El chou del viernes

Antena 3 estrenó el pasado viernes “Los viernes al show”, un programa para el prime time presentado por Manel Fuentes y Arturo Valls. Arrasó: fue el programa más visto del día, con más de tres millones de telespectadores y un 18,3% de share. Ante semejante éxito, lo único que puedo hacer es reconocer que el telespectador español tiene lo que se merece: entretenimiento de dudosa calidad. Es decir, un programa que es un torbellino de acontecimientos con el que, como sucede en “El Hormiguero”, el telespectador corre el riesgo de quedar aturdido, mareado, en estado de semi-inconsciencia. Una montaña rusa con la que pretenden que nadie separe la vista ni un segundo de la pantalla: el famoso “si parpadean se lo pierden”. Sin respiro, creen los responsables del engendro, no puede haber lugar para el aburrimiento. Y así, el espacio es una sucesión torrencial de acontecimientos menores, que van desde entrevistas a famosetes en promoción (Jesulín de Ubrique, Melendi, Santiago Segura…) al despliegue de un mago de largo y espeso recorrido, pasando por karaokes absurdos, striptease de medio pelo, imitaciones patéticas y supuestas interacciones con el público.

Si tuviera que resumir el humor que utilizan los guionistas de “Los viernes al show” recurriría al gag en que los dos presentadores imitan, de manera burda, a Juan Carlos y Sofía. Concretamente al detalle en que se puede ver a este/a última comiéndose, a gran cucharadas, un yogur… griego. Así se las gastan en “Los viernes al show”. Un despliegue de sutileza y de imaginación. Humor no ya inteligente, sino ilustrado, erudito… tronchante.

En Antena 3 prometieron “sarcasmo” y “diversión”. Yo solo vi espectáculo y variedades a la vieja usanza. El chou de toda la vida. Eso sí, acelerado a tope y no tan original y sorprendente como creen: los dos presentadores, los sketches, el público pasmado ante la difusión de datos íntimos, los famosetes… ¿Original y sorprendente? No piensan lo mismo en la productora británica ITV, puesto que creen que existen sospechosas similitudes entre “Los viernes al show” y su programa “Ant & Dec´ Saturday Night Take Away”, estrenado en 2002 y emitido durante doce temporadas. Juzgue usted mismo…

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P.D.

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Un motivo para NO ver la televisión

La sangre de los King.

Autor: Jim Thompson.

Editorial: RBA.

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Los King son una familia de redomados hijoputas. “Papá era más salvaje que civilizado”, dice uno de los hermanos que protagonizan este clásico del escritor de Oklahoma. “Entre él y Tepaha nos educaron para creer que podíamos hacer prácticamente cualquier cosa, siempre y cuando no nos cogieran. Por lo que se refiere a nuestra madre… Bueno, acabó vendiendo el culo a cualquiera que llegaba. Lo vendía o lo regalaba; tampoco parecía importarle mucho”.

Critch King es un fullero que, en el camino de regreso a la casa de su familia, dominada de manera despiadada por el viejo Ike King (“¡Este es el viejo King! Cuando él caga, grandes cordilleras se forman de sus zurullos, sus meadas forman inundaciones y, cuando se echa un pedo, desiertos enteros vuelan hacia el cielo. Yo lo he visto”), se encuentra en un tren con una mina de oro con faldas. Una mina de oro envenenada. A partir de ese momento no hay tregua.

El lector se ve subido a un tobogán de violencia, pasiones animales, rencores ancestrales y desalmados con un elevado concepto de sí mismos. Le acompañarán en este recorrrido suicida dos hermanos desconfiados (Arlie se apunta al viaje), sin escrúpulos, sin sentimientos. Dos asesinas con medio centenar de fiambres a sus espaldas. Y dos indias simplonas que solo piensan en abrirse de piernas.

“La sangre de los King” es un western salvaje que se editó en España en 1973, y que se recupera ahora en un formato y traducción dignos y a un precio excelente. Pura maldad. Puro disfrute.

Periodismo enfermo

Este vídeo que usted acaba de ver se ha grabado y emitido con el dinero de los ciudadanos de Castilla La Mancha. La televisión autonómica de esta comunidad, presidida por María Dolores de Cospedal, arrancó el programa “No nos moverán”, dedicado “al análisis de la actualidad política”, con estas imágenes, en las que se burlan de la auxiliar enferma de ébola. La presentadora se pregunta “¿un simple gesto o un error?”, y por si alguien duda de sus intenciones termina ironizando con esta frase: “Hasta los más grandes, hasta los más valientes, cometen fallos”.

“¿Hay algo más miserable que decir de alguien que se ha contagiado de ébola que en el pecado lleva la penitencia?”, se preguntaba el Gran Wyoming el pasado jueves en El Intermedio (La Sexta). El… llamémosle comunicador, Jiménez Losantos, dejó el listón muy alto con esa frase, hay que reconocerlo. Pero burlarse de alguien que en ese mismo momento lucha por su vida diciendo que “Hasta los más grandes, hasta los más valientes, cometen fallos” no se queda atrás. La diferencia es que mientras a Losantos (Libertad Digital) le financia con dinero negro el Partido Popular, la televisión de Cospedal la pagamos  los castellano manchegos. No es lo mismo para nada, ¿verdad?

El Comité de Empresa de Radiotelevisión Castilla-La Mancha ha denunciado la censura que han sufrido por parte de los directores de informativos y el propio director de la cadena, el legendario tertuliano Nacho Villa: habían ordenado eliminar toda información referente al contagio del ébola de los informativos. Visto el vídeo anterior, hay que reconocer que casi era mejor no contar nada. No es el único caso de manipulación y censura televisiva…

En Telemadrid han evitado emitir la serie de sandeces dichas por Javier Rodríguez, el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Ocultaron las desafortunadas palabras del político “comido” y se cebaron con la auxiliar enferma: “No alertó cuando fue atendida; hizo una vida normal y se fue a la peluquería, pero en casa sí tomó medidas con su marido; y no comunicó la fiebre alta cuando sabe que es un síntoma importante. Este cúmulo de incógnitas retrasó la aplicación del tratamiento más adecuado. Su principal error, la persistencia. Hasta ayer ni dijo que se tocó la cara con el guante”.

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En TVE, la televisión pública española, tienen más medios. Son más profesionales, más sutiles, más ladinos. En el programa “España Directo” utilizan imágenes de un hospital alemán altamente especializado en enfermedades infecciosas para informar sobre el Carlos III, el centro en el que se encuentra la auxiliar española enferma de ébola. Olvide los trajes basura utilizados, con calzas que no eran impermeables. Alta tecnología alemana puesta a disposición de los médicos y enfermos por el Gobierno de Mariano Rajoy.

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A todas estas miserias, añada las fotos robadas a la auxiliar enferma en su habitación del Carlos III. Las podemos ver en las portadas de medios tan prestigiosos como El País, El Mundo, ABC o La Razón. Imágenes me temo que innecesarias, que ni aportan información, ni conciencian, ni reivindican. Simplemente vulneran la intimidad de una enferma. Imágenes robadas, insisto, que buscan aumentar la audiencia del medio, que son solo un negocio. Y es que no son sólo los políticos quienes deben cuestionarse su papel en esta crisis, en esta sociedad.

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Un motivo para NO ver la televisión

Magic Slim & The Teardrops

Cd: Pure Magic.

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Magic Slim es uno de los secretos mejor guardados del blues. Para muchos, el último gran bluesman. El bluesman de los cuatro dedos (en su mano derecha). Murió el 21 de febrero de 2013, pero dejó buenos recuerdos allí por donde pasó: su forma de entender el blues eléctrico de Chicago, absolutamente atemporal, de la vieja escuela, le garantizó una legión de fieles seguidores. Magic nunca defraudaba, sobre un escenario resultaba simplemente brillante. En España, donde actuó en innumerables ocasiones, ofreció noches inolvidables y dejó centenares de seguidores.

En este disco póstumo se pueden esuchar 14 canciones ineditas en CD grabadas junto a su banda de confianza, los todopoderosos Teardrops. Pura magia. Riffs y punteos de gran solidez sobre melodías contundentes. Blues duro, tabernario, rocoso que por momentos recuerda a Muddy Waters y a Howlin Wolf. Una leyenda. Un gran disco.

El consejero

La entrevista de Pepa Bueno a Javier Rodríguez, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, en el programa de la Cadena SER “Hoy por hoy” fue absolutamente memorable. Por un lado a nivel periodístico: el temple, la sensatez, la firmeza y la discreción de la presentadora resultan encomiables, sobre todo en estos tiempos de entrevistadores-estrellas y grandilocuentes opinadores. Bueno consigue información valiosa, no solo titulares, en un ejercicio de periodismo prudente, impecable, implacable. Por otro lado, gracias a esa charla los oyentes pudieron saber que la sanidad madrileña está en manos de auténticos enfermos. Yo llegué a la política comido”, dijo Rodríguez en un burdo intento por justificar su apego al cargo, su negativa a dimitir. “Soy médico y afortunadamente tengo la vida resuelta”, sentenció.

I PREMIO NACIONAL DE DERECHO SANITARIO

Comido. Así dice que llegó a la política Javier Rodríguez, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Pero de eso hace ya mucho tiempo, concretamente 31 años: En 1983 ya era  concejal del PP en Las Rozas. Fue incluso consejero de Telemadrid, entre 1995 y 2001. Hoy, con la tripa bien llena, se convierte en todo un ejemplo de político soberbio, irresponsable y mezquino, capaz de lo peor: acusar a Teresa Romero, la auxiliar voluntaria contagiada de ébola, de mentir, de “no advertir a su médico de atención primaria que había tratado a enfermos de ébola”. “Pero eso lo pongo yo de mi cosecha, no lo podemos demostrar”, dice.

Cuando escribo este post el diario El Mundo titula en portada: “Teresa Romero está intubada”. En rueda de prensa, la portavoz del Sindicato de Técnicos de Enfermería habla de “fallo multiorgánico”. El País titula en portada: “La enferma de ébola empeora tras un fallo respiratorio importante”.

Javier Rodríguez, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, es un impresentable. Y un irresponsable: “Para aprender a ponerse y quitarse un traje (de aislamiento) no hace falta hacer un master”, dijo en Telecinco. Y un miserable: “Tan mal no debía estar para ir a la peluquería”, aseguró en Onda Cero. Su gestión de la crisis ha sido lamentable, y su discurso, sus acusaciones a la auxiliar enferma, sus excusas para no dimitir, intolerables.

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Sin cambiar de emisora, sin abandonar “Hoy por hoy”, el oyente recibe nuevas claves para entender el despropósito en que se ha convertido este país: “Si fuera por el gobierno de España todavía estoy ahí abajo”, dijo Cecilio López, el hombre que ha permanecido doce días en una cueva peruana. Abandonado a su suerte. Así se sintió el espeleólogo caído, así se pueden sentir los ciudadanos de un país sin autoridad, sin dirección, sin gobierno. Por eso estamos donde estamos. Ahí abajo.

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Un motivo para NO ver la televisión

Mark Olson.

Cd: Good Bye Lizelle.

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El que fuera líder, junto a Gary Louris, de los inolvidables Jayhawks, regresa con un disco memorable que se aproxima a los mejores trabajos de la banda de Minnesota. Olson ofrece un sonido campestre, en ocasiones minimalista, que engancha desde la sencillez de unas melodías impecables. Es un tipo sensible, este Olson, que adora la vida simple, el campo y las amistades duraderas.

La grave enfermedad de Victoria Williams, la mujer de Olson, aquejada de esclerosis múltiple, obligó al cantante y compositor a abandonar las giras y la promoción. La parte positiva de una situación en muchas ocasiones dramáticas es que el obligado retiro, en su casa-estudio del desierto de Joshua Tree, haya inspirado canciones tan maravillosas como las once que forman este disco.

“Good Bye Lizelle” es el mejor álbum de música americana del mes para la revista MOJO. Rolling Stone USA le concede cuatro estrellas. Y la radio inglesa habla de “una cascada de vida, un torrente de luz”.  Todos tienen razón. Este disco es un soplo de aire fresco que recupera al Olson más inspirado, más melódico, más optimista y atrevido.

Excalibur

El pederasta de Ciudad Lineal, las tarjetas fantasma de Caja Madrid, el hombre que mata a sus hijos en Ubrique, la irrupción del virus del ébola en España… Para el consumidor de información, este país es un sinvivir. Y en eso llega Excalibur, el perro al que conocimos en el corredor de la muerte, condenado solo por estar ahí, por dejarse acariciar por una pareja de humanos. El mayor experto mundial en perros y brotes de ébola, Eric Leroy, director general del Centro Internacional de Investigaciones Médicas de Franceville, en Gabón, ha lanzado un mensaje: “No hay que matar al animal, es importante para la ciencia”.

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En La 1 (TVE) retransmiten en directo “la llegada de las autoridades” a la casa de la auxiliar con ébola para llevarse al perro. Twiter está en llamas. “7.000 muertos por ébola en África. Silencio. 250.000 firmas en unas horas para salvar a un perro. Se nos va la olla”, dice un tuit. “No vamos a dejar que te maten, pequeño. No lo vamos a permitir”, reza otro mensaje, que incluye una fotografía de un grupo numeroso de ciudadanos que, sentados en el portal de la casa de la mujer contagiada, impide el paso a quienes pretenden llevarse al perro. La policía carga contra ellos. Decenas de cámaras y micrófonos recogen la escena. Las imágenes se pueden ver en directo en los programas matinales de televisión. El marido de la auxiliar con ébola ofrece, desde su aislamiento, información en directo en esos espacios.

Mientras la policía carga contra los animalistas que protegen la casa donde permanece atrincherado Excalibur, para dejar paso a los bomberos y coger al perro, el tutor del animal está de charla en el plató de Antena 3. Bonita forma de defender al perro. Conversa en directo con el dueño del can, que permanece aislado: “El perro está muy bien, le dejé un saco de pienso de quince kilos, le llené la bañera de agua y le abrí la puerta del tendedero para que hiciera sus necesidades. Está como en un hotel”, asegura, ajeno a que su perro está a punto de ser privatizado.

Un par de horas más tarde, dependiendo del medio que consultes, el perro ya ha sido sacrificado o se encuentra en la terraza de su casa. “Excalibur podría estar en una caja negra que han sacado, pero también vivo en el interior de la vivienda”, resume una periodista, “porque la desinformación es absoluta”.

“He muerto y he resucitado…”, cantaban Los Secretos. La historia de Excalibur es el hazmereír de la prensa internacional. La noticia más leída en el The Wall Street Journal, sin ir más lejos.

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¿Merece un perro semejante follón?

Yo creo que sí. Es su perro, el tercer miembro de la familia. Y merece un respeto, un trato adecuado, un momento de reflexión. La enfermera, voluntaria, y el marido, aislado, no merecen quedarse sin perro. Excalibur es una víctima más de la ineptitud de quienes están gestionando esta crisis, de la locura generada por quienes no se dan cuenta de que, como dijo Roosevelt, “de lo único que debemos tener miedo es del propio miedo”.

P.D.

Cuando escribo este texto, poco antes de las nueve de la noche, escucho en la Cadena SER al consejero madrileño de Sanidad, Javier Rodríguez, decir que Excalibur ha sido sacrificado. “El perro ha sido sedado previamente para evitar su sufrimiento”, dijo el consejero. Inmediatamente después acusó a la auxiliar con ébola de mentir. Un gran consejero de Sanidad, sin duda.

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