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Horario infantil

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha multado a Mediaset, la mitad del duopolio televisivo español (Telecinco y Cuatro), con 196.000 euros por vulnerar el horario infantil. Otra vez. Puedo imaginar al directivo que ha recibido esta última multa riéndose mientras lee el texto (“infracción grave”), descojonándose mientras ve la cifra (la cadena ganó en 2015 167,4 millones de euros, el triple que el año anterior) y, finalmente, dejando una copia de la sanción y otra del Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia, impresas en papel lija del 40, en el rodillo de papel higiénico del retrete de Paolo Vasile. El jefe tiene el trasero a prueba de bombas.

Si usted pone en Google “Telecinco” y “horario infantil” es posible que el buscador entre en ebullición. Si tiene un buen antivirus y consigue finalizar la búsqueda sin que se funda el disco duro del ordenador (como si fuera el de Bárcenas), se encontrará con 1.250.000 referencias, algunas recientes, otras francamente viejunas. “La cadena privada Tele 5 ha elaborado un catálogo para evitar la emisión de contenidos que puedan vulnerar los derechos de los menores, especialmente en el horario de protección infantil”, reza una noticia de 2004. “Las 21 normas de Telecinco para controlar los programas basura”, titulaba El País hace doce años.

Se ríen de nosotros. Ahí tiene el duopolio en que han convertido la televisión en España: 265 millones de euros de beneficio en 2014. Y lo que es peor, se descojonan de nuestros hijos. Lea, si tiene estómago, las frases y diálogos que seleccionó en su momento la Asociación de Consumidores de Medios Audiovisuales de Catalunya (TAC) de la película “Dime con cuántos”, emitida por Telecinco el domingo 15 de marzo del pasado año a las cuatro de la tarde…

1) “Parecía que ibas en serio anoche cuando me lo estabas haciendo por detrás, pero como no podía verte la cara ..”

2) (Conversación) Hermana de la protagonista: “Sinceramente, me preocupaba un pelín esa obsesión por la postura del perrito”.

Protagonista: “¿Hay a quien le gusta, sabes?”.

Hermana: “No, a nadie le gusta. Hasta los perros están deseando olvidarla”.

3) “Cuidado a veces se pasa un poco con los pezones”.

4) (Conversación entre varias chicas) “No llegué a acostarme con Lars. Sólo la metió un poquito, así que no cuenta”.

Le preguntan a la chica que acaba de hablar: “¿Como cuánto entró?”.

Respuesta: “Como esto (indica el tamaño con dos dedos)”.

Pregunta: ¿Qué es eso, eso no me dice nada, no tengo ni idea de cómo la tiene Lars?.

Pregunta: ¿Cuánto tiene que entrar para que sea sexo?.

Respuesta: Todo lo que pase de la punta.

5) “Esos son 13 penes diferentes en un solo chichi”. “Ni que hubieran estado dentro al mismo tiempo”.

6) Vídeo con el ex jefe desnudo vistiéndose de espaldas y enseñando el pene al agacharse. Después aparece en escena oliéndose la mano tras tocarse el pene.

7) La protagonista busca a una ex pareja suya en Internet y teclea: “pelotas grandes, pene pequeño”.

8.) La protagonista se viste de novia y una de las amigas de su grupo le dice: “Me preocupa que con tantas capas no sea capaz de encontrarte el chichi”. La segunda amiga continúa: “Y olvídate del 69”. “No va a haber un 69”. Una tercera amiga le dice: “El 69 es para cuando tienes 17 años y tienes que hacerlo todo a la vez antes de que lleguen tus padres”. Una cuarta amiga dice: “Max siempre está intentando que lo hagamos”.

9) La protagonista: “Cuando estáis solos se quita las gafas, se pone un traje de vinilo y te folla como una loca”.

10) Coprotagonista masculino a la protagonista: “¿Qué tal tus mamadas?”. Respuesta de ella: “Si tanto te interesa, son de primera, pero a las pajas no acabo de cogerles el truco”.

11) Coprotagonista masculino a la protagonista: “¿Que te ha dejado en el hotel y no ha subido a echar el polvo del reencuentro?”.

12) La protagonista: “Tú no reconocerías a un caballero aunque se te acercara por detrás y te tocara las pelotas”.

13) Coprotagonista masculino a la protagonista: “¿Y si te la meto sólo un poco?”. Ella no quiere tener relaciones sexuales y él insiste gesticulando con ambas manos para mostrar un tamaño: “Y una cosa así, eso no es nada, ni siquiera te vas a enterar”.

14) La protagonista, en la escalera de vecinos, le grita al coprotagonista: “Sí, sé quién soy, una mujer que no va a dejar entrar a otro capullo ingrato ni en mi corazón, ni en mi chichi”. Un vecino le dice que se calle y ella le responde gritando: “Y tú deja de follarte a tu perro”.

Un motivo para NO ver la televisión

Departamento de especulaciones.

Autor: Jenny Offill.

Editorial: Libros del Asteroide.

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“Departamento de especulaciones” es uno de esos libros que te desconciertan con sus primeras páginas, frases cortas e independientes con reflexiones postmodernas, para engancharte de forma definitiva hasta el punto de no poder dejar de leer. Terminé esta segunda novela de la norteamericana de Massachusetts Jenny Offill de una sentada. Y me olvidé de esas primeras páginas algo… ¿especulativas? ¿Inesperadas? No, mejor algo originales. Y no por la brevedad de las frases, apenas una línea, sino por el carácter, la fuerza y la intención de las mismas.

“Algunos estudios indican que la lectura exige grandes esfuerzos del sistema neurológico. Según una publicación psiquiátrica, las tribus africanas necesitaban más tiempo de sueño si se les había enseñado a leer. Los franceses creían a pies juntillas en estas teorías. Durante la segunda guerra mundial, las raciones de comida más abundantes se reservaban para quienes tenían que desempeñar extenuantes actividades físicas o bien para los encargados de leer y escribir”.

Offill escribe como se construye un muro, ladrillo a ladrillo. Una prosa de la rutina y el amor que avanza en el tiempo, con la pareja y el matrimonio, con el nacimiento de un hijo y el látigo del trascurrir de los años, con el pulso de la pasión y la monotonía de la vida familiar. Es la crónica de una grandiosa normalidad, de una mirada interior en unas ocasiones delicada y en otras despiadada, de una mirada a través del espejo del tiempo.

“Algunas mujeres hacen que parezca facilísimo eso de renunciar a la ambición, como si fuera un abrigo caro que se ha quedado ya demasiado pequeño”.

“La esposa también renunció, hace años, al derecho a la autodestrucción. La letra pequeña del certificado de nacimiento, lo llama su amiga”.

Astronomía, ciencia, ¿recortes de prensa?, citas de frases contundentes… Offill recupera a T.S. Eliot y recuerda que el escritor, al final, puede darse cuenta de que ha echado a perder su juventud. No es su problema. “Departamento de especulaciones” es una novela moderna, de apabullante sencillez y con momentos mágicos, que se recordará durante mucho tiempo.