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El vals del gulag

Un motivo para NO ver la televisión

El vals del gulag.

Autores: Pellejero y Lapière.

Editorial: Astiberri.

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El dibujante Rubén Pellejero y el guionista Denis Lapière publicaron en 2005 una historia de amor memorable enmarcada en uno de los momentos más duros del régimen estalinista soviético. Astiberri recupera ahora esa inolvidable aventura en una edición perfecta. Kalia es la heroína, una supermujer que ve cómo su marido, Viktor, es deportado a Siberia como consecuencia de una denuncia falsa. Pasan los años, sus dos hijos crecen sin padre, y Kalia espera. Hasta que recibe una carta en la que Viktor, un enemigo del pueblo según el gobierno de Stalin, pide a su mujer que le olvide, que no le espere, que inicie una nueva vida. Lejos de hacerle caso, Kalia viaja a Siberia para encontrar a Viktor cueste lo que cueste.

“La gente delata por tan poca cosa… Por la promesa de un piso más grande o un trabajo menos duro. Solo por la promesa… Condenaron a Viktor a diez años de reeducación por el trabajo. Le escribía todos los días y, cuando podía, le mandaba paquetes… aunque raras veces podía. Yo me convertí en la mujer de un “enemigo del pueblo”. La mujer de un zek”. 

Lo dicho, una historia de amor con mayúsculas. Kalia descubre con sus propios ojos las miserias de la URSS de la postguerra, contempla las mayores miserias de la condición humana, sufre el desengaño que supone pertenecer a un país dictatorial. Pero siempre hay esperanza para mujeres como Kalia. Incluso tras enterarse de que Viktor se vio obligado a bailar el vals del gulag.

“Aquello era el vals del gulag: hombres y mujeres, los mejores trabajadores, los socialistas de mérito, todos juntos y encerrados en una barraca”.

Poco más de setenta páginas para recordar al lector que ni todas las miserias del estalinismo (que es tanto como decir de todas las dictaduras), ni todas las penurias del destino, son capaces de acabar con el amor, con la esperanza, con las energías de quienes luchan por estar en el lado correcto de la historia. Pellejero y Lapière realizaron un trabajo impecable a partir de una gran historia, la base de todo buen cómic. El excelente dibujo y el desbordante color, los eficaces diálogos, los inolvidables personajes, el impecable ritmo narrativo… todo perfectamente ajustado en torno a una narración épica que es, sobre todas las cosas, una declaración de amor. A la verdad, la justicia, la constancia… a la vida.

Un poco de humo azul

Un motivo para NO ver la televisión

Un poco de humo azul.

Autores: Pellejero y Lapière.

Editorial: Astiberri.

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Dos viejos conocidos, responsables juntos o por separado de genialidades como “Un verano insolente”, “Dieter Lumpen” o “El largo y tortuoso camino”, nos ofrecen ahora una historia inolvidable que habla del amor, la solidaridad, la identidad y la represión. Los hechos tienen lugar en una dictadura sin nombre de Europa del este, y los protagonistas son seres heridos que se consumen esperando. Ella se llama Laura, es hija de la desencantada dueña de un bar-hostal-burdel, fuma cigarrillos secos con poemas escritos y recuerda a Ludvik, el amor de su vida, un hombre al que conoció cuando iba en un camión camino de la tortura. El es un fotógrafo que viaja con una mochila roja, un tipo de culo inquieto que para una noche en la pensión de Laura.

“El dolor era como una luz blanca cegadora que absorbía el tiempo. No conseguía deshacerse de ella. Intentaba escribir, pero no le venía nada más, delante de la hoja en blanco, que la inmanencia de la tortura. Al final, borracho, por suerte, terminaba durmiéndose”.

Si empieza a leer “Un poco de humo azul” no podrá parar hasta la última página. La historia es demasiado buena, y los dibujos resultan perfectos para la narración. No olvidará jamás algunos personajes, determinados diálogos, lugares como “la Ruta de las damas”, esas curvas del camino en las que las mujeres de los presos se ponían guapas para ver a sus novios, maridos y hermanos apenas unos segundos. Y todo con dos impulsos moviéndose entre las páginas, escondidos en las esquinas de las viñetas: la venganza y la solidaridad. El bien y el mal, como tantas veces, rozándose, circulando en paralelo, engrandeciendo y hundiendo al ser humano: “No te pido que comprendas lo que hemos sufrido ni hasta que punto seguimos sufriendo… Solo te pido que asumas esto: no hallaré descanso hasta que acabe con esto”.

“Un poco de humo azul” es un cómic imprescindible sobre lo mejor y lo peor de la humanidad. Sobre infancias perdidas y futuros vacíos, sobre el amor verdadero y el rencor eterno, sobre la maldad, la bondad y la identidad. Una maravilla.

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