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El rey ecologista

Andalucía anda revuelta. ¿Por la renuncia de Susana Díaz a dirigir este PSOE light, ni republicano, ni socialista, ni obrero? No, a estas alturas de la vida eso no le importa a nadie. Andalucía anda revuelta porque más de 50.000 personas han firmado una petición (vía Change.org) para que Canal Sur retire un talent show taurino que emite desde el pasado 28 de mayo. El programa de la autonómica andaluza, que se llama “La suerte está echada” y busca jóvenes talentos en las escuelas de tauromaquia, cuenta con un jurado de lujo en el que figuran Jesulín de Ubrique y María del Monte.

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No es la primera vez que en España se emiten programas dedicados al arte de la tortura de herbívoros, puesto que Telemadrid produjo en su día esperpentos como “Quiero ser torero” y “Soy novillero”. Pero sí es la primera ocasión en que telespectadores antitaurinos se organizan para recopilar firmas y quejarse de que con dinero público se produzcan espacios en los que se maltratan animales. Algo es algo.

Imagino que el futuro rey Felipe VI tendrá algo que decir al respecto. Porque no sé si usted lo sabe, pero el heredero de Juan Carlos I el Mataelefantes será un rey ecologista. Lo dice El País, diario que es a la monarquía lo que La Razón al PP: “El príncipe se compromete con el desarrollo sostenible durante su reinado”, titulan de rodillas. Felipe VI será ecologista de verdad. No como su padre, que con una mano aceptaba la presidencia de honor de WWF-Adena y con otra disparaba su rifle contra el primer paquidermo que se le ponía a tiro. Felipe VI será un rey ecologista fetén, dicen los tertulianos a sueldo, de los que no pisan el palco de las ventas, se manifiestan contra el fracking, depositan el cristal y el plástico en los contenedores correctos y se hacen fotos montando en bicicleta. “Sin ecología, la economía limita su futuro, pues únicamente unos ecosistemas saludables pueden favorecer el pleno desarrollo de actividades económicas eficaces”, ha leído como un robot su futura majestad en el último Día Mundial del Medio Ambiente.

¿Nos lo creemos? Yo no. Le veo como un rey ecológicamente descafeinado, de boquilla, obligado a dar esa imagen para diferenciarse de su padre y parecer más moderno, menos casposo. Verde desteñido como su madre, que apadrina los osos panda que se pudren en el zoológico de la madrileña Casa de Campo, a miles de kilómetros de los bosques de bambú del centro de China, donde deberían estar. Mire las siguientes fotografías y busque las diferencias. ¡No existen!

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Un motivo para NO ver la televisión

Mary Gauthier.

Cd: Trouble & Love.

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Mary Gauthier podría ser la Lucinda Williams canadiense. Pero no es tan rocanrolera, ni tan aficionada al blues primitivo. Gauthier es más folk, más cantautora acústica, y sus letras son más comprometidas y densas que las de Lucinda. Gauthier ha grabado ya ocho discos, y lo mejor que puede decirse de ellos es que son tremendamente regulares: muy buenas canciones, producciones adecuadas (Gulf Morlix incluido) y la voz inconfundible, intensa y melancólica, de una mujer obsesionada por contar buenas historias.

“Trouble & Love” es un disco breve, apenas ocho canciones en 38 minutos, que muestra el lado más brillante de una artista en plenitud. Quizá sea el mejor álbum, el de madurez, de esta veterana y profundamente honesta cantautora. Grabado en directo en el estudio de Ricky Skaggs en Nashville, este “Trouble & Love” cuenta con la colaboración de músicos del prestigio de Beth Nielsen Chapman, las hermanas McCrary, Viktor Krauss, Darrell Scott o Ashley Cleveland. El resultado es soberbio. Un disco que suena real, verdadero, tanto como una Gauthier en eterno estado de gracia.

Periodismo paralelo

Julio Somoano, director de informativos de Televisión Española, ha contratado a cinco periodistas ajenos a la cadena pública. Y lo ha hecho pese a que en TVE se están produciendo recortes de personal, tienen lugar grandes restricciones económicas y se firman convenios a la baja. ¿Para qué quiere Somoano cinco periodistas externos cuando tiene una redacción magnífica? Pues todo parece indicar que para sentirse arropado por gente con la que ya ha trabajado, profesionales cercanos en los que poder confiar. Quién sabe si ex compañeros de Telemadrid, esa cadena modélica en la que Somoano dirigió y presentó el informativo de las nueve de la noche.

Autor de la tesis de máster “Estrategia de comunicación para el triunfo del Partido Popular en las próximas elecciones generales”, Somoano no termina de confiar en el rigor de los profesiones de TVE a la hora cubrir esas informaciones delicadas que tanto preocupan a los ciudadanos. Ya sabe, desde el caso Gürtel a los papeles de Bárcenas, pasando por los pelotazos en Ceuta y Melilla, los recortes en Sanidad y Educación, el problema catalán o Urdangarín y la trama Nóos. Es posible que busque el rigor fuera, quizá en alguno de los medios donde trabajó con anterioridad.

Somoano ha hundido los informativos de TVE, como están hundidos los informativos de sus colegas de Telemadrid. Hundidos en cuanto a credibilidad, y también en audiencia. No importa. La misión para que fue contratado Somoano no es para hacer unos grandes informativos, periodismo de verdad financiado por unos españoles que necesitan el rigor de una televisión pública de calidad. Somoano fue fichado para telemadrileñizar TVE. Es decir, para poner los informativos de TVE en manos del Gobierno de Mariano Rajoy, como están los de Telemadrid en las de Ignacio González.

Es decir, que Somoano no quiere que en los telediarios se cuenten las cosas como son, sino como le viene bien a Rajoy que sean. Y para eso, en estos momentos tan delicados, tanto para un Gobierno corrupto como para una población atropellada, necesita ayuda externa.

Y es que Somoano en realidad no es un periodista, es un político propagandista disfrazado de informador. Fue nombrado jefe de informativos de TVE para que repitiese en la televisión pública española el trabajo de distorsión de la realidad realizado en la televisión pública madrileña. Su descaro es tal que los trabajadores de TVE han denunciado en asamblea la creación de una “redacción paralela”, circunstancia por la que han mostrado “una enorme preocupación”.

Duplicidad de redacciones. Periodismos paralelos en TVE y Telemadrid. Dos cadenas públicas al servicio del PP.

El Roto

Un motivo para NO ver la televisión

De París a Monastir.
Autor: Gaziel.
Editorial: Libros del Asteroide.

De paris...

Gaziel es el seudónimo de Agustí Calvet, periodista catalán que escribió a comienzos del siglo XX algunos reportajes memorables. Director de La Vanguardia entre 1920 y 1936, Gaziel firmó análisis políticos, crónicas de guerra, memorias personales y, por supuesto, libros de viajes. Este “De París a Monastir” reúne pinceladas de lo mejor de su obra en un texto imprescindible tanto para periodistas consagrados como para aspirantes a narradores de la realidad.

El estilo de Gaziel en este libro es claramente periodístico: Gaziel cuenta lo que ve. Y lo hace endiabladamente bien. El viaje comienza en 1915, cuando el protagonista, un tipo tremendamente curioso, ansioso por aprender, sale de París dispuesto a ver, comprender y narrar cómo arranca la Primera Guerra Mundial. Para ello elige la región de los Balcanes. Grecia y Serbia son los lugares donde se centra una historia que tiene algo de viaje iniciático, periodísticamente hablando, los laterales de un conflicto que Gaziel analiza desde la proximidad.

“Un prosista eficaz, elegante, con un sobrio equilibrio entre lo dramático y lo irónico”, escribió de él Félix de Azúa. Y así queda claro en este “De París a Monastir”, la crónica elegante y perfectamente equilibrada entre información y opinión que, pese a estar publicada en 1917, se lee como si hubiese sido escrita hace solo unas semanas. Un clásico del periodismo atemporal y de la literatura viajera.

Telemadrid, ese sumidero mafioso

Cuenta un diario digital que, 861 despidos después, no se ha producido ningún ahorro en Telemadrid. Aseguran que un año después de echar al 80% de su plantilla, el gasto de la televisión pública madrileña apenas se ha reducido un 1,6%. Para que se haga usted una idea, todos los directivos mantienen sus sueldos íntegros.

Cuesta trabajo creer que políticos como Esperanza Aguirre o Ignacio González, tan honrados como buenos gestores, permanezcan impasibles ante el saqueo a que ha sido, está siendo, sometida la televisión de los madrileños. Otro diario digital, Infolibre, ofrece alguna pista para entender este descontrol público: “Esperanza Aguirre permitió gastar sin control a los directivos que luego ejecutaron y se libraron del ERE de Telemadrid”. El texto no tiene desperdicio: “La gestión del gasto no se controlaba porque todo era considerado urgente, no existía una mentalidad de ahorro de costes, se tomaban decisiones sin la transparencia adecuada, se ejecutaba el presupuesto sin una aprobación definitiva y se incrementaban los costes de manera innecesaria. En definitiva, el informe denunciaba una evidente falta de transparencia y de control del gasto”. Las consecuencias de esta juerga, pagada con dinero público, fueron demoledoras: “El Gobierno de Esperanza Aguirre multiplicó por cuatro el límite máximo de contratación del director general de Telemadrid  sin la autorización previa del consejo de administración de la cadena pública. La capacidad de gasto del director general sin control del consejo era de 150.000 euros hasta el año 2005, y gracias a Aguirre pasó a ser de 600.000 euros”.

Todo parece indicar que el caso Gúrtel nació en la comunidad madrileña, y que Telemadrid sería una televisión a la medida de la trama: tumefacta, podrida, vilipendiada, esquilmada… Un sumidero mafioso.

Una vez dicho esto, una vez conocido y denunciado el expolio a que está siendo sometida Telemadrid, una vez confirmada la incapacidad de los actuales ejecutivos para gestionar la cadena… ¿Nadie piensa hacer nada? ¿Nadie cortará la hemorragia? ¿Nadie devolverá la televisión a los ciudadanos? Los madrileños no se merecen lo que está sucediendo con su televisión pública, claro ejemplo de la corrupción y la inutilidad política del Partido Popular.

P.D.1

Seguimos hablando de torpezas, pero en este caso en una cadena privada. Telecinco programa “La Voz Kids”, el programa infantil de cazatalentos hortero-musicales, a las diez de la noche del jueves. ¡Finaliza a la una de la madrugada! No parece muy lógico este horario para un espacio “kids”: si ven el programa, el viernes por la mañana los más pequeños llegarán al colegio con la misma cara que Johnny Thunders durante el peor de sus monos.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Benmont Tench

Cd: You Should Be So Lucky.

Benmont

Benmont Tench es un rompecorazones. Miembro de la banda de Tom Petty desde que se conocieron en una tienda de música, hace más de cuarenta años, Tench ha conseguido que sus teclados resulten inconfundibles. El sonido de los Heartbreakers, uno de los grupos más sólidos e incombustibles del planeta, solo comparable con la E Street Band, pasa por las manos de este músico de Florida.

Instrumentista intuitivo, versátil y tremendamente serio, Tench se ha convertido en uno de los teclistas más respetados del rock norteamericano: ha tocado como músico de sesión para los Rolling Stones, Johnny Cash, John Fogerty, Elvis Costello, Don Henley, Warren Zevon o Jayhawks. Este “You Should Be So Lucky” (editado por el sello Blue Note y producido por Glyn Johns, ingeniero de sonido de Beatles y Stones) es su primer disco en solitario, un trabajo maduro y adulto que, sin embargo, no suena a AOR. Cuenta con colaboraciones de Ryan Adams, Gillian Welch y David Rawlings, Joel Jerome, Tom Petty Ringo Starr. Reposado en líneas generales, el disco se deja arrullar por la voz de un hombre acostumbrado a la discreción, a permanecer en segundo plano. Baladas, sí, pero con sus pinceladas pop y soul. Un derroche de clase.

Telemadrid, el lado oscuro

El próximo domingo día doce se cumple un año del despido de 861 trabajadores de Telemadrid, el 70% de la plantilla. Desde entonces, la cadena autonómica madrileña no ha hecho sino perder audiencia y credibilidad. La respuesta de los telespectadores al ERE ha sido demoledora: En 2013 Telemadrid perdió 1,5 puntos de audiencia con respeto al 2012, bajando del 5,3% de share a apenas un 3,8%. Es decir, que la tele de los madrileños tiene en estos momentos la mitad de audiencia que la media del resto de televisiones autonómicas, que cerraron el año 2013 con un 8,7%. No olvidemos un dato fundamental: cuando Esperanza Aguirre llegó al Gobierno madrileño la audiencia de la cadena era del 17,1%.

Telemadrid se ha convertido en una cadena sin calidad, construida con material audiovisual de saldo. Telemadrid es una cadena sin credibilidad, con los informativos al servicio de los políticos que controlan la comunidad madrileña. Telemadrid es una cadena ruinosa, sin futuro, sin espectadores. Es el lado oscuro de la televisión en España.

La actual Telemadrid ha sido construida a imagen y semejanza de Esperanza Aguirre, una gestora capaz de gastar 376.000 euros públicos en cambiar los nombres de tres hospitales antes de su inauguración.

Se habla del cierre inminente de Telemadrid. El actual presidente de la Comunidad, Ignacio González, pone voz de matón, más, cuando amenaza con llevar a negro la cadena: “No tendré otra alternativa que cerrar Telemadrid si los sindicatos la hacen inviable”. ¿Acaso los sindicatos son responsables de la programación de la cadena? ¿Quizá los sindicatos gestionan sus gastos, su deuda, su plantilla? ¿Fueron los sindicatos quienes pusieron a los directivos que manejan la cadena, carne de PP, con sueldos superiores incluso a los del presidente del Gobierno?

Telemadrid fue una vez ejemplo perfecto de lo que debía ser una televisión autonómica. Ahora es perfecto ejemplo de cómo se las gasta el PP con lo público: lo utiliza, lo agosta y lo aniquila. El domingo 12 de enero, a las doce de la mañana, tendrá lugar una manifestación en Plaza de la Villa-Puerta del Sol (Madrid) por una televisión pública, plural e independiente.

P.D.

Imprescindible el informe publicado por Mongolia en su último número, en la sección Reality News (a partir de aquí, si se ríe es cosa suya): “El actual director de Telemadrid, José Antonio Sánchez, era el director general de RTVE al final de aznarato (2002-2004) y pilotó los desesperados esfuerzos para conectar el 11-M con ETA”. Manipuladores, malos gestores y, además, arrogantes y soberbios. El perfil de los saqueadores de la televisión pública madrileña. El lado oscuro.

 

Un motivo para NO ver la televisión

En la orilla

Autor: Rafael Chirbes.

Editorial: Anagrama.

“Todo se fue por los desagües, por los fregaderos, por los retretes, por el agujero de los coños apenas en flor y ya encallecidos de tanto frotar”. Rafael Chirbes habla de la crisis, de los posos del pelotazo, de los esqueletos de empresarios, constructores y políticos que ha dejado el tsunami. “Así pasó el tiempo que te fue concedido en la tierra, amigo promotor. Así lo pasé también yo. Ahora nos toca vivir la vida que llega después de la vida”.

“En la orilla” es la crónica de la decadencia de un hombre, un carpintero, que vivió los años de la codicia en el Levante español. Derrotado, nos cuenta cómo sus colegas se pierden por los sumideros de un sistema exhausto. La gallina de los huevos de oro ha muerto, y los días de gloria han terminado. Desaparecieron los billetes de 500 euros. Y se acabaron los arroces con bogavante, los Mercedes y los yates, las putas y la coca, los “hectólitros de vino de la ribera y whisky de no sé cual de la turberas escocesas”.

Chirbes escribe con un ritmo endemoniado, que agarra al lector por las solapas y le zarandea de manera inmisericorde. Párrafos largos, enormes, agotadores, que dejan sin aliento, con un nudo en la garganta y las tripas en la boca. Chirbes nos cuenta lo que hemos vivido, lo que hemos sufrido, aquello que nos ha llevado a donde estamos: un país miserable, materialista, inculto. Listo para el derribo

La construcción es la base de la novela. La construcción desproporcionada, tramposa, ilegal, inviable. Un ladrillo que ha convertido todo en  escombros, y que ha transformado a los triunfadores en perdedores, arrastrando todo en su caída. Las personas, las empresas, las Cajas de ahorro, los sueños, el futuro. “Es visible el nuevo orden, arriba y abajo bien claros: unos cargan orgullosos con las repletas bolsas de la compra y saludan sonrientes y se paran a charlar con la vecina a las puertas del centro comercial, otros registran los contenedores en los que los empleados del supermercado han tirado las bandejas de carne pasadas de fecha, las frutas y verduras maceradas, la bollería industrial caducada”.

“En la orilla” es un bofetón en toda la cara. La historia de la derrota de un país, de una política económica y social, a través de las reflexiones de un hombre que perdió ganando, que es víctima y verdugo, que resulta engullido por un sistema que no hace prisioneros. No se me ocurre un libro español más recomendable en estos momentos de mierda.