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La que tenemos encima

El diario El País publicó la pasada semana una fotografía falsa de Chávez, un error grave, y se lió la marimorena. Ni siquiera medios de tan dudoso currículo como El Mundo se mantuvieron prudentemente callados: todos quisieron echar su puñadito de sal en la herida de Cebrián, Moreno y compañía. “¿Dónde está la credibilidad del periodismo?”, se preguntaban, de distintas maneras, diferentes medios. Exageraban. El error es grave, gravísimo,  pero quizá la debacle del periodismo no esté en ese fallo brutal, sino en las pequeñas miserias de cada día. En esas cutreces que parecen pasar desapercibidas para el lector, pero que en realidad van mermando, día tras día, su confianza en el medio, en el periodismo.

La crónica que ocupaba la página de comunicación de El País del pasado sábado se titulaba “Antonia San Juan acaba con la paz reinante en La que se avecina“, y comenzaba con el siguiente párrafo: ”Este lunes 23 La que se avecina dice hasta luego a la sexta temporada con un final apoteósico”.  ¿Un final apoteósico? ¿En ‘La que se avecina’? ¿A cuatro columnas en El País? El resto de la pieza es poco más que un texto promocional de la serie emitida por Telecinco, cadena por cierto socia de Prisa, empresa editora del diario El País. “Según Mediaset, la serie ha incrementado su audiencia esta temporada, siendo la mas vista hasta ahora”, continúa el artículo. ¿Según dice Mediaset, la productora de la serie? Excelente fuente… El texto termina asegurando que, según una de las actrices protagonistas, el éxito de esta ficción “radica en la maravillosa mezcla que dan unos buenos guiones conjugados con grandes actores y una buena dirección”.

Como consumidor de información, haberme acostumbrado a pagar publicidad a precio de información me resulta aún más doloroso que admitir un error grave pero puntual, como el de la ya famosa foto de Chávez. Con esa imagen no me quisieron engañar, les engañaron a ellos. Pero con las decenas de textos serviles, es decir, propagandísticos y promocionales, que publican cada día no solo me estafan de manera premeditada, sino que ponen en duda mi capacidad intelectual. Y hacen un daño gravísimo a una profesión basada en el rigor, la credibilidad y la crítica. Leer en una información de El País que ‘La que se avecina’ radica en la maravillosa mezcla de buenos guiones conjugados con grandes actores y una buena dirección, y que el último capítulo de la temporada tendrá un final apoteósico es, directamente, un insulto a mi inteligencia.

Jodidos peliculeros

“¡Jodidos peliculeros!”. Fernándo Fernán Gómez en “El viaje a ninguna parte”

Por la mañana temprano, mientras desayuno mis habituales huevos fritos con panceta, veo en TVE la entrevista de María Casado a Steven Spielberg y Daniel Day-Lewis, director y protagonista de “Lincoln”, película que se estrena hoy. Inmediatamente después me preparo un zumo de alcaparras y realizo el habitual repaso diario de la prensa: leo la entrevista de El País a Steven Spielberg. También me entretengo con la charla con Spielberg publicada por La Razón. A media mañana escucho la grabación de la entrevista que Gemma Nierga realizó a Spielberg y Day-Lewis en el programa “Hoy por hoy”, de la Cadena SER.

Cuando arranca la entrevista a Spielberg en “Al Rojo Vivo” (La Sexta) estoy hasta los cojones del director norteamericano, de la película de la 20th Century Fox y hasta del mismísimo presidente Lincoln. Rompo en pedazos la entrada que tenía para ver la película, y alquilo por internet “Resacón en las vegas”. Quizá menos profunda, pero sin duda menos agobiante. Y es que ha sido una mañana de pesadilla, con Spielberg hasta en la sopa: una campaña de promoción que me recuerda a las de otro director de su nivel, el rey Midas de Carabanchel, Santiago Segura. A Spielberg solo le faltaba la camiseta negra con el nombre de la pelí.

“Spielberg visita el plató de Al Rojo Vivo”, mentía la web de La Sexta: Spielberg estaba en una  habitación de hotel convertida en sala para recibir a la prensa. El de Cincinnati habló de todo lo que ya había hablado antes, en diferentes cadenas, diarios y emisoras de radio, pero con la enorme diferencia de que a esas alturas de la mañana la actualidad iba por otros derroteros.

“Lincoln escuchó más de lo que habló, eso nos vendría muy bien en la política actual”, dijo un Spielberg al que nadie había contado que España juega en otra liga. En la liga de los que roban más que hablan. La liga de los millones de Luis Bárcenas en cuentas suizas y norteamericanas, del dinero blanqueado gracias a la amnistía fiscal, de las mentiras y el super ático de Ignacio González, de los indultos de Gallardón, de las urgencias cerradas por Cospedal…

Nos sobran, eso sí, grandes actores…

No sé que me da más asco. Si la sinvergonzonería intrínseca de Bárcenas, González, Cospedal y Gallardón o este numerito patético de Soraya. Ya lo sé: los aplausos de los periodistas cuando la actriz abandona el escenario….

Oráculos

“Un periodista tiene que estar harto, ser escéptico. Si los periodistas tradicionales no hacen algo por mejorar, se van a extinguir. No salen de su oficina para ver lo que sucede en la calle. Estamos perdiendo la especialización, la singularidad, el arte del periodismo…”. Gay Talese en “Vida de un escritor”.

En el programa numero 1.000 de “El Intermedio” (La Sexta) entrevistan a Iñaki Gabilondo. “Oráculo del periodismo”, invoca Thais Villas, “¿Cómo ves la profesión?”. El oráculo levita ligeramente, mira a cámara de refilón y dicta: “el mayor problema que le veo al periodismo, al margen del paro, es que hace demasiado tiempo que los medios de comunicación no tenemos tiempo de pararnos a pensar qué vamos a contar. Toda la energía está concentrada en sobrevivir”. Sentado en su despacho de la Cadena SER, el veterano periodista (70 años) parece más cómodo que cuando, hace unas semanas, le preguntaron por el ERE que presentó Prisa en El País: “No conozco la casa con detalle para saber si la envergadura es correcta o incorrecta. Los trabajadores dicen que es excesivo, pero yo no lo sé… es muy duro, pero imprescindible, dada la brutalidad con la que está siendo castigado el periódico por la crisis”.

El periodismo necesita oráculos, y no periodistas de medio pelo, de esos que buscan noticias en las calles, editan textos escritos por otros y carecen de despacho y coche de empresa. En El Mundo, sin ir más lejos, acaban de conceder su prestigioso Premio Internacional de Periodismo, en el que valoran la lucha “frente a la represión del poder político” y “el ejercicio del periodismo en toda su esencia”, al norteamericano Gay Talese. No cabe duda de que  Pedro J admira la forma de trabajar de Talese. Tanto como para pensar que “Honrarás a tu padre”, el libro de este último sobre la Mafia, tiene una relación evidente con las noticas que publicó El Mundo sobre la cinta de la Orquesta Mondragón encontrada en la Renault Kangoo o, más recientemente, con el falso informe sobre de las cuentas suizas de Artur Mas.

Prisa desmonta la redacción de El País poniendo en la calle a 129 trabajadores, pero conserva despachos VIP de oráculos como Iñaki Gabilondo. El Mundo escupe cada día sobre el código deontológico de la profesión, pero concede un premio a Talese en un intento por que se le pegue algo del prestigio, la credibilidad y el talento del reportero. Más oráculos y menos periodistas, una fórmula que no puede fallar…

¿O sí?

Casi 200 medios de comunicación, 132 revistas y 22 diarios, han cerrado en España desde 2008. Y 6.393 periodistas aumentan las cifras del paro desde el comienzo de la crisis, allá por principios de 2008.

Y eso no es todo. El número de periodistas encarcelados en 2012 en todo el planeta asciende a 232, la cifra más alta desde que el Comité para la Protección de los Periodistas elabora este registro. Pocos me parecen a mí para las cosas que se pueden leer en algunos periódicos, escuchar en algunas radios, ver en determinadas televisiones…

 

Un motivo para NO ver la televisión

Narcomex

Autor: Ricardo Ravelo.

Editorial: Debate.

Hemos discutido estos últimos días en el blog sobre la violencia en Estados Unidos, el fácil acceso de los norteamericanos a las armas, y las fatales  consecuencias de mezclar la primera con las segundas.

Pero armas, violencia y muerte no son una exclusiva de los USA. Solo entre el 1 de diciembre de 2006 y el 31 de julio de 2010 se registraron en México 28.353 homicidios vinculados con el crimen organizado. En enero de 2011 el gobierno federal reconocía cerca de 40.000 muertos en cuatro años de lucha contra la delincuencia organizada. Hoy se habla de 60.000 muertos.

En México catorce cárteles de la droga se reparten el país. Estas redes criminales controlan, territorial y políticamente, el 80% de los poco más de 2.000 municipios del país. Cada día aparecen cadáveres en las cunetas, envueltos en mantas, decapitados, troceados, con mensajes escritos en la piel. El nivel de impunidad bordea el 98%: solo dos de cada cien delitos son castigados.

De todo esto trata “Narcomex”, una crónica apasionante de la guerra que vive México desde hace un lustro contada por el periodista Ricardo Ravelo. Aquí está todo lo que debemos saber del conflicto: los principales cárteles y sus relaciones, las ascensiones y caídas de personajes tan increíbles como el capo Chapo Guzmán, las rutas de la droga, de dónde llegan las armas, los sistemas de blanqueo del dinero, las relaciones con sus vecinos norteamericanos, la podredumbre que salpica a políticos, militares y policías…

Ricardo Ravelo es un experto en la guerra del narco: ha escrito varios libros sobre el tema, todos muy recomendables. Éste quizá sea el mejor para iniciarse, puesto que se trata de una visión global del conflicto. Periodísticamente impecable, riguroso y muy bien escrito. Habitualmente se dice de este tipo de obras, como mayor elogio, que se leen como una novela. En este caso es completamente cierto. Como una gran novela.