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Una tele como un caballo

“Cuando veo un pene del tamaño de un caballo, me asusto”, confiesa Leticia Sabater a un Jorge Javier Vázquez con los ojos como platos. “He tenido que dejar muchas relaciones porque la tenían muy grande”, sentenció la artista que, como pudieron leer los seguidores de este blog en semi exclusiva, paso por el quirófano para ponerse un himen nuevo y quedar como para estrenar.

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Tan interesante entrevista tiene lugar en Telecinco, televisión privada que lidera las audiencias en España por noveno mes consecutivo: en mayo alcanzó un 15,4% de cuota, seis décimas más que en abril. Podría contarle maravillas de Mediaset, la empresa propietaria de Telecinco, pero prefiero que sean ellos mismos quienes lo hagan: “Mediaset España se ha posicionado en 2014 como la compañía audiovisual más rentable a nivel nacional y entre las primeras empresas de medios de Europa, así como la mejor preparada para afrontar con optimismo los retos de 2015. La empresa ha obtenido un beneficio neto de 59,5 5M€ y ha duplicado su EBIT (144,8M€ ) y ha mejorado su EBITDA ajustado en un 88% (163,9M€). Mediaset España ha concluido 2014 como el grupo audiovisual líder de audiencia en televisión con el dato más alto de su historia (30,7%); el de mayor tráfico en Internet con 10 millones de usuarios únicos mensuales; y como el más participado en redes sociales con el 56% de los comentarios sobre TV”.

¡Vea usted todo lo que se puede conseguir a partir de un simple himen reconstruido y un pene del tamaño de un caballo! Es la magia de la televisión. Con un decrépito presentador hortera, una desvencijada musa de Ansón, un hollejo recauchutado y cuatro chuminadas más organiza usted la televisión líder en España. Lo que no dice mucho ni del país en cuestión ni de su televisión en concreto. Y qué quiere que le diga de este blog…

Un motivo para NO ver la televisión

La escultura del sí.

Autor: Michel Onfray.

Editorial: Errata Naturae.

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¿Cómo compensar al lector tras un post tan deprimente como el de hoy, protagonizado por vírgenes recicladas, grandes miembros caballunos, televisiones atontaciudadanos y blogs cómplices? Con una dosis de filosofía moderna. Conocía a Michel Onfray por su “Tratado de ateología” (Anagrama), un libro muy interesante que invita a pensar en la vida en la tierra y olvidarnos del resto de pamplinas. Pues bien, la editorial Errata Naturae publica con su habitual mimo, papel de tacto sensual, buena portada y excelente traducción, un clásico de este doctor en Filosofía fundador de la Université Populaire de Caen.

Onfray apuesta por una filosofía “asociada a hacer viable la propia existencia, allí donde nada es dado y todo debe ser construido”. Vivir de manera hedonista pensando en la propia existencia sobre todas las cosas. Con el texto que hoy nos ocupa, “La escultura del sí. Por una moral estética”, es una invitación a la reflexión crítica, por supuesto, pero también un ejemplo de sentido común, una invitación a entender la felicidad como meta cotidiana, como ejercicio diario. “Es lícito despreciar o ignorar a nuestros semejantes si no se encuentran puntos de conexión con ellos, frente al amor cristiano que todo lo iguala; esa igualdad se traduce en la mediocridad y la neutralidad de los demás”. En ocasiones provocador, a veces impertinente, siempre inteligente, este ensayo de Onfray es un canto a la vida.

A estrenar

En una estremecedora entrevista concedida a Vanitatis la cantante, actriz y presentadora Leticia Sabater confiesa que se ha operado para volver a ser “virgen”. A sus 48 años, la musa de Luis María Ansón tiene un himen más y 6.000 euros menos: ha pasado por el quirófano para “darse un capricho”, y de paso solucionar unos “problemillas sexuales” consecuencia de una operación previa de ensanchamiento vaginal. “Me siento a estrenar”, ha confesado la talentosa show woman.

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¿Ve usted qué fácil? Se pagan 6.000 euros y se reinicia la partida. Aquí no ha pasado nada. Un puñado de billetes pueden convertir a la más desorejada pelandusca en angelical doncella. A estrenar. Porque como muy bien saben en el PP todos los problemas se reducen a eso que Floriano llama “piel”. Bueno, en este caso membrana, telilla o puede que pellejo.

Si todo fuese tan fácil… Esperanza Aguirre, Monago, Cospedal, Rosa Díez… Todos ellos restaurarían su himen político, los 6.000 euros mejor invertidos de sus vidas, y volverían a empezar. ¿A aparcar en carril bus, asesorar al pueblo canario, cambiar la ley electoral y negarse a escuchar a Ciudadanos? No, por supuesto que no. Si pudieran cambiarían su forma de hacer política: serían más humildes y menos soberbios, escucharían a la gente, pondrían en marcha políticas sociales, pararían de inmediato los desahucios, pondrían en su sitio a los bancos, lucharían contra la desigualdad, dejarían de cobrar comisiones y sobresueldos… Seguro que lo harían. Pero, maldita sea, no pueden: en política no es posible recuperar la virginidad perdida.

Y si no me cree, piense en Esperanza Aguirre y en la inaudita rueda de prensa que ofreció ayer. “Carmena quiere utilizar la alcaldía para romper el sistema democrático occidental tal y como lo conocemos”, llegó a decir en un discurso delirante, un insulto para la inteligencia de los ciudadanos. Aguirre, malicia senil, reparte carnés de demócrata, invoca a la izquierda radical, rezuma bilis y advierte de los peligros de su derrota, la derrota de quien llegó para salvarnos de Podemos (un partido anticonstitucional, cuidado). Aguirre se aferra al poder con uñas y prótesis dental. Lástima que perdiera la virginidad democrática con Tamayo y compañía.

Si pudieran, todos cambiarían. Todos menos uno. “No tengo previsto ningún cambio”, ha dicho Mariano Rajoy tras la debacle del PP. En los últimos meses a este hombre le han penetrado tanto, y de forma tan desgarradora y cruel, que tiene el himen hecho flecos. Ni el más fino de los cirujanos sería capaz de recomponer la intimidad de un tipo que reside en un edificio reformado con dinero negro, que aplaudió a Rato y a Rita, que habló en plasma, que pidió a Bárcenas que fuese fuerte, que consintió la corrupción y cobró en negro. No hay vuelta atrás para un presidente que consiente que Esperanza Aguirre le trate como a un pelele, nos trate como a idiotas.

Un motivo para NO ver la televisión

Eilen Jewel

Cd: Sundown over Ghost Town.

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Es imposible no querer a Eilen Jewel. Primero por sus grandes discos, algunos tan brillantes como el inolvidable “Queen of the Minor Key” o el que hoy nos ocupa. Y segundo por sus directos, una mezcla perfectamente equilibrada de energía, buen humor, grandes músicos y géneros eternos. La cantante y compositora de Ohio domina el country, el blues, el rockabilly, el surf… Y tiene una banda de lujo: Jason Beek (batería y voz), Jerry Miller (guitarra) y Johnny Sciascia (contrabajo).

“Sundown over Ghost Town” es su séptimo disco de estudio. Editado poco después de tener su primer hijo y de lanzar el doble en directo “Live at The Narrows”, una perfecta introducción al mundo de Jewel, este nuevo álbum incluye doce canciones que no desentonan lo más mínimo con el resto de su discografía. Las enciclopedias dicen que se encuentra a medio camino entre Gillian Welch y Lucinda Williams, y no seré yo quien les lleve la contraria. Un gran disco de música de raíces.

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Rescates

¿Recuerda usted a Leticia Sabater? Sí, la Leticia con c, la del pueblo, esa actriz, cantante y bailarina de piel churruscada, voz de grajilla e impresionante currículo que fue figurante en “1, 2, 3 responda otra vez”, ejerció de chica Hermida y protagonizó reality shows tan prestigiosos como “Acorralados”, “La selva de los famosos” o “¡Mira quien baila!”… Sí, Leticia Sabater, la misma que hizo historia en nuestra televisión como presentadora de programas infantiles. Con sus camisetas ajustadas, sus shorts minúsculos, sus crines doradas, su moreno Zaplana y sus neumáticos pechos, Leticia es la responsable de las primeras erecciones de varias generaciones de adolescentes que pasaban de los planos Pitufos a la voluminosa versión ibérica de Xuxa.

Hoy esa Leticia con quien tan buenos ratos pasamos está en apuros. Tiene mal de amores. Y pide ayuda en un vídeo estremecedor. ¿Un rescate emocional?

Una televisión tan miserable, zafia y chabacana como la nuestra no puede permitirse el lujo de tener a Leticia Sabater en el paro, grabando vídeos chuscos que no excitarían ni a un monaguillo. Imagino que Telecinco es el hábitat natural de esta belleza recauchutada, pero lo cierto es que no desentonaría en ninguna cadena. Estamos hablando de un acto de justicia, no de un rescate humanitario. Servidor, como Mariano Rajoy, no va a entrar en debates nominalistas…

Rescate es lo de TVE con “El hombre y la tierra”, la legendaria serie documental de los años 70 de Rodríguez de la Fuente, que ha comenzado a emitirse de nuevo en La 2 (17:00). He crecido con estos documentales, y con ellos comencé a amar la naturaleza, pero creo que volver a emitirlos a las cinco de la tarde debe ser considerado, además de un ejercicio nostálgico, una auténtica intervención en los archivos del Ente. Dicen que la serie ha sido remasterizada, y que han mejorado la calidad de imagen y sonido. Pero lo cierto es que soporta de mala manera la comparación con los grandes documentales actuales, esos rodados en 2011 que pueden verse en las grandes cadenas públicas (BBC) o en cadenas de pago.

En cualquier caso, lo que resulta patético es no mantener un equipo de rodaje de documentales, uno de los auténticos sentidos de una televisión pública.

Y en poco tiempo, más rescates (o como quiera usted llamarlos): “Curro Jiménez”, “La huella del crimen”…¿Qué pensará Europa de esta España de bandoleros que le estamos mostrando? Porque no sé si usted lo sabe, pero la madre de Francisco Correa pagó ayer la fianza y el cabecilla de la Gürtel ya está en la calle. “Ay, mi Paquito, que esta noche lo voy a tener conmigo”, dijo la buena mujer tras depositar los 200.000 euros.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Luna de casino.

Autor: Peter Blauner.

Editorial: Es Pop Ediciones.

“Luna de casino” podría ser motivo de inspiración para el guión de una nueva temporada de Los Soprano. Tiene todos los ingredientes de aquella inolvidable serie: una familia mafiosa, protagonistas con dudas existenciales, muerte y redención, mujeres fatales y hombres letales… Y una ciudad del pecado: “el neón amarillo del casino era tan intenso que la luna parecía barata y chabacana en comparación. Así era Atlantic City”. La luna de casino.

Esta es la historia de otro Tony, de apellido Russo, hijo de un miembro del hampa de la Costa Este de Estados Unidos. Tony quiere vivir al margen de la mafia, con sus propios y honrados negocios de la construcción, y recuperar a su mujer. Pero todo se pone en su contra. Se le cruza una belleza y la oportunidad de hacerse rico con el boxeo. Negocios al margen de la familia. Justo lo que no debe hacer, justo lo que hace.

Peter Blauner, periodistas y guionista de series de televisión como “Ley y Orden”, ha escrito una novela criminal fascinante, por su dureza, su integridad y sus diálogos electrizantes. Una novela criminal sangrienta, pero irónica y por momentos incluso divertida, que muestra un catálogo de personajes absolutamente inolvidables.

–  “Sabréis porque le llaman Follacerdos, ¿verdad? –dijo Earl juntando las palmas con todos los dedos hacia arriba.

- Viene de las viejas campañas políticas de los republicanos – explicó FC, contento de tener la oportunidad de explicarse – Acusas al oponente de haberse follado a un cerdo y luego te sientas a esperara a que lo niegue. Es lo mismo que hacemos en comisaría. Metemos al sospechoso en una celda y le preguntamos cuando empezó a pegar a su esposa. Presunción de culpabilidad. La piedra basal de todo nuestro sistema legal”.

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el planeta de los simios

Tal y como está el mercado laboral, esto se veía venir. Tarde o temprano tenía que pasar. No sé yo qué pensarán los sindicatos, o si se trata de una oscura maniobra de Díaz Ferrán, presidente de la CEOE… Tome asiento, respire fuerte y lea despacio: la BBC ha emitido el primer vídeo de la historia grabado por chimpancés. No CON chimpancés, sino POR chimpancés. Como se lo cuento. Monos tras las cámaras, al frente de una cinta que se emite nada más y nada menos que en la televisión pública británica. ¿Dónde vamos a llegar? “En España Curri Valenzuela presenta un programa de televisión, y las salas de cine proyectan películas de Garci”, dirá algún lector con guasa. No se lo tomen a  broma, por favor, que la cosa es muy seria. ¿Recuerdan la vieja reflexión atribuida a Bertolt Brecht, que en realidad es del pastor luterano Martin Niemoeller? “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista…” Pues eso mismo puede pasar.

Si por ejemplo usted es notario es muy posible que se considere un ser superior, a años luz de distancia de los trabajadores de televisión. No se fíe. Vendrán a por usted, y colocarán a un orangután en su despacho. Cuando vea al primate dando fe de la venta de un chalet en Navalcarnero, mientras se zampa un plátano y huele el culo de su secretaria, entonces será demasiado tarde.

Deberíamos haber visto venir el comienzo de esta simiesca invasión. No lo digo por la visita de sus majestades los Reyes a la sede de Antena 3 con motivo del 20 aniversario de la primera cadena privada de nuestro país, dios me libre. Aunque si siguen así las cosas el 30 aniversario lo celebrarán con la visita de Chita y Jane Goodall. Lo digo por el progresivo deterioro de la profesión. ¿Saben ustedes que Leticia Sabater tiene una columna de opinión en Marca? Sí, en el diario deportivo líder de nuestro país.

No nos desviemos del asunto: ya tenemos a los monos tras las cámaras. Como en las peores pesadillas, o en un cuento apocalíptico de H.G. Wells.  ¿Cuál será el siguiente paso? ¿Micos presentadores? ¿Redactores? ¿Guionistas? ¿Ejecutivos? ¿Presidentes de consejos de administración? En ocasiones el comienzo del fin llega en forma de acontecimiento sencillo y aparentemente controlable (un mono manejando una cámara), en cuyo caso las soluciones que tendrían que aplicarse deberían ser igual de pequeñas y funcionales. ¡Demos más poder a los monos! ¡Situémoslos al frente de las grandes cadenas! Puede que se cuelguen con su propia cuerda (el poder es muy goloso), pero es francamente dificil que hagan una televisión peor que la actual.

Dicen que el ingenio del hombre va paralelo a su demencia. El líder bolivariano Hugo Chávez, quizá preocupado por la rivalidad macaca, sin duda celoso, ha decidido acabar con la competencia cortando la señal de Radio Caracas Televisión Internacional. No se trata de un atentado contra la libertad de expresión, sino una cuestión de pura lógica: los muy antipatriotas se negaba a emitir sus discursos. No es la sutileza una de las características de los dictadores. Si lo fuese, no cerrarían televisiones, sino todo lo contrario: concederían muchas cadenas nuevas. Donde sí emitiesen sus discursos, en directo, en diferido y en nombre de la pluralidad. Lo que es la democracia de la banana y el cacahuete.

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P.D.

Según las previsiones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el organismo de Naciones Unidas que regula las comunicaciones en el planeta, “dentro de 15 ó 20 años la televisión ofrecerá casi perfectamente el entorno visual natural del ser humano”. Una tele con la calidad del ojo del hombre. A buenas horas. Si todo sigue así dentro de 15 ó 20 años un espalda plateada (gorila) dirigirá Telecinco, sustituyendo a un cabeza plateada (Vasile) que será expuesto en el museo de la telebasura. Un longevo bonobo estará al frente de la televisión pública. Y así sucesivamente.

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Un motivo para NO ver la televisión

Los Cenzontles.

Cd: American Horizon.

Esta banda de raíces mexicanas ubicada en San Francisco tiene incluso su propia escuela de música y baile. Son un grupo amplio, ecléctico, total, que en su último trabajo cuenta con el apoyo de dos estrellas: el bluesmen Taj Mahal y David Hidalgo, el guitarrista de Los Lobos. En este disco espléndido hablan de la frontera, de la inmigración, de la marginación y del sueño americano. Grandes.