La chica de los 13.000 euros

Gracias al Sindicato Independiente de Comunicación y Difusión (SI) de RTVE los ciudadanos podemos saber lo que cobra Mariló Montero, la polémica presentadora, por cada gala (un día a la semana) de “El pueblo más divertido”: 13.000 euros. Una cifra que la mujer que piensa que el alma se puede trasplantar añade a los 600 euros que percibe por cada entrega (de lunes a viernes) de “Las mañanas de La 1”.

Mariló Montero, la mujer que pensaba en voz alta que si la niña Asumpta acababa de ser asesinada “tenía que estar blandita”, cobra una pasta gansa, qué duda cabe. Lo cual no tendría mucha importancia si trabajase en una cadena privada: cada uno tira el dinero como quiere. O si lo hiciese en una televisión pública saneada: cada político tira el dinero de los ciudadanos como quiere. Lo triste, lo preocupante, lo insoportable, es que Mariló Montero, la mujer que cree que el Toro de la Vega es “una fiesta maravillosa”, cobra 13.000 euros a la semana, más 600 al día, en una televisión en quiebra técnica. Y es que las pérdidas de 113 millones en el pasado ejercicio dejan a TVE en el umbral de los 800 millones, la mitad del capital social, es decir, de la quiebra, de la necesidad de reducir o inyectar capital.

Cada día es más difícil defender la televisión pública en España. Las autonómicas han sido y son burdeles en manos de los políticos locales, caciques que han hecho y desecho lo que han querido tanto a nivel económico como propagandístico. Las televisiones autonómicas son un escándalo, y una ruina, y están condenadas al cierre. TVE es su hermana mayor. Una gran fulana de la que todos se aprovechan: partidos políticos, productoras externas, cadenas privadas… Todos chupan de la teta de una televisión escuálida que, pese a que agoniza desde hace años, no dejan morir: esa gota de leche sigue siendo deliciosa, esos 13.000 euros son una bendición.

P.D.

Acaban el curso escolar. Los estudiantes se graduan. Les espera un futuro lleno de ilusiones y grandes proyectos…

graduado-gorro-macdonalds

Los 40 Principales

Iberdrola, la empresa dedicada a la producción, distribución y comercialización energética, ha invitado a 40 periodistas españoles al Mundial de Brasil. Con todos los gastos pagados, por supuesto. Carlos Herrera, Melchor Miralles, Chani Henares, Olga Viza, Pepe Oneto, Luís del Olmo, el presidente de EFE José Antonio Vera, González Urbaneja… Y así hasta 40. Los 40 principales. Lástima que a esta élite de la información libre se les haya torcido la cosa, 1-5 en el primer partido de la Roja. Pero que les quiten lo bailao: avión, hotel, comidas, etc. ¡Viva la libertad de prensa! ¡Arriba el periodismo independiente!

BqCCN8LCUAAzF33

Imagine usted con qué fuerza informarán los 40 principales, y sus respectivos medios, de la hipocresía energética de una compañía que se autocalifica de renovable y que se disfraza de empresa verde. O cómo denunciarán las tropelías de esas centrales nucleares, que también posee iberdrola y que producen unos residuos radiactivos por miles de años. O de qué manera tan despiadada criticarán la posible reapertura de Garoña. A partir de ahora, los 40 Principales con Iberdrola a muerte.

“Esto se ha hecho siempre”, dirá el lector más espabilado. Y tendrá mucha razón. La raza periodística es de lo más gañotera y chupóptera que podamos imaginar. Por eso tiene usted a periodistas con sueldos como para pagarse su viaje y el de toda su familia, aceptando sumisos el regalo de una empresa que acabará pasándoles la factura algún día. O al mismísimo presidente de la Agencia EFE, una empresa de noticias pública, cuyas actividades se ajustan al ordenamiento jurídico privado, adscrita al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, con dependencia directa del ministro…

Las castas se cruzan y se dan la mano. Con descaro. La política, la económica y la periodística. Casos como éste son de manual. Ahí tienen a iberdrola, el poder energético, con Ángel Acebes en su Consejo de Administración desde hace dos años, el poder político, invitando a Oneto, Urbaneja, del Olmo y compañía, el poder informativo. Círculo cerrado.

“Necesitamos más periodistas que desconfíen del poder”, ha dicho Gay Talese. Lástima que los 40 Principales, sumergidos en un sunami de samba, caipiriñas y feijoadas, no hayan leído la entrevista que realiza El Mundo al reportero norteamericano: “Los periodistas están demasiado cerca del poder económico, político o militar. No son suficientemente radicales, escépticos o independientes”. Y es que los periodistas, muchos, son casta.

 

El fútbol es bueno

Es decir, que el fútbol no tiene la culpa. Jesús Gil y Joseph Blatter, Lopera y Del Nido, Ángel María Villar y Florentino Pérez… todos ellos hubieran existido sin fútbol, y hubiesen orientado su talento depredador en otra dirección. El comercio de armas, la trata de blancas, la construcción… Vaya usted a saber. El fútbol es bueno: entretiene, es una actividad colectiva, une a la gente y crea lazos eternos, obliga a hacer ejercicio, a estar al aire libre, a mojarse, a pensar en equipo. El fútbol no tiene la culpa de que existan ultras, fanáticos alimentados por las estructuras de los clubes. Ni de que algunos jugadores, los menos, cobren cifras obscenas. Ni de que los mafiosos más repugnantes del mundo quieran añadir un club a su catálogo de posesiones. Ni de consientan que los grandes equipos mantengan deudas estratosféricas con la Seguridad Social. Ni de que los palcos de los estadios se llenen de delincuentes. Ni de que los jugadores de la selección española puedan llegar a ingresar hasta 720.000 euros en primas en este campeonato. Ni de que un Campeonato del Mundo pueda, en determinados momentos, avergonzarnos.

Bovqb25IQAAYFAK

El fútbol es bueno incluso cuando un país como Brasil, donde crece el número de ricos… y de pobres, decide organizar un espectáculo por encima de sus posibilidades. La progresión de Brasil es espectacular: ha conseguido reducir los índices de desempleo a sus mínimos históricos, pese a la crisis internacional y al bajo crecimiento de la economía nacional en los últimos años. Lo que no ha impedido que el 18,6% de la población, alrededor de 37 millones de personas, viva en la pobreza. Según el instituto de encuestas más importante de Brasil, Datafolha, para el 55% de los brasileños el Mundial “traerá más perjuicios que beneficios” para el país.

“Un Mundial en un país de miseria financiado con dinero público es un problema moral”, rezaba un cartel colgado hace dos días frente al Copacabana Palace, uno de los hoteles más exclusivos de Río de Janeiro. Y es que Brasil 2014 es el mundial más caro de la historia: supera los 11.300 millones de euros en gastos, cuando estaba prevista apenas una tercera parte de esa cifra. Se han construido estadios, se han remodelado otros, y se han retocado infraestructuras, como carreteras, aeropuertos, hoteles… El costo se ha disparado al ser doce las sedes, en lugar de las ocho habituales. El coste de las obras de construcción estimado en 800 millones de euros se ha disparado hasta los 2.700 millones. Las ciudades que hospedan el Mundial han aumentado su endeudamiento en un 30% de media. El Mundial de Sudáfrica 2010 costó menos de la mitad que el que acaba de comenzar, alrededor de 5.000 millones de euros. Seis de cada siete euros los ha aportado el Gobierno de Brasil, y no fondos de inversión privados, como se prometió en un principio. La FIFA y las empresas del Mundial dejarán de pagar 200 millones de euros en impuestos en Brasil.

Todo lo que se podía robar ya se robó”, dijo hace unos días Joana Havelange, directora del campeonato, en la portada de As.

El problema no es el fútbol, insisto. Un deporte inocente, hermoso, divertido, global. El problema es que los más necesitados siempre pierden, y los corruptos y la FIFA siempre ganan.

P.D.

Maravillosa portada del último número de la revista Líbero, ya a la venta.

Bptfr-aIYAEtsl7

 

Un motivo para NO ver la televisión

La vida que pensamos.

Autor: Eduardo Sacheri.

Editorial: Alfaguara.

portada-vida-pensamos_grande

Argentino de Castelar, oeste de Buenos Aires, profesor y licenciado en historia, Sacheri ha reunido en este volumen 24 cuentos con “una puerta de entrada común”, el fútbol, que invita a navegar en temas tan habituales y universales como el éxito y el fracaso, la amistad y la soledad, o la violencia y la decrepitud. Estas historias que comenzó a escribir en 1996 no hablan sólo del balón y aledaños. El fútbol es una excusa para hurgar en la condición humana, en sus grandezas y miserias. “En esas vidas habita con frecuencia el fútbol”, asegura el autor, “Porque lo jugamos desde chicos. Porque amamos a un club y a su camiseta. Porque es una de esas experiencias básicas en las que se funda nuestra niñez y, por tanto, lo que somos y seremos”.

Sacheri escribió la novela en que se basa “El secreto de tus ojos”, la película dirigida por Campanella que ganó un Oscar. Y ha firmado cinco libros de cuentos, algunos de los cuales han sido seleccionados para este “La vida que pensamos”. Narrador directo y preciso, el argentino sabe transmitir en cada página su pasión por las grandes historias: desde la despedida a una estrella recién fallecida hasta la histórica victoria de Uruguay en Maracaná en 1950, pasando por la inmunidad de que goza Maradona, un romance con Mundial de fondo o la venganza de un grupo de hinchas desahuciados. “Quiero dedicar este libro al Club Atlético Independiente. Por el amor que siento por su camiseta. Y porque ese amor me lo regaló mi papá”, dice Sacheri en la dedicatoria.

 

El pueblo más triste de España

TVE estrenó el pasado lunes un concurso entre aquellos pueblos de la geografía española que pretenden obtener el curioso título de pueblo más divertido de España. Sí, un pueblo de cachondos, de gente tronchante, siempre con ganas de juerga. En el ring proporcionado por la televisión pública se enfrentan municipios murcianos contra aldeas gallegas, villas riojanas contra poblados extremeños. Algunos de los humoristas habituales de la pequeña pantalla, desde Edu Soto a Miki Nadal pasando por Las Virtudes o Leo Harlem, ayudarán a los vecinos a parecer aún más graciosos de lo que en realidad son. “El pueblo más divertido” huele al viejo “Gran Prix”, el del verano y  la vaquilla, e incluye pruebas de habilidad e ingenio, y los inevitables chascarrillos con tradiciones, anécdotas, leyendas, canciones populares y demás zarandajas rústicas. Visto el primer programa, presentado por Mariló Montero y Millán Salcedo, podemos decir que se trata de una bazofia, y que más que divertir entristece al telespectador: ¿Este es el humor de nuestros pueblos? Igual es que la cosa no está para bromas.

marilo-montero-y-millan-salcedo-en-el-pueblo-mas-divertido-tve

Es bien sabido que Andalucía es una tierra con enorme salero y descomunal gracejo. Por eso sorprende que en el mapa de localidades que participan en “El pueblo más divertido” sólo aparezcan dos andaluces, uno de Sevilla y otro de Cádiz. Insisto, igual es que la cosa no está para bromas. Quizá TVE, la televisión pública española, debería ofrecer en sus telediarios un titular estremecedor que equilibre su tronchante concurso: “El pueblo más triste de España”. Para encontrarlo quizá deberían enviar un equipo de reporteros a Huelva y Campo de Gibraltar, la zona sureña donde la Sociedad Española de Epidemiología alerta de que existe una tasa de mortalidad entre las clases más bajas demasiado alta con respecto al resto del país.

El pueblo más divertido de España podría ser también el más triste. Semejante contradicción se daría en Andalucía, no podía ser de otra manera. La tierra de la saeta y el rebujito, de los nazarenos y las chirigotas, de la economía en b y la estafa de los ERE. El lugar donde cada año se celebra El Rocío, fiestorro por excelencia. Y es que en una aldea de 2.000 habitantes se reúne un millón de peregrinos que, durante una semana, beben como esponjas, comen como limas y bailan como posesos. Y más cosas, que yo lo he visto… Cuando están hasta arriba, se pegan empujones para tocar una estatua. Durante todo este proceso festivo recorren un parque nacional, Doñana, dejándolo lleno de rodadas de coche, de ruido, de mierda y de cadáveres de caballos. Un basurero. El parque más sucio de Europa.

Almonte.-El-Roc+¡o

 

Un motivo para NO ver la televisión

Tú tienes que vivir.

Autor: Sally Perel.

Editorial: Ediciones Xorki.

big_32512658_0_150-238

Pocas veces he invertido mejor siete euros. Porque eso es lo que cuesta este pequeño gran libro, perfectamente editado y traducido pese a lo ajustado del precio. “Tú tienes que vivir” cuenta la alucinante historia del autor, Salomón Perel, un judío nacido en Peine que finge una nueva identidad para sobrevivir en la alemania nazi. ¿Nombre? Josef Perjell, dice adaptando el verdadero. Y con esa identidad es asignado a la 12ª división de tanques del Wehrmacht. Mientras, su familia se pudría en el gueto y en campos de concentración.

“Era un luchador solitario en un mar de cruces gamadas, con el único objetivo de aplazar al máximo la ejecución de la sentencia de muerte, dictada contra mí por el mero hecho de ser judío”, escribe Sally en estas emocionantes memorias. “Si, a fecha de hoy, sigo vivo y puedo contar esa historia, es porque aprendí a comportarme como ellos y a interpretar, sin vacilar, el papel de joven nazi”.

Convertido en Josef, Sally sobrevive durante años entre los verdugos de los suyos. Levanta el brazo y saluda gritando “Heil Hitler!”, esconde su pene circuncidado en las duchas, y solo cuenta su secreto a un médico homesexual nazi que intenta abusar de él. Una vida en el filo, temiendo ser descubierto, que le permite conocer las entrañas de “la teoría de la raza”. Una teoría terrible que se desmonta cuando su profesor le elige como “descendiente típico de la raza báltico-oriental”. “En ese momento se acababan de declarar absurdos miles de trabajos de investigación de los llamados científicos de la raza nazi”, escribe en uno de los pocos momentos divertidos que le depara su tensa situación. “De repente, me consideraba como un ario puro… Te doy las gracias, mensajero del reino de Satanás. Me acabas de devolver la esperanza”.

El 21 de abril de 1945 cumplió veinte años. La pesadilla había durado seis años, “cuatro de los cuales había sido privado de mi auténtica identidad y obligado a ser otro”. Unas memorias emocionantes, que vienen a sumarse a la enorme colección de literatura del Holocausto.

“No soy religioso porque Dios y Auschwitz son incompatibles”, dice Sally Perel en una interesante entrevista.