¡Que nos quitan la democracia!

 “Yo estuve en Venezuela hace 20 años y no tiene nada que ver con la situación actual”, aseguró Susanna Griso el jueves en su programa matinal de Antena 3. Un programa basado en contenidos amarillos, sucesos y política local que ha convertido la situación del país caribeño en uno de sus recursos informativos favoritos. No hay día en el que Griso y su equipo de forenses de la actualidad no hablen de niños raptados, abusos infantiles, violaciones… y de las dificultades para comprar pañales en Caracas.

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“No me gusta que se hagan análisis políticos de lo que estamos hablando, que alguien piense que es porque faltan unas semanas para las elecciones en España”, afirmó una Griso con cara de preocupación. “No es eso, es porque destro de un mes en Venezuela puede que no tengan nada, nada de nada”. Minutos antes había entrevistado a la mujer de un torero, venezolana, y a Boris Izaguirre, venezolano. Y había recordado a los telespectadores que en Venezuela las farmacias están vacías y que está en marcha una campaña de recogida de medicamentos.

Los tertulianos, algunos periodistas curtidos del calibre de José María Calleja, le siguen el juego. Ni uno solo de esos bregados opinadores tuvo los huevos para decir en voz alta que no había que ir tan lejos para hablar de miseria, de desigualdades y de problemas con los medicamentos. Según el último Barómetro Sanitario, elaborado por el Ministerio de Sanidad y el CIS, y publicado el pasado 12 de mayo, el 5,2% de los españoles asegura no poder pagarse alguno de los fármacos que les ha recetado un médico.

El mismo día en que Griso enseñaba en Antena 3 estanterías de farmacias vacías, en la portada de La Razón titulaban a todo trapo una frase de Leopoldo López: “No dejen que le quiten la democracia a España”. ¿Que nos quiten la democracia? ¿Quién, maldita sea? ¿Tejero? Alguien podría pensar que intentan transmitir miedo a la sociedad de cara a las próximas elecciones…

Tranquilos. Nuestra democracia es muy sólida, tanto como para soportar que dos partidos políticos corruptos hayan gobernado durante décadas. Gracias, señor López, por su preocupación, pero me temo que está usted equivocado. Cambie sus fuentes de información, utilice otros medios de comunicación. Antena 3 y La Razón no están mal, Grupo Planeta, pero hay otros mundos, otros periodistas, otros intereses. Existe otra manera de entender el periodismo, como existe otra forma de entender la democracia. Con la verdad y la dignidad por delante.

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P.D.

Venezuela en las privadas. Y en la pública, claro. Según el Consejo de Informativos de TVE, los telediarios de la televisión pública dedicaron en mayo más del doble del tiempo a hablar de Venezuela que del paro. Fueron 71 minutos para informaciones sobre Venezuela, frente a 31 referidos al paro, la primera preocupación de los españoles según el CIS. Un escándalo.

Un motivo para NO ver la televisión

Cómo se hizo la guerra de los zombis

Autor: Aleksandar Hemon.

Editorial: Libros del Asteroide.

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Aleksandar Hemon es un escritor de nuestro tiempo. Nació en la vieja Yugoslavia, de padre ucraniano y madre serbia, y vive y escribe en Chicago, ciudad en la que se asentó cuando en su país estalló la guerra. Tiene 52 años, pero su literatura no los aparenta. Es pura modernidad, pero sin un solo delirio de grandeza. En la escritura de Hemon hay atrevimiento y descaro, hay curiosidad e insolencia, pero nunca arrogancia. Y éste no es su primer libro, ni mucho menos: Hemon sigue pareciendo actual y sorprendente pese a que ya ha escrito libros tan importantes como “El proyecto Lázaro” (2008).

“Elogiemos ahora a los que tienen grandes sueños y no consiguen nada, a los que no se dejan amedrentar por lo imposible, a los que viven aprisionados por lo posible. Ellos son los escarabajos peloteros del Sueño Americano, los pequeños fertilizantes del suelo americano a los que nadie ha cantado nunca”.

“Cómo se hizo la guerra de los zombis” es una historia de nuestro tiempo. Josh Levin es un guionista que sueña no solo con vivir de su talento, sino con convertirse en millonario. Mientras tanto, la dura realidad le obliga a dar clases de inglés para emigrantes de la Europa del Este. Poco a poco la vida de nuestro anti héroe se va complicando, y las rutinas diarias, como los talleres de guión o las fiestas con amigos, se convierten en un infierno. Todo desde la más retorcida ironía, desde el humor negro más sangrante, desde el conflicto de unos personajes desubicados. Porque “Cómo se hizo la guerra de los zombis” es, sobre todas las cosas, una novela de personajes. Una comedia mordaz que utiliza el sarcasmo para describir una época, un país y una forma de cultura urbana. Literatura del siglo XXI.

“Un hombre muy viejo, tan delgado como un palo, caminaba por el pasillo empujando muy despacio un andador del que colgaba una bolsa de colostomía medio llena. La bata del hospital no estaba bien cerrada por detrás, así que su trasero marchito y blancuzco quedaba completamente  a la vista. El rostro de Noah se iluminó por la alegría de haber sido testigo de un hecho indecente. Idea para el guión número 185: un adolescentes descubre…”.

La gozadera popular

En el Partido Popular dudaron entre imprimir a la nueva versión electoral de su himno un ritmo de merengue o de reggaeton. La opción del vallenato ni se tuvo en cuenta. Finalmente ganó la versión merengue, al parecer porque a Mariano Rajoy y compañía la cadencia del reggaeton les resulta “triste”. Ellos son más de gozadera, es evidente. “En el PP la fiesta no se acaba nunca”, dijo en su día con voz melosa Ricardo Costa, ex secretario general de los populares valencianos implicado en la Gürtel.

¡Qué razón tenía el bueno de Richi Lacoste! El PP vive en una fiesta interminable, y ese ritmo sabrosón, calentorro y sensual con que han puesto al día su himno lo demuestra. Alguien podría pensar que tal y como está España, con una tasa de pobreza entre los parados del 44,8% y 2,4 millones de españoles que reconocen no poder pagarse los medicamentos, deberían haber apostado por el aire lento, solemne e incluso lúgubre de, por ejemplo, una sonata para piano de Chopin. Lo que viene siendo la marcha fúnebre.

Pero viendo la relación de los chicos de Rajoy ante sus numerosos problemas con la justicia tengo mis dudas. ¿Qué tal el ritmo del jazz crudo y dinámico, de gramófono y ley seca, del Chicago de los años 20 y 30? Si a Al Capone le encantaba, no sé por qué no le puede gustar a Rajoy. Pero buscando algo más actual, más moderno, sin duda hubiese elegido para el himno del PP el ritmo cadencioso y trotón del “Woke Up This Morning” de los británicos Alabama 3, canción que en su mezcla Chosen One Mix podíamos escuchar en la cabecera de Los Soprano. El bueno de Tony conduce desde Nueva York a New Jersey, en busca de la sagrada paz del hogar tras una dura jornada de trabajo, quién sabe si extorsionando a unos empresarios, dando un escarmiento a unos proxenetas chinos o blanqueando algo de dinero negro. Ni pintado para los de Génova.

Un motivo para NO ver la televisión

El diario Down

Autor: Francisco Rodríguez Criado.

Editorial: Ediciones Tolstoievski.

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“Un balazo de realidad”, dice la web de la editorial sobre este autor, sobre este libro. Y tiene mucha razón: “El diario Down” es un tiro de normalidad, un disparo de sentido común, que te impacta en el pecho, te sacude como si llevases flojo el chaleco antibalas, y te lanza a la calle, a enfrentarte con el mundo. Porque “El diario Down” es la vida.

Francisco nace con sindrome de Down y una cardiopatía severa. Su padre, escritor, recibe el golpe con dignidad y busca ayuda en aquello que conoce: la literatura…

“Cuando Saul Bellow ganó el Premio Nobel, en 1976, le preguntaron cómo se sentía al recibir tan preciado galardón. El gran escritor canadiense respondió: ´No lo sé, aun no he escrito sobre ello`. Cuánta razón tenía al sugerir que la escritura nos ayuda a aclarar nuestras emociones y a poner en orden nuestros deseos”.

No espere encontrar en “El diario Down” la historia lacrimógena de un padre blandengue que se castiga con su suerte. Para nada. El autor sabe que la vida no le debe nada, que no hay compensanción alguna, que “vivir es una eterna carrera de obstáculos que se gana no tanto con la suerte como con el afán de superación”: “Los padres que tenemos niños con discapacidad deberíamos aceptar cuanto antes su circunstancia y tratar de apoyarlos y estimularlos, para sacar lo mejor de ellos dentro de unos márgenes razonables”.

Francisco padre no es de los que se rinden. Francisco hijo tampoco, pese a tener trisomía del par 21 y una severa cardiopatía que exige una intervención quirúrgica a corazón abierto. El padre llora en silencio, escribe sobre poetas, perros y cromosomas extra, sobre el dolor y la esperanza, sobre otros padres y la felicidad, sobre los fantasmas de la noche y la normalidad. Sobre resitir.

“Y en ese instante, durante esa sonrisa, comprendo que tanto esfuerzo sí tiene sentido. Que dormir es cosa de cobardes. Que visitar a los médicos es más divertido que un crucero por las Bahamas. Que el cansancio es un regalo de los dioses y que ese cromosoma extra es justo, porque lo que por un lado te quita por otro te lo da. Francisco mantiene fija la mirada sobre mí y, antes de entregarse nuevamente a su biberón, se echa a reír de nuevo.

De repente lo hacemos los dos: reírnos. Hemos madurado mucho y ahora sabemos que para ser felices no nos hacen falta grandes planes”.

¿Un balazo de realidad? No, un cañonazo de realidad.

Cambio de paradigma

“La crisis de la prensa no es una crisis, es un cambio de paradigma”, dijo una vez Juan Luis Cebrián en lo que pretendía ser una frase para la historia del análisis periodístico. Resultó ser un eslogan para los anales de la necedad empresarial, una estupidez como un piano con la que grabar la lápida que sella su irreversible decadencia profesional. Cebrián está acabado, y en su caída arrastra no ya a un diario legendario, sino a toda una empresa. No es el único gran medio hundido para siempre…

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Eldiario.es comenzó a publicar ayer, junto a La Marea y Diagonal, los llamados “Papeles de la Castellana”. Una investigación propia que revela “la punta del iceberg de la amnistía fiscal en España, décadas de evasión fiscal y las fórmulas de las grandes fortunas para escapar de Hacienda”. Primera exclusiva: Dos infantes y dos primos del rey usaron la amnistía fiscal para aflorar 4 millones de euros ocultos en Suiza. Y mañana más.

Una filtración que desvelará la procedencia y el destino de más de 200 millones de euros en dinero opaco. Un trabajo que hace veinte años hubiésemos leído en El País o El Mundo, diarios en los que hoy podemos informarnos sobre el abastecimiento de papel higiénico en Venezuela o los peligros del perroflautismo leninista 3.0. Un trabajo que hoy leemos en Eldiario.es, La Marea y Diagonal.

El cambio de paradigma al que se refería Cebrián.

Un motivo para NO ver la televisión

Cutter y Bone

Autor: Newton Thornburg.

Editorial: Sajalin.

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Esta es la historia de dos hombres que, con sus vidas en plena cuesta abajo, intentan agarrarse a un asidero. A cualquier asidero. Dos tipos diferentes unidos por la derrota. Dos perdedores de manual con distintos orígenes, la guerra de Vietnam y la familia media norteamericana, que sobreviven bajo el mismo techo, comparten cucarachas y se consumen en un desesperado ejecicio de supervivencia cotidiana. Alex Cutter y Richard Bone son dos amigos a la greña, con el alcohol y los reproches como nexo de unión. El primero es un superviente de la guerra, lisiado por una bomba, desquiciado por su suerte, a punto de perder a su mujer y a su hijo. El segundo es un gigoló californiano que tuvo una vida y una familia normales, y que ahora deambula de cama en cama, de mujer en mujer, para terminar en el colchón de la casa de su colega Cutter.

“Era la vida, nada más, siempre la vida, la incapacidad de la gente para hacer lo que quería, para conseguir lo que quería. Siempre entraba alguna otra cosa en escena, alguna necesidad, condición o compromiso, algún factor que lo complicaba todo y que robaba democráticamente a los ricos y a los pobres por igual, que les robaba la plenitud”.

Thornburg escribe de maravilla, con auténtico talento, sobre las almas en pena, los tullidos y los supervivientes. Podríamos decir que es un Scott Fitzgerald de las alcantarillas, que ha sutituido el champán por el vino peleón, el jazz por el blues, los personajes talentosos por los resentidos y las crónicas de la clase media-baja por los perfiles de la clase baja-baja. En “Cutter y Bone” no encontraremos hermosos, solo malditos.

“No soporto la idea de ver caras y escuchar voces. No soporto comunicarme. Prefiero besar a Mo en el clítoris que en la boca. Prefiero hacer botar una pelota que a ese puñetero niño en las rodillas. Ya no quiero leer. No quiero ver películas, no quiero estar aquí sentado viendo el puto mar. Porque todo me da ganas de vomitar, Rich. Me da temblores. Supongo que la palabra es desesperación. Y se ha convertido como en mi corazón. Me refiero a que bombea día y noche, sin parar. No me lo quito de encima. Me encuentro mal todo el tiempo. Por eso pienso en la muerte. Pienso que más me valdría estar muerto”.

Cutter y Bone nos cuentan primero cómo son sus miserables existencias. Y después, cómo intentan salir del agujero chantajeando a un millonario que, en sus calenturientas mentes, podría haber cometido un asesinado. Como en todas las grandes historias, lo importante son los detalles, las descripciones de los paisajes y los personajes, los diálogos afilados como un cuchillo Bowie, los giros de una trama sencilla pero perfecta. Un libro que habla de la Norteamérica entumecida de la segunda mitad de los setenta, y de todos los hombres que de una manera u otra salieron heridos de Vietnam. Secillamente grandioso.

Sangre española

En TVE apuestan definitivamente por los toros. Y lo hacen pese a las circunstancias adversas. Desde la televisión pública siguen programando corridas pese a que desde que decidieron volver a hacerlo, septiembre de 2012, las audiencias han acumulado fracaso tras fracaso. Nuevo mínimo (9,1%) en la corrida del pasado sábado en Albacete. Es decir, que los toros no solo son un espectáculo conflictivo y sangriento que divide a la población, sino que al telespectador no le interesan. Entonces, se preguntará ese lector que pese a ver la tele mantiene una cierta actividad neuronal, ¿por qué TVE insiste en emitir tortura de hervíboros?

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Muy sencillo: porque se trata de la Fiesta Nacional. Sí, la fiesta de la España verdadera, la de las tonadilleras, el Farias, la virgen del Rocío, la bandera rojigualda, los hombres viriles y las morenas guapas, la gente de órden, la semana santa y todo lo demás. Ya sabe usted a qué me refiero. Una seña de identidad. Marca España. Nada de titiriteros, culturetas, catalanes, inmigrantes y perroflautas. ES-PA-ÑA.

Y cuando se trata de defender España, ese sagrado concepto, todo vale. Y cada agujero es una trinchera. En TVE se arriesgan incluso a ser multados, por programar una carnicería en horario infantil y calificarla como para mayores de 7 años. Pero no parece importarles demasiado. ¿Es este el papel de la televisión pública, la de todos los españoles? Evidentemente no, pero TVE no es una televisión pública, es una televisión gubernamental. Y el gobierno del PP apuesta por las esencias sagradas de España: sangre, arena y moscas.

Más toreros y menos profesores, claman las hordas conservadoras…

3. 8 Toros. El Roto.

Un motivo para NO ver la televisión

La forma del viento

Autor: Juan Varela Simó.

Sala: Museo Nacional de Ciencias Naturales.

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Desde hoy mismo, y hasta el 18 de septiembre, los amantes de la naturaleza y la pintura tienen una cita obligatoria: la exposición antológica de Juan Varela, nuestro pintor de fauna y flora favorito, en el madrileño Museo de Ciencias Naturales.

Juan pinta lo que ve. Es decir, observa las aves, los mamíferos, las sierras y las marismas, y traslada esas imágenes, esa luz, a sus cuadernos de apuntes, primero, y a sus grandes trabajos, después. Lapiz, acuarela, óleo… hasta completar un total de 60 obras de enorme belleza y precisión científica. Lucen igual de hermosas en las paredes de una casa que en las hojas de una guía de campo.

Juan no solo es un gran dibujante. Es un gran tipo. Esta exposición, con buena parte de lo mejor de su obra, es la mejor manera de entrar en un mundo especial, en el que se dan cita la ciencia y el arte. El autor es riguroso en su forma de entender el dibujo, y brillante a la hora de pintar. La divulgación científica y la belleza de la mano en una muestra imprescindible. Tanto como el catálogo, editado primorosamente por Lynx.

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