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Perraflauta

Dice Paolo Vasile que Belén Esteban, ex mujer de Jesulín de Ubrique y reina de la telebasura, es la precursora del 15-M. “Vaticina su concepto, porque dice cosas de sentido común… Representa a la mujer que protesta, inconformista”, asegura el Consejero Delegado de Telecinco sin perder la compostura. Voy a proponerle, querido lector, un complejo ejercicio de reflexión. Conteste sin pensar: ¿Y si Vasile no fuera un necio y estuviera en lo cierto? ¿Podría ser Stéphane Hessel un farsante y Belén Esteban la musa de los indignados? ¿Es la madre de Andreita quien ha propuesto, mediante sus desafíos a la razón y sus menosprecios a la inteligencia, un pragmatismo ético capaz de elevarse por encima de la teórica de las ideologías que nos permita, utilizando la acción cotidiana, poner en marcha unos nuevos valores morales?

Por un lado, un redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 93 años, miembro de la resistencia francesa, superviviente de dos campos de concentración nazis, que exige algo tan demodé como la imaginación y el compromiso: “Crear es resistir, resistir es crear”. Por otro, una postmoderna heroína, de sinuosa picota y edad indefinida gracias a la cirugía, capaz de resumir todo el desencanto de la sociedad en una  frase tan hermosa como contundente: “¡Andrea comete el pollo, coño!”. ¿A quién respeta más la oligarquía económica y financiera? ¿Quién es capaz de movilizar a esta sociedad anestesiada? Stéphane Hessel ha vendido cuatro librillos de escasas 40 páginas a 5 euros ejemplar. Belén Esteban superó el 11 de febrero de 2011 el 54,9% de la audiencia televisiva de nuestro país enfrentándose a la máquina de la verdad, con un minuto de oro visto por más de 5.366.000 espectadores.

Belén Esteban es una máquina de crear consignas sociales. “¡Yo por mi hija MA-TO!”, quizá la más brillante y radical de todas ellas, demuestra el brutal compromiso, la enorme responsabilidad de una mujer exasperada (niega la esperanza, pone en entredicho el futuro) que no puede confiar ni en un poder ni en un dios. Desde los grandes medios de comunicación de masas, cuna de una posible insurrección pacífica basada en la anulación del intelecto, Esteban parece esgrimir argumentos violentos (¡MA-TO!) e intereses particulares, que en realidad son metáforas de la resistencia. “Sois responsables como individuos”, señaló Sartre en una soflama que Esteban reescribe como reflexión íntima: “Gracias a Dios mira como estoy, de puta madre”.

 

Don Paoleone

Hace sólo unos días comentábamos en este blog uno de los momentos más sucios y obscenos en la historia de la televisión en España: el “Sálvame deluxe” (Telecinco) dedicado al abogado Emilio Rodríguez Menéndez, a quien en tono burlesco llamaron “don Emilione”. Una sucesión de descalificaciones, ofensas, necedades, hipocresías, malos modos y actitudes barriobajeras reunidas de manera burda hasta formar algo parecido a un  programa de televisión. En un país civilizado, un espacio tan grosero, tan insultante, sería motivo suficiente como para que el Gobierno diese un toque de atención al canal capaz de emitir semejante bazofia. En el nuestro, por el contrario, supone motivo de orgullo y satisfacción para don Paoleone (Vasilone), responsable máximo de Telecinco. Tanto como para multiplicar de inmediato su producción de excrementos: anoche emitieron un flamante especial llamado “Don Emilio Rodríguez Menéndez”, el próximo sábado entrevistarán al prófugo en “La noria”.

El maestro Josep Ramoneda escribió que Belén Esteban encarnaba el populismo fascistoide, ese que en lugar de representar y dar voz a las clases populares las enardece para que sigan calladas. En este caso sucede algo similar, puesto que la utilización televisiva de un personaje como Rodríguez Menéndez, ahora para darle voz y luego para lincharle, es un repugnante ejercicio de manipulación reaccionaria. El abogado fugado aumenta la confusión popular, puesto que alimenta la ignorancia de aquellos incapaces de distinguir entre la realidad y el espectáculo circense, entre la prostitución y la televisión.

Los resultados de este populismo fascistoide televisivo van mucho más allá de las audiencias y los beneficios económicos de Telecinco. Y no me refiero sólo a los datos del Informe PISA 2009 de la OCDE, que confirman un nuevo fracaso educativo. Hablo de una sociedad crispada, insolidaria, desencantada…

¿Tenemos la televisión que merecemos? Estoy seguro de que no: es imposible que seamos tan sucios hijos de perra como para consumir gustosos los deleznables productos que nos ofrece Don Paoleone (Vasilone).

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P.D.

Por cierto, el hedor que desprende Telecinco ya apesta Cuatro, la que fuera cadena progresista del grupo PRISA. “Telecinco, Cuatro y Digital +… una oportunidad para crecer juntos”, asegura la publicidad de la primera de estas televisiones.

El proceso de fusión entre ambas cadenas, que en realidad no es fusión sino absorción, está dejando el camino lleno de cadáveres en descomposición. No podía ser de otra manera… Cuatro es una cadena que nació con pretensiones elevadas: ser la imagen audiovisual de una empresa con prestigio. Y Telecinco fue desde el día de su nacimiento una boñiga diseñada para hacer dinero, sin concesiones, sin escrúpulos. Recuerden que los primeros despojos que fueron a parar a la cuneta fueron los de la cúpula de informativos de Cuatro: Gabilondo al exilio, Izquierdo a un blog (no se puede caer más bajo, se lo aseguro) y el resto, recolocados en el grupo. David Cantero, el flamante fichaje de Informativos Telecinco, vale por todos ellos juntos, ¿no?

Después vinieron a por los comunistas, pero yo no era comunista… Concha García Campoy, Ana García Siñeriz… El resto de la historia nos lo podemos imaginar.

matar o morir

Durante una cena-entrevista con el periodista de El País Jacinto Antón, el escritor de viajes Colin Thubron recordó una reflexión del explorador británico Wilfred Thesiger: “me dijo que de su vida sólo lamentaba no haber matado a nadie, a nadie con seguridad, claro, porqué disparó a muchos alemanes en la guerra”. ¿A usted nunca le han entrado ganas de matar a alguien? No me diga que no… ¿Ni siquiera mientras lee el periódico o ve los informativos de televisión? Se está usted aburguesando, amigo mío…

Nicolás Sarkozy quiere restringir la cobertura médica gratuita en Francia para los inmigrantes sin papeles. ¿No es como para lanzarle al Sena con unas botas de cemento?. La policía italiana ha desactivado un paquete bomba que iba dirigido contra Silvio Berlusconi. ¿No se merece un susto un primer ministro capaz decir cosas como “mejor que me gusten las mujeres guapas que ser gay”? Y hablando de políticos y de gays… ¿Qué suerte merece un Mariano Rajoy que no descarta derogar el matrimonio homosexual, un derecho adquirido, si algún día llega a gobernar?.

No estoy hablando de asesinato, como sugería el gran Thesiger, sino de defensa propia. ¿Qué está pasando en Europa, en la vieja y sabia Europa, para que esté, o pueda estar, en manos de estos individuos? Necesitamos referencias morales, líderes intelectuales. Telecinco, siempre al servicio del ciudadano (como debe ser en toda concesión audiovisual del estado), ofreció ayer un magnífico ejemplo de televisión útil: “España pregunta, Belén responde”. Un programa en el que la princesa del pueblo respondía a las preguntas de los ciudadanos, que tanto la quieren y que tanto la admiran.

Ahí estaba el populacho ordinario, pero también la flor y nata del periodismo español: María Teresa Campos (“Yo no tenía que haber venido aquí”), Alfonso Rojo… “A mi es que el personaje me fascina”, asegura este último, un comunicador del nivel moral de Esteban. No fue el único intelectual  de renombre, puesto que la escritora de novela negra Yaiza Méndez regaló a la madre de Andreita un ejemplar de su último trabajo. Sin duda un momento histórico: Belén Esteban con un libro en las manos.

Pedazo de programa. Normal que en la televisión pública se considerasen amenazados. “No se puede imitar el programa Tengo una pregunta para usted”,  advirtieron muy chulitos desde TVE. Tienen razón, puesto que “Tengo una pregunta” es un espacio absolutamente original y exclusivo. ¿Dónde se ha visto a una persona responder a las preguntas de otras muchas excepto en “Tengo una pregunta para usted”? El único problema es que a partir de ahora la cosa chirría: no existen demasiadas diferencias emocionales entre una entrevista multitudinaria a Belen Esteban y a Zapatero o Rajoy.

¡Para matarlos a todos!