Los puentes de Moscú

Un motivo para NO ver la televisión

Los puentes de Moscú.

Autor: Alfonso Zapico.

Editorial: Astiberri.

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Envidio con todas mis fuerzas a Alfonso Zapico. Y creo que con motivo, puesto que hace de maravilla dos de las cosas que más me gustan en este mundo: dibujar y contar historias. Si además tuviera una banda de rock and roll, me llevarían definitivamente los demonios. ¡Sería perfecto!

De momento, y mientras se piensa lo de la música, tenemos la obligación de disfrutar de su obra, un prodigio de coherencia, sencillez y buen gusto. “Los puentes de Moscú” es su última demostración de talento. Es decir, de su inagotable capacidad para diseñar tramas, para localizar personajes interesantes, para revisar la historia de manera cabal. Para, en resumen, construir puentes entre los lectores y su obra.

Construir puentes. Reconozco que cuando vi que los protagonistas de este libro eran Eduardo Madina y Fermín Muguruza sentí un poco de pereza. El trabajo de Muguruza me interesa tanto como me aburre el discurso político de Madina. Pero comienzas a leer y comprendes la importancia del narrador, de su original planteamiento, de sus ganas de iluminar “los años negros” y pacificar un conflicto que llegó a parecer eterno. Zapico se hace amigo de ambos, y comparte con ellos pochas, caminatas y entrevistas. El resto es arte.

“Esto no es una cosa menor. Esta es una entrevista que es posible ahora, en una Euskadi en paz. Pero hace algunos años, quizá no hubiera sido tan fácil venir aquí, a la cocina de Fermín Muguruza, sentarse y tomar un café mientras charlamos de Enrique Morente (porque charlamos de Enrique Morente y de muchas cosas más). Hace algunos años, Euskadi era diferente. No se si Edu Madina y Fermín Muguruza eran diferentes, pero Euskadi ya no es la misma. ¿Qué nos sugiere esto en cuanto a la convivencia, al futuro, a los espacios que es posible compatir?”.

Zapico los tiene bien puestos: no todo el mundo puede ponerse en medio del problema vasco y salir no ya indemne, sino victorioso. Dibujos en blanco y negro, cuaderno de viaje, de bellos rincones de Euskadi. Y de dos hombres que piensan diferente pero igual, que han sobrevivido a un enfrentamiento armado, que ahora solo piensan en vivir en paz. Un manual de historia reciente que se lee de una sentada, se disfruta desde la primera a la última página, y deja el regusto dulce de las aventuras con final feliz. Delicioso.

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Un mundo de mierda

Un mundo de mierda, sí. El mundo que consiente que un ejército armado hasta los dientes acabe con las vidas de 60 desarrapados armados con piedras. El mundo que cuando ve una injusticia mira para otro lado, el mundo del dinero y el poder por encima de los derechos humanos, el mundo que nos hace avergonzarnos de nosotros mismos. Un mundo que no deberíamos consentir, que tenemos la obligación de cambiar. Fotografía: MAHMUD HAMS (AFP).

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Un motivo para NO ver la televisión

Las maravillosas aventuras de la Sra. Jazz y el Sr. Blues.

Autores: Andrew Cunill Clares y Tim Sanders.

Editorial: 66 r.p.m.

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Estamos ante un libro de apariencia infantil, formato apaisado, dibujos de colores chillones, texto en tipografía generosa, que en realidad interesa a todos los públicos. Aunque bien es cierto que su presencia en colegios debería ser obligatoria: cuenta, de manera sencilla y hasta pedagógica, la historia de la música afroamericana. Ni más ni menos.

“Entonces nacimos el abuelo y la abuela en Nueva Orleans. Nos bautizaron como la Sra. Jazz y el Sr. Blues. Fuimos vecinos toda la vida hasta que nos enamoramos y decidimos casarnos. De nuestro amor nació tu padre, el Sr. Soul. Y más tarde del amor de la Sra. Soul y el Sr. Soul naciste tú, nuestro querido nieto, el Sr. HipHop”.

El libro comienza a orillas de un río Africano. Y termina agradeciendo a los viejos blues y jazz todos los buenos momentos vividos, todas las grandes canciones, todos esos géneros paralelos. Bueno, en realidad termina con una clase para la historia de la Sra. Jazz, en la que los interesados en estos sonidos podrán ampliar conocimientos sobre el tema. Mientras se lee, es absolutamente imprescindible tener como banda sonora la playlist en Spotify creada para la ocasión. Perfecto para iniciarse en la música negra de manera amena y rigurosa.

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¿Quiénes son los terroristas?

“El rapero mallorquín Josep Miquel Arenas, conocido como Valtonyc, tendrá que entrar en prisión después de que el Tribunal Constitucional haya rechazado este viernes admitir a trámite el recurso contra la condena de tres años y medio confirmada por el Supremo por delitos de enaltecimiento del terrorismo, calumnias, amenazas e injurias graves a la Corona”.

Tres años y medio de cárcel por unas canciones. En un país europeo, teóricamente democrático, en el año 2018. ¿Qué será lo siguiente? ¿Cárcel por una novela, por una obra de teatro, unos títeres, por un cómic, por un tuit, por un monólogo, por una película, por un comentario en la cola de la panadería?

¿Quiénes son los terroristas?

 

Ojos en el infierno

Un motivo para NO ver la televisión

El fotógrafo de Mauthausen.

Autores: Salva Rubio, Pedro J. Colombo y Aintzane Landa.

Editorial: Norma.

Cartier-Bresson, Alemania 1945.

Autores: Morvar y Savoia.

Editorial: Diábolo ediciones.

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Dos grandes novelas gráficas que no pueden faltar en la biblioteca de todos aquellos interesados en la fotografía. Dos libros cuidadosamente editados, excelente diseño, buen papel y maravillosos dibujos, que recogen dos visiones diferentes, ambas heroicas, del final del nazismo y la II Guerra Mundial. Las visiones de dos grandes fotógrafos. Uno ha pasado a la historia como un artista: Henri Cartier-Bresson. Otro, como un valiente: Francisco Boix. Ambos se enfrentaron al terror nazi de la mejor forma posible: con sus leicas. Fueron los ojos del mundo en el infierno.

“Clasificar a los seres humanos es una costumbre tan antigua como deleznable. Eso fue lo que pensé cuando llegué a Dessau. Alemania. Sajonia-Anhalt. Mayo de 1945. Creo que jamás habría sido capaz de hacerlo si no persiguiera un reportaje. O más bien una causa, la de fotografiar a las personas liberadas de los campos regresando a sus hogares” (Cartier-Bresson, Alemania 1945).

En “Cartier-Bresson, Alemania 1945” todo parte de una de las muchas imágenes icónicas del padre del fotoreportaje. La liberación vista a través de la mirada de un artista que busca el encuadre perfecto, el movimiento, la narración. En “El fotógrafo de Mauthausen” se cuenta le heroica lucha del español Francisco Boix por sobrevivir a la tortura, y por conservar las imágenes que pudiesen mostrar al mundo todo el horror que se vivió en los campos de concentración.

“Cuando los fascistas se sublevaron en España fotografié a gente que luchaba por sus ideales y moría por la libertad de otros. Esa fue la verdad que yo vi y fotografié. Esas fotografías contaban la verdad, sí. Y además, esos muertos vivirían para siempre en mis instantáneas. Pero en Mauthausen la fotografía era una mentira. Tampoco moríamos por ideales. Moríamos porque no éramos nada. Ni siquiera nombres de los que quedasen recuerdos. Estábamos condenados al más terrible olvido. Pero una sola foto podría hacernos vivir para siempre. Una foto te puede dar la inmortalidad. Incluso muriendo en Mauthausen” (El fotógrafo de Mauthausen).

Dos historias estremecedoras, épicas, inolvidables, en dos libros que van mucho más allá de la historia gráfica. Buena parte de cada volumen está dedicada a las fotografías, portafolios acompañados de excelentes textos tanto explicativos como biográficos. Total y absolutamente imprescindibles.

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