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Roures, ese humorista

Atención queridos lectores porque estamos ante una de las cumbres del humor ibérico, sólo comparable a la empanadilla de Martes y Trece, al “te das cuen…” de Chiquito de la Calzada, o al dibujo de los Príncipes de Asturias fornicando (perdón: trabajando) en la portada de El Jueves. El histórico  acontecimiento tuvo lugar en la edición del pasado viernes del diario As. Decía así: “Roures decide retrasar el Clásico Barsa-Madrid al lunes 29 para hacer un favor a la sociedad”. La comicidad que desprende esta frase es de un nivel tan elevado, tan sofisticado, tan irónico y malvado, que ni toda la cuadra de humoristas a las órdenes de Roures podrá igualarlo jamás.

Ni en sus mejores sueños talentos del calibre de Wyoming, Buenafuente, Berto o el Follonero serían capaces de escribir una frase tan original y divertida. Pero la cosa no queda ahí, puesto que el propio Roures, no contento con ese momento de descomunal hilaridad, se ha venido arriba y ha soltado otro chacarrillo tronchante: asegura que la decisión de retrasar el Barcelona-Real Madrid al lunes se ha tomado por “respeto” a las “80 mil personas que trabajarán el domingo (en las elecciones al Parlament de Catalunya), muchas de ellas barcelonistas”. Viendo que el público estaba entregado, y se rompía las manos aplaudiendo, se ha crecido y ha soltado un último chiste: “hubiera sido un lío hacer coincidir los dos eventos (elecciones y partido). También por un problema de seguridad”. Este empresario de izquierdas es un cachondo, no me digan…

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P.D.

Y hablando de fútbol, de empresarios de izquierdas y de magos del humor… Mario Conde, ex presidente de Banesto y ex presidiario, está a punto de convertirse en uno de los inversores del Betis: “no estoy detrás, sino delante del Betis. Seré muchas cosas, pero no un testaferro de Lopera”. Conde, en un monólogo de gracejo sevillano, nos recuerda que es “gallego, igual que Benito Villamarín”.

¡Pobres béticos! Cuando has padecido a Lopera como presidente, cuando has bajado a Segunda división, cuando has soportado durante meses las burlas de los sevillistas y piensas que ya nada puede irte peor… entonces llega Mario Conde.

¿Que tendrá el fútbol que gusta tanto a la gente con pasta?

El futuro del socialismo

En 1974 Jon Landau, crítico de la revista norteamericana Rolling Stone, escribió al salir de un concierto: “hoy he visto el futuro del rock and roll y su nombre es Bruce Springsteen”. 36 años después, este modesto bloguero sale del cuarto de baño, donde ha permanecido por espacio de catorce minutos leyendo una página del periódico, y escribe: “Hoy he visto el futuro del socialismo y su nombre es José Bono”.

El baño es el de mi casa, el periódico El País, y la página leída incluye una noticia firmada por José María Irujo titulada así: “Porcelanosa pagó obras de El Pocero en la Hípica de Bono”. Una información densa y jugosa, con tantos datos, cifras, empresas y giros de guión que exige varias lecturas. Tantas como para que, pese a tener los intestinos vacios, se me revuelvan las tripas. Les resumiré el caso: José Bono, socialista, presidente del Congreso de los Diputados y dueño de la rentable Hípica Almenara, es “el hombre que susurra al oído de los poceros”.

Bono es un socialista de derechas. En el PSOE das una patada a un bote y te salen 20 ó 30 socialistas de derechas. Felipe González, que es un visionario y un gurú de calado internacional, supo anticiparse a los tiempos actuales y nombró en 1982 a Miguel Boyer ministro de Economía. González cree tanto en el socialismo de derechas que hasta tiene cortijo: es el presidente del Consejo de Participación de Doñana. ¿Será rociero y “saltará la reja”? No todos los socialistas de derechas comulgan, como Bono, pero sí todos están de acuerdo en que el socialismo moderno consiste en igualar el nivel económico del pueblo “por arriba”. ¿Por qué conformarnos con un sueldo justo, una sanidad digna y una enseñanza de calidad? El nuevo socialismo mira mucho más allá que el austero Pablo Iglesias, puesto que ve con buenos ojos que un militante socialista sea propietario de una hípica como la de Bono, capaz de ganar en cuatro años 1.258.000 euros. O que, como Bono, sea capaz de reunir en diez años un patrimonio inmobiliario (nueve viviendas, un local comercial y tres parcelas) valorado en seis millones de euros.

Aprovechando las circunstancias, y en un desesperado intento por tapar el Gürtel con una cortina de humo, el Partido Popular ha organizado una campaña para desprestigiar a Bono. “Ya se desprestigia solo”, pensarán algunos de ustedes. Pero lo cierto es que entre los “amigos del alma” y el ex presidente de Castilla-La Mancha parece que hay diferencias, tantas como para que en el primer caso las juzgue un tribunal y en el segundo, los votantes de izquierdas que le queden al PSOE. Mientras no se demuestre lo contrario, Bono no un corrupto, sino un socialista de derechas. Que es algo muy diferente, ¿verdad?

Ser de izquierdas en las condiciones de Bono tiene que ser una pasada. Buenos restaurantes, caballos de raza, cochazos, chófer, vacaciones exclusivas en espacios protegidos, patrimonios millonarios, jubilación en empresas privadas… El futuro del socialismo. Otro socialista de derechas, Jaume  Roures, productor de cine y televisión, dueño de un periódico y una cadena de televisión de pago y accionista de otra en abierto, regalaba el sábado con su diario “La crisis del capitalismo”, de Karl Marx. En la página 84 de este delicioso librito el pensador alemán define con gran precisión, en apenas una docena de palabras, el momento que vivimos. Y el socialismo de derechas: “Cuando los hombres producen para sí mismos, en efecto, no hay crisis”.

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Un motivo para VER la televisión

Discursos del Presidente José Bono. 1983-1995.

Autor: José Bono.

Editorial: Castilla-La Mancha.

Encuadernación primorosa, tapa dura, sobrecubierta con imagen de Cabañeros y elegante marca páginas de tela roja para un libro de formato recio y 1.630 gramos de peso. Se nota que el Servicio de Publicaciones de la Comunidad de Castilla-La Mancha no reparó en gastos a la hora de editar este clásico de la megalomanía humana. Todo un best seller que obligó a lanzar otros tres tomos, con los discursos de Bono en los años 1995-1997, 1997-2.000 y 2.000-2002.

A lo largo de las más de 500 páginas de este volumen, el lector ávido de lugares comunes, tópicos y frases huecas puede disfrutar como un energúmeno. Destacaría las imágenes, decenas de  fotografías a todo color, en las que se puede ver a José Bono en solitario, posando con porte hidalgo, o acompañado de personalidades tan ilustres como los Reyes de España, el Cardenal Primado Don Marcelo González, Sara Montiel, José Luis Perales o Luis Cobos.

El lector masoquista, que lo hay (recuerde que se editan libros de Juan Manuel de Prada, Lucía Etxeberría y Ana Rosa Quintana) puede adquirir un ejemplar vintage de los discursos de Bono a través de Iberlibro al módico precio de 60 euros. Una ganga. Si lo abre por la página 227 sabrá que el 1 de julio de 1993, en Santander, José Bono dijo: “Me define una doble condición. Condición de socialista y condición de castellano-manchego. Como socialista, no tengo catecismo pero respeto a los clásicos. No me preocupa estar de parte de Pablo Iglesias sino, más bien, saber si él estaría hoy aquí de nuestra parte”.

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P.D.

El pasado sábado el diario Público salió al kiosko en clara inferioridad con respecto a sus rivales: no tenía ni anuncios de putas en el interior, ni fotografías de toreros medio muertos en su portada. La imagen de Julio Aparicio convertido en pincho moruno por obra y gracia de Opíparo, el toro que le atravesó la boca en Las Ventas, ocupó las portadas de todos los periódicos. Menos Público. En televisión, la cornada sigue ocupando espacio en los informativos de todas las cadenas cuarenta y ocho horas después, con las imágenes repetidas una y otra vez, y ralentizadas, para que el telespectador pueda ver con todo lujo de detalles cómo el pitón atraviesa la región submandibular, rompe la lengua, destroza el paladar y, finalmente, sale por el maxilar superior haciéndolo pedazos.

“Hubo una cornada en Las Ventas, y no podemos robar esa información al lector”, responderán ante la acusación de amarillismo los diarios “serios”, esos que incluyeron la foto en portada. La imagen es desagradable, de acuerdo, pero todo sea por estar bien informado ¿verdad? Esto quiere decir que los que leemos Público estamos mal informados, ¿no es así? Sin teléfonos de putas y sin ver la cornada a Aparicio no sé ni cómo nos atrevemos a salir a la calle, la verdad.

Dicho esto, reconozco que si yo fuese director de un periódico hubiese publicado la foto. Pero con ánimo de vender más periódicos, no de informar a nadie de nada. No me gustaría terminar como el legendario diario El Caso, que cerró por razones obvias: perdieron la exclusividad del crimen, del accidente mortal, de la sangre. Los periódicos “serios” comenzaron a incluir sucesos en sus páginas y el pobre Caso, huérfano de contenidos, se fue desangrando, qué ironía, hasta morir.

Nadie hizo tanto daño en menos tiempo

La frase no es de un iraquí que perdió a su familia durante la invasión de su país por tropas del trío de las Azores. La frase es del ex presidente del Gobierno José María Aznar, uno de los individuos que organizaron aquella guerra. Pero qué demonios, es tan efectista que puede aplicarse a muchas situaciones, a diferentes personas, a distintos gobiernos. A mí, por ponerles un ejemplo, me viene bien para calificar la gestión socialista de la televisión pública española: nunca nadie hizo tanto daño en menos tiempo.

Cualquiera que vea TVE sabe, gracias a las autopromociones con que saturan sus informativos,  que desde que no tiene publicidad ha aumentado su audiencia. Sin embargo el ambiente que se vive dentro de la televisión pública no es el mejor posible: los trabajadores, reunidos en diferentes asambleas, organizan paros parciales de tres horas, concentraciones sonoras, una gran manifestación (sábado 20 de febrero) y, finalmente, una huelga general de 24 horas (miércoles 3 de marzo).

Nada nuevo. Los flecos del último capítulo en el viejo proyecto socialista de desmantelar la televisión pública. Proyecto cuyo comienzo coincidió, no lo olviden, con la creación de nuevas cadenas de televisión privadas y el proceso para asegurar la supervivencia económica de éstas.

El proyecto se encuentra en la fase final, por lo que me tomo la libertad de recordarles de manera telegráfica los pasos seguidos hasta llegar aquí. Hace unos años todo empresario quería una televisión, es decir, una fuente inagotable de dinero y poder. Lamentablemente la tarta televisiva no daba para alimentar tantas cadenas, por lo que fue necesario sacrificar a una de ellas para que, como en la tragedia de los Andes, sirviese de sustento a los supervivientes. Le tocó a la televisión pública, qué le vamos a hacer. Primero quedó debilitada al ser despojada de lo mejor de su patrimonio: los trabajadores veteranos. Tras el ERE el Ente perdió punch, y las cadenas recién nacidas se hicieron un hueco a codazos. Después llegó la crisis y, como las cadenas privadas necesitaban dinero, TVE les cedió generosamente su publicidad (un 80% de la inversión publicitaria de TVE va a parar a las privadas). Pero no era suficiente, por lo que la televisión pública fue abandonando la producción propia y externalizando trabajo: hasta 53 empresas le  facturan a RTVE (mientras muchos trabajadores de la casa permanecen con los brazos cruzados), cuenta con 110 directivos “externos”, el 80% de la producción de deportes está en manos ajenas…

Santiago González, nuevo director de TVE,  respondió el pasado sábado en La 2, en una entrevista con Elena Sánchez (defensora del telespectador), a la pregunta de si el nuevo modelo de financiación de la televisión pública puede afectar a sus contenidos. “Debemos optimizar los recursos que tenemos y utilizar a todos los trabajadores… en ese encaje se va a mover el futuro inmediato de la televisión pública”, dijo sin decir nada. Mucho más claro es Jaume Roures, presidente de Mediapro y quién sabe si adivino o poseedor de información privilegiada, al adelantar el futuro de la televisión pública: “TVE se quedará sin gasolina en seis meses. Los fondos no van a ser suficientes como para mantener un nivel atractivo de contenidos”.

En la última asamblea el grito de los trabajadores de TVE fue “¡basta ya!”. Me temo que ya es tarde: la televisión pública española, como la sanidad madrileña, sucumbe víctima de ambiciones personales, de manipulaciones políticas, de intereses privados. Es un cadáver andante.

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P.D.

Y ya que hablamos de TVE, de su financiación y de cómo afectará a la programación… Esta misma tarde (19.00, La 2) tendrá lugar el estreno de una gran serie documental: “El hombre y la tierra”. Sí, aquella que grabó Félix Rodríguez de la Fuente entre 1975 y 1980. Un clásico francamente interesante, de innegable valor histórico, que nos lleva a realizar ciertas reflexiones:

1.- ¡Qué tiempos aquellos, en los que la televisión pública española apostaba por las grandes producciones! (¿Recuerdan “Al filo de lo imposible”?).

2.- ¿Aguanta el paso del tiempo “El hombre y la tierra”? No se lo digo sólo por compararlas técnicamente con las que emite actualmente la BBC de David Attenborough. Se lo digo por la bronca de hace unos días sobre la foto trucada de un lobo, domesticado, saltando una valla. Actualmente los documentales pretenden mostrar a animales en estado salvaje, sin troquelar, sin alterar comportamientos naturales. Rodríguez de la Fuente fue un gran comunicador, un maestro, pero muchas de sus escenas tenían “truco”.

3.- ¿Esto es todo lo que puede ofrecer TVE en cuestión de documentales? Repeticiones anárquicas para la sobremesa y reposición de antiguallas (con todos los respetos) por la tarde.

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Un motivo para NO ver la televisión

Mendel el de los libros.

Stefan Zweig.

Editorial Acantilado.

“Los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido”. Con esta frase termina “Mendel el de los libros”, un cuento tan breve, apenas 57 páginas, como maravilloso, que cuenta la historia de un librero que pasa su vida sentado en la misma mesa de un café de Viena. Dotado de una memoria prodigiosa, Jainkeff Mendel convierte ese lugar en su sala de lectura, su despacho, su hogar. Hasta que un día es detenido y enviado a un campo de concentración. Cuando regresa nada es igual. Zweig escribe un grandioso relato sobre las injusticias de la guerra, la necedad de las fronteras, la ignorancia y el conocimiento y, sobre todo, sobre la tolerancia y la exclusión. Espectacular e imprescindible.

la información y la propiedad

Hace unos días, paseando por la madrileña plaza de Callao, vi a dos indigentes junto a la puerta de unos grandes almacenes. Hacía frío. Estaban tumbados en el suelo, sobre unos cartones, cubiertos con ropas mugrientas y acompañados de perros esqueléticos. Sus cabezas, cubiertas con gorros de lana, se tocaban. Ambos observaban atentamente la parte de atrás de la caja que sostenía su demanda (“algo para comer”) y el platillo de la limosna. Un hombre dejó caer unos euros, pero ni siquiera el tintineo de las monedas consiguió desviar su mirada hipnotizada. ¿Congelados? ¿Colgados? ¿Borrachos? No. Desde un lateral se podía ver una pequeña televisión dentro de la caja, bajo el platillo.

Mucha gente piensa que la televisión e internet han democratizado el acceso a la información. Pero eso no es del todo cierto. Si lo fuese, no sucederían cosas como las que se pueden ver estos días en telediarios y periódicos. Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad y Política Social, ha dicho con la cabeza muy alta y sin disponer de ningún indicador global que sustente sus palabras, que, pese a la crisis, en España no ha subido el número de pobres. Lamentablemente, y a pesar de las facilidades para acceder a los medios y a la información, un inmigrante esloveno de 24 años que vivía en Valencia no debió escuchar la noticia y ha muerto aprisionado al intentar extraer prendas de un contenedor callejero de ropa usada. Tampoco deben haberse enterado de las palabras de Jiménez miles de inmigrantes más, puesto que el número de extranjeros afiliados a la Seguridad Social ha caído el último año un 4,68 %.

Me voy a atrever a pedirles un pequeño sacrificio económico: compren Público mañana sábado. El periódico será estupendo, como cada día (tiene una plantilla de lujo), pero les recomiendo ese ejemplar con especial interés porque incluye como regalo un libro de Pierre Joseph Proudhon, el legendario filósofo y revolucionario francés. No se trata de un libro cualquiera, sino de “¿Qué es la propiedad?”. Un clásico. Es decir, que por dos míseros euros usted se irá para casa con toda la información del día y con un manual anarco socialista que denuncia los abusos a que da lugar la concentración del poder económico y de la propiedad privada. Agradézcanle el obsequio a Jaume Roures, el empresario catalán propietario de Público. Y del grupo de comunicación Mediapro, de la cadena de televisión La Sexta, de los derechos de la liga de fútbol,  del campeonato del mundo de fórmula 1…

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P.D.

Gabilondo se despidió anoche de Cuatro. Y lo hizo definiéndose como “un veterano en etapa de aprendizaje televisivo”. Inmediatamente después  entraron los deportes, con las imágenes de una modelo desnuda tapándose las tetas con el brazo.

Suele pasar que, cuando alguien falta, es cuando más se le echa de menos. Somos así de miserables. Pues este es exactamente el caso de Iñaki Gabilondo, un periodista que, desde el primer minuto en que dejó  Cuatro para pasar a CNN+, parecía más necesario que nunca en una cadena generalista. Puedo estar de acuerdo con aquellos que piensan que su ritmo televisivo era escaso, su vanidad alta y su capacidad para impartir doctrina excesiva. Pero por encima de ello deberíamos valorar su trayectoria, su seriedad y su credibilidad.

“Yo venía a ser el extravagante pelmazo que estaba colocado en un sitio diferente… Puede poner como titular que yo no he dado lo que se esperaba y que no he dado la medida”, asegura en una entrevista publicada por El Periódico. Lleva sólo unas horas fuera de Cuatro y ya se le echa de menos.