante represente a España en el deteriorado y casposo festival supone la interrupción de una línea de estupidez mantenida durante años. Se trata de un cambio de criterio, una falta de coherencia, ciertamente sorprendente. ¿Supone una ignominia que tan deteriorada señora represente a los españoles en Eurovisión? ¿Acaso no lidera Zapatero la UE?

“¿Tú te crees cantante?”, le pregunta Jaime Peñafiel a Karmele Marchante en “La Noria”. “Es un argumento falaz”, responde muy seria, “porque hay gente que está lucrándose en el mundo de la música que desafina”. Una razón de peso, qué duda cabe, pero no la única: “Además, creo en la letra, de la cual soy autora”. Les recuerdo la letra de la canción en la cual cree la señorita Marchante:

“Pan con tomate,
Botox al horno,
Sexo en el carrefour
¡Y ostras con champagne!
Y es que yo soy un tsunami, yo soy una chica in
Y es que soy algo imparable
No te puedes resistir
Gibraltar, Gibraltar, Gibral, Gibral – tar español”.

Sin comentarios. Bueno sí, sólo uno: ¿Si TVE financió a Chiquilicuatre, el esperpento de La Sexta, porque no puede hacerlo con Marchante, el espantajo de Telecinco?

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P.D.1

Seguimos hablando de TVE… Alberto Oliart, el elegido por Zapatero para dirigir la televisión pública, habla en una entrevista publicada ayer domingo en el dominical de El País. Y no dice nada. Nada sobre televisión. Habla sobre la guerra civil, el error de Hitler al atacar Rusia, su talante conciliador, Cervantes, Adolfo Suarez, el 23 F… y detalla su amistad con Carlos Barral. Pero no dice ni pío, vaya por Dios, sobre el futuro de la televisión pública, la financiación, la producción propia, los servicios externalizados, los vídeos falsos de Youtube, el descontento de los trabajadores, etc. Asegura, eso sí, que Javier Pons, al que destituyó hace unos días, “es un tío genial”. Y que Carmen Caffarel, el brazo ejecutor de la limpia de mayores de 52 años en el Ente, es “una mujer extraordinaria”.

Por no decir, Oliart ni dice nada de su sobrina, fichada hace unos días como flamante directora de Coordinación de Contenidos de TVE.

P.D.2

Pilar Rubio, nueva presentadora de “¡Mira quien baila!” en Telecinco, ha desvelado la clave de su fichaje: “Vasile siempre ha valorado de mí que no tuviera miedo a nada”, dice en una entrevista publicada en Vertele.com. Puedo  perfectamente imaginarme a Paolo Vasile, consejero delegado de Telecinco, mirando detenidamente y de arriba abajo (como sólo un consejero delegado de Telecinco sabe hacer), a Pilar Rubio, y diciendo: “Esta señorita no tiene miedo a nada, tenemos que ficharla”.

P.D.3

“Me cago en Dios, te van a dar hostias hasta en el carné”, dice un chaval a las 8.45 en la promo de “Generación ni ni” incluida en el informativo de La Sexta. La verdad es que no sé quién es más gañán, si quién habla de esa manera o quién lo emite como reclamo publicitario.

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Un motivo para NO ver la televisión

South Memphis String Band.

Cd: Home Sweet Home.

Ha nacido una superbanda de blues. Se hace llamar South Memphis String Band, y está formada por tres músicos descomunales: Luther Dickinson (guitarrista de los North Mississippi Allstars y The Black Crowes), el bluesman Alvin “Youngblood” Hart y Jimbo Mathus (de los Squirrel Nut Ciprés). Juntos han grabado un disco magnífico, “Home Sweet Home”, perfecto para escuchar en el porche de una casa en mitad de un camino polvoriento. Guitarras, mandolinas y banjos en un espectacular ejercicio de músicas tradicionales ligeramente actualizadas. Roots para el siglo XXI.