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RNE RIP

El Gobierno de Mariano Rajoy está dejando España como un erial. No es nada personal, es solo economía. Las cosas están tan achuchadas, las dejó tan mal Zapatero, nos exige tanto Europa, que no queda más remedio que recortar por aquí y por allá, en dependencia y en pensiones, en sueldos de funcionarios y enseñanza pública, en políticas de empleo y camas hospitalarias, en atención a personas sin recursos y becas para comedores. Se destruye el estado del bienestar que tantos años y esfuerzos costó conseguir, pero es porque no queda otro remedio: es la economía, insisten una y otra vez. “No tenemos nada de qué avergonzarnos”, aseguró sin ponerse colorado el presidente del Gobierno al resto de dirigentes populares durante el congreso de la organización celebrado en Granada. Andrea Fabra tradujo las palabras de su jefe al idioma de la calle: “¡Que se jodan!”.

Si solo es economía, ¿Por qué están destruyendo también la televisión y la radio públicas? A ver si va a ser que también quieren manipular la información, convertir los medios públicos en sus órganos de propaganda, y evitar que nos enteremos de sus mentiras. A Fran Llorente, el mejor director de informativos de TVE en décadas, ya le han puesto en la calle. Juan Ramón Lucas, presentador de “En días como hoy” (RNE), ha sido destituido pese a tener casi un millón y medio de oyentes cada día y haber aumentado su audiencia en un 24,2% el pasado año. Y Toni Garrido, responsable de “Asuntos propios” (RNE), ha dicho adiós a sus oyentes antes de marcharse de vacaciones “por si no tuviéramos la ocasión de despedirnos”.

Conozco a Lucas desde hace más de 25 años, cuando coincidimos en Radio El País, y no es sospechoso. Es solo un periodista haciendo buena radio. Escucho a Toni Garrido y no parece tener un lado oscuro. Es solo un periodista haciendo radio de calidad. Los rumores hablan de Pepa Fernández, responsable del matinal de los fines de semana “No es un día cualquiera”, como siguiente víctima de la purga popular en RNE. Escucho su programa y me parece un magazine absolutamente blanco. ¿Por qué quieren ponerlos en la calle? ¿Quiénes son ellos para acabar con la mejor radio pública en años?

“Parece que lloran porque van a echar a los socialistas de TVE y RNE: ¡los echaron las urnas!”, asegura en Twitter un siempre prudente y reflexivo Miguel Ángel Rodríguez, ex-portavoz del Gobierno de Aznar. Tenemos un problema: Miguel Ángel Rodríguez, como otros ultras del Partido Popular, ven “socialistas” donde solo hay periodistas. Si no piensas como ellos, malo: eres socialista. Las palabras del vocero de Aznar no suenan a problema económico, sino a revancha y a censura. Suenan tan obscenas como el nuevo eslogan del Partido Popular: “¡Que se jodan!”.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Renegade Creation

Cd: Bullet.

Blues eléctrico de alto voltaje interpretado por un cuarteto de lujo: Robben Ford (Guitarra), Michael Landau (Guitarra), Jimmy Haslip (Bajo) y Gary Novak (Batería). Una superbanda de veteranos que toca blues, sí, pero con toques de rock y jazz. Este grupo de virtuosos construye su música alrededor de dos guitarras impecables, que llevan el peso de cada canción. Pero son tan buenos que parecen capaces de cualquier cosa: es en directo donde Renegade Creation tiene que mostrarse en todo su esplendor.

Dos años después de debutar con un disco largo y denso, que reunía once canciones intensas, aparece “Bullet”, más de lo mismo: las guitarras mandan, y bajo y batería hacen su trabajo de manera impecable, por momentos majestuosa. Mucho más que la banda de acompañamiento de Robben Ford, Renegade Creation son el grupo perfecto de blues-rock adulto. Su virtud y su pecado.

Etología

Contaba el otro día en El País Ignacio Martínez Mendizábal, paleontólogo de Atapuerca, que “los humanos somos primates muy sociables”. Y se explicaba: “Si metes en un vagón de tren un centenar de chimpancés o de gorilas que no tengan ninguna relación familiar… ¡la que se lía!”.

¡La familia! que diría con voz cavernosa Vito Corleone. En España la grandeza de la verdadera familia, la solidez de su unión y la fuerza de su pureza, no se mide por el número de miembros, sino por cuántos están colocados. Pero no colocados como Melendi, sino como dios manda. El cerebro de Esperanza Aguirre, menos científico pero mucho más práctico que el de Martínez Mendizábal, seguro que piensa que la familia no es sino el más admirable de los gobiernos. Ahí tienen a su hijo Alvarito (Ramírez de Haro y Aguirre), conde de Villariezo, abogado, convertido a sus 32 añitos en flamante asesor del gabinete de Jaime García-Legaz, secretario de Estado de Comercio. Con la que está cayendo, Alvarito (a la izquierda en la fotografía) ha tenido mucha suerte, puesto que en estos tiempos de precariedad laboral y duros ajustes que corren, y con la cara de castrador de porcino que se gasta, ha sido contratado como cargo de confianza y libre asignación en un puesto habitualmente reservado a economistas. ¡Enhorabuena Alvarito!

Tiene razón el antropólogo cuando afirma que somos primates muy sociables. Yo diría más: somos primates excesivamente sociables. En ocasiones exasperantemente dóciles. Si me apuran, hasta repugnantemente mansos y sumisos. Si no fuese así, si no pecásemos de afables, estaríamos todo el día a palos. No soportaríamos de manera estoica, como hacemos, la nueva situación económica, el deterioro del estado de bienestar, los abusos, mentiras y rapiñas de los políticos.

“Confianza es creer en la fiabilidad del otro; perderla supone reconocer que hemos dejado que abusen de nuestra bondad”, asegura Gerard Costa en un artículo de La Vanguardia. Poco a poco nos están haciendo perder la confianza, maldecir el idealismo y abrazar el credo del cinismo. “Ser cínico no es útil, no suma”, sentencia Costa, “pero nos protege sicológicamente, nos inmuniza: de los políticos, de la publicidad, de los grandes relatos, de las ideologías, de ser nuevamente persuadidos por los que mil veces me han fallado”.

Daría dinero por ver el interior de ese vagón de Renfe con Esperanza Aguirre, Alvarito y 98 antisitemas sin ningún lazo familiar o nobiliario con los dos primeros. Es solo etología, pero me gusta.

P.D.

Andrea Fabra, hija de Carlos Fabra, señora esposa de Juan José Güemes, y diputada del PP grita “¡Que se jodan!” desde su asiento en el Congreso cuando Rajoy anuncia el recorte en desempleo.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Días de visita.

Autor: Marcos Avilés.

Editorial: Libros del KO.

“Javier, acaba de llegarnos En el patio, de Malcoln Braly”, me advierten, casi antes de saludarme, en Tipos Infames, una de mis librerías favoritas. Me entusiasma la literatura carcelaria. Esos hombres condenados a la sombra eterna, a los que se niega la redención. Esos espacios cerrados, sofocantes, inhumanos. Esas relaciones alternativas, esos pinchos de fabricación casera, esas amistades inquebrantables, esos tatuajes chungos, esos grupos sociales forjados en acero. Historias de auténticos supervivientes.

“Días de visita” es un libro sobre la vida en el interior de una cárcel, pero no tiene demasiado que ver con aquellos escritos por los grandes maestros del género presidiario. Que son muchos… Desde Alejandro Dumas (El conde de Montecristo) hasta Edward Bunker (Libertad condicional), pasando por Antonio Gramsci (Cuadernos de la cárcel), Jacques Mesrine (Instinto asesino), Ken Kesey (Alguien voló sobre el nido del cuco), Harper Lee (Matar a un ruiseñor), José Revueltas (Los muros de agua) o Stephen King (La milla verde o Cadena perpétua).

“Días de visita” es periodismo de primer nivel. Marco Avilés, periodista interesado desde niño por lo que llama “cosas de mujeres”, realiza durante un año un seguimiento a algunas de las reclusas del penal Santa Mónica, en Chorrillos, Lima. Aprovecha los días de visita para conocer a las presas, escuchar sus fascinantes historias y trasladarlas al papel. Crónicas de la desolación, del hacinamiento, de la brutalidad y el dolor, pero también del amor y la esperanza.

“Fantasmas depravados, gatos que hablan de amor y otros secretos de una cárcel de mujeres”, dice el subtítulo de este libro, una auténtica sorpresa no solo para los amantes de la literatura entre barrotes, sino para aquellos que consideran que el periodismo independiente y de calidad es imprescindible.