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La dignidad humana

La televisión pública china CCTV exhibió el pasado viernes a cuatro condenados a muerte. Acusados de secuestro, tráfico de drogas y asesinato, fueron ejecutados inmediatamente después de su fugaz aparición televisiva mediante inyección letal. En las redes sociales chinas las imágenes han causado un gran debate: algunos internautas están de acuerdo con su emisión mientras que otros las calificaban de “innecesarias, vengativas e ilegales”.

http://www.youtube.com/watch?v=OrDewjIWVeQ

Sinceramente, las imágenes no me impresionan. Tampoco me dejan indiferente, pero no llegan a causarme excesiva desazón. Quizá el rostro de uno de los asesinos, en el segundo 45 del vídeo, me llega a provocar cierto incomodo. Pero el resto… Perdone que le diga que aquel que pretenda ganarse la vida en España como crítico de televisión, y se arrugue viendo a cuatro criminales haciendo el paseíllo, no tiene ningún futuro. Es un blandengue. Un mierda. Las cadenas españolas ofrecen cualquier día más miserias y tragedias innecesarias, y se recrean más en violaciones y asesinatos, de lo que puedan soñar los chinos en sus peores pesadillas.

“Nunca se puede ultrajar la dignidad de una persona”, ha dicho el abogado defensor de los derechos humanos Liu Xiaoyuan tras ver las imágenes de CCTV. Si este buen hombre viese las mañanas de Antena 3 o de Telecinco seguramente cambiaría de opinión, y pensaría que las teles de su país no están tan mal. Porque la base de nuestros magazines matinales son los sucesos: ese niño asesinado y arrojado a un pozo, esa mujer violada, ese crimen machista o ese secuestro con final infeliz. Ana Rosa Quintana y Susanna Griso tienen sus propios equipos forenses, bandas de necrófagos perfectamente adiestrados para diseccionar las vidas y muertes de las víctimas y para husmear en el dolor de sus familiares.

O sea, que no nos asustemos tanto con la barbarie audiovisual china y la más que posible violación de los derechos humanos. No seamos tan hipócritas. Pasear delante de las cámaras a cuatro presos minutos antes de su ejecución es una aberración. Un ultraje a la dignidad humana. Pero entrevistar a los padres de una niña que acaba de ser asesinada, también.

P.D.1

Tras leer este post usted puede tener la sensación, equivocada, de que la televisión es basura. Un error, insisto. La de pago no. Anoche los abonados a Canal + pudieron disfrutar, a través del canal National Geographic, de “Matar a Lincoln”, un magnífico documental de ficción que reconstruye los últimos días en la vida del que fuera 16º presidente de los Estados Unidos. Ridley Scott dirige esta recreación dramática basada en el relato de los hechos. Buenos actores, una ambientación excelente y una historia apasionante. Gran televisión, en resumen. De pago…

P.D. 2

Pero cuidado, porque también se puede hacer televisión digna en cadenas en abierto. En “Salvados” (La Sexta) hicieron anoche un programa sobre emprendedores, y entrevistaron a Juan Rosell, presidente de la CEOE. “¡Hostia, qué indefinido más guapo!”, dice el presentador ante la propuesta del empresario: que se pueda echar a los empleados con contratos indefinidos cuando las empresas no marchen bien. “¿Qué se le pasa por la cabeza cuando ve a su antecesor, Díaz Ferrán?”, pregunta Jordi Évole mientras enseña unas imágenes del ex presidente de la CEOE. “Pues que no me gusta que nadie esté en la cárcel… debe de hacer hecho cosas muy gordas”, respondió un Rosell que justifica tributar fuera de España, deslocalizar, ingeniería fiscal… “¿Ha visto usted casos de corrupción de cerca?”, dijo Évole para cerrar el programa. “Los he intuído… financiaciones… la he intuído… la mayoría de las veces la cosa queda en nada… es muy dificil de demostrar”, respondió un Rosell que se sobrepuso de mala manera al sonido de la palabra “corrupción”.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Quique González

Cd: Delantera mítica.

El esperado nuevo disco de Quique González arranca con tres grandes canciones (“Tenía que decírtelo”, “La fábrica” y “Dallas-Memphis”), para luego venirse ligeramente abajo. Quizá sea su trabajo más áspero, en cuanto a letras y sonido. Dice haber cambiado el terciopelo por el cuero. “Las chicas son magníficas”, cantada junto a Zahara, es la otra gran canción de un álbum que se cierra como arrancó, a lo grande, con la versión en castellano del tema “Is Your Love in Vain?”, incluido por  Bob Dylan en uno de los discos favoritos de Quique: “Street Legal” (1978).

El noveno disco de Quique González se ha grabado en Nashville, como “Daiquiri Blues”. En los estudios Alex The Great, con Brad Jones como productor y parte de la banda actual de Emmylou Harris, músicos como Bryan Owings y Will Kimbrough, además de Lex Price (bajista de K.D Lang), Tyson Rogers (pianista de Tony Joe White), Chris Carmichael y el propio Brad Jones.

El próximo día 22 Quique inicia su nueva gira en Santiago de Compostela. El resto de fechas, en su página web.

La follonera

Mercedes Milá tiene dos caras, pero no tanto. Como el propietario de una fábrica de bombas racimo, que hace puntualmente donaciones a una ONG de ayuda a huerfanitos afganos mutilados, la mediática estrella de Telecinco lleva una doble vida televisiva. De día presenta y anima “Gran Hermano”, la bazofia que ensucia incansablemente nuestras pantallas. Pero los lunes, cuando cae la noche, se disfraza de comprometida y avezada periodista de investigación y presenta “Diario de…” (Cuatro), un espacio de supuesta investigación. En realidad todo es lo mismo: telebasura. El circo de la casa-prisión y el show de la cámara oculta.

http://www.youtube.com/watch?v=-MHm3xw3BLk

En Diario de… veréis temas que me quitan el sueño”, asegura una melodramática Mercedes Milá, presentada por El País (accionista de Mediaset, propietaria de Cuatro) como super periodista que “dispara contra las consecuencias de la crisis”. La follonera. En la pieza promocional, vendida como información, dejan para el párrafo final la utilización de cámara oculta, “un procedimiento bajo el punto de mira de la justicia en los últimos meses”.

¿Sobre qué se construye el actual periodismo televisivo? Miradas críticas, investigaciones, conflictos que alimentan el drama… No. El periodismo televisivo se construye sobre el periodista. Porque la televisión comercial actual no concibe el periodismo sino como espectáculo. Al día siguiente del promo-reportaje sobre Milá y su “Diario de…” El País dedicaba el mismo espacio, la página de Pantallas, a la emisión en Canal + (canal de pago de Prisa) de “Con las barras bravas”, un reportaje de Jon Sistiaga sobre los violentos aficionados argentinos al fútbol.

No es lo mismo, pero es igual. El periodista, protagonista.

 


 

Marhuenda superstar

No hay tertulia televisiva o radiofónica que se precie sin la participación de Francisco Marhuenda, director de La Razón, sal y pimienta de los debates más pintureros, radicales y esperpénticos de la parrilla. Todas las cadenas invitan a este individuo, desde una progresista como La Sexta a las conservadoras como Antena 3 o Telecinco, pasando por la televisión pública española, la ultra COPE o la Telemadrid de Aguirre. Marhuenda es, por tanto, el número uno del periodismo español, la opinión que todos los españoles queremos oír, el pensador al que debemos seguir. Si Belén Esteban se dedicase a la información política, se apellidaría Marhuenda. Es el puto amo.

Me pregunto qué ha llevado a este hombrecillo de aspecto aniñado, a medio camino entre Milhouse, el amigo de Bart Simpsom, y un moreno y rejuvenecido Carlos Dívar, a la cumbre del periodismo español. A la meca del análisis, el debate y la tertulia. ¿Acaso la calidad del periódico que dirige? ¿Quizá su clarividencia y equilibrio a la hora de hacer información? ¿Resultar indomable y crítico con el poder? ¿Su inquebrantable firmeza, su carácter incorruptible? No, por dios. Marhuenda es el actual crack del periodismo español por todo lo contrario. La Razón es una bazofia absoluta, el órgano de propaganda del Gobierno, un panfleto insufrible que regalan cuando compras la Tribuna de Talavera. Y sus portadas, las de La Razón, hacen competencia directa a El Jueves y Mongolia. Marhuenda es, para colmo de males, un tipo servil hasta límites insospechados: su labor en las distintas cadenas es la de jefe de prensa de Rajoy.

Pues resulta que Marhuenda, ahí donde le ven, se ha convertido en un tipo mediático. Tanto como para que su éxito refleje la brutal decadencia del periodismo televisivo en España. Ahí tienen a todos los profesionales, descojonándose de las portadas de La Razón por la mañana y llamando al responsable de las mismas por la tarde para que acuda a sus tertulias. Quizá exagere, pero puede que no, si digo que la omnipresencia de personajes como Marhuenda en los medios es una gran tragedia social. Genera desinformación, desprestigia la profesión, y convierte los programas de debate en un auténtico circo. Telebasura.

P.D.

El estreno de “Planeta helado”, la nueva serie documental de la BBC, en Canal +, coincidió con el partido de España contra Irlanda. Una pena, porque se trata de un trabajo majestuoso que narra la vida en los ecosistemas polares. Y lo hace a lo grande, con un despliegue humano y tecnológico descomunal, que genera imágenes impactantes de gran calidad. No es un viejo documental de La 2 emitido por décima vez. Es una producción de 2011 que se ve como una película de aventuras. Auténtica televisión pública, británica (con un 29% de audiencia en su estreno en prime time, según El País). Imprescindible.

http://www.youtube.com/watch?v=1ooCiH__tJg

 

Un motivo para NO ver la televisión

Rory Block

Cd: I Belong To The Band: A Tribute To Gary Davis.

Rory Block es una blues woman neoyorkina. Tan grande como las mismísimas Bonnie Rait o Susan Tedeschi, pero más acústica. Domina el slide y las doce cuerdas y, cuando quiere, compone sus propias canciones. Tras grabar discos monográficos con temas de Son House, Mississippi Fred McDowell y Robert Johnson, tres leyendas, Block repasa el cancionero del reverendo Gary Davis, uno de los maestros de la guitarra ragtime y el góspel primitivo. Davis tocó durante décadas en las calles de Harlem, y su sonido puro y su profunda voz han sido reconocidos como fuente de inspiración por músicos tan diferentes como Dylan, Ry Cooder o Jorma Kaukonen, fundador de Jefferson Airplane.

Muertos vivientes

Cada mañana me siento a desayunar con un café, un trozo de pan tostado y el diario El País. Pongo un poco de azúcar en el café, aceite de oliva y tomate en el pan, y abro el periódico por las páginas finales, las de televisión. Una rutina que tiene que ver con este blog, que escribo desde hace siete años y está dedicado a la pequeña pantalla y sus vericuetos. Me interesa especialmente la información sobre televisión. Compro El País, entre otras cosas, por la información sobre televisión. Pago buena parte de ese euro con treinta céntimos que me cobra el quiosquero por su información sobre televisión. ¿Y qué me encuentro un día tras otro? Publicidad. Ayer concretamente la sección incluía dos piezas: la primera, sobre una película de animación que estrena hoy Canal +, la plataforma de pago de PRISA, propietaria del diario El País. La segunda, sobre un documental que estrenó esa misma noche una cadena de pago, en el dial 21 de Canal +, la plataforma de pago de PRISA, propietaria del diario El País.

A los periodistas de raza estos detalles les parecen insignificantes. A mí, como lector mestizo, pero de pago, me indignan. Mordisqueo el pan, me limpio unas gotas de grasa de la barbilla, apuro el café y me pregunto: ¿para qué coño sigo comprando el periódico? “Por la sección de internacional y los chistes de El Roto y Forges”, me susurra la voz de mi nostálgica conciencia periodística. “En la red lo tienes todo, no seas tan gilipollas como para pagar la publicidad a precio de información”, grita mi raquítica cartera desde el fondo del bolsillo del pantalón. Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA, me ayuda a tomar una decisión: “los periódicos han desaparecido y no lo sabemos. Somos como muertos vivientes”.

No seré yo quien lleve la contraria a Cebrián, el ejecutivo de los 8,2 millones de euros. La crisis de la prensa no está causada por un solo motivo, es evidente, pero la baja calidad de los periódicos podría ser uno de los importantes. El País, el mejor de todos, se desangra en el pago de hipotecas: la ludopatía y el onanismo son dos vicios que licuan la tinta y dejan manchas en cada página. “A mí lo que me preocupa, en El País y en la prensa en general, es el proceso de autocensura en las redacciones, que es muy fuerte”, asegura un Cebrián con un descomunal sentido de la autocrítica. “Es decir, redactores que se abstienen de publicar, de decir cosas, de llevar a cabo investigaciones, lo que sea. Y no porque nadie les presione, ni la empresa ni fuerzas exteriores a la empresa, ni los gobiernos… sino porque el redactor cree que no le conviene”.

Acabáramos. La culpa es de los periodistas. Esos caguetas que piensan que tienen que escribir bien de Canal +, del grupo Santillana, de la Cadena Ser, de Mediaset (Telecinco, Cuatro), de la monarquía, de los políticos que les concedieron las televisiones, del empresario mexicano Carlos Slim, de los bancos acreedores con los que han pactado la refinanciación de una deuda financiera de PRISA que ascendía en 2011 hasta los 3.537 millones de euros…

Muertos vivientes, insiste un Cebrián que, quizá en un gesto que forma parte de su campaña en defensa de la monarquía, y para quitarle plomo al incidente de Froilán, se ha disparado con un Magnum 44 en el pie. ¡Pum!