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Tres Tristes fachas

En Telemadrid, mientras Hermann Tertsch hablaba de la grandeza de Aznar se podían ver en múltiples pantallas, a sus espaldas, las de Hermann, imágenes de Francisco Franco con el brazo en alto. Un cursi diría que los duendes de la televisión se habían vuelto locos, loquitos. Una persona normal diría que dios los cría y ellos se juntan. Andreita Fabra diría, con su habitual soltura: ¡Qué se jodan! Yo en este caso, quién me lo iba a decir, soy más de los de Andreita. Cuando juegas tanto con el enfrentamiento y la crispación, cuando añoras tanto el pasado, y cuando nombras tanto a la bicha… la bicha se te acaba agarrando a la chepa, y trata de tomarte por detrás y fundirse contigo en uno, grande y facha.
Tertsch, Aznar y Franco forman un triángulo de ensueño. Como Los Tres Sudamericanos, pero con menos gracia y sin ningún ritmo. Y de sudamericanos nada: españoles hasta la médula, cuidadito. No me diga que no tiene chispa… “Fue durante mi intervención. He pedido explicaciones”, ha dicho un mosqueado Hermann en Twitter. ¿Explicaciones? ¿En Telemadrid? Pero hombre Hermann, si las imágenes te las hubieran colado en Canal Sur o en una entrevista en “El Intermedio” era para sospechar, pero ha sido en Telemadrid, la meca de la derecha, el Everest de la manipulación ultra conservadora, el lugar donde mejor te tratan después del piano bar Toni 2.
No entiendo las quejas de Hermann. No entiendo la polémica que se ha montado. De hecho, después de ver repetidamente las imágenes, creo sinceramente que al bueno de Hermann le sienta bien esa ambientación, ese blanco y negro casposo. No le veía tan guapo desde su crónica desde el lecho del dolor, recuerde, postrado en la cama de un hospital tras la paliza que le propinó ese miserable luchador de Pressing Catch apodado El Gran Wyoming.

La perversión de la información

“Hoy Nación, Libertad y Soberanía Nacional siguen siendo tres conceptos meridianamente claros que debemos defender de quienes los ponen en cuestión, tres conceptos sobre los que se asienta nuestro futuro en común, paz y prosperidad”. El autor de esta apología del nacionalismo épico no es un militar golpista parapetado en la ruinas del Alcázar. Tampoco se trata de parte del guión de la nueva temporada de “Juego de tronos”. Esa frase a medio camino entre la épica bolivariana y el casticismo trasnochado salió ayer, dos de mayo, de la boca de Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid. Finalmente, el apéndice masculino de Esperanza Aguirre reivindicó “el nuevo orgullo de pertenecer a España”.

¿Nuevo? Vaya, yo creía que desde el gol de Iniesta en Johannesburgo todos estábamos orgullosos de pertenecer a España. Todos menos los catalanes, por supuesto. Esa gentuza… Perversos. No hay más que oírles hablar. ¡Catalán, maldita sea! Una lengua diabólica con la que tratan de atontar a los españoles de bien con el fin de imponerles sus perversas ideas: los calsots, la sardana, los castellets, el Barsa…

Telemadrid emitió el lunes un reportaje dentro de su informativo titulado La imposición y perversión del lenguaje”. Arrancó con estas palabras: “La propaganda estalinista lo creó, los nazis lo perfeccionaron, y hoy se apodera y nos articula sin que muchos sean conscientes. Es la perversión del lenguaje. Obsesionado por imponer su lenguaje vive el nacionalismo”. Ilustrando tan brillante guión, unas imágenes. Stalin seguido de Hitler, tres encapuchados de ETA, el presidente Artus Mas, Alfred Bosch y Oriol Junqueres, de ERC… Nacionalismo y nazismo, la misma cosa.

Todo muy sutil. “Colar eufemismos para rebajar el verdadero significado de las palabras es una estrategia común en políticas totalitarias. Para imponer un proyecto, nada mejor que una pirueta semántica y así dejaremos de llamar al pan pan y al vino vino”, dice el guión de Telemadrid, redactado por algún maestro del periodismo eufemístico. Así de burdos son los informativos de Telemadrid, la cadena que González quiere vender a buen precio. Pero hasta que encuentre comprador, y si no le parece mal a usted, querido ciudadano, seguirá utilizándola a su antojo como instrumento de propaganda. “La perversión del lenguaje”, dicen. Yo diría otra cosa: la perversión de la política, del poder y del periodismo. La perversión en estado puro, y financiada por los madrileños.

Portada de la web de Telemadrid, consagrada a Gonzalez y Aguirre, ayer a las 20:19…

 

Un motivo para NO ver la televisión

Los amigos de Pancho Villa.

Autores: Léonard Chemineau y James Carlos Blake.

Editorial: 001 Ediciones.

La revolución mexicana fue una revolución de leyenda, plagada de personajes memorables, batallas épicas y anécdotas inolvidables. Una historia caótica cubierta de sangre, con los momentos grandiosos alternándose con otros simplemente brutales. Blake y Chemineau, guionista y dibujante respectivamente, han creado una novela gráfica magnífica, que refleja toda la tensión del conflicto y describe a la perfección los personajes.

Hace de guía revolucionario Rodolfo Fierra, un energúmeno que sale de la cárcel tras cumplir condena de apenas dos años por asesinar a un poli. Le llaman el carnicero, y por esas cosas de la vida y de la muerte conoce a Pancho Villa. Se convierte en su… ¿guardaespaldas? ¿hombre de confianza? ¿verdugo? Juntos, al mando de un ejército, bajan desde el norte de México hacia el DF. Desde el sur sube Zapata, el otro gran revolucionario.

Un guión recio, que presta especial atención tanto a personajes elegidos como a momentos históricos importantes, y encaja de maravilla con los dibujos de Chemineau. Y unos dibujos en ocasiones brillantes, tanto como para recordar al Moebius de Blueberry, y en otras simplemente caricaturescos y divertidos.

“Los amigos de Pancho Villa” es la lectura perfecta para intercalar con textos revolucionarios más académicos, como la brillante biografía de “Pancho Villa” escrita por Paco Ignacio Taibo II.

Necesitamos más periodismo

Durante la entrega de los últimos premios de la Academia de la Televisión se pudo escuchar a algún periodista de TVE hablar de la grandeza de sus informativos y de la calidad inigualable del equipo de informadores de la televisión pública. ¿Euforia producto de la ingesta de alcohol o el consumo de sustancia estupefacientes? Pudiera ser. Es difícil justificar semejante discurso desde la sobriedad absoluta. Un ejemplo: en el Telediario, producto estrella de esos informativos, he escuchado varias piezas dedicas al hundimiento del edificio con fábricas textiles en Bangladesh (cientos de muertos) en las que no se ha aludido a las empresas españolas relacionadas con el mismo. ¿Se hace buen periodismo en TVE? La respuesta es NO, un no rotundo y con mayúsculas. Basta con ver cualquier telediario…

Propaganda gubernamental. El tiempo y sus circunstancias, con entrevistas callejeras que no aportan nada: “vamos a tener que volver a sacar los abrigos”, dice una señora. Los vídeos que se convierten en fenómenos virales, como el nuevo baile freak que llega desde Corea. Algún caso de violencia doméstica, un par de accidentes de carretera, un atraco en una gasolinera de Oklahoma, la cena de gala para despedir a una reina holandesa… Y los deportes. Más relleno con ruedas de prensa tan vacías como estúpidas: “Ningun jugador ha dicho que no quiere jugar, que me duele aquí o me duele allí”, dice Mourinho como sesuda reflexión.

Los informativos de TVE son cada vez peores, y los del resto de cadenas no se le quedan a la zaga. No hay crítica, no hay investigación, no hay reflexión, no hay información elaborada. Hay muy poco periodismo. ¿Hay periodismo en la televisión?

Se habla de Jordi Évole como de la gran esperanza blanca. Muchos de los lectores de este blog mostraban ayer sus opiniones sobre “Salvados” (La Sexta), una de las sorpresas de los últimos tiempos. Excelentes críticas, buenas audiencias, comentarios inteligentes… ¿Periodismo de gran nivel? No estoy tan seguro. Periodismo urgente y muy eficaz, en ocasiones liviano y ventajista, que funciona muy bien en pantalla: no exige grandes esfuerzos al telespectador que, superado por la corrupción y los escándalos, se queda con los ojos abiertos como platos, anonadado, en shock. El programa del domingo, con el presidente de las Cortes Valencianas Juan Cotino convertido en escurridiza y bochornosa estrella del escaqueo, rozó el 16% de audiencia.

“Salvados” es un programa muy interesante, que debería ver todo ciudadano interesado en la actualidad. Pero no es suficiente. Como no es suficiente el “periodismo de investigación” de los mugrientos magazines matinales o los debates esperpénticos de máxima audiencia. Tal y como están las cosas, tal y como son nuestros políticos y nuestros grandes empresarios, necesitamos más que nunca periodismo de calidad. Incluso en televisión.

P.D.

Telemadrid retransmitió el pasado domingo un clásico del baloncesto: Real Madrid – Barcelona. Y lo hizo de manera lamentable. El despropósito fue tan grande que la Asociación de Clubs de Baloncesto ha tenido que pedir disculpas mediante un comunicado: “La ACB lamenta y pide disculpas a los aficionados por la ausencia de marcador de tiempo, a lo largo de todo el partido, y de resultado en la primera mitad de la retransmisión del encuentro Real Madrid – F.C. Barcelona Regal, emitido en directo en España por las Televisiones Autonómicas y en casi 100 países fuera de España”.

¿Tendrá algo que ver con los despidos de 861 trabajadores de un plantilla de 1.161?

Pues al parecer no. Según la ABC, la culpa no fue de Telemadrid sino de la Televisió de Catalunya, “encargada de la producción”, y que sufrió “una avería en la Unidad Móvil contratada por la cadena para la realización“.

Un motivo para NO ver la televisión

New Old Stocks

CD: New Old Stocks.

El nombre de la banda, y la magnífica portada de su primer disco, nos podía transportar a Texas, a Nashville o a cualquier lugar con tradición  rocanrolera de los Estados Unidos. Cuando escuchamos las diez canciones, en inglés y con guitarras de pedal, dobros y aires campestres, se confirma esa sensación, y gana enteros la posibilidad de que su sede esté California. Pues no…

New Old Stocks son, atención, de Talavera de la Reina, Toledo. Y precisamente ahí, en la ciudad donde nunca pasa nada, se presentó el pasado sábado el primer disco de este quinteto formado por Jesús Jiménez (Bajo y coros), Antonio Llorente (Guitarras y pedal steel), Rosana Abad (Voz solista), Jesús “Buddy” García (Guitarras, dobro y coros) y Coke Pérez (Batería y percusión).

Un concierto muy interesante, mucho más blusero que el disco, que incluye diez canciones propias con aires descaradamente folk. En vivo, con versiones de Bonnie Raitt, Rosanne Cash y Susan Tedeschi perfectas para la voz de Rosana Abad, y muchos solos de Telecaster, muestran una actitud irreprochable y un sonido excelente. En el Teatro Victoria, un lugar maravilloso, ofrecieron un concierto redondo, con un arranque suave que recordaba a  algunas bandas indies de aires acústicos, y un subidón eléctrico en la última hora, mezclando mucho blues con algunos detalles country.

Potentes en vivo, y muy recomendables en un disco que presume de grabación analógica, incluye diez canciones excelentes y viene envuelto en una portada inolvidable. La versión vinilo tiene muy buena pinta…

Pinchar para escuchar a New Old Stocks

Totalitarismos

A María Dolores de Cospedal se le llena la boca de espuma cada vez que pronuncia la palabra “nazismo”. Y cuando habla de “fascismo” se le revuelven los intestinos, y su hígado segrega litros y litros de una sustancia verde que le inflama la vesícula biliar hasta alcanzar el tamaño de una sandía de Velada (Toledo, Castilla La Mancha). ¡Ella es la democracia en estado puro! Y si no ha desenterrado ya a los miles de españoles que permanecen en las cunetas es porque no está demostrado que sean víctimas del franquismo.

Cospedal odia cualquier tipo de totalitarismo. “En RTVE no manda Cospedal”, ha confirmado Julio  Somoano, director de los servicios informativos de RTVE, para descojone de todos los ciudadanos con tan poco criterio como para ver un informativo de la televisión pública española. Y nada más terminar de nombrar a la número dos del Partido Popular, el bueno de Somoano se ha visto obligado a cesar a Cecilia Gómez, miembro de su equipo de dirección, después de que ésta enviara por error al Consejo de Informativos un documento en el que realiza un retrato ideológico y político de varios periodistas a los que ha espiado.

Lea usted la carta de Cecilia Gómez, y admire sus análisis de los profesionales que forman lo que denomina Comando Rubalcaba. Terminará de convencerse de que en RTVE no manda Cospedal. Ni de coña. Ni Saénz de Santamaría, ni Mariano Rajoy, ni nadie del Gobierno. En RTVE manda la democracia. Resulta evidente.

Para luchar, aún más, contra ese fascismo que tanto repelús le da, lo único que puede hacer Cospedal es lo que ha hecho Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, con Telemadrid: renunciar a producir otros programas que no sean informativos o debates. Es decir, emitir solo propaganda. Y refritos.

Telemadrid se ha quitado definitivamente la careta: les importa tres cojones la televisión como forma de entretenimiento, cultura u ocio. A partir de ahora, y después de poner en la calle a  861 trabajadores (de una plantilla formada por 1.161), solo van a ofrecer ideología. ¿Para qué gastarse el dinero en producir entretenimiento cuando lo que quieren es adoctrinar?

Señora Cospedal, adalid de la democracia, enemiga de nazismos, fascismos y toda clase de totalitarismos y choricismos… en cuanto acabe con la terrible terrorista Ada Colau métale mano a TVE, refugio del no menos peligroso Comando Rubalcaba, e inyecte en la televisión pública el  carácter tolerante y plural de que hace gala como política. Es decir, elimine toda la programación menos los informativos. Y rellénelos con vídeos como éste…

 

Un motivo para NO ver la televisión

Lydie

Autor: Jordi Lafebre y Zidrou.

Editorial: Norma.

“Lydie” es la enternecedora historia de una niña que, pese a que muere al nacer, vive para siempre. Su madre dice que está allí, junto a ellos, comiendo y jugando, estudiando en el cole y examinándose en la universidad. Y nadie en el callejón del bebe con bigote se atreve a llevarle la contraria.

El guión de Zidrou es simplemente brillante, por la manera sutil de contar una historia basada en la magia. No es fácil explicar un milagro. Los dibujos de Jordi Lafebre son simplemente inmejorables. Siempre eficaz, tanto en la ambientación como en la creación de los personajes, de sus rostros y expresiones, en algunos momentos crea ilustraciones memorables. Como las viñetas de un bar visto desde ángulos contrarios. O las ausencias de Lydie: no es fácil dibujar un fantasma.

Una inolvidable historia de amor colectiva, de solidaridad infinita, de bondad callejera. Buena gente la que vivía a comienzos de los años 30 en el callejón del niño bigotudo.