Crónicas de una muerte anunciada

Cuando comienzo a escirbir este post, mediodía del domingo, Adolfo Suárez aún no ha muerto. Han pasado ya 48 horas, dos días, desde que escuché las primeras necrológicas, en los magazines matinales de Antena 3 y Telecinco. “Fue un gran gran hombre”, decían el viernes en los programas de Susanna Griso y Ana Rosa Quintana. Los tertulianos hablaban de Suárez en pasado, las imágenes de archivo recordaban los viejos tiempos, e incluso llamaron a Victoria Prego para hablar de la Transición.

Suarez 1

Tras ver y escuchar estos programas durante unos minutos apagué la televisión y me puse a hacer otras cosas. “Ha muerto Suarez”, dije en casa. Hasta la tarde no supe que Suarez no había fallecido, que solo se trataba de periodismo necrológico de anticipación. Crónicas de una muerte anunciada por el hijo del ex presidente en rueda de prensa. Un suceso que recordaba al publicado por el New York Journal en junio de 1897: la muerte del gran Mark Twain. Solo un día después en el apartado de cartas al director destacaba una entre todas las demás. La firmaba el propio Twain: “James Ross Clemens, un primo mío, estuvo seriamente enfermo en Londres hace dos semanas, aunque ahora se encuentra bien. La noticia de mi enfermedad derivó de la enfermedad de mi primo; la noticia de mi muerte fue una exageración”.

El sábado, el diario El Mundo dedicó la portada y siete páginas a Adolfo Suárez. El domingo, La Razón le dedicaba la portada y diez páginas. ¿Qué harán cuando realmente muera? ¿Repetirán crónicas apasionadas y columnas laudatorias, o considerarán que ya está todo dicho? ¿Iniciarán entonces la caza, esa búsqueda del lado oscuro que piensan que todos tenemos? Y sobre todo… ¿Qué sucedería en caso de que, de forma milagrosa o por su recia constitución, se recuperase y viviese días, semanas, meses?

No parece muy serio, periodísticamente hablando, anticiparse a la muerte. Una exageración, como dijo Twain, que dice muy poco de una profesión acostumbrada a devorar noticias con excesivo apetito, con auténtica precipitación.

Cuando cuelgo este post, Adolfo Suárez ha muerto. Descanse en paz.

P.D.

Por la dignidad.

Madrid

Fotografo: Olmo Calvo.

Un motivo para NO ver la televisión

Adolfo Suárez, historia de una ambición.

Autor: Gregorio Morán.

Editorial: Planeta.

Sua

Publicado en 1979, esta biografía de Suárez ha marcado la vida de muchos estudiosos de la Transición. Morán es un gran periodista, y este libro demuestra que nunca fue dócil: tras la fachada del político se encuentra un personaje que no siempre se ajusta a la idea que han querido transmitir. Una figura controvertida, con un pasado turbio (portada tremenda, con Franco en las sombras y uniforme con yugo y flechas), que Morán describe apoyandose en más de 200 entrevistas. Fundamental para comprender la España de nuestros días.

Para completistas, en mayo de 2009 se editó “Adolfo Suárez, ambición y destino”, también firmado por Gregorio Morán. Una lúcida revisión de los últimos años del primer presidente de la democracia… “con todas sus luces y sombras”.

Suar

Periodismo paralelo

Julio Somoano, director de informativos de Televisión Española, ha contratado a cinco periodistas ajenos a la cadena pública. Y lo ha hecho pese a que en TVE se están produciendo recortes de personal, tienen lugar grandes restricciones económicas y se firman convenios a la baja. ¿Para qué quiere Somoano cinco periodistas externos cuando tiene una redacción magnífica? Pues todo parece indicar que para sentirse arropado por gente con la que ya ha trabajado, profesionales cercanos en los que poder confiar. Quién sabe si ex compañeros de Telemadrid, esa cadena modélica en la que Somoano dirigió y presentó el informativo de las nueve de la noche.

Autor de la tesis de máster “Estrategia de comunicación para el triunfo del Partido Popular en las próximas elecciones generales”, Somoano no termina de confiar en el rigor de los profesiones de TVE a la hora cubrir esas informaciones delicadas que tanto preocupan a los ciudadanos. Ya sabe, desde el caso Gürtel a los papeles de Bárcenas, pasando por los pelotazos en Ceuta y Melilla, los recortes en Sanidad y Educación, el problema catalán o Urdangarín y la trama Nóos. Es posible que busque el rigor fuera, quizá en alguno de los medios donde trabajó con anterioridad.

Somoano ha hundido los informativos de TVE, como están hundidos los informativos de sus colegas de Telemadrid. Hundidos en cuanto a credibilidad, y también en audiencia. No importa. La misión para que fue contratado Somoano no es para hacer unos grandes informativos, periodismo de verdad financiado por unos españoles que necesitan el rigor de una televisión pública de calidad. Somoano fue fichado para telemadrileñizar TVE. Es decir, para poner los informativos de TVE en manos del Gobierno de Mariano Rajoy, como están los de Telemadrid en las de Ignacio González.

Es decir, que Somoano no quiere que en los telediarios se cuenten las cosas como son, sino como le viene bien a Rajoy que sean. Y para eso, en estos momentos tan delicados, tanto para un Gobierno corrupto como para una población atropellada, necesita ayuda externa.

Y es que Somoano en realidad no es un periodista, es un político propagandista disfrazado de informador. Fue nombrado jefe de informativos de TVE para que repitiese en la televisión pública española el trabajo de distorsión de la realidad realizado en la televisión pública madrileña. Su descaro es tal que los trabajadores de TVE han denunciado en asamblea la creación de una “redacción paralela”, circunstancia por la que han mostrado “una enorme preocupación”.

Duplicidad de redacciones. Periodismos paralelos en TVE y Telemadrid. Dos cadenas públicas al servicio del PP.

El Roto

Un motivo para NO ver la televisión

De París a Monastir.
Autor: Gaziel.
Editorial: Libros del Asteroide.

De paris...

Gaziel es el seudónimo de Agustí Calvet, periodista catalán que escribió a comienzos del siglo XX algunos reportajes memorables. Director de La Vanguardia entre 1920 y 1936, Gaziel firmó análisis políticos, crónicas de guerra, memorias personales y, por supuesto, libros de viajes. Este “De París a Monastir” reúne pinceladas de lo mejor de su obra en un texto imprescindible tanto para periodistas consagrados como para aspirantes a narradores de la realidad.

El estilo de Gaziel en este libro es claramente periodístico: Gaziel cuenta lo que ve. Y lo hace endiabladamente bien. El viaje comienza en 1915, cuando el protagonista, un tipo tremendamente curioso, ansioso por aprender, sale de París dispuesto a ver, comprender y narrar cómo arranca la Primera Guerra Mundial. Para ello elige la región de los Balcanes. Grecia y Serbia son los lugares donde se centra una historia que tiene algo de viaje iniciático, periodísticamente hablando, los laterales de un conflicto que Gaziel analiza desde la proximidad.

“Un prosista eficaz, elegante, con un sobrio equilibrio entre lo dramático y lo irónico”, escribió de él Félix de Azúa. Y así queda claro en este “De París a Monastir”, la crónica elegante y perfectamente equilibrada entre información y opinión que, pese a estar publicada en 1917, se lee como si hubiese sido escrita hace solo unas semanas. Un clásico del periodismo atemporal y de la literatura viajera.

Gaziel

Supervivientes

“Ya es hora de que un Aznar vuelva a ganar algo en España”. Aran Aznar, sobrina del señor de las Azores y concursante de “Supervivientes”.

Telecinco, la cadena amiga, ofrece una nueva muestra de imaginación y talento rescatando uno de sus programas bandera: “Supervivientes”, el reality con mayor audiencia de los últimos años, regresa tres años después. Y lo hace por la puerta grande, es decir, tal y como se marchó: con la invasión de un grupo de diecisiete desarrapados a unas islas paradisíacas. Una tal Pelopony, Bibi Andersen, un chulo de “Mujeres y hombres y viceversa”, la hermana de Cristiano Ronaldo, una sobrina de Aznar, una prima de Kiko Rivera y, como gran sorpresa, la concursante pequeñita de “Gran Hermano”. La flor y nata de la sociedad española, cuidadosamente seleccionada por Paolo Vasile para ofrecer, imagine, entretenimiento de calidad, lo mejor de lo mejor, al sufrido telespectador: broncas, envidias, malos modos, testosterona, intrigas, alguna teta perdida y, si es posible, algo de sexo chusco. Una barbacoa humana.

Super

El regreso de “Supervivientes” es reflejo del momento de creatividad que vive la televisión en España. La televisión y la sociedad, cada día más abotargada, más dócil y entregada, más introvertida e insensible. Cada día más dividida: ya somos el país europeo en el que más ha crecido la desigualdad desde el inicio de la crisis.

Solo unas horas después del estreno de “Supervivientes” alrededor de 500 inmigrantes entraron en Melilla en lo que se considera el mayor salto a la valla. Los auténticos supervivientes. Si no me cree, mire las heridas provocadas por las famosas concertinas durante ese salto, el pasado martes, a un ciudadano africano, cortesía del diario 20 Minutos. Recuerde que el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, se mostraba partidario de las cuchillas: “Son elementos pasivos de disuasión, no agresivos”, dijo.

Concertina

Big Bang

El mismo día en que la humanidad supo que en el polo Sur un telescopio había detectado los primeros instantes del Universo, Antonio Tejero celebró los 33 años del 23-F con una comida en el cuartel de la Guardia Civil de Valdemoro (Madrid). Es decir, que justo cuando el ser humano confirmaba la huella de la teoría de la inflación cósmica, que completa el conocimiento del Big Bang, el ex teniente coronel golpista se zampaba una paella con su hijo y unos colegas en unas instalaciones militares.

Big Band

El homenaje al asalto al Congreso de los Diputados y la teoría que mejor explica los primeros momentos del cosmos se han convertido, gracias a la existencia de diferentes teorías y de los inevitables negacionistas de las mismas, en actos de fe. O crees o no crees. Big Bang informativos. Seguramente por eso la televisión ha prestado últimamente gran atención a estos fenómenos histórico-científicos, estrenando programas que ponen su granito de arena en la búsqueda de la verdad: el “Operación Palace” de Jordi Évole y la serie “Cosmos”, nueva versión de la creada en los 80 por Carl Sagan.

Los periodistas de investigación se han puesto en marcha. Y es que siguiendo los pasos de la hipótesis de los seis grados de separación, ambas noticias pudieran estar relacionadas. De la misma forma en que cualquier persona del planeta puede estar conectada a otra mediante una cadena de solo cinco intermediarios, ¿cualquier suceso está conectado con otro de la misma forma? El Big Bang y el 23-F, ¿de la mano?

Efectivamente, esa conexión existe. Y sobran varios de los enlaces reglamentarios…

1.- El telescopio de microondas BICEP2, que ha detectado los primeros instantes del Universo, se ha convertido en un instrumento fundamental para el estudio de la Galaxia.
2.- El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero formó parte del plan golpista que tuvo lugar en 1978 bajo el nombre de Operación Galaxia.

Ahí lo tiene. Y es que parece que no ha pasado el tiempo entre uno y otro acontecimiento, noticias ambas de apertura en una prensa española que, mecachis, agoniza.

 

Un motivo para NO ver la televisión

1914-1918. Historia de la Primera Guerra Mundial.
Autor: David Stevenson.
Editorial: Debate.

1914

Los campos del honor.
Autor: Jean Rouaud.
Editorial: Anagrama.

Los campos

Con motivo del aniversario de la Primera Guerra Mundial, que estalló en agosto de 1914, duró más de cuatro años y dejó ocho millones de muertos, un tercio de ellos civiles, se han editado y reeditado decenas de libros. De entre todas estas publicaciones destacaría dos, de carácter muy diferente.
“1914-1918. Historia de la Primera Guerra Mundial”, del historiador David Stevenson, es una enciclopedia imprescindible en la que encontramos todo sobre el conflicto. Perfecto para entender la guerra, de forma completa y global, desde los preámbulos al desenlace. Es la historia mejor contada, con todos los datos necesarios a lo largo de 895 páginas que se leen con la facilidad y el entusiasmo con que se aborda una novela. Absolutamente imprescindible para entender tanto el periodo histórico como los detalles de la Gran Guerra intraeuropea. Fascinante.
En “Los campos del honor” el humanista y quiosquero parisino Jean Rouaud nos ofrece algo totalmente opuesto. Fue su primera novela, un éxito que mereció el premio Goncourt, y no incluye ni bombardeos sangrientos ni batallas desgarradoras. Los campos del honor están en el corazón de las personas, de aquellos que rodean al padre, al abuelo y la tía abuela del escritor, auténticos protagonistas de una narración emocionante que evita el lado bélico y se centra en la parte humana.
Dos libros que se complementan a la perfección, puesto que ofrecen tanto el lado puramente histórico de la Gran Guerra como una visión conmovedora y hasta tierna de algunos de los protagonistas.