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Champú para caballos

Mucha gente se lava el pelo con champú para caballos. No se debe a la crisis, pese a que es galopante. Ni importa que un frasco de Alterna Ten de 200 ml cueste 48 euros frente a los 12 que vale una garrafa de litro del Anti-fly de Zaldi. Es que está de moda. Sí, lavarse el pelo con champú para caballos. Un blog como éste, incluido en la web de la revista Vanity Fair, no podía dejar pasar la ocasión de analizar un tema que, a medio camino entre la cosmética zarrapastrosa y la veterinaria de élite, refleja a la perfección el glamur que pretendemos transmitir.

Y es que tras años cuidando mechones y cuero cabelludo con productos caros y exclusivos, atiborrados de vitaminas, antioxidantes, extractos botánicos, esencias aromatizantes y revitalizadores milagrosos, resulta que el secreto mejor guardado para mimar nuestro pelaje estaba en la cuadra, junto al Zotal, el pulguicida y los antiparasitarios.

En “Espejo Público” (Antena 3) cuentan esta bonita historia con la ayuda de una chica adicta a este jabón para corceles. La moza, de andar trotón y sonrisa percherona, luce una larga melena que, bien mirada, parece una crin: “llevo tiempo lavándome con champú para caballos y tengo el pelo más bonito, brillante, voluminoso y fuerte que antes”, relincha con alegría.

Especialistas en higiene humana explican que estamos ante otro “producto milagro”, y que lo más probable es que se trate de una estafa. En “Espejo Público” recogen esas opiniones científicas, y también otras favorables, no sé si de un dermatólogo o de un herrador de mulas: el champú de caballo contiene un producto, la biotina, que combate la alopecia y puede ayudarnos a lucir un pelo mucho más sano que, además, crecerá más rápido.

Un reportaje interesante en el que echo en falta una opinión que se me antoja fundamental: la de José Bono, un hombre con problemas capilares propietario de la sociedad Hípica Almenara. Bono eligió quirófano cuando pudo haber elegido inmersión. Es decir, que en lugar de someterse a un  agresivo trasplante pudo haberse sumergido, una moderna versión castellano manchega de Cleopatra, en un barreño de champú para jamelgos. Dos pájaros hubieran palmado con el mismo disparo, biotina a cascoporro y adiós a la caspa, con lo que un nuevo y seductor Bono hubiera resurgido como peludo Ave Fénix.

Un motivo para NO ver la televisión

Sonny Landreth.

Cd: Elemental Journey.

Nuevo disco de uno de los secretos mejor guardados del mundo de la guitarra. Sonny Landreth, natural de Canton, Mississippi, es un compositor, cantante y guitarrista brillante que domina los sonidos del sur profundo. Blues, sí, pero también zydeco, cajun, country e incluso jazz. Este álbum, el número once  de una carrera impecable, es uno de sus trabajos más variados y sólidos. Instrumental, cuenta con la colaboración de leyendas de las seis cuerdas como Joe Satriani o Eric Johnson. Absolutamente imprescindibles para los amantes de la guitarra slide.

El tenedor

“¿Augura un futuro de sacrificios para España?”, pregunta una periodista al rey Juan Carlos justo antes de una comida que, organizada por José Bono, reunió el pasado miércoles a todos los poderes del Estado: el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el del Tribunal Constitucional, Pascual Sala; el del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial, Carlos Dívar; el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, y el del Senado, Javier Rojo. Como era de esperar, el monarca respondió a la periodista con un reflexivo y jugoso análisis de la situación: “Bastantes, muchos”. Agotado quizás por la profundidad del pensamiento, Juan Carlos se sentó a la mesa y se metió entre pecho y espalda un bogavante. Era el primer plato del menú que había preparado el socialista Bono. De segundo, rodaballo.

Demagogia. Apelo a sus sentimientos elementales con este análisis tan simplista: ¿es normal que, en el clima de recortes sociales y austeridad que vivimos, los poderes del Estado se den al bogavante? Bogavantes pagados por todos, sentenciaré a modo de guinda populista.

Cuando quiero que mi hija no coja las patatas fritas con la mano, yo las cojo con el tenedor. Me gusta enseñar con el ejemplo. Los demagogos somos así. Por eso cuando veo a Artur Mas defender los recortes sociales no tengo ninguna duda de que el presidente de la Generalitat se habrá rebajado su salario al menos en la misma proporción. Y cuando escucho a Lucía Figar, consejera de educación de la Comunidad de Madrid, decir que “No hay recortes en educación. Se está pidiendo un esfuerzo adicional a los docentes”, estoy seguro de que ella se desvive por reducir sus propios gastos y hasta pedirá que le bajen el sueldo y le quiten el coche oficial. Cuando un político propone recortes sociales, debería aplicarse a su nómina el más alto de esos tijeretazos.

¿Quieren seguir comiendo bogavante? Pues entonces gestionen bien. No toquen la escuela y la sanidad públicas, no disminuyan los presupuestos para  dependencia y políticas sociales. Recorten de otros sitios. Suban los impuestos, anulen la bajada del Impuesto de Sociedades de las grandes empresas, corrijan el fraude fiscal de las grandes fortunas, de la banca y de las grandes empresas, reduzcan el subsidio del Estado a la Iglesia católica, eliminen la compra de nuevos equipamientos militares….

Y por favor, no olviden coger las patatas con el puto tenedor…

 

Un motivo para NO ver la televisión

Caribou Island

Autor: David Vann.

Editorial: Mondadori.

Leer “Caribou Island”, nuevo libro de David Vann después del brutal “Sukkwan Island” (Ediciones Alfabia), es como boxear por segunda vez con Mick Tyson: sabes cuál es su estilo, ya has probado sus golpes, conoces sus trucos… pero no puedes evitar de ninguna manera que te deje ko. Todo en “Caribou Island” recuerda a “Sukkwan Island”: la naturaleza hermosa pero despiadada de Alaska, unos protagonistas atormentados que luchan contra sí mismos, la búsqueda de refugio en la soledad y el aislamiento, el final demoledor…

Es la misma música, pero sigue sonando de maravilla. Vann describe detalladamente la geografía, la flora, la fauna y el clima del norte de América. Para las personas utiliza menos florituras. Quizá no se lo merecen: están empeñadas en destrozar sus vidas. Y las de los demás. Historias cruzadas de seres generalmente desubicados que no siempre quieren cambiar su suerte. Les ignoran, les engañan, les maltratan… En estas condiciones emocionales, Alaska ejerce de puntilla. Es el peor lugar del mundo para buscar redención.

Un libro demoledor, todo músculo, que refleja en cada línea las pesadillas de un escritor espléndido y un hijo atormentado: recuerde que el padre de Vann se quitó la vida con un 44 Magnum…

Trending calvorota

Dos personajes han copado la actualidad en las últimas jornadas: Pedro J Ramírez, que ha presentado su nuevo libro arropado por la flor y nata de la derecha española, y Dionisio Rodríguez, que ha sido detenido por la Guardia Civil mientras participaba en el programa de Telecinco “Acorralados”. El Dioni y el Pedro J  son trending topic, temas que marcan tendencia en la red, que es lo máximo a que puede aspirar un ser humano en la actual sociedad de la información.

“¿Cuánto poder tiene Pedro J? ¿Para qué venimos? A veces regalamos el poder por una foto o un titular”, reconoció José Bonó en la presentación del libro de Pedro J. Un chupapollas, que diría un castizo, pero un chupapollas reflexivo y sincero. Tras relamerse los restos orgánicos de las comisuras de los labios, Bono abrió de nuevo la boca en Punto Radio para dejar otro escupitajo: “ETA ya no existiría si el PP y el PSOE hubieran tenido más ganas de derrotarla que de ganar las elecciones”. Pero volvamos a la presentación del libro del director de El Mundo, puesto que junto al político castellanomanchego, y con las manos ensangrentadas de tanto aplaudir,  estaban Rajoy, Esperanza Aguirre, Gallardón, Dolores de Cospedal, Ana Botella, González Pons, Miguel Sebastián y hasta un Zapatero que últimamente no encuentra un hueco  para ir a Rodiezmo, pero sí para asistir a estos actos rosas. Y es que donde esté Carmen Lomana que se quite un barrenero con neumoconiosis…

Lo dicho: la flor y nata de la derecha española arrodillada ante un Pedro J. que cada vez se parece más a Santiago Segura. ¿Por la calvorota? No, por convertirse en hombre-anuncio cuando pone a la venta un nuevo producto. Su descomunal campaña de promoción del libro le llevó ayer a “Espejo Público” (Antena 3), donde fue entrevistado por Sussana Griso. “Es una lástima que una persona con esas aptitudes en la relación personal luego haya sido tan mal gobernante”, dijo de Zapatero, agradeciéndole de esta maneta su asistencia a la presentación del libro apenas doce horas antes. El escorpión y su carácter… Con Rajoy fue, sin embargo más prudente y generoso, sin duda pensando en el futuro: “hay que decir que en estos cuatro años Rajoy ha ido desmontando buena parte de los tópicos que lo señalaban como una persona indolente y poco dotada para la política y poco brillante”.

Pedro J, el Dioni, José Bono y Santiago Segura. La prensa, la economía, la política y el espectáculo. Cuatro formas de entender la alopecia, cuatro seres condenados al trending topic, cuatro tendencias calvorotas que bien podrían ser las cuatro patas de esta España que nos duele como una almorrana del tamaño de un melón de Villaconejos.

P.D.

La foto es acojonante. No tiene desperdicio. El sombrero de Ágata. La mirada lasciva de Rajoy, su babeante boca, sus manos de pulpo. El porte del trio los Panchos…

 

Un motivo para NO ver la televisión

The Reverend Peyton’s Big Damn Band.

Cd: Peyton On Patton.

The Reverend Peyton’s Big Damn Band es una de las más interesantes pequeñas grandes bandas norteamericanas de blues tradicional. Formada por solo tres instrumentistas blancos (Josh Peyton, guitarra y voces; Jayme Peyton, batería; Breezy Peyton, voces) este grupo, respetuosos con las raíces, atento a los nuevos ritmos, obtiene un sonido sorprendentemente simple, fresco y directo. Parecen recién llegados de las montañas, pero miran de reojo a las músicas negras sin soltar sus dobros y sus tablas de lavar.

Su sexto disco, “Peyton On Patton”, es un homenaje al gran Charlie Patton, una leyenda del blues del Delta que no tiene nada que envidiar a Robert Johnson. Suena primitivo y salvaje. Patton se sentiría orgulloso de ellos…

Prioridades

Puesto que pasamos la vida tomando decisiones, eligiendo, es fundamental tener muy claro qué es lo que realmente importa. No me refiero al Atleti o al Madrid, sino a la honradez o el soborno, la dignidad o los complementos, la libertad de expresión o la censura, este fulano o aquel otro. Por eso me gusta la gente que, como Francisco Camps o José Bono, tienen claras las cosas, saben cuáles son sus prioridades y no dudan a la hora de tomar las decisiones correctas. Esas decisiones que, aún más que sus palabras, les definen como políticos y como personas.

El molt delincuente y mentiroso de los valencianos tenía que elegir, y eligió muerte: dimisión y juicio. Podía escoger entre hacerlo con dignidad o con vileza, y eligió no cambiar la actitud que le ha llevado a las más altas cumbres de la miseria. Debía elegir entre libertad y totalitarismo, y eligió mantener la política de la televisión autonómica valenciana y no permitir que retransmitiesen en directo su inmolación. ¡Y lo bien que elige a sus amiguitos del alma y la sisa de las chaquetas!

José Bono también es un artista cuando se trata de  tomar buenas decisiones. Hace unos días un tibio presidente del Congreso no se atrevió a condenar el Golpe de Estado del 36 en el Hemiciclo para, sólo unas horas después, indignarse como un macaco porque en el mismo lugar se sentaba un ministro sin corbata. Cuestión de prioridades. No me comparará usted la importancia de la sublevación militar que dio lugar a una guerra civil que se saldó con miles de muertos, muchos de los cuales permanecen enterrados en las cunetas, con la mala imagen que da un socialista desarrapado. Perdón, despechugado.

Más decisiones peliagudas. En Telemadrid tenían que elegir a un nuevo director general y, sin duda para no meter la pata y escoger a alguien que pudiera resultar mínimamente progresista, han nombrado a José Antonio Sánchez, el que fuera director general de RTVE en la última etapa del PP en el Gobierno. ¿Recuerdan ustedes a Aznar y a Urdaci? Pues Sánchez fue cómplice de toda aquella miseria.

Y sin salir de la televisión pública, pero ahora a nivel nacional, otra gran decisión, en este caso por equilibrada y salomónica: el presidente de RTVE será “un cargo de carácter rotatorio y mensual”. Un miembro diferente del Consejo de Administración asumirá cada mes el cargo que deja vacante Oliart. Ni el presidente de una comunidad de vecinos tiene una vida tan efímera, por lo que imagino que la brillante idea es un parche que sólo sirve para rellenar currículos: “¡Yo fui presidente de RTVE!”. Me temo, por tanto, que no es necesario prestar demasiada atención a Manuel Esteve, el elegido nuevo presidente del Ente a propuesta del Partido Popular. En unos días el presidente será otro…