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Moverse para permanecer inmóvil

“La religión no tiene sitio en la evolución”. Richard Dawkins, biólogo.

Benedicto y cientos de miles de sus seguidores han llegado a la ciudad. Vienen desde lugares remotos, tras largos viajes realizados en diferentes medios de transporte. Algo sin duda contradictorio, puesto que la religión es inmovilidad. El cristianismo es miedo. A la felicidad, a la ciencia, al placer, al progreso… Nada debe avanzar, todo debe permanecer detenido en el tiempo, el pasado está condenado a convertirse en futuro. La iglesia católica se sostiene en la inmovilidad y la quietud, odia la acción y el ajetreo. Es lenta, muy lenta. ¡Tardó siglos en aceptar a Galileo y aún pone en duda a Darwin! Miles de jóvenes y de religiosos han llegado desde todo el mundo a Madrid con un único motivo: que nada se mueva.

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acontecimientos populares

En España, 4.910.200 personas no tienen trabajo. Están en paro. Anarquistas y antisociales se preguntan quénecesitamos los españoles para echarnos a las calles, insultar a los políticos en los mítines y orinar en los cajeros automáticos. ¿Por qué no reaccionamos? Yo tengo la respuesta: porque estamos muy liados. Nuestra agenda social de frivolidades está tan apretada que no tenemos ni un segundo para pensar en nuestro futuro inmediato. Recapaciten… El miércoles pasado tuvimos el partido del siglo: Real Madrid-Barcelona. El viernes, la boda del siglo: Guillermo-Kate. El domingo, la beatificación del siglo: Juan Pablo II abandonó su triple ataúd para que sus restos sean venerados. Y el próximo martes cerramos el círculo semanal con el nuevo partido del siglo: Barcelona-Real Madrid. En medio de estos acontecimientos populares de ensueño, ¿a quién puede apetecerle el baño de realidad que suponen 4.910.200 dramas individuales?

Esta imagen de la boda real, con la novia plebeya postrada ante el príncipe, es maravillosa, pero de todos los acontecimientos de la semana me quedo con la beatificación de Juan Pablo II. Como le he contado en alguna ocasión, uno de mis vicios confesables es la preparación de cadáveres de animales con fines científicos. Lo que para usted es un bicho atropellado en la carretera, para mi es el cráneo de un tejón (Meles meles). Así las cosas, no puedo evitar pensar en los restos del bueno de Juan Pablo II como en auténtica caza mayor: huesos largos, cráneo rotundo… Tras años de maceración bajo tierra, el cuerpo descompuesto del polaco vuelve a ver la luz del día. El proceso para exhumar el fiambre ha sido digno de Houdini, puesto que se encontraba en un féretro de nogal, recubierto a su vez de un ataúd de plomo y rodeado por otro de madera de ciprés. Pero ha merecido la pena: ¡son los despojos de un santo!

Los despojos y la sangre, puesto que unas gotas de plasma del nuevo beato se han expuesto en una ampolla encastrada en un relicario de plata. ¿No podían haber mostrado también uno pequeñito, encastrado en un tupperware, con la sangre infectada de SIDA de alguno de los niños que han contraído la enfermedad por la negativa del santo padre al uso de preservativos? En La 2 (TVE), la televisión pública de un país en proceso de laicización, retransmitieron ayer domingo el morboso espectáculo. Las imágenes del Papa vivo, ejerciendo de maestro de ceremonias en una plaza de San Pedro abarrotada, coincidían con las de la parrilla de salida de Moto 2 en La 1 (TVE). Chicas con tops y ajustadas minifaldas de látex sostenían las sombrillas de los pilotos mientras Benedicto XVI se abrazaba con otros hombres celebrando la beatificación de su marchito colega. El mando a distancia echaba humo, el dedo gordo comenzaba a dar síntomas de agotamiento. “Es este un siglo de santos”, aseguraba el comentarista de… La 2.

Carne viva, carne muerta. Si usted es de los que no sabe a qué prestarle más atención, si a los restos amojamados de un cura milagrero o al muslamen de unas azafatas que sostienen una sombrilla, yo le propongo casi cinco millones de sugerencias, tantas como desempleados. Y si es de los que piensa que para solucionar ese problema necesitemos un milagro, no se desanime porque este fin de semana nuestros políticos han puesto toda la carne en el asador. María Dolores de Cospedal, número 2 del PP, ha viajado a Roma para pedírselo en persona al nuevo santo. Y Alfredo Pérez Rubalcaba, futuro del socialismo español, ha visitado Sevilla buscando la inspiración en el fondo de un vaso de rebujito. Hay esperanza…

luthier de almas

Dentro de nada veremos al Papa en “La Noria” (Telecinco), sentado en la butaca que ha dejado caliente Belén Esteban, respondiendo a las estupideces de Jordi González y sus tertulianos de saldo. ¿No me cree? El primer paso ya está dado: el santo padre ha participado en “A su imagen”, la versión de la televisión pública italiana de nuestro “Tengo una pregunta para usted”. Y todos sabemos lo que engancha la televisión… Una vez dado el salto del gris púlpito a la pantalla en HD, es muy posible que Benedicto XVI, primer papa televisivo de la historia, nueva estrella mediática, sienta la llamada de la fama y se convierta en competencia para Ana Rosa Quintana y compañía. ¡Gracias a dios! Porque la televisión, hastiada de gurús de medio pelo como Rappel, Aramis Fuster o Iker Jiménez, necesitaba un líder espiritual de auténtico peso.

¿Quién dijo que la iglesia católica era una institución jurásica y el Papa su fósil favorito? Ahí tienen al pontífice alemán, respondiendo en riguroso grabado a siete de las 3.000 preguntas recibidas en Ciudad del Vaticano. Benedicto XVI estuvo, no podía ser de otra manera, a la altura de las surrealistas circunstancias, y respondió de manera divina incluso a las cuestiones más peliagudas. María Teresa, una mujer con su hijo de 40 años enfermo de esclerosis múltiple en estado vegetativo desde hace dos, preguntaba angustiada: “¿Santidad dónde está el alma de mi hijo?”. El Papa respondió de manera brillante: “La situación, quizás, es como la de esas guitarras a las que se le han roto las cuerdas y que por tanto ya no puede sonar”.

Cabeza visible de la iglesia católica, genio de la comunicación, luthier de almas… No se le puede pedir más a este hombre. Bueno, quizá que no proteja a sus propios pedófilos, que no entorpezca la lucha contra el sida, que no interfiera en los asuntos de los no católicos, que… Minucias, en cualquier caso, que no deben empañar el nacimiento mediático de este líder espiritual. Benedicto está tan crecido que, como guinda a esta nueva política galáctica de comunicación, el próximo 4 de mayo se conectará con la estación espacial internacional y charlará con los dos astronautas italianos que se encuentran en la última misión del Shuttle Endeavour. Definitivamente ¡ha nacido una estrella!