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La biblioteca de Gran Hermano

Arranca una nueva edición de “Gran Hermano”, uno de los programas que más esfuerzos ha hecho por convertir la televisión en el estercolero que es. Catorce años reuniendo a los ejemplares más zoquetes, despreciables y zafios de la especie humana en una jaula sembrada de mierda, vocerío, testosterona y cámaras. ¿Qué nos puede ofrecer un nuevo GH? Los telespectadores creemos haberlo visto todo en cuanto a estupidez, grosería, falta de higiene, sexo chungo y aceporramiento. Pues en principio parece que no demasiado: Mercedes Milá llevará vestidos de segunda mano, por la crisis, y ninguno de los concursantes del reality estará en paro. Un entrenador de fútbol, una asesora comercial, una esteticien de uñas, un educador infantil… todos estudiando o trabajando. Tiene buen pinta la cosa, ¿verdad?
Pues no se pierdan la auténtica bomba: en esta nueva edición, dentro de la casa hay… ¡libros! Pensaron en introducir el virus de la sífilis, o una jauría de perros rabiosos, pero al final se decidieron por los libros. Los libros, esos transmisores de cultura enemigos naturales de todo concursante de GH. Y de los presentadores, directivos y hasta consejeros delegados de la cadena, no nos equivoquemos. Con esta decisión los organizadores asumen un riesgo enorme, puesto que semejantes artefactos de papel encuadernado pueden provocar terribles desajustes tanto en la salud como en la moral de los participantes. No ya porque los lean, cosa poco probable, sino por el simple contacto físico. Ya saben, alergias, sarpullidos, pústulas, eccemas, etc. En principio los libros de GH tienen un fin inocuo, rellenar estanterías. Imagino que habrán advertido a los concursantes del peligro que corren…
Aunque quizá no. Porque  este año Telecinco ha hecho un casting de lujo, no se lo pierda. Después de años invitando a los seres más lerdos, violentos y esperpénticos de la sociedad, ahora resulta que quieren dar otra imagen. Menos gañanes, más solidarios. “Los responsables del concurso quiere acercarse a la penuria que sufren muchos de sus potenciales espectadores”, dice El País, periódico que un día fue referencia cultural y hoy queda relegado a hoja promocional de Telecinco. Hermanos de business.
Lo que nos quedaba por oír: que Telecinco quiere huir de la imagen chabacana. Después de tantos años, tantos esfuerzos, y tanto dinero invertido, y sobre todo ganado, desde, por y para la chabacanería, ahora van de exquisitos. Y de solidarios. Y de comprometidos. Y de poner libros en la zorrera y vestir a la mona con seda low cost.
¿Quién dijo que después de los sobres de Rajoy, el confeti de Ana Mato y el empalme de Urdangarín no nos quedaba nada por ver? Ahí tiene usted la biblioteca de Gran Hermano.

Abdica o revienta

¿Merece la pena estudiar periodismo? Esta pregunta se la hacen cada día cientos de chavales en las puertas de la facultad, tras asistir a una clase larga y tediosa. Y es que en estos tiempos de crisis y recortes emprender una carrera universitaria se ha convertido en un lujo. No todas las familias pueden permitirse pagar tan largos estudios, y menos aún los lujosos masters posteriores, imprescindibles para conseguir trabajo. Insisto: ¿Merece la pena estudiar periodismo? De ninguna manera. Esta profesión maravillosa se aprende siguiendo de cerca los medios de comunicación consagrados, esos que nos ofrecen cada día auténticas clases magistrales de periodismo práctico. ¿Que a usted le interesa el arte de la entrevista? Ahí tiene la que le realizó Jesús Hermida a su majestad el Rey Juan Carlos en TVE, un prodigio de acometividad e irreverencia. ¿Que usted prefiere la información gráfica? Le recomiendo las explicaciones de Javier Moreno, director de El País, sobre la selección, compra y edición de imágenes de un Chávez agonizante. Con permiso de Magnum, la cumbre del fotoperiodismo.

Finalmente a aquellos que quieran ser reporteros, y dedicarse a esa meca del periodismo que es el reportaje, les recomendaría memorizar un texto que se ha convertido en obra cumbre del género: “El tiempo del príncipe”, la pieza que publicó el pasado domingo el suplemento semanal de El País dedicado a Felipe de Borbón. Ocho páginas, nueve fotografías y decenas de palabras bellas para describir a un hombre que, con los 45 años recién cumplidos, “hila tan fino como si tejiera las barbas de un antílope de Cachemira”. Y no como su cuñado Urdangarín, ese malaje que con sus tejemanejes y sus empalmes isleños “ha salpicado el manto de armiño de la institución”.

¿Tomas nota, chaval? Lenguaje directo, vocabulario sencillo, sinónimos faunísticos y no perder nunca, jamás, el espíritu crítico sobre el que se construye el buen periodismo: “Felipe de Borbón es fieramente humano… ha intentado mantener una enorme coherencia en su vida, basándola en valores como la honestidad, integridad, solidaridad, servicio, utilidad y responsabilidad. Incluso renunció al amor cuando no convenía al futuro de la nación”.

Una nación a la que no le conviene el amor, perdone que le diga pero no es nación, ni tiene futuro, ni nada de nada. Pero esa es otra cuestión, y hoy no estamos hablando de pasiones y sentimientos, sino de periodismo. Periodismo del bueno. Del que se muestra implacable con los poderosos, del que desvela las miserias de las instituciones y desnuda las ruindades de los potentados. En la primera página de este texto modélico se utiliza siete veces la palabra “dictador” para referirse a Franco, maldita sea su estampa, y sin embargo cuando habla de Juan Carlos se apresura a decir, segundo párrafo, que “su hoja de ruta era prescindir del poder heredado… Convertirse en un símbolo aceptado por todos”. El periodista, que no renuncia a los temas espinosos, sentencia: “La Monarquía volvió a España en 1975 porque la nación la consideraba útil”. ¿Recuerda usted el día que nos preguntaron?

El buen periodista, embriagado por su propia incorruptibilidad, suele mostrarse despiadado con quienes ostentan autoridad o posiciones privilegiadas. Como muestra, ahí tienen el reportaje de El País, en el que se huye del halago y se hace un despiadado perfil de Felipe de Borbón: “concienzudo y cabezota… se fía más del cerebro que del olfato; apuesta por la solidaridad… le gusta discutir y madurar con calma cualquier decisión… tiene la obsesión de hacerlo bien, de ser útil, integrar y trabajar por España, de prestigiar a su país… de ser un vehículo de concordia y convivencia en la España plural… Su obsesión es conectar con la gente y emprender acciones positivas para España y su imagen y prestigio… No es un personaje de ficción, es de carne y hueso, es dormilón…es feliz en su vida personal, un padrazo volcado en sus hijas…es un buen tipo”.

¿Emocionado? Pues verá cuando lea que Felipe “está convencido de que Letizia Ortiz es la perfecta compañera de viaje”. Y que la ex periodista no se que queda atrás en cursilería, y piensa que su real pareja es “una persona que merece la pena”. Limpio el teclado de lágrimas, me sueno los mocos, y continúo…

En ocasiones es difícil diferenciar entre periodismo y literatura. Quizá este furibundo, pero necesario, reportaje publicado por El País Semanal, un real garabato, venga a sumarse a la sucesión de trabajos que se están publicando y emitiendo estos días sobre la vida y milagros del príncipe Felipe. Todo parece indicar que, incluso desde medios que un día se autoproclamaron progresistas, están preparando la sucesión. Abdica o revienta. Y es que a estas alturas, ni el siempre prudente Iñaki Gabilondo respeta las canas y las prótesis de su majestad: “El reinado de Juan Carlos se tambalea y el tiempo no va a jugar a su favor…”.

http://www.youtube.com/watch?v=qwwt3xY5EUo

 P.D.

¿Clases magistrales de periodismo en la prensa diaria? Ayer tuvimos un ejemplo magnífico en la información que publicó El País sobre los papeles secretos de Bárcenas, firmada por J.M. Romero, Francisco Mercado, Miguel Jiménez y Carlos E. Cue. Periodismo capaz de derribar gobiernos.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Beth Hart

Cd: The Best Of.

Un grandes éxitos, con 16 canciones como 16 soles, para entrar en el fabuloso mundo blusero de Beth Hart, una cantante de blues realmente sorprendente. Blanca, compositora y pianista, californiana de Los Angeles, ha grabado nueve discos, uno de ellos junto al guitarrista Joe Bonnamassa, que se resumen en este “The Best Of”.

Beth toca el piano desde los cuatro años. Y ha recorrido todos los clubes de la Costa Oeste con sus blues, a veces pesados, en ocasiones acústicos, siempre apasionados. Porque esta chica puede cantar contenida como una veterana o desbocada como la mejor Janis Joplin. Siempre muy, pero que muy, salvaje.

http://www.youtube.com/watch?v=3FUyuDgsJK0

 

La que tenemos encima

El diario El País publicó la pasada semana una fotografía falsa de Chávez, un error grave, y se lió la marimorena. Ni siquiera medios de tan dudoso currículo como El Mundo se mantuvieron prudentemente callados: todos quisieron echar su puñadito de sal en la herida de Cebrián, Moreno y compañía. “¿Dónde está la credibilidad del periodismo?”, se preguntaban, de distintas maneras, diferentes medios. Exageraban. El error es grave, gravísimo,  pero quizá la debacle del periodismo no esté en ese fallo brutal, sino en las pequeñas miserias de cada día. En esas cutreces que parecen pasar desapercibidas para el lector, pero que en realidad van mermando, día tras día, su confianza en el medio, en el periodismo.

La crónica que ocupaba la página de comunicación de El País del pasado sábado se titulaba “Antonia San Juan acaba con la paz reinante en La que se avecina“, y comenzaba con el siguiente párrafo: ”Este lunes 23 La que se avecina dice hasta luego a la sexta temporada con un final apoteósico”.  ¿Un final apoteósico? ¿En ‘La que se avecina’? ¿A cuatro columnas en El País? El resto de la pieza es poco más que un texto promocional de la serie emitida por Telecinco, cadena por cierto socia de Prisa, empresa editora del diario El País. “Según Mediaset, la serie ha incrementado su audiencia esta temporada, siendo la mas vista hasta ahora”, continúa el artículo. ¿Según dice Mediaset, la productora de la serie? Excelente fuente… El texto termina asegurando que, según una de las actrices protagonistas, el éxito de esta ficción “radica en la maravillosa mezcla que dan unos buenos guiones conjugados con grandes actores y una buena dirección”.

Como consumidor de información, haberme acostumbrado a pagar publicidad a precio de información me resulta aún más doloroso que admitir un error grave pero puntual, como el de la ya famosa foto de Chávez. Con esa imagen no me quisieron engañar, les engañaron a ellos. Pero con las decenas de textos serviles, es decir, propagandísticos y promocionales, que publican cada día no solo me estafan de manera premeditada, sino que ponen en duda mi capacidad intelectual. Y hacen un daño gravísimo a una profesión basada en el rigor, la credibilidad y la crítica. Leer en una información de El País que ‘La que se avecina’ radica en la maravillosa mezcla de buenos guiones conjugados con grandes actores y una buena dirección, y que el último capítulo de la temporada tendrá un final apoteósico es, directamente, un insulto a mi inteligencia.

Jodidos peliculeros

“¡Jodidos peliculeros!”. Fernándo Fernán Gómez en “El viaje a ninguna parte”

Por la mañana temprano, mientras desayuno mis habituales huevos fritos con panceta, veo en TVE la entrevista de María Casado a Steven Spielberg y Daniel Day-Lewis, director y protagonista de “Lincoln”, película que se estrena hoy. Inmediatamente después me preparo un zumo de alcaparras y realizo el habitual repaso diario de la prensa: leo la entrevista de El País a Steven Spielberg. También me entretengo con la charla con Spielberg publicada por La Razón. A media mañana escucho la grabación de la entrevista que Gemma Nierga realizó a Spielberg y Day-Lewis en el programa “Hoy por hoy”, de la Cadena SER.

Cuando arranca la entrevista a Spielberg en “Al Rojo Vivo” (La Sexta) estoy hasta los cojones del director norteamericano, de la película de la 20th Century Fox y hasta del mismísimo presidente Lincoln. Rompo en pedazos la entrada que tenía para ver la película, y alquilo por internet “Resacón en las vegas”. Quizá menos profunda, pero sin duda menos agobiante. Y es que ha sido una mañana de pesadilla, con Spielberg hasta en la sopa: una campaña de promoción que me recuerda a las de otro director de su nivel, el rey Midas de Carabanchel, Santiago Segura. A Spielberg solo le faltaba la camiseta negra con el nombre de la pelí.

“Spielberg visita el plató de Al Rojo Vivo”, mentía la web de La Sexta: Spielberg estaba en una  habitación de hotel convertida en sala para recibir a la prensa. El de Cincinnati habló de todo lo que ya había hablado antes, en diferentes cadenas, diarios y emisoras de radio, pero con la enorme diferencia de que a esas alturas de la mañana la actualidad iba por otros derroteros.

“Lincoln escuchó más de lo que habló, eso nos vendría muy bien en la política actual”, dijo un Spielberg al que nadie había contado que España juega en otra liga. En la liga de los que roban más que hablan. La liga de los millones de Luis Bárcenas en cuentas suizas y norteamericanas, del dinero blanqueado gracias a la amnistía fiscal, de las mentiras y el super ático de Ignacio González, de los indultos de Gallardón, de las urgencias cerradas por Cospedal…

Nos sobran, eso sí, grandes actores…

No sé que me da más asco. Si la sinvergonzonería intrínseca de Bárcenas, González, Cospedal y Gallardón o este numerito patético de Soraya. Ya lo sé: los aplausos de los periodistas cuando la actriz abandona el escenario….