Fernando Sánchez Dragó, el más famoso de los eyaculadores interiores de nuestro país, ha tenido un hijo en la portada de Elmundo.es. Bueno, el niño ha nacido en su casa, pero a los pocos minutos los afortunados lectores de ese medio digital, líder mundial en español según sus propias cuentas, ya podían disfrutar tanto de la carita del recién nacido como del potorro de la feliz mamá. Las fotos de tan relevante acontecimiento competían en la cabecera del diario de Pedro J con el cadáver de Carrillo, las novedades del caso Bretón y las últimas exigencias independentistas de Artur Mas. Así es el periodismo de nuestros días: puríto espectáculo.
Se pueden decir muchas cosas de Sánchez Dragó, de su vanidad sin límites, de su narcisismo enfermizo, de su devoción por los poderosos, de su innata capacidad para el peloteo… Se podrán decir muchas cosas de Dragó, insisto, excepto que no es un pedazo de machote. Ni eyaculando interiormente puede controlar sus espermatozoides, auténticos diablillos pese a las 75 castañas del propietario. Unos espermatozoides que han engendrado un niño precioso, al que la escasa calidad de la fotografía publicada por El Mundo, quizá retocada por la restauradora de “Ecce homo” (¿de la quinta de Dragó?), no hace justicia. ¿Y qué me dice del nombre? El hijo de tan original, brillante y creativo escritor no se podía llamar Manolo, Casimiro o Jonathan… Le han puesto Akela, nombre de lobo de Kipling. ¡Pero qué culto es este jodío Dragó!
De tan magnífico reportaje quizá deberíamos destacar, por resultar especialmente enternecedora y humana, la imagen en que podemos ver a Naoko, la mujer de Dragó, espatarrada sobre una sábana. No ya por la relajada postura, sino por la complicidad del escritor, que juega una partida de Tetris en el móvil mientras pisotea la sábana sobre la que, poco después, nacería su criatura.
Pedro J Ramírez, uno de los periodistas con más olfato de este país, ha vuelto a acertar. “¿Como con la casete de la Orquesta Mondragón?”, dirá ese lector que tiene tanta guasa. No, como el periodista de raza que es: a la hora de cerrar este post la noticia ya era la segunda más visitada de la web, solo superada por una que, puñetera, incluía la palabra “porno” en el título.
“Conviene recordar que periodismo es la información en las páginas de periódicos como El Mundo”, afirma Víctor de la Serna, adjunto a la dirección del diario, y hombre de exquisita educación, en su columna del periódico del día del parto. Tiene mucha razón. El periodismo de calidad es lo único que puede salvar la profesión. Por cierto ¿quién será el padrino de Akela? ¿Pedro J o Baloo?







