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Alma vagabunda

Un motivo para NO ver la televisión

Alma vagabunda. La vida de Curtis Mayfield.

Autores: Todd Mayfield y Travis Atria.

Editorial: Es Pop.

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Curtis Mayfield es uno de los grandes. Escuchando su obra es evidente que ocupa un lugar tan importante en el mundo del soul y el rythm and blues como James Brown, Marvin Gaye Otis Reading. Sin embargo no juega en la misma liga. Mayfield siempre ha estado un paso por detrás, a nivel no ya comercial, sino popular. Este libro explica de maravilla por qué siendo un genio, Mayfield ocupa una segunda fila en el ranking de la música negra: su compromiso social, su carácter reivindicativo, su defensa de los derechos de la población negra, hicieron de él un artista incómodo.

“Después de múltiples peleas… y de haber comprobado cómo la industria estafaba a los artistas más ingenuos, mi padre tuvo claro que era mejor poseer el 50% de algo que el 100% de nada. Las editoriales musicales se hacían de oro con las composiciones de otros. Consideraban que, para un negro, un Cadillac y dos mil quinientos dólares en billetes de cinco, diez y veinte ya era una fortuna. ¡El más rico del gueto! … Sam Cooke fue uno de los primeros en darle la vuelta a la tortilla, fundando en 1961 su propio sello discográfico, SAR… Si ya era uno de los ídolos musicales de mi padre, Cooke pasó a ser también su héroe en los negocios. A los dieciocho años, papá siguió los pasos de Cooke y fundó su propia discográfica”.

Precisamente por eso, por el papel del cantante de Chicago como influyente ideólogo político, los detalles de su vida no han sido conocidos. Hasta ahora. Todd, hijo de Curtis, ha escrito con la ayuda del periodista Travis Atris, una biografía no ya necesaria, sino imprescindible, que va mucho más allá de la música. “Alma vagabunda” es la historia del maltrato a la población negra en los 60 y 70, de los guetos y las revueltas sociales, de los hombres que se dejaron la vida defendiendo sus derechos y, por supuesto, de la música como bálsamo sanador y motor de la revuelta. De una música que va del denso funk de “Super Fly” a la responsabilidad y el riesgo de “People Get Ready”.

“Ningún otro artista negro había alcanzado lo más alto de las listas del pop con un disco como “Super Fly”. Era el álbum más duro y amargo que Curtis hubiera grabado jamás, con el que pintó su retrato más crudo de la realidad del gueto tal y como la experimentaban los negros: drogas, proxenetas, camellos, depresión, desesperación y destrucción. Más que nunca, habló con claridad de las preocupaciones de su gente. No compuso canciones conciliadoras, ni mensajes de paz y comprensión entre las razas. El resultado fue que el público –tanto el blanco como el negro- le concedió el estatus más alto en la música popular”.

Excelentemente documentado, “Alma vagabunda” jamás resulta pesado o insustancial. Las innumerables anécdotas encajan con precisión y ayudan no solo a conocer mejor al personaje, sino a entender una época convulsa en lo político y social, inolvidable en lo musical. Curtis Mayfield fue mucho más que un compositor brillante y un cantante inconfundible, con enorme personalidad y descomunal talento. Fue un hombre y un artista hecho a si mismo. Pobre de solemnidad en su niñez, discreto en el éxito y generoso en su compromiso, Mayfield dejó un legado inmenso en lo musical y en lo social. Funk sicodélico y conciencia social. Algo de lo que muy pocas estrellas pueden presumir. Unas memorias absolutamente recomendables, fundamentales para comprender en toda su grandeza la historia de la música negra.

Halloween

Un motivo para NO ver la televisión

Halloween

Autor: David J. Skal.

Editorial: Es Pop.

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Si es usted de los que piensa, con no poca razón, que esto de Halloween es una de las estupideces más grandes creadas por el todopoderoso imperio yankee… cierre este post y espere tiempos mejores. Si por el contrario esboza una sonrisa simplona cuando escucha, por enésima vez y quizá fuera de contexto, aquello de “truco o trato”… no se pierda el original ensayo del periodista musical David J. Skal. Le diré más: si le repugna Halloween, muchas páginas de este libro, subtitulado La muerte sale de fiesta, confirmarán su buen criterio y apoyarán su cruel teoría sobre la segunda fiesta más popular de Estados Unidos (tras Navidad).

“Pues ese ni siquiera es el disfraz más morboso que hemos vendido”, aseguraba un vendedor de Fullerton, California. “Nos vino una pareja disfrazada de JFK y Jackie Kennedy empeñada en manchar los trajes con salpicaduras de sangre y sesos para recrear lo ocurrido en Dallas”. En 1994, el San Francisco Chronicle señaló una reinterpretación reciente del típico disfraz de Richard Nixon, muy popular en la zona del Watergate. Aquellos que sintieran tal inclinación, podían optar ahora por “una versión actualizada, en honor del aún reciente fallecimiento del presidente: una careta de Nixon muerto, con la piel grisácea y pútrida y la nariz en descomposición”. Otro disfraz muy popular en 1994 fue el de Lorena Bobbitt, la famosa cortapenes, dotada de un toque de macabro glamour mediante el añadido de un reluciente cuchillo y, en vez de un bolso de marca, una bolsita de plástico que iba soltando un reguero de sangre”.

Skal recorre Halloween a lo largo de casi trescientas páginas analizando no solo el fenómeno social. Comienza recordando las raíces del engendro, es decir, las festividades paganas que inspiraron un fenómeno comercial alimentado por emprendedores de diferentes calañas, artistas ansiosos por disfrazarse, niños adictos al azúcar y la fiesta y, por supuesto, infinidad de majaras con necesidad de protagonismo. El resultado es un monstruo que sobrepasa las fronteras de Estados Unidos y se extiende por el mundo supuestamente civilizado. Una máquina de hacer dinero, sin duda. Una forma más de embrutecer a esas sociedades sin personalidad que recibimos con los brazos abiertos todo lo que llega del país de Trump. Quizá “una oportunidad para hacer frente al terror que nos rodea desde un punto simbólico e imaginativo”. En cualquier caso, un trabajo serio siempre, en ocasiones tronchante, que cuenta cómo convertir una vieja tradición en un gran negocio. Entre divertido y espeluznante.

“En el verano colonial de 1692, nadie en Salem comía pavos torturados, los pasteles no eran pavorosos y los museos de cera brillaban por su ausencia. Sin embargo, la existencia de lo sobrenatural era un hecho aceptado y veinte mujeres y hombres de Salem fueron condenado a muerte acusados de brujería. Ninguno de ellos sabía lo que era Halloween. Los puritanos calvinistas no tenían el menor interés en el Día de Todos los Santos o el día de la Conmemoración de los Fieles Difuntos, celebraciones que les recordaban a Roma y la decadencia que ellos habían rechazado”.

I walk the line

Un motivo para NO ver la televisión

Johnny Cash

Autor: Robert Hilburn.

Editorial: Es Pop.

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Cuando creías saberlo todo sobre el hombre de negro, haberlo escuchado todo, haberlo leído todo, llega editorial Es Pop y publica una biografía enorme, monumental, definitiva sobre el tipo que nació en Arkansas para convertirse en una de las mayores leyendas de la música norteamericana. El periodista Robert Hilburn lo cuenta todo, absolutamente todo, en 650 páginas que no decepcionarán a ningún seguidor del hombre que tuvo mil caras, que rezaba y se drogaba, que defendía a los marginados y era un patriota, que tocaba en cárceles y ante presidentes, que amó y odió, que es uno de los grandes iconos del country, el rock and roll y seguramente el pop.

Hola, soy Johnny Cash.

Un rugido que ponía la carne de gallina brotó en respuesta a la frase de presentación con la que Cash comenzaría  a partir de entonces sus conciertos.

Instantáneamente, Perkins y los Tennessee Three empezaron a tocar “Folsom Prison Blues” y numerosos miembros del público movieron los labios mientras coreaban la letra en silencio. Varios gritos y aullidos saludaron el verso más dramático de la canción: Disparé a un hombre en Reno, sólo para verle morir… Hubo asentimientos entre los espectadores cuando cantó sobre la tendencia del tiempo a eternizarse y la tortura de sentirse encerrado en la cárcel mientras el tren sigue su camino hasta perderse en el horizonte”.

Todo. Todo está en el libro de Hilburn. Y todo está perfectamente ordenado, contrastado y cribado, además de muy bien contado. El crítico musical de Louisiana no solo ha realizado un gran trabajo como documentalista, sino que demuestra un gran criterio a la hora de elegir los momentos más importantes en la vida de Cash, tanto a nivel personal como profesional. Y no solo eso, puesto que se muestra respetuoso incluso en los momentos más delicados, y hasta patéticos, de la trayectoria del interprete de “Ring of Fire”. Morbosos abstenerse: Cash tuvo episodios dramáticos a lo largo de su vida y su obra, pero Hilburn los trata con consideración y profesionalidad. Informa sin meter el dedo en la herida.

“Dylan parecía aliviado cuando al fin pudo salir al escenario para interpretar dos temas de Nashville Skyline, antes de sentarse con Cash para cantar a dúo “Girl from the North Country”. Incluso juntos se les veía incómodos. Para empeorar la situación el decorado –una pared de cartón piedra- parecía ligeramente ridículo, pero la opción anterior –un corral- había sido aún peor. Dylan se sintió tan ofendido que le dijo a Cash que no podía cantar delante de aquello, afirmando: “Mis fans me echarían a carcajadas del escenario”. Cash, por mediación de Jacobson, hizo que lo cambiaran”.

Cash merecía una biografía como ésta. Amplia, respetuosa, jugosa y musical además de íntima. Una biografía a la altura del hombre, acorde al mito, con el ritmo trotón de las grandes canciones del hombre de negro. Sin duda una de las mejores biografías en la historia del género musical. Imprescindible para entender mejor a Cash, y para disfrutar de su obra de manera más completa, más reflexiva, más emocional y plena. Grandiosa, tanto como sus tres portadas.

El fracaso de la democracia

El Grupo Popular dedicó un aplauso cerrado a Cristina Cifuentes a su llegada al Pleno extraordinario de su máster. Cifuentes enseñó la documentación ya conocida y se definió como la víctima de “una operación de descrédito”. No enseñó su trabajo fin de máster, ni aclaró cómo consiguió cinco sobresalientes sin pisar las aulas, ni cómo se matriculó tres meses después del comienzo de las clases presenciales, ni el porqué de las falsificaciones del acta, ni… “El título que conseguí lo conseguí de forma totalmente legal, y como prueba aquí aporto el título“, sentenció la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Ciudadanos no pidió la cabeza de Cifuentes (nada de moción de censura): se conformó con mantener vivo el caso con una Comisión de Investigación. En El País, Alandete aseguró que Cifuentes “había sido contundente”. “Cifuentes cuenta la verdad, ha sido contundente, convincente y sólida en su intervención”, insistieron en el Partido Popular. El portavoz de este partido exigió: “Espero que desde el tripartito pidan disculpas a las universidades españolas y madrileñas”. Él y Cifuentes rieron con ganas. Acabó el pleno extraordinario. Bronca. Nuevo aplauso cerrado del Grupo Popular, puesto en pie.

¿El prestigio de las instituciones públicas? A quién le importa. ¿La verdad y la decencia? No sé a qué se refiere. ¿La democracia? Un nuevo fracaso.

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Un motivo para NO ver la televisión

Cowboy song. La biografía autorizada de Philip Lynott.

Autor: Graeme Thompson.

Editorial: Es pop.

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En primer lugar, consiga el disco “Live and dangerous” de Thin Lizzy y hágalo sonar a todo volumen. Ya tiene todo lo que necesita para disfrutar al máximo de “Cowboy song”, una biografía densa, jugosa y fascinante de Philip Lynott, hijo ilegítimo de un guayanés y una irlandesa, bajista y cantante, compositor y poeta, líder de la banda de rock más excitante surgida del país de la Guinness. “Esta es la historia de la vida de Lynott en Thin Lizzy, pero también la historia de todas las demás cosas que fue y que podría haber sido, dentro y fuera de la música”, asegura el autor de un libro con final infeliz. Las adicciones y las inseguridades acabaron con la leyenda.

“Como bajista era bueno. Como líder de grupo era fenomenal. Fue un perfeccionista recalcitrante capaz de afectar el pasotismo de Johnny Cool. Alternaba con poetas y jugadores de billar, con pescadores y delincuentes, con Johnny Thunders y Georgie Best. Leía tebeos y a Camus y tenía una vida interior engañosamente amplia”.

Thin Lizzy ha sido la mejor banda de rock and roll irlandesa. Muy por encima de tuestes del calibre de U2, por ejemplo. Esta es la historia del grupo, contada a través de su cerebro y su alma, un negro que irrumpe en la escena musical irlandesa como un elefante en una cacharrería, que forma sus primeras bandas, se codea con buenos músicos, aprende a tocar el bajo y mejora día a día como cantante y como compositor. Sus canciones tienen el pulso de las calles, como si Springsteen hubiese deambulado por Dublín en lugar de por New Jersey. Y su vida permanece ligada a las mujeres, su madre y abuela primero, el resto más tarde: “¡Por el amor de Dios!”, exclama Paul Scully, “si mojar el churro hubiera sido deporte, Phil habría sido Ronaldo. Cielo santo, desde el primer día fue un imán para las mujeres… Las mujeres lo adoraban. Los ojos oscuros, alto, piernas largas y aquella expresión como de medio perdido. Hacía brotar su instinto maternal”.

Lynott grabó con Thin Lizzy cuatro discos memorables (Live and dangerous, Jailbreaker, Johnny the Fox y Bad reputation) y se convirtió en una estrella. Entre las páginas más interesantes de este libro, aquellas dedicadas a lo que pudo haber sido y no fue en su carrera. Por ejemplo la superbanda que estuvo a punto de formar junto a Ritchie Blackmore e Ian Paice, de Deep Purple, y Paul Rodgers, de Free. Tenían hasta nombre para la banda, Baby Face, pero solo ensayaron una vez antes de que el proyecto fracasara: “se quedó en agua de borrajas”.

Casi cuatrocientas páginas en las que el rock and roll se convierte en una forma de vida, en poesía urbana, en energía desbocada sobre el escenario. La vida de Lynott es la vida de una rock star con cerebro, con matices, con un talento grandioso. Todo terminó el 4 de enero de 1986, exactamente quince años después de que entrase en los estudios de Decca para grabar su primer disco con Thin Lizzy. Contundente como una línea de bajo, lírico como un solo de guitarra, documentado como un gran reportaje. Así es esta gran biografía de Lynott, el rocker irlandés más brillante de todos los tiempos.

“The boys are back in town es el ejemplo por antonomasia de la habilidad de Phil Lynott para transformar una borrosa noche de viernes en una colección de instantáneas idealizadas y dotadas de una claridad perdurable. Es un arte engañoso”.