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Loser

Escucho en la cadena SER una cuña publicitaria de los 40 Principales: “No seas tu padre… (música ratonera)… no seas un loser… (más música ratonera)”. Quedo en estado de shock. Me prometo no escuchar jamás esa emisora, lo cual no tiene demasiado mérito puesto que nunca la escucho. Pero sigo en la SER, donde un economista depredador llamado David Taguas, ex director de la Oficina Económica de Zapatero, ofrece un máster en soberbia y manipulación. Impresentable. Minutos después hablan de la difícil situación que vive Venezuela, tema complejo para el que invitan a un especialista: el cantante Carlos Baute. Sus reflexiones están a la altura de su música: “Lo que pasa en Venezuela lo vivo entre la tristeza y la desesperación”. Suena música de baile…

granados

Pero lo peor no es ese soniquete. Lo peor es que en los informativos con los que he decidido informarme no incluyen la noticia del día: “El senador Granados tenía en Suiza 1,5 millones”. ¿Influye en este despiste que se trata de una exclusiva que El Mundo, diario de la competencia, publica en portada? En las noticias de las seis de la tarde siguen sin hacer una sola referencia al caso, pese a que ya se saben más cosas: “Granados admite que tuvo una cuenta en Suiza entre 1996 y 2.000, cuando ya se dedicaba a la política”.

No seas un loser, dicen en los 40. Y yo pienso en Francisco Granados, el tipo del pelito engominado y la sonrisa de hurón, como loser entre los losers.

El periodista Jesús Cintona emite en su tertulia matinal en Cuatro unas imágenes demoledoras: Granados, el número tres del PP madrileño, el ex ojito derecho de Esperanza Aguirre, consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, niega en imágenes de archivo del propio programa la acusación: “No tengo ni un duro en Suiza”.

¿Se puede ser más loser? Granados, ex alcalde de Valdemoro, hace esta declaración a “Las mañanas de Cuatro” (Cuatro). Y es que el político del Partido Popular es muy aficionado a dar doctrina en los debates televisivos: es habitual en espacios como “Las mañanas de Cuatro”,  “laSexta Noche”, “El Cascabel” y “La marimorena” (13tv), “El gato al agua” (Intereconomía), “El Gran Debate” (Telecinco)

¿Recuerda el post de ayer? Chusma.

No se pierda al senador que ahorra en Suiza hablar de “sabandijas”, de “delincuentes”, de “filoterroristas”, de “señores que debería estar en la cárcel” y hasta de “tiros en la nuca”

Lara presidente

Los periodistas preguntan en rueda de prensa a Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, por la caja B de su partido y por la condena a cuatro años de cárcel por delito fiscal a Carlos Fabra, símbolo durante mucho tiempo de la grandeza del PP. ¿Sigue usted creyendo que es “un ciudadano y un político ejemplar”? Rajoy dice que sobre esos temas ya ha dicho todo lo que tenía que decir. Y se pone a hablar de economía. ¿Desfachatez del presidente? No, torpeza de los periodistas. Sobre las cosas realmente importantes de este país no hay que preguntar a los presidentes del Gobierno, hay que preguntar a José Manuel Lara.

El ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero presentó anoche “El dilema: 600 días de vértigo”, su libro de memorias como jefe del Estado. Está editado por Planeta, la editorial de Lara, e incluye la famosa carta que el Banco Central Europeo envió en 2011 al entonces presidente para marcarle los tiempos que debía seguir la economía española. Tanto la oposición como los medios de comunicación quisieron conocer el contenido de ese documento, pero Zapatero se negó a hacerlo público por, dice ahora, “el riesgo a la estabilidad”. Fue un secreto de Estado… hasta que llegó Lara con el talonario. Entonces se desclasificó la carta, que ahora usted puede leer tranquilamente tras pasar por la caja de su librería favorita.

El libro de Zapatero deja muy clara una cosa: que los silencios de Rajoy están plenamente justificados. El actual presidente no evita a la prensa por miedo a la realidad social, por avergonzarse de pertenecer a un partido corrupto o por simple inutilidad intrínseca. No. El presidente no habla, no da explicaciones y evita a los medios, porque no quiere reventar el contenido de su futura biografía política. Los ciudadanos que quieran saber qué piensa el líder del Partido Popular, cuáles son los planes del hombre que en estos momentos dirige el país, deberán tener un poco de paciencia: ¡Esperen a que Rajoy abandone Moncloa y publique sus memorias!

Así las cosas, quizá deberíamos eliminar intermediarios. Vayamos al grano. Votemos a Lara próximo presidente.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Vidas de hojalata.

Autor: Paul Harding.

Editorial: RBA.

Hace algunos años, Paul Harding (Massachusetts, 1967) abandonó el mundo del rock and roll para dedicarse a la escritura. Ignoro si el mundo de la música debe llorar la pérdida, pero estoy seguro de que la literatura está de enhorabuena: “Vidas de hojalata” es uno de esos debuts que dejan huella. Tanto como para que, tras una tirada inicial de apenas 500 ejemplares en 2009, fuese galardonado meses más tarde con el premio Pulitzer de ficción.

“Vidas de hojalata” es la emocionante descripción del final de la vida de un hojalatero que arregla relojes, y que recuerda a su padre, un vendedor ambulante que padece ataques epilépticos. Es la Nueva Inglaterra de finales del siglo XIX y primera mitad del XX. George Washington Crosby agoniza en su cama de alquiler de hospital, colocada en mitad del salón de su casa. “Noventa y seis horas antes de morir, George recuerda…”.

George recuerda su vida, su familia, sus relojes, sus esfuerzos, su relación con su padre enfermo. Y cómo la naturaleza influye en ese mundo rural que viene y va, de manera recurrente, entre delirios, memorias y reflexiones. Todo ello narrado de manera magistral, vigorosa, innovadora. Un primer libro estremecedor.

“Tus mañanas frías se llenan con el dolor que causa el hecho de que , aunque no nos sintamos cómodos en este mundo, es todo cuanto tenemos y es nuestro pese a estar lleno de conflictos, de modo que lo único que podemos considerar nuestro son los conflictos; pero incluso eso es mejor que nada, ¿no crees?… Y mientras el hacha se clava en la madera, consuélate pensando que el dolor de tu corazón y la confusión de tu alma significan que aún estas vivo, que aún eres humano y que sigues abierto a la belleza del mundo aunque no hayas hecho nada para merecerla. Y cuando te resientas por ese dolor en el corazón, recuerda: Algún día estarás muerto y enterrado”.

Intervención

Desgraciadamente, en el periodismo español no hay más que genios. Es una reflexión que Julio Camba aplicaba a los escritores, pero que yo me tomo la libertad de utilizar con los periodistas. Ponderados, sanos, inteligentes y bien nutridos, decía el gallego. Yo añadiría a todas esas virtudes un resplandeciente pico de oro, resultado de un cerebro ágil, un verbo fácil y unos conocimientos inconmensurables. Entre estas auténticas monstruosidades periodísticas destaca un nombre. Juan Luis Cebrián. El periodista que auguró la muerte del papel, que dijo que los periódicos son un producto del pasado, que los diarios ya no son el eje de la formación de la opinión pública o del debate político.

En el Foro de la Nueva Comunicación celebrado ayer, Cebrián elogió a Mariano Rajoy “por no intervenir en los medios de comunicación, como en su día hicieron Aznar y Zapatero”. Y puso como ejemplo de presidente del Gobierno no intervencionista a Felipe González, el hombre que dirigía España cuando Sogecable obtuvo la licencia de Canal + (8 de junio de 1990).

¡No sabe nada este Cebrián! Y no lo digo por los famosos 13 millones de euros de sueldo, que él niega haber recibido, y que multiplicaría por diez la media del sector. Lo digo porque parece evidente que el Consejero Delegado no ve los informativos de TVE, los famosos Telediarios. O que no presta atención a las opiniones de Francisco Marhuenda o Pérez Henares en “Al rojo vivo”, el debate de La Sexta. O que no escucha la Cope, ve Intereconomía o lee ABC.

El Gobierno interviene todo lo que puede en la información que recibe el ciudadano. Y si no interviene más, es porque no puede. Y por esto el Consejo de Informativos de TVE ha hecho público un informe en el que pide la dimisión de José Gilgado, director de Contenidos de esta área, debido a su “maniobra de intoxicación y manipulación” en la información sobre la declaración de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en el caso “Bárcenas”. Y por eso mismo el Psoe denunciará en la Unión Europea la “gubernamentalización” de los órganos de control de la televisión pública, es decir, “la falta de pluralismo”.

¿Por qué dice Cebrián que Mariano Rajoy no interviene en los medios de comunicación? Porque con un solo empujoncito del Gobierno, el soplido del lobo a la casa de paja del cerdito ceporro, Prisa acabaría en el barranco.

 

P.D.

En “El Intermedio” (La Sexta), el periodista José María Calleja presentó su libro “La violencia como noticia” (La Catarata). Una obra que me viene al pelo para comentar la edición del Telediario (TVE) de mediodía de ayer mismo, 23 de septiembre de 2013. Tras la última hora sobre el atentado en el centro comercial de Nairobi, en el que ya se han contabilizado 62 muertos, dieron paso al siguiente bloque informativo…

25:12. Doble atentado suicida en Afganistán con 81 muertos.

24: 44. 25 muertos y 25.000 desalojados por un tifón en China.

26: 09. Aparece el cadáver de una niña de 12 años en una pista forestal cerca de Santiago de Compostela.

27:03. Se continúan buscando los restos de Marta del Castillo en la finca sevillana de La Majaloba.

27:28. Han comenzado a declarar en el juzgado los imputados por el asesinato de una pareja holandesa  encontrados descuartizados y enterrados en una finca murciana.

29:20. En Madrid la policía ha detenido a un joven de 19 años acusado de encerrar y violar durante cuatro días a una mujer en un trastero.

Continuaron recordando la celebración del Día Internacional contra la trata de personas y la explotación sexual. Pero yo ya tenía mi dosis de “violencia como noticia”.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Empresas y tribulaciones de Maqroll el gaviero.

Autor: Álvaro Mutis.

Editorial: Siruela.

La muerte de Álvaro Mutis me obliga a recordar cómo, cuándo, dónde y gracias a quien descubrí al escritor colombiano, y a esa obra maestra de la literatura de aventuras que es “Empresas y tribulaciones de Maqroll el gaviero”. Fue hace muchos años, más de los que me gustaría. Estaba trabajando para El País en Chamonix, escribiendo un reportaje sobre la muerte de unos montañeros españoles en el Mont Blanc. Y me acompañaba José Manuel Navia, uno de los mejores fotógrafos con los que he tenido el placer de viajar.

No recuerdo las circunstancias, quizá me quedé sin lectura. Navia me hablo de Mutis, y me prestó una de las historias de Maqroll. Una historia fabulosa sobre un burdel en Panamá, que en realidad era una historia de amor, de lealtad, de libertad y de barcos. “Ilona llega con la lluvia”.

Navia me abrió las puertas del mundo de Mutis. Solo por eso tengo una deuda con él, como la tengo con el librero de Fuentetaja que me descubrió a Coetzee o al amigo que me presentó a Phillip Roth. Con Mutis he pasado ratos magníficos, navegando por los mares infinitos de medio mundo, disfrutando de viejos barcos y de tripulaciones errantes, saboreando rones añejos y paseando por puertos crepusculares. El regalo de la gran literatura.

“Empresas y tribulaciones de Maqroll el gaviero”, en su edición única, limitada, completa y mastodóntica de Siruela, es uno de mis libros de cabecera. Cuando me siento perezoso o triste, cuando alguna novela me aburre, cuando necesito volver a creer en las buenas historias, abro ese ladrillo de casi 800 páginas y me reencuentro con la vida. Porque las aventuras de Maqroll son una exaltación de la vida como travesía: “No hay lección, no hay mensaje”, reconocía Mutis en una entrevista. “Los personajes traen la vida que han vivido consigo. Traen lo que son”. Un testimonio del mundo, del destino, de la vida y de la muerte.

Y ya que hablamos de buenos consejos literarios… Gabriel García Márquez, el gran amigo de Mutis, escribe sobre el hombre que le facilitó el primer ejemplar de “Pedro Páramo”.

Transparencia

El partido que ha destruido los discos duros de los ordenadores que podían contener las claves del caso de corrupción más importante de la democracia española acaba de aprobar una Ley de Transparencia. Sí, el mismo partido que se niega en redondo a que su líder rinda cuentas en el Congreso sobre el Caso Bárcenas. Con dos cojones. Y no contentos con semejantes incongruencias, acusan a la oposición, que se ha negado a participar en semejante  pantomima, de “situarse en el lado oscuro”.

El lado oscuro es, por si usted no lo sabía, el final del camino del miedo. No lo digo yo, Obi-Wan Kenobi me libre, se lo dijo el Yoda a Anakin Skywalker en “Star Wars I: La Amenaza Fantasma”. Pero la cosa no queda ahí, puesto que el maestro Jedi sentenció: “El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti”.

Yo también percibo mucho miedo. En todos, en el PP de Bárcenas y en el PSOE de los ERE. Miedo a perder el control, a perder privilegios, a perder aún más credibilidad, a perder incluso el coche oficial o el iPad. Miedo a tener que abandonar su escaño y tener que reincorporarse a la vida civil. Miedo a la verdadera transparencia.

Un ejemplo: la nueva Ley de Transparencia incluye a la Casa del Rey aunque, según informa ElDiario.es, “los miembros de la familia real no estarán obligados a pormenorizar los gastos de sus numerosas actividades públicas, ni a desvelar los negocios que realicen con las asignaciones que reciben de los Presupuestos Generales del Estado”.

Con lo fácil que sería ofrecer verdadera transparencia… Podían haber comenzado ayer mismo, con las cuentas de la Botella. Es decir, con la alcaldesa de Madrid convocando una rueda de prensa de verdad. Es decir, transparente. Una rueda de prensa en la que, en lugar de hacer chistes sobre el “relaxing cup of café con leche”, contase a los españoles, con pelos y señales, cuánto ha costado el gatillazo olímpico. Cuántos políticos han viajado en el avión privado de Florentino Pérez. A cómo estaba la habitación del Hilton de Buenos Aires. Cuánto ha invertido Madrid en publicidad y en qué medios de comunicación. Ese tipo de cifras que ayuda al ciudadano a entender las cosas. Transparencia, le llaman.

Un motivo para NO ver la televisión

Diez años sin Johnny Cash…