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Blanqueo de audiencia

En el Telediario de La 1 (TVE) emiten un reportaje sobre la serie “Isabel” como si tal cosa, entre la detención de Díaz Ferrán por alzamiento de bienes y la vuelta de Ricky Rubio a la NBA tras una lesión de rodilla. Minuto y medio de promoción vendido como información. ¿El resultado? Pues que la audiencia de la televisión pública se desploma al mismo ritmo que su credibilidad: Los telediarios de TVE perdieron 439.000 espectadores en octubre respecto al mismo mes de 2011, y en noviembre solo 230.000  espectadores les han separado de los informativos de Telecinco. La autopromo sobre Isabel es solo un ejemplo: el deterioro de TVE no es producto de la ineficacia de los nuevos directivos, sino precisamente de su enorme eficacia: encargados de cambiar el curso de una televisión y una radio públicas que habían alcanzado un nivel más que digno, tanto a nivel periodístico como de audiencias, van camino de conseguir sus fines en un tiempo record.

Si funciona, no lo toques, dice el sentido común. Funciona, así que ponedlo patas arriba, ordenó Rajoy a los encargados de desmantelar RTVE. Y Julio Somoano y compañía están siguiendo estas órdenes a pies juntillas: muchas apariciones de miembros del Gobierno, pasar de puntillas sobre los temas complicados, peinados rutilantes en las presentadoras, frivolidades a cascoporro y mucha, mucha información sobre el Real Madrid. Una fórmula que premia la mediocridad, abandona el periodismo y aburre al telespectador, que se marcha a la competencia.

Cómo será la cosa de grave que hasta Pedro Piqueras, sí, ¡Pedro Piqueras! (Telecinco) rebasa algunas noches con su esperpéntico informativo al Telediario de TVE. Y de la radio, ni les cuento: tras implantar su nueva programación RNE pierde casi medio millón de oyentes, para delirio de sus rivales, Cadena Ser, Cope y Onda Cero.

Así las cosas, el ciudadano de bien solo verá la gestión de PP sobre los medios de comunicación públicos como un fracaso. Error grave. Estamos ante un éxito del PP. El reto del Gobierno era desarticular los informativos de TVE, desmantelar el trabajo realizado durante los últimos años en la tele y la radio públicas. La audiencia es lo de menos, un daño colateral. Lo importante es cambiar información por desinformación. Misión cumplida.

Y en el exterior, el duopolio: Mediaset (Telecinco y Cuatro) y Grupo Antena 3 (Antena 3 y La Sexta).

 

P.D.1

Mientras los informativos de TVE procuran pasar por encima de las crisis económica, social y moral que sacude el país, “Salvados” (La Sexta) bate records cada domingo analizando precisamente esos asuntos. El último programa presentado por Évole, sobre el fraude fiscal, reunió delante del televisor a 3,6 millones de espectadores, un 16,1% de cuota de pantalla. Un tema de total actualidad, qué duda cabe…

P.D.2

Cuando un chino saca dinero de España de manera ilegal se habla de mafias, de redes corruptas y de tramas criminales. Cuando lo hace un empresario español parece que “solo” es blanqueo de capitales. Ahí tienen a Díaz Ferrán, con un lingote de oro y 150.000 euros debajo del colchón. Y a su socio, Ángel De Cabo, con algo más de un millón de euros en el armario. El vídeo y la foto valen más que mil palabras…


Un motivo para NO ver la televisión

Mike Cooley

Cd: The Fool On Every Corner.

Estamos ante el primer disco en solitario de Mike Cooley, uno de los miembros de la imprescindible banda de Georgia Drive-By Truckers. Guitarrista sosegado, cuando no está haciendo rock sureño con los Truckers, Cooley acaricia la acústica y hace varias versiones de algunas de las canciones de su banda. Se suma de esta manera a Patterson Hood, líder del grupo, compositor y principal cantante, que ya tiene tres excelentes trabajos por su cuenta. Y a Jason Isbell, que tras abandonar el grupo ha grabado cuatro discos formidables.

Mike Cooley se sienta, coge la acústica y toca desde “Carl Perkins Cadillac” a “Shut Up and Get on the Plane”, siempre con suavidad, acariciando la guitarra y cantando sin estridencias, como si estuviera en el salón de su casa. Un disco delicioso, grabado durante tres conciertos, imprescindible para los fans de los Truckers, pero quizá demasiado intimista para el resto de la humanidad.

El príncipe callejero

En el día de las enfermedades mentales, TVE intentó convencer a los telespectadores de que el príncipe Felipe es campechano y callejero. Tanto o más que su padre, posiblemente el rey más campechano y callejero de España en estos momentos. La televisión pública emite en mitad del Telediario del mediodía unas imágenes del aspirante al trono paseando por el centro de Madrid, de caseta de la Cruz Roja en caseta de la Cruz Roja, afrontando el viacrucis con una sonrisa de oreja a oreja. Sí, por esas mismas aceras llenas de chicles, de escupitajos, de colillas y de orines y excrementos de perro por las que pasea usted, querido lector y ciudadano. Lástima de la evidente incomodidad y acartonamiento del personaje (ver foto) al caminar sobre el asfalto de los madriles, superficie para la que no están diseñados sus regios pinreles. Y pena del vacío que se crea a su alrededor al caminar: el elevado número de escoltas y lo patético de la impostura, convierten al amigo Felipe en un extraterrestre recién caído del espacio, aislado del resto de viandantes por una invisible barrera de seguridad. La gente le observa desde la distancia, con la precaución con que contemplaría a un gorila vestido de chulapo armado con un rifle y acompañado por dos enanos desnudos y una mujer barbuda, todos enfermos de peste porcina. El miedo a lo esperpéntico.

Felipe saluda a las viejecillas y a un ciclista que se ha pegado un leñazo por hacerle una foto: “me lo podías haber dicho, hombre”. El Telediario de la televisión pública lo cuenta todo, media hora de paseíllo, de manera detallada. La gente se detiene en mitad de la calle, algún valiente acerca su rostro plebeyo al real rostro e inmortaliza la imagen con el móvil, como haría con Messi. Finalmente una señora mayor se derrumba y apunta a la lagrimilla: “Me he emocionado”, confiesa.

Y al final del camino, la guinda del publirreportaje: en la última caseta, como años atrás hacía doña Carmen con el Caudillo, espera doña Letizia a Felipe. Éste la besa de forma convincente, quizá de manera un poco más apasionada de lo que recomienda el protocolo. No con lengua, pero sí con restregón. Perfecto. La escena, tan prevista como bien ensayada, ha quedado realista. Y las cámaras de TVE estaban allí para informar.

¿Hasta el año que viene? Adiós!

Algo muy vivo

Dice La Razón, el menos dudoso y más tendencioso de nuestros diarios gubernamentales, que TVE ha reforzado los controles para evitar otro error como el de la manifestación de la Diada en Barcelona el pasado 11 de septiembre. Le recuerdo que ese día la noticia, el éxito brutal de la convocatoria hizo que miles de personas abarrotasen la calle, quedó relegada al minuto 20 del Telediario 2. En TVE hablaron de un “error de valoración”. Posteriormente José Gilgado, director de Contenidos Informativos de TVE, reconoció que “visto con perspectiva, es evidente que la noticia estaba mal colocada, pero la edición es algo muy vivo y la noticia fue creciendo conforme evolucionaba la tarde”.

Para evitar que se repitan estos fallos, en TVE han decidido reforzar la supervisión de los contenidos y la jerarquía informativa. A las actuales reuniones de informativos, celebradas a la 1, 5 y 6 de la tarde, se añade otra más a las 8 “para dar un último repaso”. Los resultados no se han hecho esperar…

En el Telediario 1 de TVE dedican 56 segundos a la noticia de la muerte de un bebé de ocho meses en aguas de Melilla, ahogado al hundirse la patera en la que viajaba junto a otros 13 inmigrantes. Sin embargo, en ese mismo telediario dedican 2,25 minutos a la vieja historia del fraude en los exámenes para la obtención del título de patrón de embarcaciones de recreo. Temas ambos relacionados con el mar, pero de diferente calado.

La edición es algo muy vivo, como muy bien dice el director de Contenidos Informativos de TVE. Quizá por eso resulte tan importante que mantenga el pulso de la realidad, que no se despiste con la anécdota, que pise la calle y se muestre sensible a los problemas del ciudadano.

¿Un título de patrón de yate? ¿Una patera hundida? Los problemas con la edición no son exclusivos de la televisión pública, ni mucho menos. En las cadenas privadas las famosas reuniones de edición de informativos parecen tener lugar alrededor de una pantalla de ordenador, con los últimos vídeos de Youtube a todo trapo.  La patera hundida en Melilla no tiene ninguna posibilidad frente a un buen accidente de tráfico en Minnesota.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Lindi Ortega

Cd: Cigarettes & Truckstops.

¿Recuerda usted a Lydia Loveless? Sí, la asilvestrada cantante de country-rock-punk que sorprendió con su primer disco, una bomba titulada “Indestructible machine”. Pues Lindi Ortega podría ser su hermana de sangre, su alma gemela, su compañera de correrías.

Ambas, Lindi y Lydia, beben de Patsy Cline, de Loretta Lynn, de Emmylou Harris y de Wanda Jackson. “Cigarettes & Truckstops” es el Segundo trabajo de Ortega, cantante y compositora canadiense, quizá sea menos rockera y más melódica que la de Ohio, más cercana al Honky Tonk. Pero merece la pena, tanto por sus excelente canciones como por su voz y su actitud, tremendamente excitantes.