Top Puag

Un buen periodista trabaja las 24 horas del día. Cuando se ducha, cuando duerme, cuando lee a Heidegger y hasta cuando come, el periodista es periodista. Y el crítico de televisión es un periodista, no lo olvidemos. De una de las subespecies más olvidadas, arrinconadas y menospreciadas, pero periodista a fin de cuentas. Por eso el otro día no pude evitar, al pasar por un Mc Donalds, ejercer la profesión. Periodismo de investigación. Entré en el local de comida basura y, con dos cojones, pedí “la hamburguesa esa que ganó el concurso del programa de Chicote”. La señorita sonrió lateralmente: “Se refiere usted a la Grand McExtrem Top Chef, creada por el concursante de Top Chef Javier García Peña. La hamburguesa que le sirvió para ganar la inmunidad en el programa de Antena 3. ¿La quiere para llevar?”. Me subí aún más el cuello de la gabardina: “Por supuesto, tengo una reputación, alguien podría verme aquí…”.

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Ya en casa, sentado a la mesa, recordé la descripción televisiva del producto mientras abría la caja contenedora y un botellín de Mahou: “Una gran hamburguesa doble de carne 100% vacuno extremeño, acompañada de sofrito, salsa cremosa de soja, lechuga Batavia y su inconfundible pan. Además, contiene novedosos ingredientes, nada comunes en las hamburguesas que comercializa esta cadena, como espárragos y setas, crujiente de maíz tostado, todos ingredientes naturales”.

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¡Qué cabrones! La “gran hamburguesa doble de carne 100% vacuno extremeño” de la promoción ha quedado reducida en mi plato a dos obleas resecas de algo que podría ser carne, pero también serrín apelmazado. ¿Extremeño? Puede que se trate de una masa de bellotas trituradas. ¿Biomasa? Tranquilamente. O bien cualquier simulación en diferido de tejidos animales arracimados, amazacotados y endurecidos. Un asco de pelotas.

Afortunadamente nada es lo que anuncian, y la “salsa cremosa de inspiración oriental a base de mayonesa y salsa de soja” es en realidad un regurgitado de Shrek, capaz de adormecer la lengua, anestesiar el paladar e inhabilitar durante horas las papilas gustativas. A partir del momento en que ingieres esa repulsiva pócima ya nada importa, el resto sabe todo igual: a pisto fermentado o, si lo prefiere usted, a regüeldo revenido de trol con acidez.

¿El resto? Mucha lechuga mustia, y un pan de hornazo reseco como solo una multinacional especializada en masas horneadas de manera industrial es capaz de hacer. Es decir, un Big Mac sin queso, sin ketchup, sin pepinillos y más seco que el ojo de un tuerto. Sin rastro de setas, espárragos y demás florituras. ¿Kikos machacados? Y por supuesto sin el mínimo parecido con las fotografías promocionales del programa.

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Con recomendaciones como esta la credibilidad de Chicote se va, como diría el propio Chicote… ¡a la mierda!

P.D.

Para compensar semejante desatino, el periodista que se zampó tan infecta hamburguesa completó su dieta con una cerveza artesana de triple fermentación, un revuelto de boletus con yemas de huevo y unos lomitos de sardina escabechados a la veneciana. Ahora sí, Top Chef.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Gus y yo.

Autores: Keith Richards y Theodora Richards.

Editorial: Malpaso.

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La vida de Keith Richards va mucho más allá de unos riffs memorables, una carrera llena de excesos y el espíritu libre de un superviviente. Ahí donde le ven con sus anillos de calaveras, sus pañuelos piratas y su sonrisa de crápula, Keith Richards ama la lectura. Es una leyenda del rock and roll, de la vida salvaje, que adora los libros. Recuerdo una fotografía de la casa del guitarrista de los Rolling Stones, incluida en un libro sobre bibliotecas, en la que el músico aparece tumbado, con una Gibson acústica en las manos, rodeado de abarrotadas estanterías…

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El guitarrista de los Stones ama los libros, y ha escrito unas memorias memorables: “Vida”. Hoy hablamos de Richards por una obra bien distinta. Un libro para niños, escrito por Keith e ilustrado por su hija Theodora. Un homenaje a la música, a la familia y a la sencillez. A los sonidos directos y a los dibujos luminosos. A la vida simple y los acordes no inventados. A los cielos afinados y a las guitarras que reposan sobre pianos. A los guitarristas que, tras aprender a tocar “Malagueña”, son capaces de atreverse con cualquier otra cosa. La magia de los dinka-plinks, esos trucos del abuelo para crecer agarrado a un mástil, enredado en los trastes, aferrado al clavijero. Un placer atemporal, con CD de Richards incluido.

Órbita Laika

He visto en televisión un programa que no esta mal. Nada mal. Hablo en serio. De verdad, se lo aseguro. Le diré más: He visto en televisión un programa con el que no me sonrojé, que no me invitó a renegar de mi condición humana, que se puede contemplar con la familia. Sí, y lo he visto en TVE, la misma televisión pública que manipula con insoportable descaro la realidad para favorecer al Gobierno. Un programa que entretiene y educa, que divierte y despierta la curiosidad. Servicio público, hablo en serio, ¡en la televisión pública española!

El programa se llama “Órbita Laika” (La 2), y es un espacio de divulgación científica. Olvide a Eduard Punset balbuceando con la boca llena de pan Bimbo. “Órbita Laika” arrancá a ritmo de comedia, talk show si lo prefiere, con un monólogo del presentador, que no es otro que el Ángel Martín de “Sé lo que hicisteis…”. Quizá el momento más flojo: Martín presume de ser “el payaso tonto” del programa, hace cuatro chistes y canta una cancioncilla chorra. Mejorará cuando el nivel del humor, del monólogo, crezcan.

El monólogo y la cancioncilla dan paso a la primera invitada, la televisiva Ana Morgade. Se confirma el flojo principio. “No sé entrevistar”, reconoce un Ángel Martín que debe abandonar cuanto antes el papel de ignorante y superar la coletilla “¿Vale?”. Promoción de los proyectos teatrales de Morgade. ¿Y la ciencia? De momento nada. Han pasado diez minutos decepcionantes. A Ana Morgade, una persona “muy curiosa”, le gusta “encontrar respuestas”. Por eso el presentador le pregunta si hay gravedad en el espacio. Morgades da su respuesta, la solución al final del programa.

En el minuto trece entra en plató América Valenzuela, periodista y divulgadora científica. El nivel crece ligeramente. Y se habla por vez primera de ciencia. De ciencia “no sesuda”, asegura, antes de comentar algunos vídeos curiosos: objetos perdidos en la luna, baños en la isla de los cerdos… Y de relleno, el clásico video callejero con una pregunta: ¿Qué es la evolución? Las respuestas del populacho, absurdas, dan paso a un vídeo interesante que explica de manera sencilla la selección natural.

Morgade sigue en plató, y sigue sin aportar nada. La comparsa graciosilla de un presentador que insiste, de manera patética, en su ignorancia. Llega Antonio Martínez Ron, divulgador científico, y dedica su sección a la visión humana, los colores, la inexistencia del rosa. El espectro visible. Ciencia y divulgación, interesante y divertido. La esencia del programa, algo tarde: estamos en el minuto treinta. A partir de aquí no hay tregua. Sale Martínez Ron y, tras una sección de cocina científica euskalduna tan corta como interesante, entra José Cervera. El programa coge ritmo. Cervera es un maestro de la comunicación, y siempre es un placer escucharle. Sobre todo cuando habla de… el placer. Aunque sea del placer de los monos. Biólogo y periodista, Cervera, como Martínez Ron, sabe de qué habla, y sabe cómo contarlo. Son la columna vertebral de un programa que debería apostar más por los comunicadores, por la ciencia, y menos por el humor de medio pelo.

Al primer programa de “Órbita Laika” sin duda le sobra gente sentada intentando ser graciosa. Y seguramente le falta acción científica. Espectáculo. Puede que de manera no tan frívola y acelerada como en “El Hormiguero”, pero en esa línea. Buenos comunicadores, que ya los tiene, y espectáculo a lo grande. Que Clara Grima, la matemática que comenta vídeos, arranque su sección con un viejo fake de móviles y palomitas resulta un poco pobre. ¡Menos vídeos y más acción en plató!

“Órbita Laika” tiene que ajustar su escaleta, afinar tiempos y ritmos, encontrar el tono y buscar invitados de nivel para convertirse en todo un show científico. Es decir, para pasar a ser aquello que apunta: aire puro, vitaminado, soleado y energético para un mundo televisivo desolador. “Órbita Laika” es un programa muy digno condenado a mejorar. “Órbita Laika” es justo lo que se espera de una televisión pública. Y por eso quizá debería cambiar de hora: las once de la noche de los domingos elimina al público más jóven, y es una verdadera pena.

Un motivo para NO ver la televisión

Los Lobos.

Cd: Sí se puede!

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Se reedita este clásico de la canción de combate, grabado allá por 1976, con una remasterización brillante. Y llega a esta sección porque los tiempos reclaman rebeldía, y justicia, canciones contra los abusos del poder. Es el primer disco de Los Lobos, la legendaria banda de Los Angeles, todo un homenaje a los trabajadores agrícolas, a sus penurias y sacrificios, un ejemplo de solidaridad y compromiso. Tocan Hidalgo y sus colegas con la compañía de amigos como Carmen Moreno, Diana Cruz, Steve Salas o el coro de niños de la escuela Santa Isabel. Juntos interpretan una selección de canciones de lucha obrera que arranca con “De colores” y acaba con “No nos moverán”. Y es que este “Sí se puede!” está más vivo, y es más necesario, que nunca.

 

El pollón de Revilla

“Primero mi polla, luego mi polla, y al final y para terminar, mi polla”. Escuchado en un burdel de carretera.

“Este país merece la pena” (Telecinco) es un nuevo programa presentado por el ex presidente de Cantabria Miguel Ángel Revilla en el que Miguel Ángel Revilla demuestra que, para hacer televisión en España, solo es necesario estar bien dotado. Para la comunicación, digo. Estar bien dotado, mediáticamente hablando, es algo que te abre puertas, te hace famoso, te da alas, te permite montar el pollo. Qué digo el pollo, el pollón. El pollón de Revilla.

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En el programa que tengo la suerte de ver Revilla habla con Pascual Margall, Revilla se rodea de niños repipis en el Palacio Real, Revilla hace un posado ante el edificio, Revilla se convierte en una caricatura que ilustra el programa, Revilla cuenta anécdotas patéticas sobre su pasado, Revilla dice que comió mal en una boda real, Revilla ofrece soluciones a problemas de política nacional y de política internacional, Revilla recuerda que cuando “estaba arriba” la gente era muy pelota, Revilla presume de austeridad porque tiene un teléfono muy viejo, Revilla llama a la abuela de un niño para demostrar que es un tío normal, Revilla anuncia una entrevista con un cocinero que se mató dos días después de hacer la entrevista, Revilla presenta a una familia que ha acogido a 54 niños, Revilla muestra la diferencia entre el gen solidario de esta familia y el gen egoísta de Urdangarín, Revilla nos recuerda que al que tiene mucho igual le jode más morirse, Revilla se sienta en medio de la pareja que adopta como si fuese él el adoptado y habla de ejemplaridad, Revilla sonríe con gran simpatía al taxista que le traslada y le responde a preguntas sobre corrupción, Revilla dice estar encantado de que la gente le conozca y le pare por la calle, Revilla pone imágenes del fervor popular que despierta Revilla y asegura estar encantado de que la gente le quiera, “Revilla presidente” grita la gente cuando pasa Revilla, Revilla se marea de tanta popularidad y se tiene que sentar, Revilla viaja a Valencia a ver el ninot de Revilla, Revilla se pregunta por el fenómeno Revilla y lo considera motivo digno de “hacer un estudio”, Revilla cree que su presencia en Valencia será “una contraprestación” a la corrupción, Revilla llama chorizos a los chorizos con dos cojones, Revilla pone la entrevista con el cocinero que se mató unos días antes de entrevistarse con Revilla, Revilla habla con otro cocinero y le hace decir que este país merece la pena, Revilla se despide del programa con una selección de fotografías en las que aparece Revilla junto a las personas que han tenido la suerte de estar en el programa de Revilla con el mismísimo Revilla.

Aparece mucha más gente en “Este país merece la pena”, alguna incluso famosa e inteligente e interesante, pero quedan eclipsadas hasta la invisibilidad por la sabiduría, el gracejo, la campechanía, la honradez, el desparpajo, la grandeza humana y, por qué no decirlo, la humildad, del tal Revilla, uno de esos hombres que ya no quedan. Un pollón, enorme, con piernas.

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P.D.

Podemos es ETA. Lo dice Telemadrid, la cadena pública que pagan los madrileños…

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P.D.2

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Un motivo para NO ver la televisión

La casa azul.

Autor: Tyto Alba.

Editorial: Astiberri.

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Chavela Vargas salió de su Costa Rica natal visiblemente cabreada: “¡Espero que algún día en cada casa de este pueblo haya una puta, una lesbiana y un maricón!”. Lo cuenta, no podía ser de otra manera, desde la barra de un bar. Una barra sembrada de tequilas. Una barra en la que le acompaña un viajero que pregunta por el museo de Frida Kahlo en su vieja casa azul de Coyoacán. Es su día de suerte: la cantante le cuenta la vida de su amiga, de su amada, de su buena Frida. Y del mundo en que vivían entonces, rodeados de artistas y políticos, un mundo mágico con el gran sapo de Diego Rivera al frente.

Un cómic oscuro y colorista, como la vida de Frida, que va de las fiestas más divertidas a los accidentes más espantosos con la facilidad con que se pasa de página. Se lee en un suspiro, deja un magnífico sabor de boca (ese reposado que gustaba a Chavela) y se guarda junto a todo el material de la pintora mexicana, mujer de leyenda, espíritu irreductible, protagonista de infinitas historias bellas.

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Enhorabuena

TVE, la televisión pública de todos los españoles, entrevistó por fin a Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, el partido con mayor intención de voto del país en estos momentos. “Ha pasado más de un año…”, dijo un Iglesias que agradeció su presencia a los trabajadores de TVE. “Yo tambien soy de TVE”, saltó el presentador de “La noche en 24 horas” (Canal 24 Horas), un tal Sergio Martín destinado a cubrirse de gloria. Defendía, como pudo verse de inmediato, a la dirección del programa, de la cadena, y al Gobierno: Iglesias no acudía a TVE desde 2013.

Y digo que Sergio Martín se cubrió de gloria la noche del viernes porque, en un momento dado, le preguntó a Pablo Iglesias si “estaba de enhorabuena” por las últimas excarcelaciones de etarras. Un comentario intolerable, que deberá pasar a la historia de la manipulación y la infamia, del periodismo de partido, de la degradación de lo público. Un momento televisivo tan repugnante como el “Ce-ce-o-o” de Urdaci. Una imagen que destruye para siempre el prestigio que pudiera tener, o soñar tener algún día, el tal Martín.

El programa era una encerrona. Para acompañar a Martín utilizaron una cuadra de entrevistadores de la categoría de Graciano Palomo, para quien tuve la suerte de trabajar hace años en una emisora de radio de su propiedad. Nunca conseguí cobrar un duro. O de Alfonso rojo, la desfachatez hecha periodismo, a quién Iglesias se vió obligado a recordar que “ha sido condenado por mentir y vulnerar el Código Deontológico de la profesión. Un pelotón de fusilamiento perfecto para un canal ultra, como 13TV, pero intolerable en una televisión pública. Ante semejante panorama Iglesias se defendió como gato panza arriba: repitió su discurso y explicó las modificaciones en su programa. Se mostró relajado y coherente. La entrevista no pasará a la historia por los comentarios del miembro de Podemos, de sobra conocidos. Lo hará por el tono empleado por el presentador, por la agresividad de los contertulios, por la ausencia de respeto al telespectador.

Sergio Martín ha dilapidado su prestigio como periodista, pero se ha convertido en leyenda. Como Urdaci, Buruaga y tantos y tantos otros mamporreros al servicio del Gobierno. Creo que Martín no debería estar ni un minuto más al frente de un informativo de una televisión pública, pero lo más seguro es que no solo siga en su puesto, sino que acabe siendo premiado por sus servicios. Quizá acabe dirigiendo alguna cadena autonómica, como hace Ignacio Villa con la televisión castellano manchega de Cospedal. Se lo ha ganado. Enhorabuena.

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La campaña contra Podemos no solo tiene lugar en TVE. En esta captura del Facebook de la Cadena COPE se puede ver cómo ilustran una noticia sobre el pederasta de Ciudad Lineal con una fotografía de Errejón

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Y es que el periodismo ya no es lo que era…

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