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PPopulismo

“Lo último que necesita España es populismo”. Pablo Casado, vicesecretario del Partido Popular.

La sangre nueva del Partido Popular da tanto asco como la sangre vieja del Partido Popular. Ahí tienen a Pablo Casado, el risitas de Ávila, disfrutando de sus vacaciones de manera discreta: arando, trillando, sembrando y segando, y lo que haga falta, con tal de salir en la portada del Diario Palentino

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No se lo pierda, está dándolo todo en el campo. Y no como gran terrateniente, sino como humilde jornalero. “Este Pablo Casado es de los nuestros”, pensarán a partir de ahora todos los campesinos de este país, tan ignorantes como para no darse cuenta de que el político popular está insultando su inteligencia, se está riendo de ellos en su puta cara. No olvide usted que el tipo que, sin perder la sonrisa, sin manchar con una gota de sudor la camisa Ralph  Lauren, se agarra para la foto al arado es colega del Rajoy de “Se fuerte, Luis“, y de Rita Barberá, de Fabra y de Ana Mato, y de tantos y tantos otros políticos manchados no de barro, sino de la mugre del dinero negro y la financiación ilegal.

Casado, el político que dijo aquello de “lo último que necesita España es populismo”, se despidió del labrador, dio la mano al fotógrafo, saludó al populacho, se limpió los mocasines de tierra y se subió al Audi. Misión cumplida. Y es que los nuevos valores del PP han entendido perfectamente que la política está cambiando.

Fraga y el embajador Angier Biddle Duke bañándose en Palomares

No maldiga el país en el que vive

En primer lugar y antes que nada, tras quitarme el salitre y limpiarme de arena playera el ojete, quiero dar las gracias a todos los que en estos quince días (¿o ha sido un mes?) han mantenido vivo el blog con unos comentarios la mayoría de las veces más interesantes que los mismísimos posts. Gracias.

El último post… Quedó claro que los resultados electorales me habían amargado ligeramente las vacaciones (pude superarlo). Aterricé en España hace unos días con cierta tristeza, lo reconozco. Me daba pereza volver a las mismas miserias que había dejado atrás. Miserias políticas. “España no es un gran país”, había titulado ese último post, escrito en caliente desde tierras muy lejanas y muy diferentes. Volvía sin ganas de volver.

Y me encontré con que los que querían romper España se han hecho amigos de los que aman la unidad de España sobre todas las cosas. Al principio no entendí nada. Luego recordé lo que inconscientemente siempre trato de olvidar: que todo es cuestión de dinero y de poder. Que los cambios reales son complicados, todo está organizado para que las cosas sigan igual. Sudoroso y triste comencé a escribir un post deprimente. Afortunadamente, en una pausa leí en Infolibre a un Luis García Montero que parecía haber escrito para mí: “El PP ha obtenido 7.941.236 votos en las elecciones del 26J. No se indigne con España, ni maldiga el país en el que vive, porque el censo electoral español tiene 36.518.100 votos”.

“Tenemos derecho a pedirle a la vida mucho más”, dice García Montero en la frase que cierra su imprescindible texto. Y dice muchas otras cosas, que yo por supuesto firmo gustoso: que no quiere que le reduzcan a ser el Electorado, por ejemplo. Porque, ademas de ser electores, creemos en la sanidad pública universal, y en la importancia de la educación pública, y en el trabajo digno con un salario decente. Creemos que el miedo al cambio es un arma utilizada para perpetuar privilegios. Y nos avergonzamos de la corrupción sistemática del Partido Popular.

Somos mucho más que electorado. Y tenemos derecho a pedirle mucho más a la vida. Yo, por ejemplo, no quiero de ninguna manera un Gobierno del PP con Mariano Rajoy como presidente. Dicho esto, comenzamos el veranito…

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Pablo Casado tiene un amigo

Pablo Casado, el vicesecretario de Comunicación del Partido Popular, es el futuro. De la Comunicación y del PP. La sangre fresca que tanto necesita el partido de Bárcenas, Rato y Camps. Es decir, Pablo Casado es la moderación, la juventud, la honradez, la nueva derecha. ¡Qué suerte, que existan políticos como Pablo Casado! Un tipo que, además de compañeros de partido, tiene un amigo…

Hace unos días Pablo Casado colgó un tuit que confirmaba su condición de político honrado, moderno y moderado, de tipo fiable, de líder moral de esa nueva derecha que tanto necesita España. El tuit decía: “Me manda esto un amigo de Venezuela: el pueblo se enfrenta a la policía chavista pidiendo comida #NoPodemosTolerarlo”. El tuit incluía un video con enfrentamientos callejeros entre manifestantes y policías. ¡Venezuela en llamas, maldita sea! Y sus socios de Podemos intentando implantar en nuestro país ese régimen de violencia, injusticia social y ropa deportiva de colores imposibles… #NoPodemosTolerarlo, efectivamente.

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Poco después supimos que en esas imágenes en las que el pueblo venezolano se enfrentaba a la policía chavista pidiendo comida, no hay ni pueblo venezolano, ni policía chavista ni petición alguna de comida. Pertenecen a unas protestas que tuvieron lugar en enero de 2015 en Kinsasha, Congo, contra una ley electoral de Joseph Kabila.

Pablo Casado, la sangre fresca del PP, la moderación y la honradez frente a la picaresca y la sinvergonzonería de Granados y compañía, casi nos la clava. ¡Esto de engañar sí que lo tienen en el ADN, los jodíos, y no lo de la creación de empleo! Afortunadamente Casado, la prudencia y la seriedad de la nueva derecha, un vicesecretario de Comunicación como la copa de un pino, ha sabido rectificar. ¿Pide perdón rojo como un tomate, agacha las orejas, mete el rabo entre las piernas, abandona la política y se marcha a vivir a la cueva que dejo libre Bin Laden? No, no, qué va: “El vídeo anterior es incorrecto. Pero estos de EFE/AFP, no”, y cuelga otros vídeos. Pablo, ¿Y tu amigo venezolano que te mandó el impresionante documento gráfico? Queremos conocer las fuentes de todo un vicesecretario de Comunicación. Queremos animar a tu colega a que siga mandándote imágenes sobre la ruina de Venezuela, aunque estén tomadas en Kinshasa, para hacernos una fiel idea de cómo será dentro de poco la España podemita y perroflauta que nos espera.

Esta vez le hemos pillado (le ha pillado @AntonioMaestre). Pero ¿Cuántas veces nos ha engañado antes? ¿Cuántas no nos engañará después? Esta es la savia nueva del PP, la regeneración, la honradez y la moderación, y la mejoría se nota un huevo.

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P.D.

Y hablando de todo un poco… ¿Recuerda usted al marido de Susana Díaz, ese que la socialista decía estaba “tieso”? Pues no lo estaba tanto: “La nómina de José María Moriche, el marido de la presidenta de la Junta, la socialista Susana Díaz, durante su etapa como auxiliar administrativo en el Instituto de Formación y Estudios Sociales (Ifes) de UGT, se cargó al menos a 102 cursos distintos costeados por el Gobierno andaluz, a través de las subvenciones millonarias para la formación que cada año concedía a la federación andaluza de este sindicato”.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Colvin & Earle

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El gran Steve Earle cambia de pareja. En princio para la grabación de un disco, este formidable “Colvin & Earle” editado a dúo con una vieja amiga de los 80, la cantante folk Shawn Colvin. Un trabajo de enorme intensidad, en el que las voces de ambos circulan en paralelo: olvide una versión roots de los Pimpinela, yo te hablo y tú me respondes. Aquí cantan juntos, con enorme energía y convicción, sobre una sólida base instrumental que incluye a Buddy Miller, que también ejerce de productor, y a Chris Wood, de los Wood Brothers.

Escuche el primer single de “Colvin & Earle”, el arrastrado y pantanoso “You´re Right (I´m Wrong)”, o la vitaminada canción que abre el disco, “Come Wath My”, el pop-rock perfecto de “You Where On My Mind” o simplemente la deliciosa versión del “Ruby Tuesday” de los Stones, y comprenderá que está ante el mejor disco de Earle, y compañía, en años. Una maravilla.

 

La gozadera popular

En el Partido Popular dudaron entre imprimir a la nueva versión electoral de su himno un ritmo de merengue o de reggaeton. La opción del vallenato ni se tuvo en cuenta. Finalmente ganó la versión merengue, al parecer porque a Mariano Rajoy y compañía la cadencia del reggaeton les resulta “triste”. Ellos son más de gozadera, es evidente. “En el PP la fiesta no se acaba nunca”, dijo en su día con voz melosa Ricardo Costa, ex secretario general de los populares valencianos implicado en la Gürtel.

¡Qué razón tenía el bueno de Richi Lacoste! El PP vive en una fiesta interminable, y ese ritmo sabrosón, calentorro y sensual con que han puesto al día su himno lo demuestra. Alguien podría pensar que tal y como está España, con una tasa de pobreza entre los parados del 44,8% y 2,4 millones de españoles que reconocen no poder pagarse los medicamentos, deberían haber apostado por el aire lento, solemne e incluso lúgubre de, por ejemplo, una sonata para piano de Chopin. Lo que viene siendo la marcha fúnebre.

Pero viendo la relación de los chicos de Rajoy ante sus numerosos problemas con la justicia tengo mis dudas. ¿Qué tal el ritmo del jazz crudo y dinámico, de gramófono y ley seca, del Chicago de los años 20 y 30? Si a Al Capone le encantaba, no sé por qué no le puede gustar a Rajoy. Pero buscando algo más actual, más moderno, sin duda hubiese elegido para el himno del PP el ritmo cadencioso y trotón del “Woke Up This Morning” de los británicos Alabama 3, canción que en su mezcla Chosen One Mix podíamos escuchar en la cabecera de Los Soprano. El bueno de Tony conduce desde Nueva York a New Jersey, en busca de la sagrada paz del hogar tras una dura jornada de trabajo, quién sabe si extorsionando a unos empresarios, dando un escarmiento a unos proxenetas chinos o blanqueando algo de dinero negro. Ni pintado para los de Génova.

Un motivo para NO ver la televisión

El diario Down

Autor: Francisco Rodríguez Criado.

Editorial: Ediciones Tolstoievski.

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“Un balazo de realidad”, dice la web de la editorial sobre este autor, sobre este libro. Y tiene mucha razón: “El diario Down” es un tiro de normalidad, un disparo de sentido común, que te impacta en el pecho, te sacude como si llevases flojo el chaleco antibalas, y te lanza a la calle, a enfrentarte con el mundo. Porque “El diario Down” es la vida.

Francisco nace con sindrome de Down y una cardiopatía severa. Su padre, escritor, recibe el golpe con dignidad y busca ayuda en aquello que conoce: la literatura…

“Cuando Saul Bellow ganó el Premio Nobel, en 1976, le preguntaron cómo se sentía al recibir tan preciado galardón. El gran escritor canadiense respondió: ´No lo sé, aun no he escrito sobre ello`. Cuánta razón tenía al sugerir que la escritura nos ayuda a aclarar nuestras emociones y a poner en orden nuestros deseos”.

No espere encontrar en “El diario Down” la historia lacrimógena de un padre blandengue que se castiga con su suerte. Para nada. El autor sabe que la vida no le debe nada, que no hay compensanción alguna, que “vivir es una eterna carrera de obstáculos que se gana no tanto con la suerte como con el afán de superación”: “Los padres que tenemos niños con discapacidad deberíamos aceptar cuanto antes su circunstancia y tratar de apoyarlos y estimularlos, para sacar lo mejor de ellos dentro de unos márgenes razonables”.

Francisco padre no es de los que se rinden. Francisco hijo tampoco, pese a tener trisomía del par 21 y una severa cardiopatía que exige una intervención quirúrgica a corazón abierto. El padre llora en silencio, escribe sobre poetas, perros y cromosomas extra, sobre el dolor y la esperanza, sobre otros padres y la felicidad, sobre los fantasmas de la noche y la normalidad. Sobre resitir.

“Y en ese instante, durante esa sonrisa, comprendo que tanto esfuerzo sí tiene sentido. Que dormir es cosa de cobardes. Que visitar a los médicos es más divertido que un crucero por las Bahamas. Que el cansancio es un regalo de los dioses y que ese cromosoma extra es justo, porque lo que por un lado te quita por otro te lo da. Francisco mantiene fija la mirada sobre mí y, antes de entregarse nuevamente a su biberón, se echa a reír de nuevo.

De repente lo hacemos los dos: reírnos. Hemos madurado mucho y ahora sabemos que para ser felices no nos hacen falta grandes planes”.

¿Un balazo de realidad? No, un cañonazo de realidad.